Regulación para VoIP
En Canadá la CRTC (el equivalente de la CMT) ha decidido regular la voz sobre IP. O más concretamente, los precios.
Curiosamente, son las operadoras instaladas las que no querían que se regulara el servicio, y los competidores (cableros fundamentalmente) los que han pedido esta regulación. Parece ser que tratan de evitar que Bell y Telus, las operadoras dominantes, eviten la entrada de nuevas empresas en el negocio tirando los precios, de manera que se les haga imposible ganar dinero.
Así que por el bien de la competencia, es decir, de las empresas que quieren entrar en el sector de las comunicaciones de voz gracias a la VoIP, los consumidores canadienses pagarán más caro este servicio.
Es el mismo razonamiento que aplica la CMT para sus regulaciones de precios, pero yo no termino de verlo claro:
Si Telefónica (o Bell) decide tirar los precios de la VoIP o del ADSL, porque tiene capacidad financiera para ello, de momento gana el consumidor. Si gracias a esto consigue evitar la competencia, no es mi problema. A mí me da igual que haya una compañía telefónica o mil. Lo que quiero es un servicio barato y con calidad.
Y aquí es donde entran los defensores de la intervención, y argumentan: “es que cuando el operador dominante se quede solo, podrá subir los precios y bajar la calidad”.
Pues bien, lo único que ocurre es que entonces será el momento para que surja la competencia. ¿Cuál es el problema?
El único problema que yo veo es que hay empresas, en España y Canadá, que quieren entrar ahora en el mercado de voz, y no esperar a que el operador dominante les deje un hueco. Y para eso necesitan que el gobierno les proteja, perjudicando al consumidor. Pues no puedo estar de acuerdo.
Las zarigüellas no pueden decir: quiero el nicho ecológico del diplodocus. Tienen que esconderse entre los árboles, comer huevos o insectos y esperar su oportunidad. Si tienen suerte, se convertirán en elefantes, y habrán conseguido su objetivo. Si no, a seguir en los árboles o a extinguirse.
Temas: evolución, liberalismo, Tecnología
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2 Comentarios


La CMT es un organismo creado en principio para realizar una transición ordenada a una situación de libre competencia que, como todos los organismos de este tipo, lejos de ser provisional, tiende a eternizarse.
Por otro lado, lamento no compartir tu opinión en cuanto a que estaríamos mejor sin la CMT y su ‘vivero de competencia’. Por desgracia, la barrera de entrada a un mercado como el de telecomunicaciones a la escala en que opera Telefónica es tan alta que se tardarían decenios en erosionar su cuota de mercado hasta que pudiera haber una situación medio competitiva. Entretanto Telefónica podría usar su enorme presupuesto para boicotear a cualquier entrante (p.ej. negándose a dar cualquier servicio a los clientes del nuevo operador) o comprarlo diréctamente (puede tener más sentido económico aceptar una buena oferta que perseverar, sobre todo si la oferta va combinada con el boicot), ninguna de estas situaciones beneficiaría al consumidor.
La solución, IMHO, era haber cerrado Telefónica mientras era pública, congelando previamente su actividad para así abrir el mercado. Calculo que en 4 ó 5 años tendríamos cobertura total de telefonía en libre competencia, claro que en ese caso no se garantizaría el servicio universal ¡anatema!
Considerando lo anterior las CeMeTés y compañía son el mal menor…
Hay que decir que la CMT ha funcionado razonablemente bien hasta ahora, a ver qué pasa cuando los sociatas descubran este ‘juguete’ que no tenían cuando gobernaban antes.
En el primer párrafo de mi comentario anterior me ha faltado rematar la frase. Debería decir:
…tiende a eternizarse porque la libre competencia nunca llega.
Uno de los efectos de que existan CeMeTés en los distintos paises es que los operadores dominantes nunca pueden ir a la quiebra, al contrario de todas las demás empresas.
Lo que no quita que siga pensando que son un mal menor, no por ello menos penoso.