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Cónclave

He intentado un par de veces hacer un post sobre Juan Pablo II (aparte del cuento), y las dos veces lo he dejado porque no conseguía escribir lo que en realidad pienso. Ahora también tendría que hacerlo sobre Benedicto XVI, pero después de este magnífico post de Smith en Batiburrillo creo que la tarea será más sencilla. Se nota que también ha estudiado con los jesuitas…

Mientras, me gustaría hacer alguna observación sobre el proceso de elección del Papa, para entender por qué se ha elegido a Ratzinger.
La primera cuestión que ha influido es la magnitud de la respuesta del pueblo ante la muerte de Juan Pablo II. Los cardenales entendieron esto como “queremos otro papa igual”. Y este “igual” se ha entendido como otro Papa que no fuera partidario de “compromisos”, sino de ser firme en la defensa de la doctrina.

Otra cuestión es que en el pre-cónclave los “conservadores” promovieron pronto su candidatura. Los “progresistas” plantearon primero la de Martini, de la misma edad que Ratzinger pero con un grave problema de Parkinson, para pasar pronto a hablar de Tettamanzi, Madariaga y otros. Probablemente esto era debido a que se sabían en minoría, y por tanto debían ir tanteando para medir las posibilidades de cada papable, pero permitió a Ratzinger ir planteando una “campaña” más sólida.

Pero la cuestión definitiva para poder elegir a Ratzinger ha sido el cambio en las normas del Cónclave. Como sabéis, para ser Papa es necesario ser elegido por al menos dos tercios de los votos. Sin embargo, Juan Pablo II introdujo una variante: si tras veintiuna votaciones nadie alcanza este porcentaje, la mayoría simple de los cardenales puede modificar el porcentaje de votos necesario para ser Papa.

Esto quiere decir que si en un momento dado un candidato tiene el 51% de los votos, ya no es necesario conseguir más apoyos: basta con esperar a que se produzcan las 21 votaciones, y después elegir a este candidato con el porcentaje con el que se cuente. Pero, dado que todos los cardenales conocen esta regla, si un candidato tiene el 51% de los votos no es probable que muchos se obstinen en no votarle, sabiendo que en unos días será Papa. Así que basta tener una mayoría simple para pasar en una o dos votaciones más a la mayoría de dos tercios necesaria para ser Papa.

Probablemente, esto es lo que ha ocurrido con Ratzinger. Si en la primera votación se ha visto que su candidatura era sólida, y que no tenía otro rival con fuerza, ha sido fácil que un número de cardenales suficiente le haya otorgado su voto.

Así que Juan Pablo II ha sido determinante para que el nuevo Papa sea Benedicto XVI, no sólo por la confianza que depositó en él, sino también por esta modificación aparentemente insignificante en las normas del Cónclave.


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