Diarios de las Estrellas

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.

Archivo para 02/2006

Clinton busca becarias (otra vez)

De verdad, no es broma. Mirad aquí (via Michelle Malkin).

Ahora les ofrece una “hands-on experience”:

Hands-on experience: Interns have the responsibility of interacting directly with staff, volunteers and Foundation stakeholders,[...] Through firsthand experience [...]

Así que las becarias tendrán la responsabilidad de interactuar directamente con el staff, los voluntarios y los stakeholders… ¿Una experiencia manual con los que sujetan la estaca? ¿es que este hombre es insaciable? y eso de la “firsthand”… seguro que es lo que le decía a la Lewinsky “first hand, then mouth”…

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Haciendo el memo

Me pasa Feyn Dem otra de esas cartas en cadena (versión sofisticada). No soy muy amigo de ellas, pero como vienen bien para atraer a algún incauto que esté buscando en Google a Britney Spears en bolas, pues respondo:

El último disco que has comprado: No compro discos desde el siglo pasado, pero creo recordar que fue uno de Värttina.
El último disco que has escuchado: Vespers for Christmas and Easter, de Schola Hungarica. Sólo oigo discos completos de música clásica.
El último disco que has bajado: Devil came to me, de Dover. Tengo el original, pero me cuesta menos bajarlo que ripearlo para pasarlo al iPod.
La última peli que has visto en el cine: Una de una chica que parecía un fantasma pero que en realidad estaba en coma y el chico se enamora y le salva. No recuerdo ni el título ni los actores ni el director.
La última peli que has visto en la tele: Lost in translation. Un auténtico peñazo.
La última película que has bajado: Irma la dulce. (no, no es porno)
El último libro que has leído: Tales of the unexpected, de Roald Dahl..
El último libro que has comprado: Estado de miedo, de Michael Crichton.
El último libro que has regalado: La Historiadora, de E. Kostova.
El último concierto al que has ido: Ya no me acuerdo.
El último concierto al que te hubiera gustado ir y no fuiste: El que hizo Paul MacCartney hace un par de años o tres.
La última vez que comiste en un restaurante: Como casi todos los días de diario en un restaurante.
La última vez que comiste comida basura: Si un kebab entra en la definición, el jueves.

Una vez preparada la trampa para atraer pardillos que caerán en este nido de neoconservadurismo como moscas, ya no necesito pasar el meme a nadie. Aunque el que lea esto y tenga un blog puede seguir mi ejemplo, yo ya estoy un paso por delante en mi plan para la dominación mundial.

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A vueltas con Guantánamo

No me apetecía mucho volver a escribir sobre esto, pero ya que el contubernio judeo-fascista-yanki-empresarial que dirige RedLiberal no nos ha transmitido bien sus consignas y JGP y yo tenemos posturas diferentes, y él se empecina en la suya, aprovecharé para aclarar alguna cosilla.

1. Los presos de Guantánamo no tienen derecho a un juicio, porque no están acusados de un delito. Son prisioneros de guerra. Y a un soldado no se le juzga por asesinato, por sabotaje, ni por robo, ni por agresión. Todas esas cosas son sus obligaciones como soldado enemigo, y no se le puede condenar por ello.

2. Mientras dure la guerra, un ejército tiene derecho a mantener encerrados a cuantos prisioneros pueda capturar, o a liberarlos si le suponen una carga. Una vez finalizada la contienda, debe liberarlos y no les puede juzgar, salvo que hayan cometido crímenes de guerra.

3. La convención de Ginebra establece que los prisioneros merecen un trato con garantías siempre que cumplan ciertas normas establecidas en el artículo 4. Como bien observó Franco Alemán, sí cometí un error al decir que a los de Guantánamo no se les aplica la convención de Ginebra. Se les aplica, y por eso no tienen derecho a ser tratados con respeto.

4. La declaración de los derechos humanos, lógicamente, no se aplica a las situaciones de guerra. En una guerra se mata, se roba y se destruye sin juicio previo ni garantías legales. Es lo que tienen las guerras, que por lo general no son agradables.

Todo el error proviene de considerar a los terroristas de Al-Quaeda como delincuentes comunes. Si fuera el caso, Estados Unidos no podría capturarlos en el extranjero, ni juzgarlos por crímenes cometidos fuera de su territorio. Es decir, habría que pedir no un juicio para ellos, sino su liberación.

Pero como Estados Unidos ha decidido tomarles la palabra a los de la guerra santa, pues tienen que atenerse a las consecuencias de ir por ahí declarando la guerra a la primera potencia mundial y saltándose a la torera los acuerdos que podrían protegerles.

Lo cual me recuerda que si alguna vez dijéramos a ETA: “vale, tenéis razón, hay una guerra y vosotros sois combatientes”, podríamos tenerles presos indefinidamente, fusilarles en cualquier momento que fuera conveniente, arrasar sus casas y propiedades… y todo sin saltarnos ninguna ley nacional ni internacional, ni siquiera la declaración de los derechos humanos.

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Cifras y letras

La cabra siempre tira al monte, y los adláteres del PSOE al recuento de fachas en cualquier manifestación en la que no participen. Yo vi a uno de los supuestamente objetivos del manifestómetro hacer fotos a eso de las ocho de la tarde a la zona menos densa de la manifestación. Otro es el hijo de Forges, de conocido sesgo izquierdista. Así que estos no ofrecen más garantía de exactitud y rigurosidad que el gobierno o los organizadores de cualquier manifestación.

Ya dije que en mi opinión la unidad de medida para las manifestaciones debe ser el mogollón. Un mogollón había en la manifestación tras el asesinato de Tomás y Valiente, un mogollón en la manifestación tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, un mogollón y medio en la del 12-M, un mogollón en la manifestación de víctimas del terrorismo en Junio, un mogollón este sábado.

Por debajo del mogollón está la cantidad de peña, que es la unidad con la que se miden manifestaciones como las que organizaba la derecha católica contra el aborto en los años 80, las manifas contras las bases americanas en al misma época y las manifestaciones actuales de Batasuna o ERC.

Cuatro gatos es la unidad para medir la inmensa mayoría de las manifestaciones, por ejemplo esas a las que yo era asiduo hace veinte años: en apoyo a la revolución nicaragüense, contra la visita de Reagan…

Si eres gobierno, puedes despreciar las manifestaciones de cuatro gatos, puedes utilizar si te viene bien las manifestaciones de cantidad de peña, pero es suicida ignorar las manifestaciones a las que asiste un mogollón. Aznar lo hizo con la guerra de Irak (aunque no todas tenían esta categoría, las había de cantidad de peña e incluso de cuatro gatos) y así le fue. No creo que perdiera muchos votos directamente, pero sí consiguió generar en ciertas personas un estado de irritación que fue astutamente aprovechado por Rubalcaba en esos fatídicos días de marzo.

Y no es que tengas que hacer lo que diga cualquiera que sea capaz de reunir a un mogollón debajo de una pancarta. Pero al menos tienes que tomarte la molestia de aparentar que les escuchas, de pretender que te importan algo sus reivindicaciones, de hacer como si respetaras a los líderes y aprovechar la oportunidad para explicar porqué tu política es la correcta.

Si haces como si no hubiera habido un mogollón de personas aguantando una lluvia helada, insultas a los asistentes, te burlas de sus líderes y sólo explicas tu política a los coleguitas, tendrás en las próximas elecciones un mogollón de personas que no sólo discreparán de tus propuestas, sino que estarán furiosamente dispuestas a hacer todo lo posible porque tu mujer no vuelva a decorar La Moncloa.

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Vidilla para el futuro del planeta

Los defensores de los catastrofismos climáticos estarán de enhorabuena: hoy hemos conocido la noticia de que una fuente de emisiones de CO2 ha dejado de funcionar. De acuerdo en que la reducción de emisiones a nivel global no será importante, pero todo ayuda.

Y no, no creo que siempre haya que lamentar la muerte de un ser humano. No voy a brindar con champán, ni a reírme viendo las caras desencajadas de sus familiares, como hacen ellos. Pero nadie me va a convencer de que la aportación de uno de estos individuos al bienestar de la humanidad es netamente superior a su contribución a la degradación del medio ambiente y al agotamiento de los recursos naturales. Así que creo que lo mejor que ha hecho en su vida este tipo es también lo último: dejar de molestar.

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El GRAPO también existe

Supón que tienes un glorioso pasado antifranquista y un presente lamentablemente delincuencial. Que fuiste la vanguardia del proletariado, pero ahora sobrevives a base de secuestros y palos a sucursales bancarias de medio pelo. Que una vez creíste que podías luchar por el pueblo y ganar, pero que los obreros no supieron renunciar al pesebre capitalista y no tienes otra cosa que su desprecio.

Y de pronto, todo cambia.

No sólo vuelve a hablarse de rojos y fachas, sino que el propio Presidente del Gobierno dice que él es rojo. Es más, no sólo dice que es rojo, sino que actúa como tal. Ser terrorista es otra vez ser la vanguardia del pueblo y no un miserable delincuente. Te encuentras con una Vicepresidenta del Gobierno que afirma públicamente que no quiere vencer a la principal organización terrorista. Con un Presidente del Gobierno que vuelve a despreciar a las víctimas del terrorismo, y que se preocupa más de los muertos (rojos) de la Guerra Civil .

Uno de los socios del Gobierno presenta una iniciativa para indemnizar a los que lucharon con las armas contra el fascismo franquista. Y tú eres uno de ellos.

Qué otra cosa puedes hacer, sino gritar bien alto: ¡Yo también tengo derecho! ¡No me dejéis a un lado! ¡Si tengo que volver a matar para que me respetéis, estoy dispuesto!

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Eguibar no es un canalla

A muchos les han chocado las declaraciones de Eguibar en las que definía a ETA como una organización política. A mí no. Eguibar es consecuente: para él la patria vasca es más importante que una vida humana. Exactamente lo mismo que pasa con ETA. La única diferencia es que Eguibar no está dispuesto a matar o a morir, pero el ser un cobarde no le hace mejor ni peor que cualquier etarra.

En realidad, eso de matar por una ideología es relativamente nuevo. Hasta 1793 se mataba por poder, por dinero o por religión. Pero los revolucionarios franceses inventaron algo más que la guillotina: el Terror. Matar a inocentes, a miles de ellos, para conseguir que nadie se atreva ni siquiera a pensar diferente.

Desde entonces, a la izquierda le ha fascinado el poder del Terror, capaz de conseguir lo que no puede un argumento. Cuando lo colectivo prima sobre lo individual, la tribu sobre la persona, es fácil pensar que merece la pena que mueran miles de inocentes si al final se consigue el objetivo: la revolución, la dictadura del proletariado, la patria independiente…

Eguibar no es un canalla, como no lo es Otegui. Simplemente, hablan y actúan según una escala de valores diferente a la nuestra. Es frecuente oír a tertulianos, supuestos analistas políticos, frases como “ETA actúa sin razón”, “ETA hace lo único que sabe, matar”, “no se pueden entender los motivos de una banda de locos”… No es cierto. Cuando mata, ETA lo hace porque sabe que esa vida vale menos que la patria vasca, y que merece la pena que mueran mil y hasta diez mil personas si con eso se consigue el sueño de una Euskadi libre.

ETA mata cuando cree que obtendrá una ventaja política de ello, extorsiona cuando necesita dinero, hace una pintada cuando quiere limitar los movimientos de un concejal españolista. Ninguna acción en ellos es el resultado de la locura. Se pueden equivocar, como pasó con Hipercor o Miguel Ángel Blanco, y no prever la reacción popular. Pero rectifican la táctica y siguen con la estrategia. Del mismo modo que una empresa analiza la rentabilidad de sus líneas de producto, ETA analiza el resultado de sus atentados, potencia los que dan más beneficios y abandona los que generan saldo negativo.

Y lo que está claro es que si han invertido tanto, en muertes propias y ajenas, en años de cárcel, en redes de colaboración, en organizaciones de apoyo, no van amortizar esa inversión si ven que pueden obtener un beneficio.

No sé si todos los que defienden el diálogo con ETA han hablado no ya con un etarra, sino al menos con un batasuno. Yo sí. Yo tengo primos que han sido de Jarrai, familiares que iban a visitar a los presos en autobuses para animarles a seguir en la lucha.

Para los batasunos, igual que para Eguibar, una niña de doce años sin piernas es, en el mejor de los casos, un mal menor, irrelevante en el contexto de la lucha histórica del pueblo vasco. Para los batasunos, igual que para Eguibar, insultar, agredir, hacer la vida imposible a un concejal o a una profesora de universidad está plenamente justificado, porque su presencia activa y libre en el País Vasco es un obstáculo para el advenimiento de la patria vasca.

Para todos ellos, nacionalistas con y sin pistola, ETA no puede acabar pidiendo perdón y entregando las armas. No lo harían ni aunque les ofrecieran la salida de todos los presos mañana mismo. Simplemente, porque para ellos la Patria Vasca es más importante que la vida humana, y más que la libertad inmediata de unos cientos de gudaris. Ya saldrán, y a hombros, cuando Euskadi sea independiente.

ETA y Batasuna lo han dicho siempre alto y claro: su objetivo es una Euskadi independiente y socialista. Y para ellos decir que esa Euskadi incluye Navarra y las provincias del Norte es una obviedad, ni siquiera discutible. Así que si alguno de estos iluminados que anuncian el fin de ETA se tomara la molestia de escuchar lo que de verdad quieren los nacionalistas como Otegui y Eguibar sabría que no hay más alternativa que la derrota policial de ETA.

Cualquier tregua, proceso de diálogo, mesa de partidos o similar servirá para dar un poco de aire a ETA, evitar un tiempo las acciones más escandalosas, arrancar algunas competencias al gobierno central y poco más. Al final llegarán a un punto en el que ETA exigirá la anexión de Navarra, o la de las provincias vascas de Francia, o la independencia total.

Y sólo un bobo de solemnidad creería que a partir de ahora ETA va a luchar por todo esto pacífica y democráticamente. ¿Por qué, si con las armas ha conseguido doblegar al estado opresor español? Tiene todos los incentivos para volver a las pistolas, en cuanto agote las concesiones que este gobierno esté dispuesto a hacer a cambio de la tregua. Se disfrazarán de escisión, como han hecho otras veces, para poder justificar que Batasuna siga en el Parlamento Vasco y en todos los ayuntamientos, y para dar una salida a los mayores, pero volverán a matar.

Porque para Eguibar y para ETA, una Euskadi independiente es más importante que la vida de un ser humano.

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Vindicación de Guantánamo

Hoy José García Palacios le da la razón a Kofi Annan acerca de que “hay que cerrar Guantánamo, más pronto que tarde”. No puedo estar de acuerdo.

Primero, porque no es cierto que los presos de Guantánamo merezcan un procedimiento penal y un juicio. Los presos de Guantánamo son combatientes en el extranjero y no ciudadanos norteamericanos, por lo que no se les aplica la legislación estadounidense. No sé si es justo o injusto, pero no tienen derecho a un abogado, ni a que se les acuse de un delito, ni a esperar que se siga el procedimiento penal estadounidense.

Por otro lado, tampoco se les aplica la convención de Ginebra, como cacarean todos los que no se la han leído. Incumplen todas y cada una de las condiciones que establece el artículo 4, así que la convención no les ampara. El ejército americano puede hacer lo que quiera con ellos, incluso fusilarlos, sin cometer ninguna ilegalidad. Es el inconveniente de ir por ahí oculto entre la población civil, decapitando rehenes y cometiendo atentados a traición.

Otra cosa es que como los norteamericanos son más civilizados que los salvajes jihadistas presos en Guantánamo, procuren tratarles lo mejor posible, en lugar de dedicarse a hacer snuff movies con su decapitación. Si os fijáis en la letra pequeña, los expertos acusan de “prácticas equiparables a la tortura”. Es decir, que no hay tortura. En todo caso, y suponiendo que sea cierto lo último que se ha denunciado, maltrato.

Un maltrato, por cierto, que incluye interrogadoras femeninas que “frotaban su cuerpo contra los hombres, iban ligeras de ropa, hacían comentarios sexualmente explícitos y les tocaban provocativamente”. Todo lo cual puede ser muy desagradable, pero no encaja en mi definición de tortura.

No os lo creeréis, pero ha habido guardias tan despiadados que silbaban fuerte durante la oración. Sí, a los torturados y maltratados detenidos en Guantánamo se les permite observar sus normas religiosas, tienen asignado incluso un capellán musulmán que dirige los rezos, se les entrega ejemplares del corán (que los guardias tocan con guantes para no ofender), mantas y todos los artículos necesarios para rezar. Incluso la llamada a la oración se retransmite por los altavoces de la prisión. Ojalá a los cristianos se les maltratara así en Arabia Saudí, donde puedes ser condenado a muerte por tener una biblia.

Sin duda es desagradable tener a unos cientos de islamistas prisioneros en Guantánamo. Es muy posible que se haya maltratado realmente a algunos de ellos. Pero sinceramente, prefiero que estos tipos estén en Guantánamo a que vuelvan a Afganistán, Irak o Paquistán a secuestrar y degollar infieles, atentar contra mercados o asesinar a quien no sigue estrictamente los que ellos consideran la sharia.

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Un acuerdo para acabar con el maltrato

Debemos reconocerlo. Las últimas muertes de mujeres a manos de sus parejas demuestran que el endurecimiento de las medidas represivas no conseguirá acabar con la violencia de género. No tiene sentido seguir insistiendo en encarcelar a personas que tienen una visión diferente acerca de las relaciones de pareja, porque esto sólo nos ha conducido a una espiral de violencia sin sentido.

En Diarios de las Estrellas condenamos la violencia venga de donde venga, pero creemos que ambas partes, maltratadores y maltratadas, deben poner de su parte si queremos que cese este conflicto entre géneros que ya dura demasiados años.

Así, en aras a conseguir una sociedad más justa y pacífica, donde todas las voces puedan ser oídas, proponemos lo siguiente:

  • Creación de una mesa de trabajo entre representantes de mujeres agredidas y maltratadores, en el que cada parte pueda exponer libremente sus puntos de vista y sus propuestas para cerrar heridas y superar el conflicto.
  • Derogación de las leyes represoras que añaden a la pena de cárcel para los maltratadores cargas añadidas como el alejamiento de su domicilio habitual.
  • Creación de un fondo de subvención para maltratadores que hayan cumplido sus penas, de manera que tengan medios para rehacer sus vidas y reinsertarse en la sociedad.
  • Despenalización del crimen pasional en caso de flagrante adulterio, como exige el respeto a la sensibilidad de los que piensan que la esposa es propiedad del varón. En democracia, ninguna idea puede ser perseguida.

Una vez en marcha estas iniciativas, y cuando transcurriera un tiempo prudencial sin muertes, se podría estudiar la manera de que los hombres privados de libertad como consecuencia del conflicto actual puedan ir sustituyendo la pena de cárcel por otras medidas más acordes con el objetivo de reinserción que primordialmente tiene nuestro ordenamiento penal.

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Caricaturas

Cómo hemos cambiado. Hace poco más de 16 años los musulmanes de todo el mundo se ofendieron por la publicación de los Versos Satánicos. Hubo revueltas, protestas y asesinatos, y se dictó una fatwa contra Salman Rushdie. Por aquél entonces, en Occidente todo el mundo estaba de acuerdo: la libertad de expresión era sagrada, y los ayatolás unos fanáticos intolerantes que no tenían derecho a imponer su tiranía en el mundo libre.

Ahora son abundantísimos los mesurados a los que no les parece bien que se quemen embajadas por unas viñetas, pero que tampoco están de acuerdo con la provocación gratuita a los musulmanes. ¿Por qué dibujar a Mahoma si eso ofende a los musulmanes? Si eso les molesta, dejemos de hacerlo, y así, evitando provocaciones innecesarias, contribuiremos al buen entendimiento entre los pueblos.

En realidad, ya se viene cediendo a los musulmanes desde hace tiempo. ¿Que un belén es tradicionalmente católico? Pues hacemos “paisajes de invierno“. ¿Que el cerdo es ofensivo? Pues quitamos las figuras del inocente Piglet. ¿Que un gráfico en la tapa del helado del Burger King recuerda al nombre de Alá en árabe? Pues damos de postre galletas.

Todo sea por llevarnos bien. Claro que con gente menos agresiva ya no hay que ser tan comprensivo. Por ejemplo, no es necesario que todos nos hagamos vegetarianos para no ofender a los hindúes, que consideran sacrílego matar y devorar una vaca. Y no pasa nada por ofender sistemáticamente a los cristianos o burlarse de los judíos.

Así, estamos reforzando la respuesta agresiva a la menor provocación: evitamos ofender al violento, pero somos implacables en el desprecio al pacífico. Conclusión: si quieres que respeten tus ideas religiosas, debes estar dispuesto a responder violentamente al primer indicio de blasfemia.

Por supuesto que los musulmanes tienen todo el derecho del mundo a quejarse de las caricaturas, a no comprar ningún periódico que las muestre, a no consumir en un establecimiento que sirva alimentos hechos con cerdo. Es lo que hacen los cristianos cuando se sienten ofendidos por algo. En una sociedad libre, la libertad de expresión ampara no sólo al que crea una obra, sino al que tiene cualquier motivo para protestar por ella.

Ahora bien ¿de verdad alguien cree que los musulmanes que se han manifestado indignados y que han protagonizado los actos de violencia actúan libremente? ¿En países que son en su totalidad dictaduras atroces, en las que nadie se atreve ni a toser ante un policía? Perdonen que no me lo termine de creer.

Y ya puestos, todos los que afirman que “los musulmanes están indignados”, ¿se han molestado en mirar cuántos participan en las movilizaciones? Por ejemplo:

“Insulting the Prophet disgusts us and nuclear energy gives us dignity,” the crowd of about 200 people shouted.

¿De verdad Zapatero, Cajal y compañía creen que debemos dejar de hacer caricaturas de Mahoma porque 200 iraníes han sido manipulados por su gobierno? Deberíamos empezar por reconocer a los verdaderos responsables de las revueltas, que no son en absoluto caricaturistas daneses:

- Por un lado, tenemos a los islamistas radicales, cuyo objetivo es que la Umma (la comunidad de los creyentes) se extienda por todo el mundo. Y para ello no dudan en mentir, en exigir respeto a la diferencia cuando son minoría y en aplastar al diferente cuando consiguen imponer su ley. Llevan empeñados en ello más de 1.000 años, y no van a parar.

- Por otro, tenemos dictadores que cada vez tienen más difícil explicar a su pueblo por qué vive en la miseria y por qué sus familiares que han emigrado a Europa tienen condiciones de vida infinitamente mejores. Para ellos la satanización de Occidente es una manera cómoda de ocultar sus propias vergüenzas, y además las algaradas sirven como válvula de escape para los más violentos.

Es decir, que los que han lanzado a las calles a los iracundos manifestantes no van a dejar de hacerlo porque no haya caricaturas de Mahoma. Ceder aunque sólo sea un poquito de nuestra libertad de expresión para contentar a los musulmanes sólo conseguirá reafirmarles en su conducta violenta, y provocar la siguiente vuelta de tuerca.

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