Vergüenza ajena (II)
Ayer yo estaba a 800 metros de la bomba cuando explotó. Iba dentro del coche con las ventanas cerradas y oyendo la radio, pero sentí la vibración y un ruido más profundo y más terrible que cualquier cosa que hubiera oído antes. Mi hijo mayor me contó que tenía un tubo de ensayo en la mano y notó cómo vibraba con la explosión (su colegio está a más de un kilómetro del Campo de las Naciones).
Afortunadamente no hubo víctimas graves, pero podría haberlas habido. Cuando se supo que unos marroquíes eran los autores del 11-M, muchos dijeron: ETA no mata así, ETA siempre avisa. Pues no. ETA no siempre avisa, y muchas veces avisa a traición, dando información falsa para cazar a algún policía que acuda a ayudar. ETA ha hecho estallar bombas en sitios públicos como el Hipercor de Barcelona, sabiendo que morirían ciudadanos que simplemente pasaban por allí.
Pero tenemos a un gobierno que está negociando con ETA, porque el iluminado de Z cree que con la liberación de los presos sin delitos de sangre, el acercamiento del resto y la legalización de Batasuna ETA va a dejar de matar, y él será recordado por la historia como el Presidente Que Consiguió Acabar Con El Terrorismo.
Z, imbécil, dos ideas:
Pero con ser la del gobierno la iniquidad más grave, no es la más desvergonzada: el alcalde de Lekeitio (del PNV) se queja de la detención de una etarra porque supuso un riesgo para su población. Por supuesto, el que una asesina ande suelta por su pueblo no es un riesgo para su población, porque todo lo más puede matar españoles (que son todos los no nacionalistas, aunque se apelliden Pagazautundúa), y los españoles no son de su población. Así que el alcalde de Lekeitio se preocupa por los derechos de su “vecina”, y no por los de las víctimas de esa zorra. Y además critica que los policías se vieran envueltos en un tumulto y que tuvieran que pedir ayuda a la Ertzaintza para salir de allí.
Señor alcalde: si este fuera un país normal, la policía no habría tenido que pedir ayuda a nadie: habría disparado contra los que les atacaron. Algunos estarían muertos o heridos, y el resto en la cárcel. Los ciudadanos decentes estaríamos contentos, y los delincuentes se lo pensarían un poco la próxima vez antes de atacar a la policía.
Temas: atentado, batasuna, bomba, ETA, negociación, Zapatero
Si te ha gustado lo que has leído, te interesará leer también esto:

