Papel moneda
Vía TechDirt, descubro otro caso en el que el dinero de los contribuyentes se dilapida por culpa de subvenciones estúpidas. En este caso es el dinero de los norteamericanos, pero no deja de ser escanadaloso.
Resulta que en pleno frenesí por evitar el uso de combustibles pecaminosos, Bush aprobó en 2005 una partida de 244.000 millones de dólares para promover el uso de combustibles verdes. Incluye subvenciones para usar etanol o biodiesel, pero también había una subvención de 50 céntimos por galón para mezclas de diesel o gasolina con “combustibles alternativos”.
¿Quién puede beneficiarse de una subvención así? ¿Tal vez un avispado emprendedor que desarrolle motores que consuman una mezcla de gasolina y vino barato?
Pues no: el principal beneficiario ha sido la industria papelera. En el proceso de crear la pasta para fabricar el papel se separa la pulpa del resto de la madera. Ese resto, que se conoce como “licor negro”, contiene lignina, y es un combustible muy eficaz. Tanto que hasta ahora más del 70% de la energía consumida por las plantas de fabricación del papel provenía de ese subproducto.
Pero algún papelero perspicaz se dio cuenta de que si añadía diesel al licor negro, se convertía en candidato a las subvenciones. Y así, las diez papeleras más grandes se van a levantar 8.000 millones de dólares al año. Tanto que International Paper, la principal papelera de Estados Unidos, ha subido un 12% en bolsa cuando se ha conocido la noticia.
De modo que este es el resultado de la multimillonaria subvención: una industria que tendrá beneficios extraordinarios sin atender mejor a sus clientes y mayor consumo de combustibles fósiles, que es precisamente lo que se pretendía evitar.
Temas: biocombustible, biodiesel, papeleras, subvenciones
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2 comentarios
2 Comentarios

Yo creo que es realmente importante ir dando a conocer todos estos “tejemanejes verdes”.
Se supone que todos los “productos verdes”, y me refiero tanto a biocombustibles, energías renovables, coches eléctricos,etc, tienen hoy en día una mayor demanda por parte de los consumidores, que parece que estamos hoy en día mas concienciados con el medio ambiente. Si se descubren estas patrañas, la gente podrá discriminar lo que es ecológico de verdad y lo que es un camelo. Y después el mercado hará su función, y premiará a los productos que realmente cubren esas expectativas medioambientales que buscan los consumidores.
Pero mientras la gente siga creyéndose que cualquier empresa es verde sólo porque pongan un árbol (p.e.) en su logotipo, no será mas que un fraude. Cuando no un robo manifiesto cómo el que señalas en el post.
Alguien debería hacer un repositorio de despilfarros y distorsiones gubernamentales. Propongo varias categorías.
- Involuntarios (frutos de una “buena voluntad” equivocada, como el que cuentas en tu entrada -se que soy generoso en la catalogación-)
- Voluntarios (fruto de la presión del grupo más poderoso)
- Propagandísticos y megalómanos (podríamos incluir al famoso buscador Quaero)
- Robos directos.