Diarios de las Estrellas

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.


So long, and thanks for all the fish

Después de un tiempo en el que mis posts han sido poco o nada frecuentes, creo que ha llegado el momento de cerrar el blog. Por varios motivos:

  • Otras prioridades. Podría decir que es falta de tiempo, pero la falta de tiempo siempre se produce porque hay otras cosas más importantes o más atractivas.
  • La sensación de que he escrito ya sobre casi todo. Creo que es bueno que pase un tiempo para que vuelva a despertarse el gusanillo de querer dar mi opinión sobre algo.
  • Una cierto hartazgo con la política. O cambia mucho este país, empezando por la ley electoral, o será inevitable que, como sucede ahora, los partidos políticos estén dirigidos por apparatchiks tipo Aído, Soraya, Rajoy o Zapatero. Gente sin ideología, sin principios y sin escrúpulos. Y cada vez me interesa menos seguir y comentar lo que hacen unos y otros.

Seguiré escribiendo en Libertad Digital mientras pueda, y seguiré escribiendo Desencadenado, porque creo que la única manera de seguir cambiando la sociedad es que cada vez haya más emprendedores que tomen las riendas de su vida y no se resignen a vivir como inválidos dependientes del Estado. Y por el mismo motivo seguiré colaborando con Kiva y apoyando a emprendedores del tercer mundo, porque es la única manera de que esos países puedan salir de la pobreza.

P.D. Si estáis aburridos, podéis buscar en qué libro aparece la frase que da título a este post y leerlo. Ese y los otros cuatro que componen la trilogía.


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Papel moneda

Vía TechDirt, descubro otro caso en el que el dinero de los contribuyentes se dilapida por culpa de subvenciones estúpidas. En este caso es el dinero de los norteamericanos, pero no deja de ser escanadaloso.

Resulta que en pleno frenesí por evitar el uso de combustibles pecaminosos, Bush aprobó en 2005 una partida de 244.000 millones de dólares para promover el uso de combustibles verdes. Incluye subvenciones para usar etanol o biodiesel, pero también había una subvención de 50 céntimos por galón para mezclas de diesel o gasolina con “combustibles alternativos”.

¿Quién puede beneficiarse de una subvención así? ¿Tal vez un avispado emprendedor que desarrolle motores que consuman una mezcla de gasolina y vino barato?

Pues no: el principal beneficiario ha sido la industria papelera. En el proceso de crear la pasta para fabricar el papel se separa la pulpa del resto de la madera. Ese resto, que se conoce como “licor negro”, contiene lignina, y es un combustible muy eficaz. Tanto que hasta ahora más del 70% de la energía consumida por las plantas de fabricación del papel provenía de ese subproducto.

Pero algún papelero perspicaz se dio cuenta de que si añadía diesel al licor negro, se convertía en candidato a las subvenciones. Y así, las diez papeleras más grandes se van a levantar 8.000 millones de dólares al año. Tanto que International Paper, la principal papelera de Estados Unidos, ha subido un 12% en bolsa cuando se ha conocido la noticia.

De modo que este es el resultado de la multimillonaria subvención: una industria que tendrá beneficios extraordinarios sin atender mejor a sus clientes y mayor consumo de combustibles fósiles, que es precisamente lo que se pretendía evitar.


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Sobre el aborto

He escrito ya sobre el aborto antes, sabiendo que el grupo de expertos tenía como objetivo recomendar una ley mixta, con todas las posibilidades de una ley de plazos y todas las posibilidades de una ley basada en supuestos como la actual.

¿Es el embrión/feto es un ser vivo distinto a la madre? ¿si es un ser vivo, es propiedad de la madre?
Sobre el aborto I: desbrozando argumentos

¿Es el embrión un ser humano o es otro tipo de ser vivo? ¿qué implicaciones tiene aceptar que sea un ser humano?
Sobre el aborto II: ¿Qué es el hombre?

Los embriones de animales tienen más protección legal que el embrión de un ser humano.
Abortos y huevos de tortuga

Sobre las consecuencias de aceptar que el aborto es una decisión exclusivamente de la madre:
¿Admitimos que se pueda abortar porque la madre no quiere tener una niña? ¿o porque su hijo vaya a ser homosexual?
¿Es lícito que un racista subvencione abortos de niños de razas que considera inferiores?


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Los ecologistas son responsables de la muerte de este niño

Bakouma

Ayer el post de Iowahawk no fue divertido, como acostumbra. Su familia apadrinaba a Bakouma desde que tenía 9 años, y cada año recibía por navidad una carta con una foto (una de ellas, la de arriba). Pero este año no fue así: Bakouma murió en diciembre de malaria. Tenía 14 años.

El método más eficaz y barato para luchar contra la malaria es rocíar las paredes de las viviendas con DDT. Pero a los ecologistas no les gusta el DDT, porque un estudio realizado hace 50 años sugería que podía dañar los huevos de rapaces. Así que muchos países han prohibido el uso de DDT.

En sudáfrica, se prohibió el DDT en 1996, por la presión de los grupos ecologistas. La epidemia de malaria que se provocó como resultado de esta prohibición superó los 60.000 casos en el año 2000. Cuando en 2001 se volvió a autorizar el rociado de paredes con DDT, las infecciones descendieron un 80% solo en un año. Togo, el país de Bakouma, es uno de los que mantienen la prohibición sobre el DDT.

Los ecologistas saben perfectamente todo esto. Saben que han muerto casi 100.000 (equivocado: son 100 millones) personas, la mayoría de ellas pobres, por la prohibición de usar el DDT. Y se empeñan en mantenerla, porque reconocer que todo obedece a una maniobra de manipulación de la opinión pública puede llevar a mucha gente a cuestionarse qué otras causas ecologistas son falsas.


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La hipocresía del funcionario liberal

Por alusiones.

Albert Esplugas plantea en su blog la siguiente pregunta:

¿Qué diferencia hay entre un comunista rico y un funcionario liberal?

Ésta es la pregunta de la semana y las posibles respuestas:

  1. Ninguna
  2. El comunista rico es más hipócrita
  3. El funcionario liberal es más hipócrita

Yo, que soy funcionario y liberal, respondo. Primero, decir que además de ser funcionario, vivo en una casa de protección oficial. Y aprovecho las subvenciones para libros de texto a las que tengo derecho. Y cualquier otra cosa del “estado de bienestar” que me beneficie.

Y no tengo ningún remordimiento de conciencia. ¿Por qué? Porque no puedo hacer otra cosa. No puedo elegir si pago o no impuestos, ni puedo evitar que una gran parte de ellos no vaya destinada a corregir supuestos fallos de mercado o ayudar a los más desfavorecidos, sino que se dediquen al juego de “a ver quién pilla más”.

A ese juego, al que me obligan a jugar, no quiero perder. Otros están encantados de pagar impuestos y vivir en un “estado de bienestar”. A esos, pues, no les importará pagar mi sueldo. El día que una mayoría decida que ya está bien y que vamos a reducir el tamaño del monstruo estatal, estaré encantado de dejar de jugar al juego (aunque sea uno de los ganadores).

Porque si a eso vamos, al juego de beneficiarnos del Estado jugamos todos ¿Es menos hipócrita el liberal que acude a ser atendido por la sanidad pública? ¿el que lleva a sus hijos a un colegio público, o estudia en una universidad pública? ¿el que cobra el subsidio de desempleo? La única diferencia entre el liberal funcionario y el liberal que usa los servicios proporcionados por el Estado es de grado. Pero insisto: si me obligan a jugar, no tengo por qué perder a propósito, cuando puedo ganar.

¿Cuál es la diferencia con el comunista rico? Que a él nadie le obliga a acumular riqueza. Puede repartirla con los parias de la tierra sin que nadie le afee la conducta, le multe o le meta en la cárcel, como me sucedería a mi si dejo de pagar impuestos o decido que no voy a cumplir las normas que atentan contra mi libertad como la obligatoriedad de ponerme el cinturón de seguridad cuando voy en el coche.

El comunista rico podría dejar de serlo y mejorar la vida de unos cuantos de sus semejantes, que tanto le preocupan, pero prefiere esperar a que llegue la revolución del proletariado para que todos estén obligados a hacer lo que él cree que es correcto.

Yo, como funcionario liberal, no quiero imponer a nadie nada. Me parece estupendo que haya mucha gente que crea en el estado de bienestar y quiera aportar  casi el 50% de sus ingresos para recibir los beneficios que el estado aporta. No quiero obligarles a que hagan otra cosa. Me bastaría con que me dejaran “desapuntarme” a mí: que pudiera no ser funcionario, no tener vivienda de protección oficial, ni subvenciones, ni sanidad pública ni nada.


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El fallo del Supremo es correcto

La verdad, no se de qué se quejan los que se oponen a la Educación para la Ciudadanía.No es extraño que un tribunal considere que no se puede objetar a una asignatura. Está claro que hay una norma, que ha sido aprobada siguiendo un procedimiento correcto, y mientras esa norma esté vigente hay que cumplirla o asumir las consecuencias del incumplimiento.

Yo viví la época de la objeción de conciencia al servicio militar, y siempre me pareció absurda la situación que se creó cuando el Estado admitió la objeción como una alternativa válida. Conocí a gente que llegó a pasar por la cárcel por ser objetor. Es lo correcto: hay una ley, tú decides que en conciencia no la puedes cumplir, y luchas por cambiarla o sufres las consecuencias de no cumplirla.

Lo que era absurdo es tener a mocetones hechos y derechos dedicados a cuidar ancianitos o vegetar durante unos meses en una oenegé cualquiera. Más absurdo teniendo en cuenta que sus coetáneas no tenía la obligación de cuidar ancianitos, porque no tenían la obligación de hacer la mili y el Servicio Social falangista había prescrito muchos años antes.

Quiero decir: si objetas, suspendes. Y punto. Con un par. Si realmente te importa que tu hijo no curse la asignatura, te enfrentas a ella, pero con todas la consecuencias. Y si no, pues a agachar la cabeza y a cumplir, o a esperar que venga otro gobierno que derogue la ley (¡Ja!).

En realidad, yo creo que deberíamos ser libres no solo para elegir si nuestros hijos estudian EpC, sino si estudian matemáticas. ¿Acaso hay alguna diferencia entre el católico que no quiere que a su hijo le enseñen que el aborto es correcto y el ludita que no quiere que le enseñen nada relacionado con la física o la tecnología?

Cuando cedimos al Estado la autoridad para decidir los planes de estudio de nuestros hijos, admitimos la posibilidad de que aprovechara ese poder para adoctrinarlos. No debería extrañarnos que lo hiciera. ¿No lo hacen los partidos nacionalistas con la historia y la lengua?

Y que nadie espere que otro partido cambie la situación con respecto a la EpC: cambiará tal vez los contenidos, pero no cederá una posibilidad de adoctrinar.


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Google y el CO2

¡Google es culpable del calentamiento global! ¡Dos búsquedas en Google producen tanto CO2 como calentar una tetera! El domingo Internet bullía con el reportaje que publicaba el Times acerca del consumo de energía (y la producción de CO2) que suponen webs como Google, Second Life o Twitter.

Ahora resulta que el reportaje era en realidad un publirreportaje. Google ha desmentido que los cálculos que se hacían se aproximaran siquiera a la realidad. Y el físico entrevistado, un tal Wissner-Gross, dice que él nunca habló de teteras, y que en realidad se refería al consumo conjunto entre los servidores de Google y nuestro ordenador, que el Times citó mal sus declaraciones y que pidió una corrección. Lo cual no le ha impedido aparecer en numerosos medios de comunicación explicando eso del consumo energético en el uso de Internet.

¿Por qué digo que es un publirreportaje? Porque el Times meciona que Wissner-Gross “has also set up a website www.CO2stats.com”. Lo que sugiere que es un sitio para informar del problema, una herramienta para concienciar. Pero no. CO2stats es una empresa, creada por el propio Wissner-Gross, cuyo modelo de negocioconsiste en ofrecer a empresas comprar energía renovable para neutralizar su impacto ambiental y conseguir unos sellos “Green Certified” para su web.

Es decir, que todo el escándalo tenía motivos económicos, y el Times ha facilitado la publicidad y el subsiguiente negocio de este avispado emprendedor con su “periodismo de calidad”. Si es que tienen razón los que dicen que el capitalismo tiene la culpa del problema del CO2. Solo que es al revés de lo que ellos creen, claro. Son los capitalistas como Wissner-Gross o Al Gore los que han creado un problema inexistente para lucrarse a nuestra costa.


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La ley del talión

Esto es lo que piden los que acusan a Israel de “falta de proporcionalidad”: la ley del talión. Ojo por ojo, diente por diente, muerto por muerto. Si Hamás mata a un israelí con un Kassam, Israel tiene derecho a matar a un palestino, pero no más.

Mejor dicho: es lo que dicen que piden. En realidad, están en contra de cualquier respuesta por parte de Israel que implique daño a los palestinos. Es decir, están en contra de cualquier respuesta eficaz por parte de Israel.

Veamos: si Hamás lanza una determinada carga explosiva sobre una escuela israelí ¿tiene derecho Israel a lanzar la misma carga sobre una escuela palestina? Ya que Hamás ha lanzado más de 3.000 cohetes Kassam sobre población civil israelí, ¿tiene derecho Israel a lanzar 3.000 cohetes equivalentes sobre población civil en Gaza?

Probablemente no, porque los que hablan de proporcionalidad se limitan a contar muertos, no ataques. Pero entonces, si un cohete Kassam mata a una anciana israelí ¿pueden los soldados israelíes entrar en Gaza y asesinar a una anciana palestina? ¿O los que ahora reclaman “proporcionalidad” protestarían escandalizados por el asesinato de una mujer indefensa?


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Los palestinos no aman a sus hijos

I hope the Russians love their children too.. cantaba Sting cuando todavía creíamos que había una superpotencia capaz de aniquilarnos detrás del muro. No se si los rusos amaban a sus hijos, pero está claro que los palestinos no aman a los suyos.

Nadie que ame a su hijo le deja que tire piedras al lado de un terrorista que está disparando contra unos soldados enemigos.

Nadie que ame a su hijo le enseña que lo mejor a lo que puede aspirar en la vida es a matarse mientras asesina a otros.

Nadie que ame a su hijo le lleva a un campamento de verano o a un colegio donde le enseñan a odiar y a matar.

Nadie que ame a su hijo rompe una tregua y ataca a un enemigo que sabe que responderá con contundencia.

Los palestinos odian a los israelíes más de lo que aman a sus hijos. ¿Alguien cree que quien odia tanto que está dispuesto a sacrificar a su propio hijo puede ser un interlocutor en conversaciones de paz? ¿Alguien cree que quien odia tanto puede ceder algo para llegar a un acuerdo con su enemigo?


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Impuestos

No os perdáis esta viñeta de Urf:

Urf Tax

Urf Tax

Traduzco:

Pagar impuestos no es obligatorio para los habitantes de Urf. La oficina de impuestos simplemente te los quita cuando no estás atento. Agentes de impuestos enmascarados, entrenados en el arte del camuflajey expertos en permanecer en tu punto ciego durante horas si es preciso, recaudan los impuestos directamente de urflings desprevenidos, y se llevan prácticamente cualquier cosa de valor. Pero dejan una adorable tarjeta de agradecimiento.

“Gracias por su generosa contribución”.

“¡Dios mío! ¡Han recaudado la urna de la abuelita!”

¿Nos queda mucho para llegar a esto? ¿Sería un sistema peor que el actual?


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