Diarios de las Estrellas

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Archivo para 11/2006

Siempre con las victimas

Pues estaba pensando escribir un post, como siempre, para pedir a mis lectores que dediquen la tarde del sábado a lo mejor que pueden hacer, que es estar con las personas que más han dado por nuestra libertad. Un post en el que recordaría las ruindades de los socialistas inicuos que insultan a las víctimas, la traición de un gobierno sin principios, la bajeza de unos progresistas que creen que los etarras son sus prójimos y los que se oponen a la traición unos fascistas desalmados.

Pero resulta que Agapito maestre ha escrito un artículo en el que explica, mucho mejor de lo que lo hubiera hecho yo, porqué hay que estar el sábado a las 5 en la calle Velázquez.

Háganle caso.

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No hay pruebas

El señor juez llegó a su casa un poco antes que de costumbre, y se sorprendió al oír ruidos procedentes de su dormitorio. El señor juez, que era un hombre sagaz, identificó rápidamente los ruidos como risas, suspiros y gemidos. Se acercó presuroso a la habitación, abrió la puerta y encontró a su mujer completamente desnuda, acompañada de algunos varones y mujeres igualmente desnudos. El señor juez no pudo determinar el número de los acompañantes, ya que estaban colocados en grupos cuyos componentes entrelazaban estrechamente sus miembros y se movían con fruición, dificultando la operación de conteo, amén de que a través de la puerta entreabierta del cuarto de baño podían apreciarse tres extremidades inferiores, que sin duda correspondían al menos a otros dos individuos, pero no podía descartarse la presencia de terceros.

La señora del señor juez se cubrió con la sábana y afirmó: “esto no es lo que parece”. El señor juez le transmitió su sospecha acerca de la ruptura de la promesa matrimonial de fidelidad, a lo que su señora esposa respondió: “estas señoras y caballeros son miembros de mi grupo de yoga, y nos hemos reunido aquí para practicar. No tienes ninguna prueba de que te haya sido infiel, ya que el hecho de que algunos individuos se hayan entregado a actividades lúbricas no implica que yo haya hecho lo mismo. Mi desnudez, como la del resto, se debe a que de este modo es más fácil sentir el karma de la Madre Tierra. Y este caballero que está acostado junto a mí me estaba ayudando a practicar la respiración tántrica. Ignoro a qué se debe su ostensible erección.”

El señor juez se vio obligado a reconocer que, efectivamente, no podía apreciar ninguna prueba acerca de la infidelidad de su señora esposa, por lo que se limitó a decir, antes de cerrar la puerta: “procurad no hacer mucho ruido, porque me gustaría ver el partido.”

En otro orden de cosas, noticias no necesariamente relacionadas:
Un juez absuelve a la banda Soziedad Alkoholika
Absuelto el etarra Aitor Herrera por el atentado en el aeropuerto de Santander
El Supremo posterga la decisión sobre Jarrai, Haika y Segi
El fiscal rechaza embargar las «herriko tabernas» al no ver pruebas del vínculo con Batasuna

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No podria soportar otra decepcion

Me entero por Daniel de que se está preparando una versión cinematográfica de La Luna es una cruel amante. Como probablemente sabréis, es una de mis novelas favoritas, esas que lees de adolescente y que te siguen acompañando toda la vida.

Por Red Liberal (y más incluso por liberalismo.org) abundan los bloggers sesudos, influidos por sus lecturas de Hayek y Friedman (q.e.p.d.). Yo, qué le vamos a hacer, soy más de andar por casa, y he llegado al liberalismo a través de la ciencia en general y la ciencia ficción en particular. Y una de las lecturas que más me ha marcado, sin duda es esta obra de Heinlein. No en vano mi nick corresponde al protagonista de la novela (¿o no es el protagonista?).

Debería alegrarme la noticia, pero prefiero no hacerme ilusiones. Después de los desastres de El hombre bicentenario” y “La Guía del autoestopista galáctico“, no podría soportar una tercera decepción. Ni siquiera ví “Yo, robot“, porque desde que me enteré de que el protagonista era Will Smith me era inevitable pensar en un bodrio como Independence Day.

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Obiang y los 50000 euros

Se ha destacado mucho el gesto de Obiang de sacar 50.000 euros y repartirlos entre sus seguidores que habían acudido a aplaudirle. El Mundo hoy en su edición de papel hablaba de “colofón esperpéntico a la visita”, en la línea de Esther Esteban.

Yo, la verdad, no sé a qué viene tanto escándalo. No soy capaz de ver la diferencia con lo que hacen nuestras administraciones central, autonómica y local cada día.Una búsqueda en el BOE por el término subvenciones da un resultado de nada menos que 15.908 entradas. No se corresponde exactamente con 15.000 convocatorias de subvención, pero da una idea de lo importante que es para todas las administraciones la tarea de repartir dinero.

Alguno pensará “hombre, es que Obiang mantiene a su pueblo en la miseria, es el dueño de todas las empresas y luego reparte dinero como si fuera suyo”. Pues un tanto a favor de Obiang. Al menos no les quita el dinero a los ecuatorianos. A mí el estado me quita el dinero que he ganado trabajando, para repartirlo según su capricho.

Y no hay ninguna diferencia entre repartir el dinero entre los asistentes a un acto de exaltación del dictador o asignarlo a entes de promoción deportiva. ¿Que el deporte es bueno? Pues que se lo pague el que lo crea así. Si el Estado no nos confiscara una parte del sueldo, el aficionado al fútbol tendría dinero para pagar la equipación de su club y el mantenimiento de sus instalaciones, y el ciclista podría tener una bicicleta mejor. Con el sistema actual, si el club de fútbol del primero es más ágil al presentar la solicitud que la agrupación ciclista del segundo, los ciclistas pagan las equipaciones a los futbolistas. Simplemente, porque le ha dado la gana a un burócrata. Igual que le da la gana a Obiang de premiar a sus admiradores.

Y todo esto, suponiendo que la administración actúe imparcialmente. Pero los miles de funcionarios y políticos que deciden a quién regalan los centenares de millones de euros que reparten cada año no son todos ellos entes seráficos que actúan siempre con justicia y equidad. Es inevitable que las preferencias personales, los criterios ideológicos o el simple amiguismo determinen el destino de la mayor parte de ese dinero.

Pero claro, es más fácil criticar a Obiang que a los repartidores de dinero locales…

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Mas tonto que Abundio

Ya que han caído como pardillos en la encerrona del Gobierno, ¿no podrían al menos en el PP estar calladitos y esperar unos días a que esto se olvide?

Rajoy con Obiang

¿Que al gobierno le da vergüenza haber traído a Obiang? A quien debería darle vergüenza esa foto es a Rajoy.

Y pensar que el opositor hablaba de bobos… ¿qué es el que se deja engañar por un bobo?

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Complejidad y liberalismo

Una de las claves del éxito de las sociedades que aplican el principio liberal de minimizar la intervención del Estado, es la naturaleza caótica (en el sentido científico del término) inherente a la complejidad de las sociedades humanas.

Desde los últimos treinta años, sabemos que el comportamiento de un sistema complejo es imposible de predecir. Un sistema complejo es el clima, por ejemplo, y por eso no seremos nunca capaces de saber la temperatura o las precipitaciones del mes siguiente con exactitud. Pero también son complejos sistemas aparentemente simples como el goteo de un grifo o los latidos del corazón.

Las sociedades humanas son extraordinariamente más complejas que los sistemas más complejos que los científicos son capaces de modelizar. Incluso si nos limitamos a las interacciones económicas, la multitud de actores con intereses propios y la variedad de decisiones que pueden tomar, que influyen además en cadena en las reacciones de terceros hace imposible un conocimiento preciso de estos sistemas.

Por este motivo, a lo más que pueden llegar los economistas es a observar los sistemas, y describir su comportamiento a posteriori. De ahí la frase de “un economista es alguien capaz de explicar por qué no ha sucedido lo que él mismo había dicho que sucedería”.

Esta reflexión repele a muchos, porque estamos entrenados para identificar causas y efectos y para actuar en función de modelos hipersimplificados de la realidad. Y así la mayor parte de los políticos cree que su misión es recopilar datos y, aplicando su ideología a esos datos, decretar la aplicación de medidas que mejoren la situación.

El último ejemplo es el candidato a alcalde de Madrid, Miguel Sebastián, que dijo ayer que en España caben 200.000 inmigrantes más cada año. ¿Por qué 200.000 y no 150.000 o 250.000? Pues porque el señor Sebastián cree que tiene la información y los modelos y se cree capaz de conocer de antemano el impacto de esos 200.000, 0 250.000, o 150.000 inmigrantes.

La realidad es que nadie predijo hace 10 años la tasa de inmigración que iba a tener España, y nadie es capaz de pronosticar qué ocurrirá dentro de 10 años. Ante esta realidad, prácticamente todas las políticas intervencionistas son malas. Si dejamos a los ciudadanos que actúen libremente, cada uno buscando su propio beneficio, la situación resultante será la menos mala para cada uno de ellos, y por tanto para el conjunto. Si aplicamos medidas que favorezcan a un colectivo necesariamente debemos perjudicar a otras personas, y con un resultado imposible de pronosticar.

Un ejemplo significativo es la gestión del parque Yellowstone. Michael Crichton la explica en esta charla, en la que habla también de sistemas complejos y explica la génesis de “Estado de miedo”.

Si en la gestión de algo relativamente simple como un parque natural suceden desastres como los que describe Crichton, ¿qué pasa cuando tratamos con personas en lugar de alces y osos?. Pues que las ineficacias son también inevitables. Siempre aparecen actores que “aprovechan” la situación y obtienen recursos no por su contribución a la sociedad, sino por su capacidad de influir en el gobierno. Recursos que son arrebatados a otras personas, lo que provoca otros conflictos.

Y por supuesto la situación que originó la primera intervención sigue sin resolverse, lo que anima al político a pensar que sus medidas no se han aplicado con la diligencia suficiente, y que debe “destinar más recursos” a resolver el problema. Pero ahora han surgido nuevos problemas, con lo que también hay que dedicar más recursos a resolver estos nuevos problemas.

Es una situación ideal para el político, que tiene más recursos que gestionar, más poder y más capacidad de intervención en la sociedad, pero poco recomendable para el administrado, cuya capacidad de iniciativa y de gestión de sus propios recursos se ve mermada por decisiones arbitrarias que no puede predecir ni controlar.

Por este motivo intervenir poco siempre es mejor que intervenir demasiado. Y por eso las sociedades más liberales (menos intervencionistas) tienen más éxito que las sociedades dirigidas con mano de hierro.

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Argonauta y las Hesperides

Ayer, leyendo un post demoledor sobre Rosa Regás en Batiburrillo, tropecé con un comentario de un tal Argonaut absolutamente brillante. A partir de él descubrí que Argonaut mantiene un blog muy recomendable. No sólo sabe escribir, sino que además combina con habilidad pasmosa el sentido común con las opiniones más rotundas.

Visitadlo, no os arrepentiréis.

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Una Biblia para todos y todas los catolicos y las catolicas

Voy mejorando en mi capacidad adivinatoria. Hace un par de meses escribía por aquí la crítica a una versión políticamente correcta de los evangelios, que yo imaginaba que se publicaría en 2014.

Pues bien, acabo de ver que ya hay un@s “teólogos y teólogas” alemanes y alemanas que han sacado una versión feminista de la Biblia. Entre las perlas, por ejemplo, que Dios ya no es Padre, sino Padre-Madre. Ya no hay que “obeceder al Señor”, sino “escuchar al Eterno”, y todo en ese plan. Excepto el diablo, que curiosamente sigue siendo exclusivamente masculino.

Una de dos: o tengo superpoderes, o los progres son mucho más previsibles de lo que pensaba.

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Pena de muerte para Saddam

Ahora que Saddam Hussein ha sido condenado a muerte, anda toda la progresía clamando contra la sentencia. “Es un horrible dictador, pero nadie merece la pena de muerte”, dicen. No recuerdo tanto consenso contra la pena de muerte cuando Castro ejecutó a los últimos desgraciados que intentaban huir de la isla-cárcel. Como siempre sucede con la izquierda, aplican la moral de situaciones. Los actos no son buenos o malos en sí mismos, sino en función de quién los ejecute.

Pero vamos a ver, señores, ¿dónde están el multiculturalismo y el respeto al diferente? ¿Lapidar adúlteras es una tradición arraigada que no debemos criticar pero la pena de muerte debe ser eliminada según el criterio etnocentrista europeo? Curioso, pero me temo que perfectamente explicable. Y luego vendrán a darnos lecciones de ética y moral democrática.

Resulta que algunos creemos que hay criterios morales que están por encima de los valores culturales, aquí y en Kuala Lumpur. La ablación del clítoris es mala siempre. Sin excepción. La sumisión de la mujer, o la persecución del que profesa otra religión, son intolerables siempre. La persecución y muerte de homosexuales es repugnante en Cuba y en Irán.

Y la pena de muerte, en determinados casos, es la opción moral más aceptable en cualquier país del mundo. Hace tiempo escribí por aquí sobre las consideraciones prácticas y políticas de la pena de muerte, que la hacen preferible a la cadena perpetua. Quedó pendiente hablar de los criterios morales (que priman sobre los anteriores).

No creo que la pena de muerte sea legítima en todos los casos de asesinato. No todos los asesinatos deben ser castigados con la pena de muerte, porque para algunos asesinos sí cabe el arrepentimiento y la reinserción en la sociedad. En mi opinión, hay dos casos en los que la pena de muerte es la única opción legítima.

El primero es el de los sociópatas, los asesinos que disfrutan causando daño a sus víctimas. Son individuos que se colocan voluntariamente fuera de la sociedad, que no reconocen como semejantes al resto de seres humanos. Individuos que cometen crímenes especialmente horrendos, habitualmente contra víctimas mucho más débiles que ellos, como niños o mujeres.

Este tipo de criminal, al que no se puede considerar como miembro de nuestra sociedad, no merece otro trato que la eliminación, como hacemos con un perro rabioso o con una alimaña.

El segundo tipo de criminal que merece la muerte es el que actúa contra toda la sociedad, el criminal político. El proceso de Nuremberg fue innegablemente positivo para el establecimiento de la democracia en Alemania. Ejemplificó la absoluta intolerancia hacia los nazis, evitó que los condenados pudieran dedicar sus vidas a justificar sus crímenes y permitió dar por zanjado el pasado y reconstruir el país. EL milagro alemán hubiera sido sin duda mucho más difícil con decenas de jefes nazis vivos e impartiendo doctrina.

Con Saddam Hussein puede pasar algo similar, es decir, que su muerte sea positiva porque marque un antes y un después para sus nostálgicos y para los iraquíes que luchan por implantar una democracia.

De igual modo que para los tiranos, la pena de muerte sería aceptable para los asesinos que, fuera del poder, matan para imponer su modelo de sociedad. Cada vez más las amenazas a nuestra libertad van a provenir no de una declaración de guerra formal de otro país, sino de grupos que pretenden imponer sus ideas al resto utilizando el asesinato como método. Y en estos casos que ponen en jaque todo el sistema de derechos y libertades que disfrutamos, la pena de muerte está justificada si sirve, como en Nuremberg, para definir radicalmente qué es y qué no es tolerable.

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Entre democristianos y socialdemocratas

Ya han aparecido dirigentes del PP criticando a quienes les han abandonado para votar a Ciudadanos. Aparte de los argumentos de Rajoy, que son la guinda que me faltaba para confirmar mi post anterior, surge la pregunta de cómo votar a un partido de izquierdas, con un programa intervencionista en cuestiones como la educación.

Pues señores, porque no son mejores en el PP. El argumento de Arenas para justificar el CAC andaluz es defender a los niños y la libertad de expresión. Mire, señor Arenas, para defender a los niños andaluces ya están sus padres. Y la libertad de expresión se defiende quitando sus garras de encima, no con intervención política.

En el PP, junto a políticos liberales, hay multitud de conservadores y democristianos, con los que no comparto muchas ideas. Si he votado al PP no es porque me satisfaga todo su programa ni su praxis, sino por ser el mal menor.

Ahora parece que podré elegir entre socialdemócratas y democristianos. Ambos intervencionistas y amigos de aplicar sus criterios morales a toda la sociedad. Ninguno será mi opción favorita, pero podré votar a uno o a otro en función de sus candidatos y sus planteamientos concretos. Vamos, como si esto fuera una democracia anglosajona.

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