Archivo para 01/2007
Pobre chica
… la que tiene que servir. Si la señora Alex May conociera la zarzuela, seguro que estaría de acuerdo. Porque la tal señora, que escribe en un medio australiano de estos que nos indican el “lifestyle” que debemos seguir, está en contra de contratar asistentas. Esto es lo que opina Alex:
La misma noción de servicio doméstico implica que el sirviente gana menos dinero que quien le contrata; o, al menos, que el tiempo de los sirvientes es de alguna manera menos valioso que el de quienes les contratan.
Como bien dice Addison, toda nuestra sociedad está basada en la división del trabajo. Y en la asignación de un precio a cada hora de trabajo. Y, mal que les pese a muchos progres, es perfectamente justo que un arquitecto de prestigio gane 500 euros por hora y la señora que limpia su casa gane 10. Entre otras cosas, porque si no fuera así no tendríamos arquitectos.
Hace muchos años, mi padre me contó que cuando se creó la cooperativa Mondragón establecieron un intervalo de sueldos entre los obreros y los directivos muy estrecho, como correspondía a la teoría solidaria. Al cabo de poco tiempo, se encontraron con un problema serio: nadie estaba dispuesto a ser directivo. A pesar de los mitos sobre los directivos que no trabajan, lo cierto es que en general es preferible tener un trabajo con ocho horas fijas y sin mayor responsabilidad que apretar las tuercas correctas. Así que, ante la perspectiva de quedarse sin directivos, tuvieron que subirles el sueldo, para compensarles la responsabilidad.
Pero para una mente simple, es mucho más sencillo proclamar la injusticia de los sueldos astronómicos de los directivos de las empresas, y denunciar la explotación de las criadas domésticas. Eso te hace sentirte muuuucho mejor contigo mismo, y reafirmar tu fe en los valores de justicia universal y solidaridad.
Y lo sé bien, porque yo pensaba así cuando tenía veintipocos años. Mientras estudiaba en la universidad (con mis gastos pagados por mi papá capitalista y directivo de un banco, y mi habitación limpiada por la asistenta que pagaba él) proclamaba mi compromiso radical con los más pobres y mi voluntad de vivir con austeridad. Por supuesto, tener servicio doméstico era impensable: sólo los capitalistas explotadores podían pagar para obligar a otro a limpiar tu mierda.
Hasta que un día, un jesuita de los que nos animaba a ser solidarios y comprometidos nos contó que en su comunidad (los jesuitas viven habitualmente en pisos compartidos por varios de ellos) tenían una señora que iba a hacerles las tareas domésticas. ¿La explicación? Que ellos tenían actividades importantes, y que su tiempo estaba mejor empleado en estas actividades importantes que en limpiar su casa.
Fue uno de esos momentos de revelación en los que descubres que a lo mejor todo el sistema de valores y creencias que te están predicando tiene alguna incoherencia.
Al final, el resultado de todo esto es que soy un cerdo capitalista que procuro ganar cuanto más dinero mejor para así explotar a una inmigrante, porque prefiero dedicar mi tiempo a escribir tontadas en Internet antes que a fregar los suelos de mi casa.
2 comentariosNoticias de ayer y de hoy
En exclusiva para todos los lectores, hemos desempolvado y traemos aquí un guión de NODO que sin duda puede calificarse de oopart. Juzgad vosotros mismos:
Una multitud de bilbainos aclama al Caudillo
Numerosos bilbainos acudieron el lunes a mostrar su adhesión inquebrantable al Caudillo. Aquí vemos a un grupo de simpáticas niñas agitando sus banderitas nacionales al paso del Presidente. Multitud de carteles con emotivas muestras de respeto y afecto hacia el Caudillo jalonaban la marcha, en la que abundaron los gritos contra la conspiración judeomasónica que pretende infructuosamente empañar el buen hacer de nuestro gobierno.
Al finalizar el acto, Su Excelencia pronunció un vibrante y emotivo discurso, en el que manifestó su voluntad de proseguir incansable su trabajo por la paz y el bienestar de los vascos de bien, inasequible a las maniobras torticeras de los enemigos de la Patria que maniobran desde el exterior.
Temporal de nieve en España
En la bella localidad palentina de Villatripas de Arriba, el tío Petronilo corta leña para prepararse ante el anuncio de nevada. A sus setenta y seis años se mantiene en plena forma y pronto da buena cuenta de los troncos. Es sólo una muestra de cómo toda España se enfrenta al peligro blanco. El Servicio Nacional de Meteorología ha anunciado para los próximos días una ola de frío procedente de la Siberia comunista que afectará a todo el territorio nacional.
Aquí podemos ver a don Justino Peláez, Jefe Provincial del Servicio de Mantenimiento de Carreteras y Caminos, impartir instrucciones a la Brigada de Mantenimiento Invernal de Segovia. Estos hombres ya tienen preparada la sal y los quitanieves que emplearán para que los camioneros y los hombres del seiscientos puedan rodar confiados por toda la piel de toro.
¡Buen trabajo, chicos!
El gobierno trabaja por la Paz
El Presidente del Gobierno, Escelentísimo Señor Don Jose Luis Rodríguez Zapatero, destacó el sábado en una reunión provincial del Movimiento celebrada en Albacete su voluntad inquebrantable de defender y mantener la Paz en nuestra Patria. “Queremos una España unida frente a sus sempiternos enemigos, en la que podamos disfrutar de otros Veinticinco Años de Paz. Una España en la que no tienen cabida los cobardes que, cegados por su miopía partidista, no tienen empacho en actuar en vergonzoso contubernio con aquellos que, extramuros de la Patria, se mueven con vileza procurando el mal a los españoles.”, proclamó Su Excelencia. “Empero, y mal que les pese a todos ellos, yo seguiré trabajando por la Paz en nuestra Madre Patria. Ese es mi empeño y mi afán.”
Aquí pueden ver, ya bien entrada la noche, la luz iluminada en el despacho de Su Excelencia el Presidente del Gobierno, de quien son bien conocidas su férrea voluntad y su legendaria capacidad de trabajo. Gracias a Dios, los españoles todos podemos confiar en un hombre providencial, que ha subordinado su destino al común destino en lo universal de sus compatriotas.
La “piraña de Chamartín” vuelve a Italia
El afamado astro del football Ronaldo Nazario de Sousa dejará de vestir los colores merengues. Un puntal clave en el ataque madridista, ha dejado una estela de goles que la afición tardará en olvidar. Aquí le vemos en la final de la Copa de Europa del pasado año, marcando el gol de la Victoria.
¡Adiós, Ronaldo, y buena suerte en tus nuevos desafíos!
3 comentariosSobre el cambio climatico en Barrapunto
A raíz del último informe de la ONU sobre el cambio climático, que afirma entre otras cosas que sus efectos perdurarán durante mil años, Yonderboy ha escrito una entrada muy recomendable en Barrapunto. Además de escribir con corrección está llena de sentido común y de enlaces interesantes.
La verdad es que Barrapunto se está haciendo otra vez más interesante desde la aparición de Menéame. Hubo un tiempo en el que era imposible visitar Barrapunto sin encontrar decenas de comentarios escritos por auténticos australopitecos. Al parecer, estos individuos han migrado a Menéame, y ahora, como en los viejos tiempos, si quieres leer noticias sobre ciencia y tecnología puedes acudir a Barrapunto sin tener que llenarte de fango para encontrar algo de valor.
Si queréis comparar, mirad los comentarios sobre la polémica de la alcaldesa demagoga de Ciempozuelos en Barrapunto y en Menéame.
5 comentariosConspiranoicos
Escriben en Desiertos Lejanos un artículo pretenciosamente titulado “Conspiracionismo – Un análisis metodológico”. En realidad, no se trata más que del enésimo intento de desacreditar a los que han encontrado fallos en la investigación del 11-M. Ahora, como es difícil negar evidencias tales como que no hay un análisis válido de los explosivos, insisten en el ataque al mensajero.
Pero me ha hecho gracia el primer párrafo, que os copio aquí:
Toda teoría conspirativa comienza con un principio básico: el crédulo, al que llamaremos conspiracionista, se convence previamente de una verdad dogmática, que invariablemente coincide con deseos, temores y prejuicios propios, que suelen ser profundos e intensos. Es decir, el conspiracionista confunde la realidad con sus deseos.
Veréis, el otro día, en el programa de Carlos Herrera en Onda Cero, comentaron la noticia de que la Audiencia Nacional hubiera solicitado análisis de los restos de explosivos encontrados en los trenes y citado a tres etarras como testigos. Cuando García Abadillo explicaba que esa solicitud de análisis suponía el cuestionamiento de la instrucción realizada por Del Olmo, otro tertuliano respondía con un “Del Olmo ha estado trabajando en esto tres años, y hay que fiarse de él.” Que es lo que venían diciendo estos meses pasados, pero que ahora se ha hecho imposible de sostener. ¿Cómo vamos a fiarnos de la instrucción de Del Olmo si después de tres años no tiene un análisis científico (y válido como prueba pericial) de los explosivos?
Cualquier persona racional, no “conspiracionista”, admitiría que, al menos en este aspecto concreto de la instrucción, Del Olmo ha cometido una ligereza, por decirlo suavemente. Que, dada la importancia del asunto que instruía, debía haber sido más estricto con las pruebas periciales que se le presentaban. Pero los que están “convencidos previamente de una verdad dogmática, que invariablemente coincide con sus deseos, temores y prejuicios”, son incapaces de reconocer incluso algo tan evidente.
Entre los asiduos al blog de Luis del Pino hay de todo. Incluso gente que no demuestra gran estabilidad intelectual, y que encaja de pleno en la definición de conspiranoico. Recuerdo un ejemplo “de libro” de un tipo que aseguraba que el 11-M fue organizado por unos manchegos que participaban en un juego de rol.
Pero tanto Luis del Pino como los periodistas de El Mundo, hasta la fecha, no han acusado a nadie de los crímenes. Simplemente, se han limitado a denunciar irregularidades en la investigación, que a cualquier persona racional le harían dudar de que los acusados sean realmente los autores del atentado.
Los conspiranoicos, los “convencidos de su verdad dogmática”, son los que se niegan a aceptar cualquier evidencia de mala práctica en la investigación de los atentados. Los que se aferran a la idea de “atentado cometido por islamistas indignados por la guerra de Irak que se suicidaron en Leganés”. Los que tienen “temores intensos” a que se descubra que los que gritaban ante las sedes del PP el 11-M estaban no sólo manipulados sino fatalmente equivocados.
21 comentariosYo apoyo a De Juana Chaos
La Audiencia Nacional se ha pronunciado: De Juana Chaos seguirá en la cárcel.
Ahora, espero que sea coherente y siga adelante con su lucha. Yo apoyo totalmente su derecho a decidir en libertad sobre su propio cuerpo. De Juana tiene derecho a una muerte digna. Sí, ya se que hay una sentencia del Constitucional que dice que el Estado debe alimentar forzosamente al preso en huelga de hambre, porque tiene responsabilidad sobre su vida y su salud. Pero tened en cuenta que eso era en 1990, cuando había más respeto por la vida humana.
Ahora incluso un diario de prestigio internacional asiste alborozado a la muerte de una persona que tiene una enfermedad degenerativa. Si nuestros líderes mediáticos más avanzados justifican el suicidio de una persona cuyo cuerpo está degenerando, ¿cómo negarle ese derecho a un individuo cuyo espíritu degeneró hace tiempo hasta extremos de vileza indescriptibles?
Por eso, solo puedo decir: ¡ánimo, asesino! ¡sigue así, hasta cometer el único asesinato que te es posible ahora! ¡Jo ta ke, sin desfallecer! O mejor dicho, desfalleciendo, pero sin dar ni un paso atrás. Después de la noticia de hoy, espero ilusionado la de tu muerte.
4 comentariosRazones para una bomba
Cada vez que ETA comete un atentado, aparecen opinadores profesionales en todas las tertulias diciendo algo así como “ETA ha hecho lo único que sabe hacer”, o “los terroristas actúan sin sentido”.
Hoy tenemos la prueba de que no es así. De que poner una bomba es una acción eficaz y rentable.
En Diciembre, por lo que se ha filtrado, el Gobierno se reunió con ETA para diagnosticar el bloqueo del “proceso de paz”, y analizar los pasos a seguir. ETA, que es coherente en su lógica, decidió que si las bombas le habían llevado a esa mesa, otra bomba conseguiría que la situación se moviera. Ignoro si el Gobierno supo que habría pronto un “accidente” en esa misma reunión o únicamente tenía la información de los cuerpos y fuerzas de seguridad que habían detectado que un atentado era inminente. Pero tampoco importa demasiado.
El hecho es que a punto de acabar el año ETA pone una bomba, que produce un trágico accidente no buscado. Es decir, nunca le ha importado a ETA matar a nadie, y seguramente los etarras hubieran estado encantados si los muertos hubieran sido dos policías. Un par de ecuatorianos inmigrantes son para ellos trabajadores explotados, y por eso han tenido palabras de “solidaridad”. Lo cual no quita para que pongan la siguiente bomba sin tener en cuenta si van a matar a dos o a veinte ecuatorianos.
Los muertos también descolocaron al gobierno, que contaba con un “accidente” como los últimos atentados de ETA en Madrid de antes de la tregua: espectaculares, tal vez con algún herido, pero sin muertos. Y durante unos pocos días, ante la indignación general, tuvieron que aparentar dureza contra el terrorismo. Incluso Zapatero, a pesar de que se resistió como gato panza arriba, tuvo que decir que “el proceso estaba roto”.
Pero ahora, después de la manifestación de apoyo al Gobierno convocada por la UGT y de la manifestación por el diálogo con ETA convocada por Ibarreche, consideran que los muertos ya están amortizados y que puede seguir el proceso. Y han seguido con el plan que tenían para después del “accidente”:
- Han escenificado la ruptura del Pacto Antiterrorista con el PP. Disfrazándolo de oferta de acuerdo, para los más tontos de entre sus parroquianos, pero dejando claro para sus interlocutores que siguen empeñados en el acuerdo con ERC y PNV para avanzar en la negociación.
- Han vuelto a defender la necesidad del diálogo con ETA como única vía para “superar el conflicto”. Pronto veremos que hay nuevas reuniones y nuevos acuerdos, probablemente justificados en algún documento de ETA o en alguna filtración que “demuestre”que ETA está dispuesta a dejar otra vez las armas definitivamente si se desbloquean algunos asuntos.
- Han compensado la sentencia contra los jarraichus dejando escapar a la inmensa mayoría. De este modo responden a la exigencia de ETA de cesar en el hostigamiento judicial. Es un mensaje del tipo: “no podemos controlar a algunos jueces, pero estamos dispuestos a ayudaros.”
- Están trabajando para soltar a De Juana, que era otra de las exigencias de ETA para reactivar el proceso. No hay ninguna justificación para ello, puesto que la excarcelación por enfermedad grave está prevista para casos de enfermedades terminales irrecuperables que hacen imposible que el preso vuelva a delinquir.
En el siguiente atentado, los mismos opinadores volverán a decir que ETA es irracional, y que con bombas nos conseguirán nada. Pero de momento, parece que la de Barajas les va a resultar muy muy rentable.
Comments are off for this postTerroristas con sangre fria
No es fácil matar. No, no me refiero al procedimiento, que dada nuestra fragilidad como seres vivos es casi trivial. Quiero decir que España, por ejemplo, tiene una tasa de asesinatos anual de 1 por 100.000 habitantes. Es decir, un año cualquiera sólo 400 personas mueren a manos de otras. Puede parecer mucho, pero pensad en cuánta gente se pelea, odia a alguien, es fanática… De esas decenas de miles de asesinos potenciales, muy pocos dan el paso y matan.
Muchos de ellos matan por impulso, en un momento de enajenación, sin planificar el crimen. Otros son delincuentes, normalmente traficantes de droga, que están acostumbrados a despreciar la vida humana y para los cuales un asesinato es parte de su modo de ganarse la vida. Pero decidir fríamente que vas a cometer un crimen, planificar todos los detalles y llegar a ejecutarlo es algo muy raro. Incluso entre los batasunos son excepción los etarras: de entre las decenas de miles de convencidos, ETA apenas ha sido capaz de reclutar unos cientos, y eso en sus mejores tiempos.
Por tanto, cuando alguien ha sido capaz de cometer una atrocidad como el 11-M ¿podemos analizar su conducta como la de cualquier otra persona? ¿o haber cometido el crimen implica un comportamiento tan retorcido que cualquier cosa anormal que haga puede ser creíble?
El ser humano es peculiar en cuanto que animal social por la extrema complejidad de las relaciones que se producen entre los individuos de un grupo. De hecho, hay paleoantropólogos como Arsuaga que creen que esta mayor complejidad fue lo que nos proporcionó ventaja sobre otros humanos como los neandertales. Pero vivir en sociedades complejas impone condicionantes tales como los tabús o las costumbres.
Todos los seres humanos tienen prohibiciones que no se pueden saltar sin sufrimiento interior. Hay algunas prácticamente universales, como la repugnancia ante los excrementos o el incesto, y otras son muy particulares, como las referentes a la mala suerte. Y todos tenemos costumbres, actos aprendidos que facilitan nuestro desenvolvimiento en un mundo complejo al evitarnos tomar decisiones a cada momento y de las cuales muchas veces no somos conscientes.
Uno puede ser un asesino feroz, pero eso no le libra de condicionantes en su comportamiento. Los asesinos siguen teniendo instinto de conservación, buscan satisfacer sus necesidades biológicas y procuran cumplir con las exigencias de su cultura y mantener sus costumbres.
Dicho esto, veamos cómo han actuado los acusados del 11-M antes, durante y después de los atentados, y tal vez podamos extraer alguna conclusión interesante.
Antes del 11M
Jamal Ahmidan, el principal ejecutor de la masacre, es un tipo curioso. Al parecer se convirtió al islam radical tras una estancia en la cárcel, después de la cual vino a España. ¿Y qué hizo en España?
Casarse con una española que lleva pantalones, se pinta, fuma y hace una vida equiparable a la de cualquier otra mujer de nuestra sociedad. No contento con ello se dedica al tráfico de droga y celebra el día del padre con la familia, a pesar de ser una fiesta puramente cristiana. Alguien pensará que era un gran actor, y que estaba camuflando su radicalismo. Pero lo curioso es que no hay un caso igual entre los jihadistas “durmientes” que han sido identificados. Todos viven como buenos musulmanes, y si están casados es con mujeres sumisas.
Y es que, igual que a un español le repugna comer insectos que para otras culturas son deliciosos, para un islamista radical es una humillación que su mujer no se comporte con “decencia”. Uno no elige un disfraz que le degrade cada minuto del día, durante años.
En cuanto a sus compañeros, salvo contadas excepciones, su actividad jihadista se limitaba hasta el 11-M a conocer a alguien que estaba fichado por radical. No cabe duda de que conocer y tratar con islamistas radicales puede ser un indicio, pero esa vara de medir me hubiera convertido a mí en etarra, por conocer y tratar a miembros de Jarrai. Los inmigrantes, de cualquier origen, se apoyan en redes que comparten un mismo lugar de procedencia, y que les proporcionan información, ayuda y soporte en un país extraño. Sólo con que el porcentaje de radicales sea de un 10% entre los musulmanes españoles, como sucede en otros países europeos, prácticamente todos los inmigrantes conocen y han tenido tratos con algún radical.
Como decíamos antes, estos radicales fanáticos, dispuestos a matar infieles, deben sentarse a planificar y preparar un atentado. De la charla incendiaria a la salida de la mezquita a la preparación de un crimen hay una enorme distancia, pero supongamos que los acusados la cruzaron.
Sabemos que alguno de ellos conocía a unos asturianos que podían proporcionar explosivos, pero ninguno era experto en montar bombas. ¿Qué hacen los jihadistas en todo el mundo? preparan un paquete con explosivos y detonadores, se lo ponen alrededor de la cintura, se dirigen a su objetivo y lo hacen estallar cuando están seguros de que van a causar el mayor daño posible. No es muy sofisticado, pero funciona y te garantiza 72 vírgenes en el paraíso como premio por morir luchando por Alá.
Nuestros terroristas fueron más hábiles, y decidieron preparar un atentado sin riesgo para ellos. Eso suponía hacer estallar las bombas a distancia, de modo que tenían que pensar en un mecanismo. Según el escrito de la fiscalía, aprendieron a hacer las bombas con móviles en Afganistán. Obviemos el hecho de que no se conoce que ninguno de los implicados, ni los vivos ni los muertos, haya viajado a Afganistán a recibir entrenamiento antes del atentado, cosa que sí hicieron los autores del atentado de Londres, por ejemplo.
Ciertamente, el uso de móviles como elemento de control (remoto o programado) de las bombas está creciendo rápidamente, como puede verse aquí. Pero en 2004 todavía era raro, y requería conocimientos específicos. Entre los terroristas de Bali había un ingeniero mecánico, y entre los etarras los hay especialistas en montar bombas. ¿Quién fue el experto que montó las bombas? No lo sabemos, ni sabemos cómo viajaron los conocimientos técnicos para hacerlo desde Bali, Afganistán o Arabia Saudí hasta Madrid.
Por otro lado, la práctica en Bali y Londres fue detonar las bombas con teléfonos móviles, pero asegurarse del éxito mediante el uso de suicidas. Curiosamente, en Madrid ningún jihadista creyó conveniente asegurar a la vez el éxito de la misión y su cuota de 72 vírgenes en el paraíso. Pero lo que es más curioso aún es que los islamistas hispanos, tan misteriosamente como recibieron el conocimiento, lo perdieron. En el atentado contra el AVE usaron, según la fiscal, la misma Goma-2 ECO que habían obtenido de los asturianos, pero esta vez no pretendieron detonarla con móviles, sino con una mecha como la que usaba el coyote de los dibujos animados contra el correcaminos. Parece tan coherente como las teorías de von Daniken sobre antiguas civilizaciones con tecnologías recibidas de extraterrestres.
Y es que, puestos a perder, los islamistas perdieron hasta el soldador y el estaño con el que fabricaron las bombas. Cuando se detiene a un comando logístico de ETA, siempre aparece el “taller”, con herramientas, materiales y bombas a medio montar. ¿Solo pensaba actuar el 11-M y por eso se deshicieron del material? ¿La idea del AVE vino después y por eso no tenían material sofisticado? Pero, entonces, ¿por qué no volvieron a conseguirlo en lugar de intentar una chapuza? ¿ya no tenían entre ellos al “manitas”? ¿quién era ese manitas, que la investigación judicial no ha identificado?
El atentado
También es rara su actividad el día del atentado. Obviemos el dato de los dos vehículos en los que no caben doce personas y supongamos que hubo un tercero, que la policía no ha encontrado. Según el relato, cogen cada uno una mochila, se dirigen a la estación y cada uno se sube a un vagón. Allí dejan la mochila, se bajan en una de las estaciones siguientes y se van, sin peligro, a su casa.
No aparece ADN ni huellas en ninguno de los coches. Ni en el volante, ni en las puertas, ni en los asientos. No se les cayó ni un cabello. Supongamos que llevaban guantes y gorros, también durante el viaje, porque tenían previsto abandonar los vehículos y no querían dejar huellas. Pero entonces ¿por qué dejan tantos objetos personales?
Póngase el lector en el papel de un terrorista que va a cometer una masacre. Son las seis de la madrugada, y llega al punto en el que le tiene que recoger el coche que le llevará junto a sus compañeros. Lleva el gorro y los guantes, como le han dicho… pero lleva también una mantita por si hace mucho frío. Resulta que no es así, y a mitad de camino tiene calor, y se quita *otros* guantes. O tal vez se quita los guantes que llevaba y a partir de ahí mantiene una pose de cirujano, con las manos levantadas y sin tocar nada. Otro de sus compañeros se quita una bufanda, y un tercero un jersey. En todas esas operaciones no se les cae ni un cabello en el vehículo, pero sí quedan rastros de ADN en la ropa. Lo mismo hacen sus compañeros en el otro vehículo (serán costumbres de los islamistas). Cuando salen de los vehículos, cogen las trece mochilas y dejan allí guantes, mantas, bufandas y demás.
Sí, he dicho cogen las trece mochilas, aunque ustedes son doce. Seguramente hay uno que es más fanático que los demás y quiere matar más, o tal vez alguien se ha rajado a última hora pero no quieren desperdiciar la bomba ya preparada. El caso es que se dirigen a los trenes, tal como está previsto. Los cuatro primeros terroristas se suben al primer tren, como estaba previsto. Pero hacen algo curioso: tres se suben en los vagones traseros, y uno en el primero. ¿Por qué uno de los terroristas esperaba lejos del resto? Posiblemente fuera el azar… pero no, porque el patrón se repite en el segundo tren: otros tres terroristas en los tres vagones traseros, y uno en el primero.
El tren del pozo es diferente. En principio, hay cuatro mochilas, contando la bolsa que fue detectada en Vallecas. Eso cuadraría con los trenes anteriores: cuatro terroristas, cuatro mochilas, y la de Vallecas es la que iría en el vagón 6 (en el que no explotó ninguna bomba). Pero… tenemos trece mochilas, y es que otra bomba explotó en el vagón 4 del tren siguiente (el de Santa Eugenia). Si los terroristas subían al tren con sus mochilas, y se bajaban en otras estaciones ¿quién colocó la última?
Tal vez en alguno de los trenes anteriores un terrorista subió con dos mochilas. Pero es raro: si usted tiene previsto actuar en grupo, y le sobra una mochila, no deja a un compañero para que se suba más tarde. Sube al tren con sus tres compañeros, y simplemente colocan cinco mochilas en su tren en lugar de cuatro.
Después del atentado
Cuando los terroristas acabaron de cometer los atentados, lo que hicieron fue irse a su casa tranquilamente. Al fin y al cabo, se habían preocupado de no dejar huellas en los coches, y ni siquiera dejaron huellas en las mochilas, por si acaso. Así que siguieron tranquilos cuando se supo que se había encontrado la furgoneta. Ya saben, era una forma de reivindicar el atentado: “detonadores+cinta coránica = atentado islamista”.
Lo de la bolsa de Vallecas era diferente: Jamal Zougham, el de la tienda de móviles, tenía que saber que las tarjetas de los móviles podían conducir hasta él. Pero, sabiendo desde la tarde anterior que la policía tenía una bolsa-bomba sin explotar, ¿qué hace Zougham? Acostarse tranquilamente y dormir a pierna suelta hasta que al día siguiente le saca la policía de la cama.
A partir de ese momento ya está claro que la policía les sigue los pasos, y que Zougham puede “cantar” y delatarles. ¿Qué hace el comando jihadista? Pues preparar un atentado contra el AVE. No podían esperar a que las cosas se calmaran un poco, claro. Ir a Marruecos a ver a la familia, por ejemplo, y volver en unos meses. No. Ellos tenían que actuar de nuevo y lo antes posible. La Jihad lo exigía.
Pero los mismos expertos terroristas que fueron capaces de planificar y ejecutar con éxito un atentado coordinado con 13 bombas detonadas a distancia, cuando tienen que actuar de nuevo, se convierten en unos chapuzas. Como hemos dicho antes, olvidan la tecnología que les permitía activar bombas con móviles. Ahora necesitan un cable de 136 metros, como el coyote de la Warner, pero además se les olvida poner un iniciador. Y colocan la bomba a pleno día, cuando es más fácil que sean descubiertos, y no amparados en la noche.
Cuando se descubre la bomba del AVE, ellos siguen en sus domicilios habituales. Ni siquiera entonces piensan en desaparecer una temporada. Es más, por no pensar, ni siquiera piensan en la supervivencia del grupo, y se reúnen ocho de ellos en el mismo piso de Leganés. Curioso, porque no hay documentadas reuniones tan numerosas anteriores a los atentados. Pero se ve que el matar une, porque hasta Jamal Ahmidan, que tenía en su casa a su mujer y a su hijo, decide pasar la tarde con el resto de compañeros en Leganés. Tal vez tenían que decidir qué hacían con el explosivo sobrante. ¿Otro atentado en el AVE?
Lo que tampoco sabemos, por cierto, es a quién de ellos se le ocurrió llevar el explosivo a Leganés. Habíamos quedado en que las bombas las montaron en Morata. Allí prepararon las que podían llevar el 11-M, pero quedaban más explosivos. Ellos ya se habían desecho de soldadores, estaño y todas las herramientas que utilizaron para montar las bombas, pero el problema que tenían era ¿dónde tirar los explosivos? Eran hombres ahorrativos, y decidieron que lo mejor era darles uso en otro atentado. O en dos atentados, porque no utilizaron todo para el AVE.
Habían utilizado una casa en una finca apartada para almacenar el explosivo y montar las bombas, pero unos días después del atentado a uno de ellos se le ocurrió llevar la Goma-2 al piso de Leganés que acababan de alquilar. ¿Por qué? No lo sabemos. En Leganés no había herramientas para fabricar bombas, así que allí se limitaron a almacenarlo. Pero si ya estaba a buen recaudo en Morata, ¿por qué se arriesgaron a trasladarlo a Leganés?
También es desconcertante su actitud cuando se ven sorprendidos. A primera vista, parece que hicieron lo que hacen los radicales islámicos: suicidarse. Por lo que sabemos, después de disparar un rato y de esperar a que se desalojara el edificio, llamaron a sus familias para despedirse, se colocaron unos cinturones con explosivos y esperaron a que entraran los GEOs para matarse llevándose de paso a uno de los policías. Una inmolación en la que matan gente: típico de los islamistas.
Pues no. El suicidio está tan prohibido para los musulmanes como para los católicos. Los radicales que se suicidan sólo lo hacen porque mueren cumpliendo con su obligación de Jihad, de guerra santa. Para ellos, las cosas están claras: si te pones un cinturón y revientas en un autobús lleno de judíos, tienes de premio 72 vírgenes en el paraíso; si estás deprimido y te pegas un tiro, no has tenido confianza en Alá y te quedas sin vírgenes y sin paraíso.
Ahora, imaginad la situación: estáis con seis compañeros islamistas en el piso de Leganés y de repente el colega que bajó a tirar la basura os avisa de que está la policía rodeando el edificio y que él se va a seguir con la Jihad a Afganistán o Irak, lo que pille más lejos. Por supuesto, no se os ocurre entregaros como Zougham. Y no será porque a alguien que ha pasado por una cárcel marroquí puedan asustarle las españolas.
El caso es que decidís que, ya que os han pillado, vais a luchar. Así que disparáis un rato por la ventana, sin dar a nadie. Al cabo de un rato, alguien propone: “oye, ya que tenemos por aquí estos explosivos que nos trajimos de Morata, ¿por qué no nos los ponemos de cinturón y los explotamos?”.
¿Ninguno de los seis pensó en recordar el versículo 29 de la sura 4 del Corán? Sí, ese que dice “no os matéis a vosotros mismos”. Y el siguiente, ese de “al que cometa estas transgresiones, le condenaremos al infierno”. ¿Nadie ni siquiera planteó que, aunque los otros se iban a matar, él prefería salir del piso, entregarse y pasar una temporadita en prisión? ¿Todos tomaron la decisión y la ejecutaron al vuelo, sin pensar nada más?
Si realmente hicieron eso porque creían que su muerte era un martirio y no un suicidio, debían haber buscado el máximo de víctimas infieles. Ya sabemos que habían perdido sus poderes de superterroristas, pero la chapuza de inmolación supera a la del AVE: siete islamistas muertos para conseguir una sola víctima infiel debe ser el peor resultado de la historia del terrorismo islámico.
Claro que para la causa islamista, dado el declive que mostraba el grupo, casi fue mejor. Comenzaron siendo capaces de planificar y ejecutar un atentado casi perfecto, con tecnología que a un grupo con experiencia como ETA le costó años dominar, en el que había que coordinar a doce personas, con un extraordinaria precisión en el manejo del tiempo y contra objetivos móviles, y lo hicieron sin una sola baja. Después pasaron a la chapuza del AVE, donde casi les pillan poniendo una bomba ridícula que no podía explotar. Por último deciden morir matando y sólo consiguen matar a un infiel entre todos. Lo siguiente, sólo lo hubiera podido imaginar Gila.
Conclusiones
Son curiosos estos terroristas. Organizaron el mayor atentado de la historia de España, uno de los mayores de Europa, y todo lo hicieron manteniendo su vida normal, sin que nadie de su entorno sospechara nada raro. Por no sospechar, ni siquiera sus numerosos controladores de la Policía y la Guardia Civil fueron capaces de imaginar lo que estaban planeando. Grandes actores, sin duda. Y, para ser aficionados que cometían su primer atentado, demostraron mucha más sangre fría que la mayoría de los etarras.
¿Quiere esto decir que los acusados no son los autores del atentado? ¿Que ha sido ETA, o los servicios secretos franceses, o los marroquíes, o es un complot de la CIA encargado por Bush para justificar la guerra de Irak, o es una maniobra del club Bilderberg?
Pues me temo que no puedo decir nada de esto con la información que tenemos. Sólo que, al menos, me gustaría que alguien explicara todas las excentricidades en el comportamiento de estos terroristas tan peculiares. Porque, uno a uno, seguro que todos los comportamientos extraños tienen explicación, pero todos juntos conforman una narración de los hechos cuando menos pintoresca. No es imposible que las cosas sucedieran como nos han contado, pero a mí, al menos, me falta mucha información para aceptarla como verosímil.
2 comentarios1956 2006
1956
Una mujer se confiesa con el párroco y le explica que su marido le pega habitualmente, y que ella tiene tentaciones de abandonarle. El sacerdote le aconseja tener paciencia y ofrecer su sacrificio al señor.
“Piensa en tus hijos, ¿quién les cuidará si tú te vas? Además, ten en cuenta que tu marido puede dejarse llevar por la ira a veces, pero en el fondo te ama. Piensa en qué cosas haces que le hagan enfadar, y procura evitarlas. Seguro que, si te preocupas por tener siempre la casa como a él le gusta, y por agradarle en las pequeñas cosas que sabes que le hacen feliz, todo irá mejor. Piensa que tú también eres responsable de mantener el vínculo matrimonial, y que toda tu mortificación en la tierra será premiada en el Cielo.”
2006
Un sacerdote hace una homilía sobre el terrorismo en el País Vasco:
En su homilía, el prelado dijo que la fiesta del patrón de los donostiarras ha quedado este año “notablemente ensombrecida” por el “terrible atentado” de ETA, que “se ha llevado la vida de dos jóvenes ecuatorianos y ha cuarteado la esperanza de una sociedad que anhela una paz justa y estable”.
Aseguró que tiene la convicción de que “este acontecimiento contrario a toda ética digna de este nombre”, así como “todos los episodios precedentes y subsiguientes” al atentado han producido en la sociedad “algo más grave, más hondo, más vital que la indignación, la repulsa y el mismo sufrimiento”. “La han desmoralizado. Esta es hoy nuestra herida sangrante. La moral de un pueblo es una reserva espiritual de primera necesidad, Muchos valores naufragan cuando se mina la moral”, subrayó el obispo. En esta situación, el obispo de San Sebastián cree que “hay algo más urgente que realizar análisis rigurosos, emitir juicios éticos, asignar responsabilidades y exigir decisiones inaplazables”.
Señaló que todo ello es “necesario pero insuficiente” porque a la sociedad vasca le “falta oxígeno” y precisa “respiración asistida” tras lo ocurrido, por lo que debe “renovar sus pulmones haciendo emerger, paso a paso, los frescos tejidos de una esperanza renacida”. Uriarte advirtió de que el “fatalismo” es “explicable” tras el último crimen de ETA, pero “menos razonable y mucho menos saludable que la esperanza de una paz próxima”. “La decepción escéptica es una tentación comprensible, pero perniciosa”, insistió.
“Confrontación” en el País Vasco
“Hemos de decirnos a nosotros mismos, sin caer en voluntarismos escasamente lúcidos, que la paz es posible. Nuestra creciente sensibilidad ética contra las muertes violentas, los requerimientos y exigencias de una Europa cada vez más unitaria y el clamor apasionado de nuestro pueblo por la paz y el entendimiento revelan más bien el carácter inhumano y anacrónico de la confrontación en la que todavía estamos atrapados”,agregó.
Animo a la comunidad cristiana a “optar por una implicación efectiva que sepa alumbrar o secundar iniciativas pacificadoras y crear puentes que unan, no frentes que desunan”, además de “exigir que callen para siempre los artefactos e instrumentos que siembran destrucción y muerte, y resurja, en el momento oportuno y con las debidas garantías, la palabra responsable, humilde y sincera que sane heridas, regenere relaciones, acerque posiciones y abra el camino hacia la paz”.
Comments are off for this postPorque fui a Irak
Vía michellemalkin llego a este post en MySpace en el que Mark Daily, un alférez de 23 años, explica por qué se alistó para ir a Irak. Traduzco lo más importante:
Se ha dicho mucho sobre las intenciones de Estados Unidos al derrocar a Saddam Hussein y buscar el establecimiento de un nuevo estado basado en la representación política y los derechos individuales. Muchos han enmarcado el paradigma con el que interpretan el conflicto en explicaciones de una sola palabra como “petróleo” o “terrorismo”, favoreciendo la que sirve mejor a sus convicciones políticas. Yo hice lo mismo, y cualquiera que me conociera antes de alistarme sabe que soy bastante consciente y a veces comparto los argumentos contra la guerra en Irak. Si crees que la única manera de que una persona se preste voluntario para esta guerra es por pura desesperación o por obediencia ciega, entonces considérame l aexcepción (aunque hay muchísimos como yo).
Me uní a la lucha porque pensé que muchos “humanistas” de hoy en día que pretenden tener una preocupación auténtica por los seres humanos de todo el mundo están en la práctica bastante satisfechos de permitir a sus compañeros “ciudadanos globales” sufrir bajo los aparatos de estado y condiciones más siniestros. Sus escusas solían ser mis escusas. Cuando me preguntaban por qué no debíamos enfrentarnos al partido Baath, a los talibanes o a otras tiranías en todo el mundo, mis respuestas aludían a vagas nociones de tolerancia cultural (obligar a las mujeres a llevar velo y permanecer en casa es una tradición cultural pintoresca), la santidad de la sobreanía nacional (¡qué dispuestos están los internacionalistas a levantar fornteras para defender dictaduras!) o incluso una sospecha sigilosa sobre las intenciones de Estados Unidos. Cuando todo lo demás fallaba, me retiraba al frágil ecosistema moral que años de vivir en paz y libertad me habían proporcionado. Rechazaba la guerra porque las víctimas civiles estaban garantizadas, o se establecerían alianzas temporales con fuerzas dudosas, o el combustible era tóxico para el medio ambiente. Mis compañeros “humanistas” y yo nos deleitábamos satisfechos con nuestra recta declaración de oposición a todas las campañas militares contra las dictaduras, felicitándonos mutuamente por rechazar el empañar el antes mencionado frágil ecosistema moral que muchos todavía acunan con toda la revolucionaria tenacidad de los miembros de Rage Against the Machine o Greenday.Otros señalaban al apoyo histórico de Estados Unidos a Saddam Hussein, viendo como hipócrita que ahora le vilipendiemos como a un matón y un tirano. Si nos explicaban que hicimos eso para guardarnos del fieramente islamista Irán, que fue correctamente identificado como la mayor amenaza de la época, girábamos los ojos y denunciábamos la hipocresía. Olvidando que Estados Unidos se alió con Stalin para derrotar a Hitler, aunque se le conforntó rápidamente, una vez que los nazis fueron destruidos. La alianza inicial con Saddam y otros actores regionales se identifica como el argumento definitivo contra la cruzada moral de Estados Unidos.
Y tal vez lo es. Tal vez la realidad de la política hace que toda la acción política sea inherentemente grosera e inmoral. O quizás son estas aventuras en la masturbación filosófica las que evitan que la gente incluso realice cualquier acción efectiva contra hombres como Saddam Hussein. Una cosa es segura, tan controvertida o confusa como mi decisión de alistarme pueda ser, pensad lo que las vigilias pacíficas contra el genocidio han conseguido últimamente. Pensad que hay soldados de 19 años del Medio Oeste que nunca han tocado el campus de una universidad o una manifestación que han hecho más por sostener la legitimidad universal del gobierno representativo y los derechos individuales colocándose ellos mismos entre las colas de votantes iraquíes y los fanáticos religiosos homicidas. Muchas veces no se trata tanto de cómo de limpias son tus acciones sino de cómo de puras son tus intenciones.
Así que por eso es por lo que me alisté. En el tiempo que te ha llevado leer esta explicación, gente inocente de tu edad ha sufrido bajo la aplastante desgracia de la tiranía. Todas las herramientas de avance filosófico y comunicación que usamos para desarrollar nuestras opiniones sobre esta guerra les son negadas a innumerables seres humanos en este planeta, muchos de los cuales viven bajo regímenes que han sido, en mi opinión, legítimamente identificados para su destrucción. Algunos han permitido que su resentimiento hacia el Presidente despertara aplausos para los contratiempos en Irak. Otros han desprestigiado irónicamente la guerra porque ha atado a nuestra fuerzas y les ha impedido confrontar los regímenes criminales de Sudán, Uganda y otros.
Yo simplemente decidí que le tiempo para las discusiones honestas sobre los oprimidos se había acabado, y me alisté.
Al digerir este post, por favor recuerda que el compromiso de Estados Unidos para derrocar a Saddam Hussein y sus hijos existía antes de la administración actual y existiría en las vidas de nuestros futuros hijos si no hubiéramos actuado. Por favor recuerda que los problemas que asolan Irak hoy comenzaron hace siglos y estaban hasta ahora retenidos por la más cruel de las cárceles. No olvides que los seres humanos tienen una responsabilidad hacia los otros y que los norteamericanos siempre tendrán una responsabilidad hacia los oprimidos. No desprecies las razones obvias para oponerse a la guerra pero no rebajes tampoco los aspectos morales. Ayudar a una población antes oprimida a convertir su destrozada sociedad en otra plural y democrática es peligroso y difícil, especialmente cuando estás siendo atacado y saboteado literalmente desde todas las direcciones. Así que si tienes algo que decirme después de leer esto, que al menos incluya “buena suerte”.
Desgraciadamente, Mark no tuvo suerte, y murió en un ataque en Mosul junto a otros tres soldados. Muchos pensarán que es una muerte inútil más que añadir a la cuenta del imperialismo americano. Y sin embargo, los jóvenes como él o Jeffrey Starr, que están entregando la vida ahora en Irak para conseguir que otros seres humanos puedan vivir con libertad y dignidad, y que son plenamente conscientes del riesgo que corren (leed la carta que Jeffrey escribió a su novia), han tenido una vida más llena de sentido que la inmensa mayoría de sus contemporáneos. “Todo el mundo muere pero pocos consiguen hacerlo por algo tan importante como la libertad”, decía Jeffrey en la carta a su novia.
Hubo un tiempo en el que los soldados de países libres morían por defender la democracia y la libertad, y eran considerados héroes. Cincuenta años después, no creo que hayamos ganado en sabiduría ni que hayamos mejorado nuestros criterios morales y éticos.
7 comentariosCuando el Estado no garantiza tus derechos
Hace poco saltó a los periódicos el caso de un hombre al que, aprovechando que dejó su casa vacía por unas obras, unos jetas se la “okuparon”. Él llamó a los mozos de escuadra, que de entrada le pidieron que demostrara que el piso es suyo y después pasaron el caso a un juez, que lo está estudiando. El hecho es que lleva mes y medio sin poder entrar en su casa porque ni la policía ni el juez han actuado para desalojar a los ocupadores.
Una situación extrema, pero mucho más frecuente de lo que nos gustaría. El Estado asume el monopolio de la violencia, para garantizar la seguridad y los derechos de todos. Y nos gusta pensar que estamos protegidos, que si tenemos un problema con un delincuente podemos contar con la policía para que le detenga y con la justicia para que le castigue.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, lo que comprobamos es que no es así. Las mujeres amenazadas no pueden contar con la protección de la policía, que en el mejor de los casos se limita a apresar al asesino después de que haya cometido su delito. Los propietarios de viviendas que sufren un asalto deben rezar para que sus agresores no sean violentos y se limiten a robarles, porque no hay ninguna esperanza de que la policía llegue a tiempo de detenerles.
Por supuesto, un ciudadano honrado no puede tomarse la justicia por su mano: es delito. Aunque la policía sea ineficaz persiguiendo a delincuentes profesionales, sí actúa con contundencia contra el ciudadano que paga sus impuestos, que tiene un domicilio fijo y que usa su carnet de identidad sin falsificar. Y es que, para el Estado, es mucho más peligroso un ciudadano armado que dispara a un ladrón que un delincuente que asesina a una víctima inocente.
Lo que sucede es que todo tiene un límite, incluso la paciencia de los ciudadanos decentes. Por ejemplo imaginad que, como le sucede al señor del que hablábamos al principio, vivís en Barcelona, donde el jefe de la policía y la tercera teniente de alcalde están a favor de despenalizar el asalto de viviendas y no actúan contra los delincuentes. Imaginad que si alguien se cuela en una vivienda de vuestra propiedad tienes que esperar cinco o diez meses, si todo va bien, hasta que consigues recuperarla. Imaginad que la policía y los jueces se aplican con todo su afán en garantizar los derechos de los asaltadores. ¿Qué puedes hacer?
Pues, como siempre, acudir al mercado y contratar a alguien que sea capaz de echar a los asaltantes. En Barcelona ya hay quien te ofrece el servicio de “reocupar” tu vivienda, poner en la calle las pertenencias de los delincuentes y dejarles claro que van a tener problemas si intentan volver a instalarse allí. Cuesta algo de dinero, pero desalojas tu casa en unas pocas semanas.
Por supuesto, los abogados lo desaconsejan, porque es delito recuperar lo que es tuyo por la fuerza y sin contar con esa policía y esos jueces que tardarán meses o años en hacerlo. Pero, con un Estado que se niega a proteger tus bienes y que defiende al delincuente, ¿qué otra alternativa te queda?
4 comentarios
