Diarios de las Estrellas

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Héroes

En “La vida, el Universo y Todo lo Demás” Douglas Adams nos cuenta la historia del planeta Krikkit, cuyos habitantes deciden eliminar al resto del universo, con todos sus habitantes.
Esta es la discusión que se produce cuando Slatibarfast, uno de los protagonistas, pide ayuda al resto para parar a los habitantes de Krikkit:

“Nosotros no estamos obsesionado por nada, sabes,” insistió Ford.

“…”

“Y este es el factor decisivo. No podemos ganar contra la obsesión. A ellos les importa, a nosotros no. Ellos ganan.”

“Me importan un montón de cosas”, dijo Slartibarfast, su voz temblando en parte con disgusto, pero parcialmente también con incertidumbre.

“¿Como cuáles?”

“Bien,” dijo el viejo, “la vida, el Universo. Todo, en realidad. Los Fiordos.”

“¿Morirías por ellos?”

“¿Por los fiordos?” parpadeó Slartibarfast sorprendido. “No”.

“Entonces.”

A los nacionalistas les ocurre como a los habitantes de Krikkit. Tienen un objetivo, y toda su vida se orienta a él. Cuando uno ve a Ibarretxe está viendo a un habitante de Krikkit. Él tiene una visión del mundo, y toda su vida se orienta a hacerla realidad, sin importarle nada de lo que pueda pasar a los demás. Las víctimas de ETA no importan, la opinión de los vascos no nacionalistas no importa, la opinión del resto de los españoles no importa. Si necesita el apoyo de ETA se apoya en ETA, si tiene que violar la ley la viola, si tiene que amenazar con tortas a los que se opongan, amenaza.

A la mayoría de nosotros nos pasa como a Ford Prefect y compañía: no somos fanáticos, así que no estamos dispuestos a morir por las cosas en que creemos. Estamos en contra del plan Ibarretxe-ETA, pero no estamos dispuestos a perder nuestras comodidades cotidianas para luchar contra él.

Afortunadamente, hay gente que sí se está dejando la vida por todos nosotros: gente como Gotzone Mora, María San Gil, Mayte Pagazaurtundúa, cientos de concejales del PP y el PSOE, los del Foro de Ermua, Basta Ya… y por supuesto todos los que ya han muerto por defender la libertad.

Ellos son héroes auténticos, no como Superman, sino como Frodo, el héroe improbable que se encuentra con una misión que es muy superior a sus fuerzas, y aún así la asume, sabiendo que es muy difícil que tenga éxito, para que los habitantes de La Comarca puedan seguir viviendo, y comiendo, y bailando con normalidad.

Gracias a ellos, nosotros podemos ser libres y vivir como si no pasara nada. Gracias a ellos y a su ejemplo podemos tener esperanza.


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1 comentario

  1. Alberto 15/01/2005 11:19 am

    Si, desgraciadamente, la libertad mucha gente se cree que se hereda y que es tan normal como el aire que respiran. En las pateticas escuelas y en los pateticos responsos que los curas ungidos por la Santisima Iglesia de lo Politicamente Correcto, se enseña que la libertad es algo dado que hay que perfeccionar interiormente (ser menos “intolerante” valorar a todo y todos por igual y otras tonterias), no algo que se debe defender para poder ser como uno mismo es. Con eso, al final nos sentimos acomplejados con los que persiguen algo cuya oposicion quieren pasar por intolerancia, en medio de la estupidez general.

    A mi tambien me gusta D.A. Sobretodo el espíritu mordaz con que Douglas Adams pone patas arriba la forma de pensar de la Inglaterra laborista.