Vergüenza
A Paco Vázquez, alcalde de la Coruña, le da vergüenza que las víctimas del terrorismo tengan que manifestarse para pedir algo tan elemental y justo como que el Gobierno no negocie con una banda de asesinos. A mí también.
O tal vez no le he entendido bien, y lo que ha querido decir es que debería darles vergüenza a las víctimas salir a exhibir sus miembros amputados, o sus familiares asesinados, o su libertad cercenada, y que estarían mejor en casa, sin molestar a los vivos, que están ocupados ganando unas elecciones.
Más o menos, lo que piensa Puigcercós, que está dispuesto a sacar a pasear el cadáver de un golpista como Companys o el de unos terroristas republicanos a la mínima oportunidad, pero se ofende si el tío de dos niñas asesinadas pide simplemente justicia según la legalidad vigente.
Lo que no entiendo es que a Vázquez le parezca una vergüenza que una persona a la que ETA ha intentado asesinar con una bomba participe en una manifestación de víctimas del terrorismo. A mí lo que me parece una vergüenza es que ETA intentara asesinar a Aznar, pero no a Zapatero, ni a Carod, ni a Puigcercós, ni a Ibarreche.
Como debería darle vergüenza a Iñaki Gabilondo que ETA haya intentado matar a Jiménez Losantos, a Carlos Herrera y a Luis del Olmo, pero no a él.
Pero me temo que en este país hay muchos sinvergüenzas, que derraman lágrimas de cocodrilo cada vez que ETA mata a alguien, pero que al tiempo se ocupan muy mucho de garantizar que los asesinos no se equivocarán al elegir a la siguiente víctima, no vaya a ser que les toque a ellos.
Temas: manifestación, PSOE, Víctimas
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