Ser valiente
Ayer oí al coreano Kim Sum Il suplicar, llorando, por su vida. No pude evitar acordarme del italiano Fabrizio Quattrocchi, que segundos antes de ser asesinado intentó quitarse la capucha y dijo: “Ahora veréis como muere un italiano”.
Uno, que de niño había oído que los italianos eran unos cobardes que salieron corriendo de la batalla de Guadalajara, y que no habían ganado una guerra nunca, no puede evitar comparar la muerte de una y otra persona.
Pero la pregunta es ¿cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros ante una situación así? ¿lloraríamos o mantendríamos la dignidad?
Es imposible saberlo. No estamos entrenados para una situación absolutamente límite como esta. Me gustaría que si los míos me tuvieran que llorar en una situación así, al menos tuvieran el alivio de saber que los que me quitaron la vida no pudieron quitarme el honor. Pero no lo sé.
Temas: guerra, Irak, valor
Si te ha gustado lo que has leído, te interesará leer también esto:
Comentarios desactivados en esta entrada
