Vindicación de Guantánamo
Hoy José García Palacios le da la razón a Kofi Annan acerca de que “hay que cerrar Guantánamo, más pronto que tarde”. No puedo estar de acuerdo.
Primero, porque no es cierto que los presos de Guantánamo merezcan un procedimiento penal y un juicio. Los presos de Guantánamo son combatientes en el extranjero y no ciudadanos norteamericanos, por lo que no se les aplica la legislación estadounidense. No sé si es justo o injusto, pero no tienen derecho a un abogado, ni a que se les acuse de un delito, ni a esperar que se siga el procedimiento penal estadounidense.
Por otro lado, tampoco se les aplica la convención de Ginebra, como cacarean todos los que no se la han leído. Incumplen todas y cada una de las condiciones que establece el artículo 4, así que la convención no les ampara. El ejército americano puede hacer lo que quiera con ellos, incluso fusilarlos, sin cometer ninguna ilegalidad. Es el inconveniente de ir por ahí oculto entre la población civil, decapitando rehenes y cometiendo atentados a traición.
Otra cosa es que como los norteamericanos son más civilizados que los salvajes jihadistas presos en Guantánamo, procuren tratarles lo mejor posible, en lugar de dedicarse a hacer snuff movies con su decapitación. Si os fijáis en la letra pequeña, los expertos acusan de “prácticas equiparables a la tortura”. Es decir, que no hay tortura. En todo caso, y suponiendo que sea cierto lo último que se ha denunciado, maltrato.
Un maltrato, por cierto, que incluye interrogadoras femeninas que “frotaban su cuerpo contra los hombres, iban ligeras de ropa, hacían comentarios sexualmente explícitos y les tocaban provocativamente”. Todo lo cual puede ser muy desagradable, pero no encaja en mi definición de tortura.
No os lo creeréis, pero ha habido guardias tan despiadados que silbaban fuerte durante la oración. Sí, a los torturados y maltratados detenidos en Guantánamo se les permite observar sus normas religiosas, tienen asignado incluso un capellán musulmán que dirige los rezos, se les entrega ejemplares del corán (que los guardias tocan con guantes para no ofender), mantas y todos los artículos necesarios para rezar. Incluso la llamada a la oración se retransmite por los altavoces de la prisión. Ojalá a los cristianos se les maltratara así en Arabia Saudí, donde puedes ser condenado a muerte por tener una biblia.
Sin duda es desagradable tener a unos cientos de islamistas prisioneros en Guantánamo. Es muy posible que se haya maltratado realmente a algunos de ellos. Pero sinceramente, prefiero que estos tipos estén en Guantánamo a que vuelvan a Afganistán, Irak o Paquistán a secuestrar y degollar infieles, atentar contra mercados o asesinar a quien no sigue estrictamente los que ellos consideran la sharia.
Temas: derechos humanos, EEUU, guantánamo, Irak
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4 comentarios
4 Comentarios

Reconocerás que no sería muy buena prensa para EEUU decir “Sí, hoy cerramos Guantánamo por que ayer fusilamos a todos lo prisioneros”… No le veo yo salida fácil.
Por mi que los fusilen a todos. O jugamos todos o pinchamos la pelota.
Hmmm… el post antes de este pones “En Diarios de las Estrellas condenamos la violencia venga de donde venga”.
Y dices aquí que: “El ejército americano puede hacer lo que quiera con ellos, incluso fusilarlos, sin cometer ninguna ilegalidad. Es el inconveniente de ir por ahí oculto entre la población civil, decapitando rehenes y cometiendo atentados a traición.”
Estás diciendo que pueden ejecutar a alguien sin juicio de por medio. Sin pruebas. Sin jueces. Sin derecho a defenderse. Sin posibilidad de un juicio justo en el que sea vea si es culpable.
¿Y eso no es violencia? Es escandaloso. Me gustaría saber si te gustaría que a un familiar tuyo, sin pruebas ni juicio, le metieran en Guantanamo y le fusilaran. A ver que te parece que no tenga derecho a defenderse.
Estás haciendo apología del fascismo. De que el Estado se lleve por delante a la gente sin garantías jurídicas.
¿Y tú te quieres creer “liberal”? No te engañes. Tú eres un mamporrero del más poderoso, en este caso los EEUU. Cuando lo sea China, pues allá irás. Te dan igual los Derechos Humanos y la gente desprotegida.
Recíclate, admirador del abuso estatal. Tú crees en la misma libertad en la que creía Stalin: la de los poderosos para llevarse por delante a los demás.
A ver, Karpov, puedes decir lo que quieras. Pero preferiría que en lugar de insultarme, argumentaras. ¿Podrías explicarme en qué basas el derecho de unos prisioneros de guerra a un juicio justo? Nunca lo han tenido.