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Familia y Liberalismo

Interesante el post de Rallo sobre la protección a la familia, el Estado y la postura coherente en un liberal.

Sin embargo, no estoy de acuerdo del todo. Comparto que en un mundo ideal, el Estado no debería opinar sobre la organización familiar de los ciudadanos. Así podríamos tener no sólo matrimonios homosexuales, sino poliandrias o poliginias, incluso comunas o cualquier otra forma de familia que dos o más adultos quisieran crear.

Daniel nos cuenta aquí, entre otras cosas, cómo Heinlein plantea varios tipos de familia en La luna es una cruel amante, adaptados a la particular sociedad lunar, con más hombres que mujeres. La familia del protagonista cuenta con varios padres y madres, que se van agregando al grupo cuando alguno de los miembros invita a alguien ajeno a “casarse” con la familia.

Pero el problema es que si volvemos a la Tierra, y a nuestra menos perfecta sociedad, yo no tengo tan claro que ahora lo mejor sea no oponerse a la extensión de los beneficios del matrimonio a otros modelos de convivencia.

Entre los derechos que supuestamente otorga el estado a las familias, hay algunos que no son tales, como por ejemplo lo relativo a las herencias. Si cada uno fuera libre de dejar todos sus bienes a quien quisiera, como sucede en otros países, no sería necesario para un homosexual estar casado para heredar de su pareja. Así que si dejamos aparte los derechos que el Estado nos ha quitado y que el Estado decide a quién devuelve, nos queda como único aspecto relevante el de las concesiones económicas.

Hay una explicación para conceder ciertas ventajas a las familias numerosas, pongamos por caso, ya que contribuyen a la prosperidad del país asumiendo los costes que supone cada uno de sus hijos. A pesar de que lo ideal sería que el Estado cobrara menos impuestos, a estas familias y a todos los contribuyentes en general, dada la situación actual creo que es bueno que se castigue menos al que más aporta.

Es más difícil justificar que dos personas, sólo por certificar su convivencia ante el Estado, puedan pagar menos impuestos sobre la Renta que si deciden simplemente convivir sin informar de ello a la autoridad. Y es que en este tipo de medidas es en las que la arbitrariedad se impone a la razón.

Yo estoy pensando seriamente divorciarme en cuanto pueda aplicarse la ley que permite el divorcio en tres meses. Bueno, en realidad más bien planeo divorciarme en Junio. Para volver a casarme en Junio del año siguiente.

De este modo, además de quince días de vacaciones extra cada dos años, se consigue una reducción importante en el IRPF, haciendo una declaración conjunta para los seis meses que estamos casados y una individual para los seis meses en los que estamos solteros. Tengo que hacer las cuentas de lo que cuesta el divorcio, pero si es cierto lo que prometen y el trámite es rápido y sencillo probablemente salga a cuenta.

Este es el resultado de la intromisión del Estado en las vidas de sus ciudadanos: al final éstos acaban por encontrar la manera de defenderse, aunque sea por vías extrañas.

Para resumir: aunque en el fondo estoy de acuerdo con Rallo en que en una sociedad ideal el Estado no tendría por qué ocuparse de la organización familiar, sí creo que en nuestra sociedad real es el mal menor proteger a los que producen nuevos miembros (que son en su inmensa mayoría familias tradicionales), aunque no deba extenderse esta protección a los que simplemente deciden que se quieren y que esperan que el Estado bendiga su unión.


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1 comentario

  1. Mónica 22/06/2005 3:00 am

    Básicamente de acuerdo.
    Si la sociedad ha de cambiar, descuiden que ya lo hará por su cuenta. A pesar de las leyes. Lo que no hay que hacer es que forzarla. Y para entonces pensaríamos distinto.
    Pero les advierto que esto del matrimonio hombre-mujer lleva siendo igual desde la noche de los tiempos. Por algo será, digo yo.
    En cualquier caso, lo cierto es que no estamos en ningún planeta raro ni en el remoto futuro. Estamos en España, año 2005. Y aquí y ahora, ¿averiguan quién acaba de tomar una medida liberal en favor de la familia?. Esperanza Aguirre. Su gobierno regional eliminó ayer el impuesto de donaciones entre padres e hijos, además de en otros supuestos. No sé si será mucho, pero está hecho.