Sobre el aborto II: ¿Qué es el hombre?
Como vimos en el post anterior, el embrión/feto es un ser vivo, distinto a la madre.
La pregunta clave es entonces ¿es un ser humano? ¿lo es desde la concepción, desde el nacimiento, en algún punto intermedio?
Supongamos que decidimos que el feto no es un ser humano hasta el momento del nacimiento. Si esto es así, la máxima protección que le corresponde es la que tienen los seres vivos no humanos. Si acaso, la que puede corresponder a un primate.
Es decir, es reprobable e incluso punible en algunos países matar o someter a tortura a un chimpancé, por ejemplo. Pero no es tan grave como matar o torturar a un ser humano. Y ambas actividades pueden permitirse si están orientadas a un bien superior, como la investigación médica.
Podemos incluso considerar que puesto que no son seres humanos, no deben tener más valor que animales como la vaca o el armiño, a los que se puede sacrificar para obtener un beneficio material.
Dado que hemos establecido que no hay ser humano hasta el momento del nacimiento, tampoco hay obstáculo para investigar con embriones. Y siguiendo el razonamiento, tampoco debería haberlo para investigar con fetos. Un laboratorio podría, por tanto, pagar a mujeres para que quedaran embarazadas y le entregaran sus fetos de cuatro semanas para hacer experimentos con ellos.
Al fin y al cabo, si es lícito que una mujer aborte por una imprevisión suya, más lícito será que lo haga porque conscientemente ha decidido ayudar al avance de la medicina. Y dado que según nuestro razonamiento el feto no es un ser humano, no hay problema en venderlo como vendemos un cordero.
Ahora suponed que el laboratorio requiere mantener al feto con vida para que sus experimentos sean eficaces. Ningún problema: ha pagado por él y no es un ser humano. El laboratorio puede mantenerlo con vida un tiempo, probar los medicamentos, analizar los resultados y luego eliminarlo. No puede haber ningún problema ¿no?
Pero resulta que el laboratorio mantiene con vida el feto no unas horas, ni unos días, sino semanas. Ha conseguido que un feto de cuatro semanas sea viable fuera del útero, y lo mantiene vivo hasta que se cumple los ocho meses de desarrollo, porque necesita fetos en ese estado de desarrollo, y entonces hace el experimento para después acabar con él. Sigue sin haber ningún problema. No puede haberse convertido en un ser humano, porque no ha “nacido”.
¿Y si en lugar de semanas son meses o años? Si el laboratorio lo que necesita son niños de dos años, ¿podría mantener vivo al feto hasta que alcanzara el desarrollo de un niño de dos años y en ese momento suministrarle un medicamento y abrirle en canal para extraerle el hígado y analizar el resultado? ¿Se habría convertido en algún momento ese feto abortable y prescindible en un ser humano? ¿Cómo, si no ha “nacido”? ¿Cómo, si nada esencial ha cambiado en él?
Alguien puede decir: se convierte en ser humano cuando tiene actividad cerebral. Hasta ese momento, puede ser sujeto de experimentación, o ser eliminado si molesta, como cualquier animal pero si llega a tener un cerebro con capacidad superior ya adquiere la categoría de ser humano.
Pero entonces, ¿sería lícito para el laboratorio inhibir las funciones superiores del cerebro, de manera que el resto del organismo se desarrollara normalmente, pero creciera “en coma”? ¿Admitiríamos que una empresa creara “granjas de cuerpos humanos” formadas por individuos de este tipo, creados y mantenidos específicamente para ser donantes de órganos o sujetos de experimentos?
Si crees que el ser humano no lo es hasta que no tiene un cerebro con funciones superiores, no debería repugnarte la idea de salas llenas de cuerpos, niños y jóvenes, atados a respiradores, alimentados por sondas, esperando que llegue el momento en el que un enfermo requiera sus riñones o su corazón.
La alternativa es considerar que ser humano es todo ser vivo que tiene el genoma de un Homo sapiens. Que, por otra parte, es el único criterio científico para identificar a un individuo como perteneciente a una especie determinada. Los criterios arbitrarios, basados en la apariencia o en el grado de desarrollo, han llevado en el pasado, y pueden hacerlo en el futuro, a considerar que los individuos de determinadas razas no son seres humanos, o que los niños pueden ser asesinados por sus padres, o las mujeres por sus maridos.
Pasar de sociedades en las que solo los varones con patrimonio tienen derechos a sociedades en las que esos derechos se extienden a todos los varones, a las mujeres y a los niños es un avance. Ampliar esos derechos a los fetos y embriones es continuar esa línea de progreso. Los reaccionarios son los que pretende negar la cualidad humana a una parrte de los miembros de la especie Homo sapiens.
Temas: aborto, derechos humanos, desarrollo, embrión
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35 comentarios
35 Comentarios

Me parece interesante su reflexión, desprovista de connotaciones religiosas. Sitúa el problema donde debe estar, en plantearse qué es un ser humano y hacerlo sin que se le pueda replicar agitando el espantajo de que se trata de una reflexión sólo válida para creyentes católicos.
Además, en relación con el supuesto que plantea, hay una mera cuestión de tiempo y técnica ¿Quién duda de que, tarde o temprano, la ciencia pueda reproducir en laboratorio las funciones del útero materno? Y cuando tal técnica esté disponible, será quizá tarde para contestar a la cuestión de qué es un ser humano y qué debe ser protegido.
El criterio que suele arrojarse para distinguir entre persona y embrión/feto abortable no es el nacimiento salvo para algunos extremistas. Como ya he dicho en otros lugares el establecimiento de un límite entre el aborto libre y el aborto condicionado (salud de la madre, etc) debe ser marcado en base a pura bioestadística porque en la naturaleza no existen “límites claros”. Y dado que el aborto es una necesidad social evidente no menos evidente resulta el que como tal ha de ser regulada. A estas alturas del siglo XXI sostener que las personas “aparecen” en el momento de la concepción es algo puramente medieval. Es un criterio que inevitablemente es de corte religioso porque participa de la falacia del fantasma dentro de la máquina.
Ulteriores consideraciones sobre derivaciones nazis o mengelianas del aborto son completamente despreciables y podrían extrapolarse de casi cualquier regulación: no en vano hay quien ve en el más mínimo sistema fiscal o de bienestar una promesa de Gulag.
dado que el aborto es necesidad social evidente
Es que no es ninguna necesidad. Y mucho menos social o evidente.
Un saludo
hacerlo sin que se le pueda replicar agitando el espantajo de que se trata de una reflexión sólo válida para creyentes católicos.
Es sorprendente dicho espantajo. Las argumentaciones de cualquier proabortista parten de una concepción del mundo determinada por sus subjetividad, muchas veces de manera acrítica, y sin embargo lo que no puede ser uno es religioso para opinar.
Tan válida racionalmente es una opinión basada en Dios como en el ateísmo o el simple deseo individual. No veo ninguna razón para no plantar cara todo aquel que habla como un iluminado negando la posibilidad de meter a Dios en los debates por irracional, como si su postura puediera ser racionalmente impecable. No puede serlo. Sólo un postura crítica garantiza un plus de legitimidad en el debate moral. Pero que la postura sea crítica nada tiene que ver con apostar por la existencia de Dios, por su inexistencia o no apostar por nada.
Un saludo
Por eso no aborta nadie y por eso en todo el mundo civilizado el aborto se contempla en las leyes.
Dicho lo cual nadie puede ocultar el carácter religioso del criterio de la concepción: que considera “seriamente” la equivalencia entre persona y persona en potencia. Una equivalencia que supone la pretensión jurídica de regular la protección del “alma humana”. Y esto, ni que decir tiene, se trata de religión y no de algo que deba importar al Derecho si pretende ser civilizado.
Isidoro, en su salsa: lanzando afirmaciones categóricas que no fundamenta de ninguna forma y sin refutar ni uno de los argumentos del autor del artículo. Y además no tiene ni idea de lo que habla, la idea realmente medieval es ignorar que es en la concepción se da origen al ser humano, porque en el medievo no conocían el funcionamiento de la fecundación y se consideraba al feto una parte del vientre de la madre, tal como hacían los romanos.
Lanza una palabreja pomposa (<>) que no tiene nada que ver con lo debatido y ya se cree a salvo de tener que fundamentar lo que ha afirmado.
Es un pobre obseso con afán de notoriedad; siempre intenta y frecuentemante consigue convertir cualquier debate racional en un barrizal puesto al servicio de su ego inagotable. Mirad, por favor, lo que sucedió en el blog de Gar´cía Trevijano, cómo estuvo dale que te pego, escribiendo pullitas imbéciles de las suyas, hasta que todo el mundo tuvo que fijarse en él.
http://antoniogarciatrevijano.com/2007/01/25/sermon-de-las-diez-palabras/
Eso sí, recibió más estopa de la que hasta un mamarracho como él es capaz de soportar: leed, por favor, en ese hilo, #74 y #75, donde se retrata con singular precisión al nauseabundo personaje.
Es necesario resistirse a la influenca de esta gentuza que sólo busca colmar su afán de notoriedad aunque para ello tenga que detruir cualquier debate ingeligente y racional donde participan
De acuerdo Borja con tus criterios sobre el aborto. Pero el aborto no es un problema científico a partir del cual decidir si o no al respecto de él. Es un tema político, y por lo tanto, fundamentalmente ideológico. Como bien argumentas en tu apartado 6 (El que el embrión dependa de la madre no le convierte en su propiedad), hay está la clave de toda la defensa o no del aborto. Si la madre quiere ese hijo, entonces desde su concepción es humano, si no lo quiere, no es inhumano matarlo.
La actual ley del aborto y la que se quiere modificar por el hembrista ministerio de la igualdad, tienen como objetivo reconocer al feto como propiedad exclusiva de la madre, y por lo tanto, la única que le otorga al mismo la cualidad de humano… o no humano. Toda las discusiones científicas ( y sobre todo seudocientíficas) al respecto de cuando un feto es o no humano, le interesa al feminismo en general y al ministerio de la igualdad en particular, en tanto argumento a usar (o desechar) en función del interés en exclusiva que cada mujer pueda tener al respecto de sus fetos. Esa es la ética que quiere imponer a la sociedad entera la jurisprudencia feminista.
Actualmente en España un feto destruido por una madre es un aborto, ese mismo feto destruido por el padre del mismo sin el consentimiento de la madre es un asesinato (ella, aunque el padre lo quiera, no necesita su consentimiento para abortarlo). Ya sabes quien sale ganando siempre cuando la jurisprudencia feminista impone su concepto de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
En otras palabras, si cada vez que un padre provoca la muerte de un feto hijo suyo sin el consentimiento de la madre, es un asesinato, de igual manera es un asesinato si dicha destrucción del feto es provocada por la madre sin el consentimiento del padre. Y ello al margen de si científicamente es o no humano ese feto. El feminismo, con sus leyes de aborto, no persigue solamente la propiedad absoluta de la madre sobre los fetos (y por lo tanto plena libertad para hacerse o des-hacerse de él), sino que con cada aborto lo que persigue es la destrucción de la paternidad como valor equiparable a la maternidad.
La cuestión sociopolítica que se está dilucidando en este momento, no es “aborto si-aborto no” (pues siempre habrá situaciones excepcionales que lo aconsejen) sino, quien como privilegio tiene el poder absoluto para decidir sobre el mismo. Y ya sabes Borja, que cuando en una sociedad alguien tiene privilegios, es siempre a consta de que a otros de esa misma sociedad esos mismos actos les son conculcados como derechos.
¡Cosas de la ética feminista!
Un cordial saludo por tu brillante exposición y denuncia del hembrismo feminista.
Pablo el herrero
Resultará que los adalides de la antimodernidad (medieval) travestida en revisión descarada de la propia modernidad dirán que es inteligente la prohibición de cualquier clase de aborto: el resto son “exabruptos”.
Bueno, contra tal clase de “lógica” sólo queda el “nos vemos en la calle”. ¿Y por qué? Sí, exactamente: porque es medieval.
Por eso no aborta nadie
Tampoco asesina nadie y no decimos que el asesinato es necesario social e inevitablemente.
Dicho lo cual nadie puede ocultar el carácter religioso del criterio de la concepción: que considera “seriamente” la equivalencia entre persona y persona en potencia. Una equivalencia que supone la pretensión jurídica de regular la protección del “alma humana”.
Es que nadie puede negar el carácter religioso de cualquier criterio que pretenda jutificar la universalidad de cualquier derecho humano. Pero no necesariamente hay que afirmar el alma. Sí por supuesto se debe afirmar que el hombre trasciende la pura materia.
Yo ni siquiera planteo la necesaria universalidad de mi criterio como tú sí haces. Es tu postura en este debate así la religiosa y ciega. No la mía, pues sólo intento aportar errores de argumentación, no una posición de fondo. Y que conste que no me importa que utilices tu religión para argumentar tus posiciones. Lo que no me parece lógico es que creas que la puede argumentar racionalmente. Visceralmente, sólo. Y eso lo haces muy bien.
Un saludo
Todo el mundo sabe lo que es el asesinato, incluídos la mayoría de los asesinos. Lo que no parece tan claro es qué es eso del aborto: los que dicen que es un “asesinato” son cuatro y se basan en criterios religiosos. Puede ahorrarse, a continuación, hablarnos del Holocausto (muchos judíos han pedido ya, formalmente, que los anti-abortistas dejen de hacer paralelos entre el fenómeno del aborto y el Holocausto, por cierto).
Como siempre, Iván Moreno, su postura consiste en un intento permanente de equiparar especulación y ciencia o religión con razón jurídica. Siempre el mismo discurso difuminador en beneficio de la postura de siempre.
Casi todo el mundo comprende que hasta determinado punto (que debe fijarse en la ley en base a un promedio, a una bioestadística) los abortos son irreprochables y la práctica totalidad considera el aborto también irreprochable en caso de peligro de la madre o de violación. Esos son los hechos. No hay ningún criterio “definitivo” para establecer el momento moralmente plenamente satisfactorio en que un embarazo podría interrumpirse: ni la prohibición ni el infanticidio. La solución estará en algún lugar entre estas cosas y no en el extremo. Y esa solución siempre podrá verse, caso a caso, como “arbitraria”: como un paso de cebra puesto aquí y no allí.
Por otra parte, y esto es indiscutible, cualquier defensa de “la vida desde la concepción” es una defensa de la persona en potencia y, a no ser que seamos extremadamente ingenuos, en ello vemos una defensa del “alma humana”. Religión.
Pues nada, el abortismo hembrista al uso se da la razón a sí mismo de forma y manera harto irreprochable, indiscutible, bioestadística y cétera. ¿Todo el mundo lo comprende? Pues a ver si me lo explica álguien, cogno, que a lo mejor soy un teócrata que se ignora. Sobre recordar que los que se arrogan el monopolio de la verdad científica, la lealtad democrática y la legitimidad histórica se están tirando un farol para ver si acomplejan a incautos.
Todas las argumentaciones que justifican la destrucción de vida humana en nombre de la conveniencia de terceros no dejan de dar cierta sensación de petición de principio: nunca dicen cómo tendría que ser el embrión, perdón, el pre-embrión, perdón, el fetiche celular para que toda esa vida humana, 100,000 fetiches al año, resultase algo menos inconveniente.
Si a la mañana siguiente de la concepción el fetiche tuviese miniplaca neural, minicerebro y hasta Windows Vista instalado, pero el tamaño de un garbanzo, todavía sería lícito matarlo?
“Si a la mañana siguiente de la concepción el fetiche tuviese miniplaca neural, minicerebro y hasta Windows Vista instalado, pero el tamaño de un garbanzo, todavía sería lícito matarlo?”
Se pueden llegar a absurdos morales en todas las direcciones: siempre se pueden encontrar razones de insatisfaccion para alargar el plazo legal de aborto o para reducirlo. El resultado “absurdo” sería o bien el infanticidio o bien la prohibición del aborto. No existe un límite plenamente satisfactorio que sea operativo.
Y la defensa de “la vida humana desde la concepción” (lo reiteraré las veces que sean necesarias) es una defensa de un “alma humana”. Una concepción que olvida que nosotros somos nuestro cuerpo y nos dice que nosotros tenemos un usufructo sobre el cuerpo a cuenta de un ser denominado Dios.
No: es una defensa de una determinada escala de valores. Aquella según la cual la vida humana es en principio digna de protección por sí misma y no por venir equipada con 46 cromosomas, progenitor A o mediastino.
Isidoro, puedes seguir evitando la necesidad de mostrar argumentos con tus pomposidades, pero está claro que no tienes nada que decir. Lo medieval es ignorar los mecanismos y consecuencias de la fecundación, no comprenderlos y extraer consecuencias de ellos. En cuanto al “nos vemos en la calle”, creo recordar que eras tú el que amenazabas con pegar a Rallo, a Freelance y a otros blogueristas. Muy moderno todo, al menos para un imbécil.
Resumiendo: aquí hay gente que sólo entenderá por “argumento” en la discusión del aborto el que se acepte que el aborto equivale al asesinato porque consideran que el Código Penal, claro, está como castigo de los pecadores y no de aquéllos que retan y ponen en peligro la cohesión y coexistencia social.
Lo dice muy bien el asterisco este: “la vida humana es en principio digna de protección por sí misma y no por venir equipada con 46 cromosomas, progenitor A o mediastino.” Pero podría ser más explícito: “Un embrión es una persona porque tiene un alma”. Punto pelota.
Si prohibir el aborto no atenta contra la cohesión social -y no lo hace desde el juramento hipocrático o desde el siglo XVIII en la mayoría de naciones civilizadas- debería permitirse la medida, según el argumentario de nuestro contradictor. A no ser, claro está, que pruebe que existe una vinculación oculta, esencial, entre aborto y democracia, o entre democracia y la clase de feminismo que defiende tales prácticas.
Hasta que lo logre lo suyo son palabras y nada más que palabras. Y apelaciones a la bioestadística, algo tan fuera de lugar como referirse a la etnología en el capítulo de los derechos humanos. Pues, si estamos de acuerdo en el trazo grueso, los detalles han de dejarse para los reglamentos (al menos mientras no nos rijamos por un sistema de “common law”) u obviarse por decencia igualitaria.
Por otro lado, leo que escribe “infanticidio” sin definir el término. ¿Está Isidoro en contra del aborto libre? Que hable ahora.
Como siempre, Iván Moreno, su postura consiste en un intento permanente de equiparar especulación y ciencia o religión con razón jurídica.
Es que la ciencia nada tiene que decir sobre las bases de la moral, y la razón jurídica necesita imperiosamente unas bases morales. Un fin al que tender. Sólo con ciencia y razón jurídica no puedes justificar ninguna decisión que afecte al ámtio moral.
Puedes decirme, por ejemplo, que es bueno poner un límite intermedio para evitar enfrentamientos sociales peligrosos. Primero es claro que para ello tanto los antiabortistas como los proabortistas deberían seguir defendiendo sus posiciones, pues el límite dependería de ello. Pero eso no es lo importante. Lo importante es: ¿por qué tengo yo que preferir la estabilidad social a dejar que se maten a embriones? Por ponerte otro ejemplo… ¿por qué tengo que preferir la paz a la esclavitud o a la tiranía?
La razón jurídica… ¿puede responder alguna de estas preguntas? ¿Y la ciencia?
No, Isidoro. No puede. Necesitas una base anterior a la ciencia y a la razón jurídica para argumentar tus posiciones. Y esa base anterior es tu cosmogonía. Tu religión. Ya sea atea, deísta o aséptica (como diría un personajillo de la televisión). Intentar convencer de que tu cosmogonía es superior racionalmente no deja de ser llamativo. Por que queda fuera de toda evidencia empírica. Igual que cualquier otra religión.
Un saludo
Es que la ciencia nada tiene que decir sobre las bases de la moral.
Bueno, es que esto es absolutamente falso. Los fundamentos básicos de nuestra moralidad se encuentran en nuestros genes. Y esto es incontestable. No es cuestión de ‘cosmogonías’ al gusto del consumidor. La ciencia -sí- demuestra cada vez en mayor medida que los sentimientos morales primarios son mecanismos adaptativos, producto de nuestra evolución.
Es por ello que, si bien desde una óptica biológica, el embrión adquiere naturaleza humana desde la concepción; desde una óptica moral, adquiere condición humana sólo cuando se la conceden sus congéneres.
Y resulta que la persona media, la persona sana, equilibrada y no cegada por ideologías ni credos talibánicos no siente inclinación moral hacia un embrión o un feto inmaduro. O, mejor dicho, no la siente en igual medida que hacia un humano ya nacido o un feto viable. Es éste el motivo por el cual resulta moral balancear el relativo valor de la vida de ese embrión con otros intereses.
Estos fundamentos empíricos de la moral sustentan otros fenómenos parecidos; como, por ejemplo, la deshumanización que trae como consecuencia el crimen. Un criminal ve mermada su humanidad, con la disminución de derechos que ello implica, no porque sea un pecador y así lo mande Dios, sino porque sus congéneres le retiran espontáneamente esa condición. Por supuesto, no estoy comparando el embrión con un asesino. Sólo es un ejemplo del mismo rudimento moral, para que se entienda mejor.
Qué salvajada relativista, caray. Es exactamente la misma justificación que podría esgrimirse para extirpar a la raza negra de la Humanidad. Además, creo que el argumento contrario cae por su peso: yo soy ateo, sano y normal y, sin embargo, siento por el embrión recién concebido exactamente lo mismo (en términos éticos) que por el feto o el recién nacido y, como yo, muchas personas, montones de personas. Lo que “sintamos” unos y otros es irrelevante, es, esto sí, pura moral, pero la ética no es moral y es insensible al sentir de las mayorías.
Las corrientes de opinión en boga no pueden constituirse en la base de la ética. La ética se construye sobre la base de lo que de cierto sabemos del mundo y de las cosas. No se puede juzgar con dureza a un romano que consideraba a sus esclavos como bienes apropiables, lo mismo que no se puede juzgar con dureza a una mujer que aborta porque está convencida de que el embrión no es un ser humano, pero eso no significa que debamos contruir la ética sobre la ignorancia de ambos. Ahora sabemos que los hombres somos todos idénticos y que el embrión, desde su concepción, tiene el código genético que hace de él un individuo distinto e independiente, es decir, un ser humano singular; es imperativo que construyamos el orbe ético que llamamos “derechos” sobre la base de ese conocimiento. Aunque muchos sigan creyendo todavía que los negros son inferiores.
No estoy seguro de si la desafección que ciertos blancos sienten hacia los negros (y viceversa) se debe a un fundamento moral natural o sólo a la superestructura cultural. Es probable que, además de la influencia de ciertas ideas irracionales, exista una reacción instintiva de rechazo hacia lo extraño. Y es que no debemos olvidar que nuestra genética se desarrolló y consolidó para la vida tribal en las sabanas africanas. El vertiginoso desarrollo cultural y tecnológico que ha experimentado nuestra especie vino después.
Sin embargo, yo no he venido a decir que todos los fundamentos morales naturales sean deseables o constructivos. Opino que el hombre es feliz cuando vive conforme a su naturaleza; pero, también opino que, cuando lo natural atenta contra el orden social, es obligación de los poderes públicos reprimirlo. Pero, justamente, no es esto lo que sucede en el caso del aborto, cuya defensa integra fundamento moral (el que expuse en mi anterior comentario) y utilidad social.
En consecuencia, creo que 1), hasta cierto momento de la gestación, el aborto debiera, quizá, ser incondicionado. Y de lo que no hay ninguna duda es de que 2) existen justificaciones (terapéuticas, eugenésicas y éticas) que arrollan el menor valor del embrión o feto.
Tal vez yo esté equivocado respecto al primer punto; pero, si usted pretende debatir racionalmente sobre la adaptación o desadaptación social de dicha liberalización, es preciso que depure primero el influjo que en usted, aunque se proclame ateo, tiene el cristianismo laico.
Sanzwich:
“Y resulta que la persona media, la persona sana, equilibrada y no cegada por ideologías ni credos talibánicos no siente inclinación moral hacia un embrión o un feto inmaduro. O, mejor dicho, no la siente en igual medida que hacia un humano ya nacido o un feto viable”.
Este factor podría hacer que las penas contra el aborto se moderasen, y no necesariamente -como tú propones- que se excluyesen por completo.
“Un criminal ve mermada su humanidad, con la disminución de derechos que ello implica, no porque sea un pecador y así lo mande Dios, sino porque sus congéneres le retiran espontáneamente esa condición”.
Confiar en la “esponteneidad” y en la “inmanencia de las emociones” en la moral es, si no se argumenta con mayor solvencia, el camino más corto hacia el fascismo. Imagínate el partido que podríamos sacar a esa observación los conservadores atendiendo sólo al asco natural que a la gran mayoría de personas nos inspiran las relaciones homosexuales.
Los fundamentos básicos de nuestra moralidad se encuentran en nuestros genes.
En ese caso existirán infinitas morales en función de la composición genética de cada cual. La ciencia dice cómo somos. No cómo debemos ser que es de lo que se encarga la moral. La ciencia podrá decir qué es lo que yo considero bueno. Pero nunca podrá justificar lo que es bueno.
desde una óptica moral, adquiere condición humana sólo cuando se la conceden sus congéneres.
Yo se la concedo.
Estos fundamentos empíricos
¿Cuáles Sanzwich? ¿Qué fundamentos empiricos has expuesto? ¿El hecho de que si concedes derecho a la vida del embrión no eres una persona sana y equilibrada?. ¿Eres tú quien dicta qué es estar sano y equilibrado? ¿Lo dicta la ciencia? ¿La mayoría? ¿Qué tipo iluminado de ciencia es esa? A mí que me recuerda a la URSS.
De la misma forma puedo yo decir que no está sano quien no es capaz de ver en el embrión a un ser humano, anteponiendo su interés personal y su irresponsabilidad sexual a un ser vivo humano. ¿Me puedes rebatir dicha afirmación con la experiencia? ¡¡No puedes!! Si justamente la palabra sano se define por afinidad con lo normal, con lo aceptado como bueno. Pero entonces no puedes definir lo bueno a partir de lo sano… ¿no te das cuenta? No. Siempre es mejor soltar una retahíla de insultos.
¿Por qué no dejáis de decir majaderías totalitarias y ahora sí, guiadas por credos talibánicos?
Un saludo
Sanzwich, creo que incurres en un confusionismo reiterado en relación con los términos “moral” y “ética”. La moral es un código de relación intraindividual, es el marco justificante de los actos humanos dentro de la conciencia de cada uno. Es un código privado y, como tal, es válido para el individuo pero no necesariamente para la comunidad. La moral es un fenómeno natural y se corresponde con la naturaleza esencialmente libre del hombre, que se forma un código propio para justificar sus actos libres y para juzgar los de los otros.
La ética, en cambio, es una creación humana, es un conjunto de principios generales que hacen una sociedad vividera y viable. Es, dicho muy sintéticamente, un sistema básico de normas que todos podamos compartir. La ética se construye a partir de lo que sabemos del hombre y de la realidad del mundo y de las cosas. El criterio básico que determina el marco de aplicación de la ética es la definición de qué es el hombre. En la antigua Roma se desconocía, por falta de desarrollo científico, que cada individuo es como es porque cuenta con un mapa genético propio y que el embrión dispone de ese mismo mapa desde el momento mismo de la concepción y, por tanto, es lógico que la norma ética inmutable de no matar sin causa no se le aplicase al embrión, ni al feto siquiera, porque no se le consideraba hombre. Ahora, que ya sabemos de la existencia del genoma, tenemos muchos más elementos de juicio para afirmar que el embrión es un individuo humano y, por tanto, todo intento por diferenciar su eliminación de la eliminación de un ser humano adulto no puede sino entenderse como mero oportunismo relativista, como mera vulneración de la norma ética.
Te agradezco la explicación, pero conozco bien la diferencia entre moral y ética. Tal vez no me haya expresado con corrección. He empleado el concepto de fundamentos morales naturales cuando debí emplear el de instintos morales, que es, ciertamente, de entidad menor. Son instintos que, no obstante, fundamentan no pocas morales personales (especialmente las menos contaminadas por ideologías). Y, puesto que todos compartimos el mismo genoma, esos instintos, al ser los prevalentes, determinarán en gran medida la conclusión ética.
Con todo, no trato de identificar ‘instinto’ y ‘ética’. La ética, para no caer en el relativismo, requiere de un fundamento universal; y estoy de acuerdo contigo en que dicho fundamento ha de cimentarse en la realidad.
Sin embargo, tu proposición ética es, a todas luces, idealista. Aunque hayas tratado de sustanciarla materialmente apelando a nuestro genoma, de tu empecinamiento en la condición humana del embrión sólo cabe deducir que tu ética se fundamenta en la contingente creencia de que el hombre es un fin en sí mismo. Y, siendo así, resulta obvio que el que desatiende la realidad a la que incongruentemente invoca eres tú.
Moral y ética estarían destinadas a permanecer en continua oposición si la primera agotase sus expectativas en este mundo. Esto explica que la sociedad atea tienda al autoritarismo. Pues, salvo para la moral, donde busco salvarme yo, el individuo no es un fin en sí. Se me ocurren muchas instancias por las que el hombre debería morir, dado el caso: el interés común (si prometió defenderlo hasta las últimas consecuencias), la justicia, la verdad, etc. Sin embargo, al exigírsele un altruísmo puro, se violentaría su libertad y su razón de ser, desintegrándose la moral, que con la muerte del hombre pierde su objeto, si nada hay más allá del cadáver. Ahora bien, sin esta cláusula de sacrificio la ética sería una quimera, y la sociedad un cuerpo cuyas partes estarían sólo circunstancialmente unidas.
Por decirlo con mayor dureza, todo hombre es único desde una perspectiva metafísica; en cambio, éticamente resulta reemplazable. Pues si bien sin hombres no se alcanzan los fines de la humanidad, ello atañe sólo al principio general de conservar a los individuos, “conditio sine qua non” para la realización de aquéllos. Esto es, cualquier individuo puede quedar sometido a la obligación ética de morir por el hecho mismo de ser parte activa de una sociedad, salvo el que todavía no ha nacido, al que dicho principio conservador se aplica de forma absoluta.
No hay, por consiguiente, ninguna variable de utilidad (el placer individual o colectivo, el progreso científico, lo que se quiera) que sea superior al hombre éticamente considerado, esto es, como medio de todas y cada una de las utilidades que quepa imaginar. Por este motivo, matar a un “nasciturus” jamás será ético, dado que ni persigue fines de naturaleza ética con ello ni, lo que es más grave, los permite, al privarlos de sus agentes necesarios. Sólo será moral obrar así cuando se dé una disyuntiva fatal entre proteger al individuo ya socializado -a saber, la madre- y mantener vivo al que aún no ha recibido las cargas ni las prerrogativas que confiere la comunidad política a sus miembros.
Hombre, Sanzwich, me cabe el honor de compartir incongruencia con Kant para quien el hombre se caracterizaba, precisamente, por ser fin en sí mismo, y no medio en modo alguno. Dice Kant en la “Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres”:
Sólo entendiendo el hombre como fin en sí mismo podemos realmente fundamentar una ética humana. Una vez más, estamos ante un problema de elección: o elegimos al hombre para fundar la ética (como hizo Kant y como ha hecho, en general, el Occidente moderno y democrático) o elegimos otra realidad o ente de razón (como hacen los animistas, los teocéntricos o el marxismo). Lo que, creo yo, carece de sentido, es adoptar de boquilla una ética antropocéntrica y después, de forma caprichosa, desterrar al embrión de la condición de ser humano sólo por arbitrios de la conveniencia o por cosas tan etéreas y tan subjetivas como la conciencia o la necesidad social, refugio de las posturas más reaccionarias y tiránicas.
Apelar a la eminencia de Fulano o Mengano es la falacia más vieja del mundo. No acepto el argumento de autoridad.
Además, yo no he dicho en ningún momento que el hombre sea un medio en sí mismo. Sería éste también un planteamiento idealista de la ética.
Por otro lado, la alternativa a Kant no son, claro está, Jodorowsky, Cristo o Marx. Cuando digo -y, al principio, pensé que era a lo que tú te referías- que la ética tiene que estar cimentada en la realidad, me refiero a la dimensión material de la realidad, a lo empírico. Por eso, la buena ética es aquélla que sirve a un fin concreto; y no la que se dedica a disciplinar en abstracto y sin sentido las relaciones interpersonales.
A mi entender, ese fundamento es el fin esencial y último de la vida: la supervivencia y replicación del individuo, y, por correspondencia, la continuidad y mejora de la especie. ¿Por qué? Pues porque de ello depende todo lo demás. Es la condición de todo lo posible. Luego, eso sí, podremos agregarle todos los matices y excepciones que nos parezcan convenientes. Pero el tronco ha de ser ése.
La traducción política de este fundamento equivale, por cierto, a las nociones de ‘libertad personal’ e ‘interés social’, cuya síntesis definirá los postulados éticos derivados.
Por el contrario, una ética sin fundamento verdadero es una ética sin fin ni sentido. Justo es decir, no obstante, que la ética que tú propones -la imperante en Occidente-, como ética idealista, ha demostrado ser de las mejores. Con todo, nos está conduciendo a una suerte de dulce decadencia.
la supervivencia y replicación del individuo, y, por correspondencia, la continuidad y mejora de la especie. ¿Por qué? Pues porque de ello depende todo lo demás.
¿Ese es tu fin? Eso que compartes con los grandes totalitarios del siglo XX.
¿Por qué debo querer que el fin sea la replicación y la mejora de la especie? Eso en todo caso será una consecuencia de la defensa del individuo. Pero convertir lo q en el fin al que subordinar a los demás es simple totalitarismo. La especie no puede ni debe estar por encima del individuo. De lo contrario queda justificado eliminar a aquellos que no ayuden a mejorar la especie y entorpezcan el desarrollo. Queda justificado quitarse de enmedio a todos aquellos cuya carga genética no sea óptima o aquellos que ya no pueden procrear y no sean más que una carga que limite el desarrollo.
Salvo que lo matices convenientemente, reprobable fin el tuyo. Tan reprobable que no queda otro remedio que mantener a raya a todos los que piensen igual.
Corrijo una frase:
Pero convertir lo q en el fin al que subordinar a los demás es simple totalitarismo.
Debe ser:
Pero convertir lo que no debe ser más que consecuencia en el fin al que subordinar todo lo demás es simple totalitarismo
No, Iván. No voy a matizar convenientemente nada. Mis palabras son claras y precisas para quien las quiera leer y entender. Tú sigue haciendo insinuaciones y tergiversando lo que quieras, que a falta de mayor razón es lo único que te queda.
Yo no debato con exaltados. Es una total y absoluta pérdida de tiempo.
Pff… Lo tuyo ni siquiera es mala fe. Sólo irracionalidad.
Es curioso… yo creí que exaltado es aquel para el que sólo aquella persona que comparte sus ideas es sana, equilibrada y no cegada por ideologías ni credos talibánicos.
Poner como fin del ser humano la supervivencia y replicación del individuo es a falta de matizaciones repugnante. A mí al menos así me lo parece. Ya te he puesto dos ejemplos y no en base a la mala fe, sino consecuencias directas de semejante punto de partida. Hay infinitos deseos típicamente humanos que están por encima de semejante fin. Así que o bien no ese argumento es pura palabrería, o bien, si antepones dicho fin a todos los demás (que es lo que has dicho) no estás más que exponiendo una salvajada.
Aparte de que no creo que tú mismo te lo creas. Lo que pasa es que es una posición aparentemente elegante. Pero no esconde más que el vacío. El peligroso vacío totalitario. Todo supeditado a la especie.
Un saludo
Está bien. Retiro -sinceramente- lo de talibánicos, que veo que no te ha sentado bien. Era, en efecto, una velada referencia al cristianismo, generalizadora e injusta. Dejémoslo sólo en ideologías y credos.
Por lo demás, reafirmo mis argumentos y mi voluntad de hablar sólo con las personas que sean capaces de entender lo que digo, estemos o no de acuerdo.
Y no te acuso de mala fe. Al contrario. Entiendo que, en una discusión, para argumentar con malicia, hay que argumentar primero con uso de razón.
Un saludo.
Hombre, ya que te pones, puedes retirar también lo de enfermos y desequilibrados, que realmente es lo que más me llamó la atención. Sobre todo cuando después te haces la víctima porque se meten contigo…
Por lo demás, dudo mucho que tú mismo sepas lo que dices a la vista de tus dos últimos mensajes. Al final sólo te queda el recurso al pataleo. En vez de argumentar, llorar… y echar la culpa al otro de que no tienes argumentos.
Lamentable.
Un embrión de menos de 10 semanas no tiene conexiones neuronales. Un adulto postrado en una cama, con retraso mental o lo que sea, sí las tiene, su cerebro simplemente trabaja a otro ritmo, claramente es un ser humano. Hay ambigüedad para afirmar lo mismo en el caso de un embrión de menos de 10 semanas, y en cuanto hay tal, se abre la posibilidad de que cada quien tome la posición que desee: el considerar que es humano o que no lo es todavía.
Veo acá muchos argumentos sustentados a la ligera, poca claridad y conocimiento del funcionamiento del cerebro.
“…¿sería lícito para el laboratorio inhibir las funciones superiores del cerebro, de manera que el resto del organismo se desarrollara normalmente, pero creciera “en coma”? ¿Admitiríamos que una empresa creara “granjas de cuerpos humanos” formadas por individuos de este tipo, creados y mantenidos específicamente para ser donantes de órganos o sujetos de experimentos?”
Eso es un imposible, no se pueden desarrollar cuerpos humanos sin un cerebro (como tal), que por cierto todo ser humano adulto lo tiene (más allá de si está en coma o lo que sea).