Gaychistas y homófobos
No pensaba yo que tendría que escribir sobre los homosexuales y el liberalismo, a estas alturas del siglo diecinue… quiero decir, veintiuno. Pero luego uno lee cosas como esta y se queda de piedra. Para muestra un botón:
Dios no ha diseñado el ano para la introducción sino para la expulsión.
No caben más errores en menos palabras. Y es que si uno cree que Dios ha diseñado todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo, y el de los otros seres vivos, tiene que llegar a la conclusión de que Dios es un chapuzas de campeonato. Gasta mucho, se estropea con facilidad, y además caduca.
Por otro lado, lo de los usos para los que Dios diseñó el cuerpo también daría para un post entero. ¿Dios diseñó las tetas para dar de mamar o para hacerlas atractivas a los varones? Es que para lo primero están mejor diseñadas las de las hembras chimpancés, sin ir más lejos, y para lo segundo Dios debería haberlas eximido de acatar la ley de la gravedad.
Pero me lío. Yo no quería hablar de tetas de chimpancés, sino de homosexuales. No voy a entrar a discutir el largo post de nuestro amigo protestante, pero sí quiero aprovechar para decir unas cosillas, y aque el tema parece estar de moda en Red Liberal.
- El matrimonio debería ser un asunto privado, no del Estado. Autorizar el matrimonio de dos amigos del mismo sexo, y conceder con ello el derecho a una pensión al más longevo, supone una discriminación para los hermanos que cohabitan durante años, caso frecuente entre los ancianos.
- Las parejas homosexuales no deberían poder adoptar niños que no fueran hijos de uno de los dos miembros de la pareja, porque debería primar el derecho de los niños a tener padre y madre sobre el “derecho” de los homosexuales a satisfacer su instinto de procreación.
- Ser homosexual es anormal (es salirse de la norma). Lo que no quiere decir que sea bueno ni malo. Tanto si la homosexualidad tiene un componente genético, como si es un comportamiento aprendido, mientras se practique entre adultos que consienten no supone ningún problema para nadie más. Lo que cada uno haga con su cuerpo es asunto suyo y solo suyo.
- Si no hay motivo para aborrecer o despreciar a los homosexuales, tampoco hay motivo para estar orgulloso de serlo, y menos para hacer de ello una forma de vida o un arma para atacar al que discrepa. Leed el artículo de M. Molares sobre los gaychistas.
Dicho de otra manera: si el Estado no se inmiscuyera no cabrían los gaychistas, nadie se enfrentaría por el matrimonio homosexual, y solo seguirían dando la paliza (son irreductibles) los que creen que deben decirles a los demás lo que tienen que meter o sacar de sus orificios corporales.
Temas: gaychistas, homosexuales, homosexualidad, matrimonio
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9 comentarios
9 Comentarios

El fuego de Dios caerá sobre tu blog, sucio pecador de conciencia!
Sólo opinar que todavía no tengo claro que es “la norma”, pero en realidad es un tema menor.
Lo podrías haber dicho mas alto pero no mas claro. Felicitaciones por el post.
Valcárcel, en mi modesta opinión, está cometiendo un serio error al mezclar cuestiones religiosas con afirmaciones biológicas y planteamientos políticos. Vengo justamente de su blog de comentar el artículo que enlazas, y desde luego me sorprende que pase de negar que la “sodomía”, como el la llama, esté protegida por el derecho a la privacidad, para criminalizarla -literalmente- a renglón seguido. Si se acepta que el Estado se meta en nuestras camas, mala cosa. Y si se acepta, además, en aras de la salud pública, todavía peor. Ya le he puesto en su blog lo que ocurrió en el Perú de Fujimori con la excusa de la “salud sexual”: esterilización forzosa de mujeres pobres del rural. Una salvajada.
En fin, aunque lo del matrimonio no lo tengo aún del todo claro, te felicito por tu post. Me ha parecido muy convincente.
Eso sí, en lo de que la homosexualidad sea algo anormal por cuanto se sale de la norma, ojo, porque las palabras significan cosas y tienen determinadas connotaciones, y las de la palabra “anormal” no son nada buenas. Yo, por ejemplo, me considero un bicho raro, un friqui, como dicen en Estados Unidos. Hay distintar formas de calificar a las personas que se salen de lo habitual o de lo normal, sin hacer que se sientan ofendidas.
Por anormal quiero decir exactamente que no es normal. La norma en los seres humanos (y en casi todos los animales) es el comportamiento heterosexual. Claro que cuando digo “norma” no me refiero a “ley”, sino a “patrón”. Cambiad “anormal” por “raro” y será lo mismo.
Pero insisto en que “anormal” no significa “malo”. Lo que sucede es que como seguimos necesitando la aprobación de la tribu, lo “raro” o “anormal” tiene connotaciones negativas. Aunque todos seamos “raros” en alguna faceta de nuestras vidas. Escribir, leer o comentar en un blog ya nos hace “raros”.
Por supuesto, no dudo de tu intención a la hora de usar esa palabra, y considero que tienes razón en esto que comentas.
Asumiendo que los caminos de Dios son inexcrutables, nadie puede decir que el diseño de la humanidad pueda estar bien o mal. Y desde luego el hablar de tetas de chimpancé en comparación con las de humana… pues creo que la selección natural y instinto de los machos humanos habrá tenido mucho que ver en la actual configuración de la ubres de nuestras amantes y madres.
Me parece muy coherente todo tu post, pero sólo querría puntualizar algo acerca del matrimonio. No es un asunto privado, y no sé si sería cuestión de entrar en bibliografía histórica, pero creo que la característica ancestral del matrimonio es que se tiene que hacer en presencia de testigos. En el caso de la actual concepción de matrimonio, este se realiza en la presencia de Dios y él es el que une. Es decir, no es algo que otorga una institución, una ley o un documento. De ahí toda la controversia religiosa vs. progre.
Muy correcto el post, aunque una puntualización: hay al menos dos cuestiones que sí que hacen del matrimonio una cuestión social: los hijos y las pensiones.
- En el primer caso, un estado tiene la obligación de proteger tanto a sus ciudadanos como la pervivencia del estado mismo. La protección a la infancia se deriva de esta obligación.
- En el segundo caso, tenemos el régimen económico por el que se rige una pareja ( o trio, hetero, homo, o lo que sea ), si este da derecho a pensiones (jubilación, viudedad, orfandad, etc), es necesario algún mecanismo de registro y control para evitar “cachondeos”
http://juansgaviota.blogspot.com/2008/04/no-las-pensiones-de-viudedad.html
Y no hablo de matrimonio, ni de derecho divino, ni de nada: hablo de instintos básicos: supervivencia como individuo y como grupo.
Por otro lado, no tengo tan claro que la homosexualidad sea una “anormalidad” (o rareza). Los mamíferos son biológicamente hembras, en las que el macho simplemente tiene un cromosoma “rarito”. Y la homosexualidad es una actividad muy extendida -sobre todo en los privates- com manifestación, no del instinto reproductor, sino de la pertenencia a un determinado grupo. En el ensayo “El mono desnudo” de Desmond Morris, viene muy bien explicado el tema -incluída la función social del pecho femenino- que encabeza el artículo
Creo que el post anterior me ha quedado cojo… lo extiendo un poquito en mi blog:
http://juansgaviota.blogspot.com/2008/05/estado-y-matrimonio.html
Jonsy, es que yo no creo que el Estado tenga como función pagar pensiones, y menos con el dinero de todos. Ahí empiezan los problemas, cuando unos pagan y no reciben y otros reciben y no pagan.
Lo justo es que cada uno se pague su pensión (o la de las persona que considere oportuno) en función del nivel de vida que quiera tener cuando se jubile. Y que cada uno decida a qué edad se jubila, aunque eso es otra historia.
Bueno, no tengo tan claro que la homosexualidad sea “anormal” en el sentido que la empleas: si “por norma2 hay entre un 10 y un 15 por ciento de homosexuales en cualquier población -que creo que es el porcentaje que se suele manejar-, eso también se convierte en norma, ¿no?
Saludos.