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Analisis, hipotesis y teorias
Las objeciones a mi último post corresponden mayoritariamente a estos tipos:
1- No tiene sentido lo que usted plantea, porque los componentes de un explosivo se transforman en la explosión, y por tanto no son los mismo que encontramos en los trenes.
2- Usted aplica el método científico sólo a una pequeña parte de lo que sabemos de los explosivos. No tiene en cuenta los hechos A, B, C… G.
3- Su argumento es falaz.
No puedo hacer nada con la objeción 3 si el que la plantea no explica por qué es falaz. O qué entiende él por falaz, porque a lo mejor cree que falaz es “brillante, incontrovertible, genial”. Lo dejaremos de momento.
La objeción 1 es, por decirlo de alguna manera, pobre. Primero, porque en una explosión quedan restos de explosivo que no han reaccionado, y que pueden ser detectados. Segundo, porque la explosión es una reacción química que transforma algunas sustancias, pero podemos conocer el producto de esa reacción y en función de él conocer algo sobre la sustancia reactiva.
Yo, hasta hace un año, lo desconocía casi todo sobre los explosivos, su composición y su comportamiento. Pero mi inteligencia alcanza para comprender que si en los laboratorios de las policías científicas se realizan análisis de determinación de explosivos, es porque es posible determinarlos. Por tanto, no puedo aceptar la objeción 1.
Queda la objeción 2. La lista de hechos de Usi en el post anterior, o las referencias de Areán a las estrellas y la teoría heliocéntrica. Me temo que voy a volver a hacer algo de didáctica antes de responder.
El mundo es complejo. Es muy complejo. Miren cualquier cosa que tengan alrededor y será compleja. Miren su mano derecha, por ejemplo. A simple vista, podrán ver una superficie que contiene irregularidades, estructuras capilares (vulgo pelos) o queratinosas (uñas), Dentro, hay huesos, músculos, venas, arterias, tendones, nervios.. Si la miramos con un microscopio, podremos ver que en la piel hay glándulas sudoríparas, o podemos ver que los venas y arterias están conectadas por una red de capilares. A mayor aumento, podemos distinguir que cada tejido está compuesto por células distintas: óseas, musculares, neuronas, epiteliales… Con un microscopio electrónico, distinguiríamos orgánulos dentro de estas células. Orgánulos que a su vez están compuesto por moléculas, que están compuestas por átomos, que están compuestos por partículas subatómicas, que tal vez sean cuerdas vibrando en 11 dimensiones.
Al físico que estudia la estructura de las partículas subatómicas, sólo le interesan las propiedades de éstas. No verá una mano, sino que verá cuerdas vibrando, protones, quarks, o muones. Un fisiólogo querrá conocer todo acerca de cómo los músculos mueven con tanta precisión los dedos. Y no le preocupará lo más mínimo la física cuántica.
¿Son reduccionistas? ¿Son poco rigurosos? Nada de eso. Lo que sucede es que, dada la complejidad del mundo que nos rodea, es imprescindible a la hora de abordar un problema algo llamado análisis. Esto es, reducir algo complejo a elementos más simples, de manera que puedan ser estudiados por separado.
Evidentemente, al hacer esto perdemos información. En los sistemas complejos suelen aparecer lo que se llama “propiedades emergentes”. Es decir, propiedades que no aparecen cuando los componentes del sistema se encuentran disgregados. Nosotros somos, a cierto nivel, un montón de átomos de oxígeno, hidrógeno, carbono, nitrógeno y algunos otros elementos. Pero si ponemos en un matraz esos elementos, incluso en las proporciones exactas, no obtenemos un ser humano.
¿Es inútil entonces estudiar la biología a nivel molecular? Todo lo contrario. El estudio de la biología molecular es lo que ha permitido los grandes avances de la medicina en el último cuarto de siglo.
Cuanto menos sepamos de un problema y más complejo sea, más necesario es ir por partes, e ir comprendiendo aspectos muy puntuales del mismo, para luego ir combinándolos en una especie de puzzle. Cuando tenemos varias hipótesis verificadas experimentalmente y compatibles entre sí, podemos elaborar una teoría.
Por este motivo es por lo que yo proponía centrar el asunto en algo que puede determinarse en un laboratorio: si lo que explotó en los trenes es Goma 2 ECO. Esa es una prueba que se puede hacer, y que puede ser concluyente.
¿Y qué hacemos con la lista de hechos de Usi? Un problema de esa lista es que no es completa. Otros comentaristas aportaron otros hechos, y Usi aceptó alguno que encajaba en su idea de lo sucedido. Es decir, el primer problema es seleccionar qué elementos forman parte del fenómeno a analizar. Si nos quedamos cortos, perderemos información. Si nos pasamos, no llegaremos a obtener ninguna conclusión.
Pero hay un problema más de fondo. Yo puedo plantear un experimento que sirva para determinar qué explotó en los trenes, pero no puedo plantear un experimento que sirva para saber qué pasó en el 11-M. Lo único que puedo hacer es ir obteniendo pedacitos de verdad, y esperar que sean suficientes como para tener una visión completa.
De aquí venía el planteamiento de mi post anterior: sepamos simplemente si explotó Goma 2 ECO en los trenes. Y el resultado, innegable, es que no explotó Goma 2 ECO. Usi lo reconoce, por ejemplo, cuando dice: “explotó la Goma 2 ECO de Trashorras”. Dicho de otra manera: “no explotó la Goma 2 ECO de UEE”.
Ahora, una vez aclarado esto, podemos dar un paso más allá y averiguar qué explotó. Pudo haber explotado la “Goma 2 ECO de Trashorras”, pero este explosivo tiene la extraña propiedad de ser cambiante en su composición. En un principio, la propia fiscal del caso afirmó, harta ya de sospechas conspiranoicas, “¡En los trenes estalló Goma 2 ECO, y ya vale!”.
Durante un tiempo se dijo que la Goma 2 ECO, así en general, estaba contaminada con DNT porque salía así de fábrica. Se nos habló de tolvas mal lavadas, incluso. Lo cual es increíblemente absurdo, como podemos comprobar con unos sencillos cálculos.
Supongamos que en UEE se fabrican 100 kg de dinamita cada vez. Y supongamos que solo se fabrica una partida cada mes. Supongamos que el resto que quedaba en la tolva, después de sacar la última partida de Goma 2 EC, era diez kg. Y supongamos, para facilitar los cálculos, que todo ello era DNT.
Si esto es así, la primera partida de Goma 2 ECO tendría nada menos que un 10% de DNT. Bien. ¿Y la del segundo mes? Si quedan 10 Kg de la primera, la concentración de DNT pasa a ser de un 1%. El tercer mes, ya es de un 0,1%. ¿sabéis cual sería la concentración de DNT al cabo de un año? Una parte entre un billón, es decir, un 0,0000000001%. Es decir, incluso si los de la UEE incumplieran sus procedimientos de calidad (certificados por AENOR) en apenas diez o doce ciclos de producción no quedaría rastro de DNT en la Goma 2 ECO. No es posible la contaminación por DNT en la fábrica unos meses después de parar la producción de Goma 2 EC.
Una vez aceptada la imposibilidad de la contaminación en fábrica, ahora resulta que la “Goma 2 ECO de Trashorras” está compuesta en realidad por Goma 2 ECO y Goma 2 EC mezcladas. Los terroristas, nos dicen, eran descuidados, cogieron lo que encontraron tirado por Mina Conchita y para hacer las bombas amasaron los explosivos mezclando al azar las dos dinamitas. Por eso la contaminación se detecta en unas muestras sí y en otras no.
Aceptémoslo como hipótesis. Ahora bien, me gustaría que los partidarios de esta hipótesis me respondieran a un par de preguntas:
- ¿Por qué no aparecen cartuchos de Goma 2 EC en Leganés?
- ¿Por qué aparecen cartuchos de Goma 2 ECO nuevecitos (llegados a Mina Conchita a principios de 2004) en Leganés?
Por lo que hemos podido aprender de la dinamita, esta se degrada con el tiempo. EN la ficha de fabricación pone que su tiempo de uso óptimo es de un año. Y la degradación es evidente, con exudaciones y pérdida de material. Vamos, que hasta un terrorista lerdo puede distinguir un cartucho nuevecito de uno degradado.
Los cartuchos de Goma 2 EC tenían al menos cuatro años en 2004, así que debían estar hechos una pena. Y sin embargo, los terroristas eligen estos cartuchos degradados para fabricar sus bombas, y dejan en Morata los cartuchos nuevecitos (después los trasladan a Leganés).
No parece una estrategia muy inteligente. Si vas a cometer el mayor atentado de la historia de España, y además es tu primer atentado, y además tienes cartuchos de sobra, lo lógico es asegurarte de que va a salir bien y usar los mejores cartuchos. Parafraseando el chiste, una cosa es ser un fanático terrorista, y otra cosa es ser idiota.
En serio, estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de la mezcla EC+ECO. Pero solo si alguien me da una explicación convincente para este comportamiento tan estúpido. Ah, y solo si no aparecen nuevos componentes que no están en ninguna de las dos dinamitas y se explican también como “contaminación” adicional.
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Del metodo cientifico y su aplicacion a los explosivos
Estoy abrumado por la cantidad de comentarios de mi último post sobre el 11-M. Y orgulloso, a la vez, por el nivel del debate. Salvo algún exabrupto aislado, en general la tónica ha sido aportar argumentos o datos, y no insultos.
Ya me gustaría tener tiempo para contestar a todos y seguir el debate, pero me es imposible. Entre otras cosas, porque en los comentarios se mezclan muchos asuntos. Así que lo que voy a hacer es responder en forma de posts sobre asuntos concretos. Por intentar ordenar el debate y hacerlo más productivo (si es que tal cosa es posible), os agradecería que si alguien está interesado en comentar algo, se ciña al tema que propongo. Por supuesto, sois libres de hacer lo que queráis, porque sólo borro los comentarios que contienen insultos.
Areán me decía en un comentario:
Por vida mía que no puedo entender tu apego por los Peones Negros, viniendo de una persona con formación científica. ¿Tú lees lo que escribes?
Confesaré que leo poco lo que escribo (eso es parte de las ventajas de escribir en un blog y no en un periódico. Se supone que los bloggers escribimos rápido, y siempre podemos corregir en un post posterior). Pero me interesa eso del apego por los Peones Negros y la formación científica, así que vamos con ello:
Veamos cómo funciona el método científico, de manera sencilla:
1. Una persona hace una observación o se plantea una pregunta. Por ejemplo: puede ver que sale humo blanco de la cacerola cuando cuece unos macarrones, y se pregunta ¿De dónde sale este humo?
2. Se formula una hipótesis. Ejemplo: el humo lo produce el agua al aumentar de temperatura, y no los macarrones.
3. Diseña un experimento con un resultado que debe cumplirse si su hipótesis es cierta. Ejemplo: cuece agua sola, y comprueba si sale humo. Si es así, el humo es un producto del agua, y no de los macarrones.
4. Si el resultado valida la hipótesis, esta queda confirmada (de momento). A partir de esa hipótesis, el método se puede volver a aplicar: ¿Por qué sale humo blanco al calentar agua? ¿Forma parte del agua ese humo o es una sustancia disuelta en el agua que al calentarse se separa? Diseñaríamos experimentos para probar estas hipótesis, y junto a otras hipoótesis contrastadas llegaríamos a formular una teoría. En ciencia, contrariamente al lenguaje popular, una teoría no es algo que se le ocurre a cualquiera, sino una proposición respaldada por numerosas pruebas.
Como veis, es algo muy sencillo y muy potente a la vez. Pero requiere dos condiciones: repetibilidad y falsabilidad.
Repetibilidad quiere decir que los experimentos deben ser realizables por cualquier persona, en cualquier lugar, y si se hacen en las mismas condiciones deben dar los mismos resultados. Por esto la parapsicología, o la ufología, no son ciencia. Porque no es posible diseñar experimentos repetibles con los que analizar la naturaleza de un fantasma o un OVNI.
Falsabilidad quiere decir que es posible diseñar un experimento que demuestre que la hipótesis es falsa. Una hipótesis que explica todo en realidad no sirve para nada. Ejemplo: somos el experimento de una raza superior de extraterrestres, y todo lo que nos pasa es un elemento de su experimento.
Apliquemos, pues, el método científico al asunto de los explosivos:
1. Observación: han estallado unas bombas en unos vagones de tren y han matado y herido a centenares de personas. Pregunta: ¿cuál es el explosivo utilizado?
2. Hipótesis: es Goma 2 ECO. Tengo razones para pensarlo, ya que he encontrado una bolsa de deporte cargada con 10 Kg. de este explosivo. Y he encontrado a unos traficantes de droga que también vendían esta dinamita, y que conocían a algún marroquí que estaba siendo controlado por ser sospechoso de terrorismo islámico.
3. Experimento: dado que conozco los componentes de la Goma 2 ECO, puedo hacer pruebas que determinen qué componentes tienen los explosivos utilizados en los trenes. Si los componentes de los explosivos de los trenes coinciden con los de la Goma 2 ECO, se confirma que en los trenes estalló este explosivo.
4. Resultado del experimento: la composición de los explosivos no coincide con la de la Goma2 ECO. Conclusión: en los trenes no estalló Goma 2 ECO.
Ahora tenemos una observación más que se añade a las existentes, y hay que buscar una nueva hipótesis que explique todas las observaciones. Y estas son las alternativas:
A- Estalló Goma 2 ECO contaminada con otras sustancias.
B- Estalló otro explosivo, y hay que identificar qué explosivo coincide en su composición con todos los componentes especificados.
El problema de la hipótesis B es ¿qué hacemos con la bolsa de deportes y los traficantes asturianos? Mi respuesta, al menos, es: “ese es otro problema”. Puede que la bolsa no sea igual que las bombas que explotaron. En cualquier caso, habría que determinar qué explosivo coincide con los componentes encontrados en las explosiones (llamémoslo T), y después elaborar una hipótesis que explique el explosivo T, la bolsa con Goma 2 ECO y los traficantes asturianos.
¿Complicado? Sí, pero posible. Y científicamente correcto.
El problema de la hipótesis A es que incumple una de las dos condiciones de las hipótesis científicas, y es la falsabilidad. “Explosivo X contaminado con otras sustancias” explica cualquier resultado del experimento de determinación de componentes, porque cualquier cosa que encontremos y que no coincida con la composición del Explosivo X se explica por esa “contaminación”.
De modo que yo, precisamente por mi formación científica, sólo puedo aceptar la hipótesis B, esperar a tener los resultados de los análisis periciales, comprobar si los componentes encontrados coinciden con algún explosivo, y buscar después una explicación para el hecho de que apareciera una bolsa con Goma 2 ECO que llevó a la detención de unos marroquíes y unos asturianos que traficaban con droga y dinamita.
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Los que quieren saber
Hace ya mucho tiempo escribí un post sobre el 11-M, en el que prometía tratar el comportamiento de los implicados en los atentados en tres entregas:
I.- Terroristas con sangre fría
II.- Torrente, Grissom y otros afamados investigadores
III.- Los que quieren saber
Escribí los dos primeros, y hoy por fin dedicaré un poco de atención a los que quieren saber. Que no son los mismos que querían saber. Porque los que tenían tanto afán de conocimiento que se lanzaron a las calles en plena jornada de reflexión, ya saben todo lo que querían. Capitaneados por Zapatero, que en la Comisión de Investigación declaró que sobre el 11-M ya estaba todo claro, ninguno de ellos quiere saber, por ejemplo, quién puso las bombas en los trenes.
Algo tan simple como eso: quién puso qué bomba en qué tren. En el juicio, ha habido tres testigos que han reconocido a Zougham… en tres trenes distintos. ¿Puso Zougham tres bombas? ¿Puso tres bombas cada uno de los terroristas? Eso implicaría cinco terroristas (hubo trece bombas, nos dicen) ¿pero no eran los siete muertos de Leganés los autores materiales junto a Zougham y algún otro? ¿Hubo tres que no pusieron bombas? ¿Zougham era más fuerte y cargaba con más bombas? ¿Por qué nadie ha reconocido a ningún otro terrorista en ningún otro vagón? Ni siquiera en los vagones cuyas bombas no explotaron, donde decenas de personas tuvieron que ver a alguien que dejó una mochila.
No hay respuestas para estas preguntas. No ya para las que plantean del Pino, Múgica o García Abadillo, que pueden ser más abstrusas. Por ejemplo, ¿qué relación tuvo el sirio ex-terrorista de la OLP, experto en explosivos y ex-policía Kalaji con la venta de tarjetas? ¿fue casualidad que estuviera por ahí? O, ¿porqué los terroristas dejaron huellas en todos los objetos movibles que nos dicen que se han encontrado en escenarios como Leganés, la Kangoo o el Skoda y ni una en las bombas?
Los que querían saber ya no quieren saber nada más. Fueron los islamistas como venganza por la guerra de Irak. Vuestra guerra, nuestros muertos. Aznar asesino. Sólo necesitan consignas, no hechos.
Pero hay más gente que no quiere saber. Por ejemplo, muchos periodistas. Gente que debería ser de natural curiosa, y que debería plantearse al menos alguna duda cuando lee, por ejemplo, que la furgoneta Kangoo estuvo perdida una hora desde que salió de Alcalá y hasta que se recepcionó oficialmente en Canillas. Pero no. Esos periodistas no se preguntan qué pasó conla furgoneta. En este caso, como sucedió cuando en El Mundo investigaban el GAL o los latrocinios del PSOE en pleno, lo que hacen es una o más de estas cosas:
- Insultar al que investiga. Ayer eran el “Sindicato del Crimen”. Hoy son los “Conspiranoicos”. La última es que Múgica colaboró al inicio de su carrera con el “ufólogo” Benítez. Por supuesto, es irrelevante lo que sean los investigadores. Podrían ser hasta caníbales asesinos de niños, y eso no alteraría en nada la verdad sobre los hechos investigados.
- Utilizar argumentos del tipo “cada vez que alguien acusa a un policía muere un hada”. Apelar al honor y la profesionalidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en un país que tiene a toda una cúpula del Ministerio del Interior condenada en sentencia firme por secuestro, tortura y asesinato y por organizar una banda armada que cometía actos terroristas, es un argumento cuando menos endeble.
- Afirmar que las tesis contrarias son inverosímiles. “Es imposible que decenas de policías estuvieran confabulados para manipular pruebas y colaborar en los atentados”, dicen. Lo cual es falso, porque ni tuvieron que estar confabulados decenas de policías, ni es imposible que lo estuvieran. Ante esto, solo puedo decir lo mismo que Conan Doyle: “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”. Y lo que sí es imposible, por ejemplo, es que la Goma 2 ECO contenga nitroglicerina y DNT.
El hecho, con unos argumentos o con otros, es que muchos periodistas tampoco quieren saber.
Tampoco han querido saber los que deberían haber averiguado todo. Ni el juez que se conformó con lo que le decía la policía, por inverosímil o contradictorio que fuera. Ni la fiscal que ni siquiera se molestó en ordenar que se determinara el explosivo empleado en cada una de las bombas. Ni los policías que han testificado en el juicio, y que una y otra vez responden “no me acuerdo” a preguntas simples sobre la principal investigación que han llevado a cabo en su vida profesional, o que dicen sin inmutarse “eso lo determinaron mis subordinados, yo me limitaba a firmar”. Unos policías que se enfrentan al mayor reto profesional de sus vidas no tenían la más mínima curiosidad por nada, no querían saber.
Menos quieren saber los conspiranoicos inversos. Los Areán, Gozalbo, de Diego, Usi… que están empeñados en demostrar que el dedo que señala está sucio, y no en mirar a donde señala el dedo. Una vez asumida una versión de los hechos, cualquier nuevo dato es interpretado por estos “antiinvestigadores” de manera que encaje en esa versión. ¿Que aparece DNT en los trenes? Se confirma que es Goma 2 ECO, contaminada en la fábrica. ¿Que se demuestra que la contaminación en fábrica es imposible? No hay problema, los cartuchos de Goma 2, si se los deja a solas, son muy promiscuos y se pasan DNT entre ellos. ¿Que aparece nitroglicerina (que es soluble en acetona) en el único resto no lavado con acetona? Bueno, eso no prueba nada, es otra contaminación. Y todo así. Para ellos, lo importante es su cruzada contra los que quieren ganar dinero informando sobre el 11-M (y yo que pensaba que eso lo hacen todos los periodistas). O contra la conspiración de unos líderes mediáticos que en comandita con ciertos sectores del PP quieren utilizar el 11-M para sus fines perversos. Menos mal que están ellos para desmontar las conspiraciones de los conspiranoicos.
En fin, que son legión los que, por una cosa o por otra, no quieren saber. Pero sí hay quien quiere saber.
Entre los que quieren saber, por supuesto, están las víctimas. Muchos, lógicamente, han creído lo que les han contado acerca de los islamistas. Hay entre ellos quien tiene a los medios de PRISA por imparciales y objetivos, incluso. Y no se fían de lo que diga el facha Losantos o el amarillista Pedrojota. No seré yo quien les acuse de nada. Pero los que leen El Mundo o Libertad Digital y han accedido a otra información tienen derecho a que se les responda a sus dudas.
Quieren saber también los peones negros. Que no son un grupo de peligrosos ultraderechistas, sino gente de pelaje diverso que ha aprovechado Internet para compartir información, coordinarse y crear algo que hace apenas cinco años hubiera sido imposible. Entre los peones negros hay químicos, ingenieros, abogados, policías, informáticos, estudiantes, jubilados y gente de toda condición que aporta sus conocimientos en un ámbito específico para alcanzar una capacidad de análisis de los datos del 11-M sorprendente. ¿Que hay un cierto número de pirados entre ellos? Seguro ¿Que alguno demuestra manía persecutoria, trastornos obsesivos o algunas otras alteraciones mentales? Basta leer el blog para verlo. ¿Que hay quien tiene intereses que van más allá de la pura investigación de los atentados? No lo dudo. Pero el hecho es que hay decenas o centenares de personas que han dedicado y dedican muchas horas, de buena fe, a aportar su granito de arena para esclarecer lo que ocurrió hace tres años. Y que de ese trabajo han surgido datos que después han resultado relevantes.
Quieren saber, también, los lectores de El Mundo y Libertad Digital y los oyentes de la COPE. En mi caso, no porque tenga ninguna tesis que quiera ver confirmada, sino porque quiero creer en la profesionalidad de la policía y la justicia. Quiero creer que si un día soy víctima de un crimen, se hará todo lo posible por encontrar y procesar al culpable. Quiero creer también que la policía no acusará en falso a un inocente para colgarse una medalla o para ocultar un error. Quiero creer que si un terrorista mata para conseguir objetivos políticos, el Estado le va a perseguir hasta derrotarle, y que nadie va a ser capaz de bloquear ninguna investigación.
Hay quien comenta que, de someter al mismo escrutinio cualquier investigación policial, ninguna resistiría un marcaje como El Mundo, LD o los peones negros hacen al sumario del 11-M. Para mí eso no es un argumento para descalificar la actividad de los peones negros, o de los investigadores “periodistas”. Más bien al contrario. Probablemente, a partir de ahora, cuando un asunto sea lo suficientemente importante para un número significativo de personas, aparecerán ciberactivistas que fiscalicen y controlen a los poderes públicos, y se coordinarán de manera cada vez más eficaz con los periodistas que tienen acceso a los medios de comunicación y pueden trasladar el mensaje de manera masiva.
Y cualquier cosa que limite el poder del Estado es buena.
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El 11M y las esferas celestiales
Hace algún tiempo Luis F. Areán, el creador de Desiertos Lejanos, me preguntaba “¿cómo puedes tú, que tienes formación en ciencia, creer lo que se publica en El Mundo y Libertad Digital?”.
Vamos a explicarlo. Lo primero que habría que decir es que yo no “creo” nada de lo que se publica. Cada vez que he tenido ocasión de conocer de primera mano una información que luego ha sido publicada en prensa, he comprobado la “fiabilidad” de los medios. Como ejemplo, podéis buscar en las noticias sobre la Madripedia en cuántas el Alfredo Romeo del que hablan al principio se convierte en “Rafael Romeo” al final. Un simple despiste del redactor de Europa Press que elaboró la nota en la que se han basado los demás medios. Pero que dice mucho de los “rigurosos procedimientos editoriales” de los medios de comunicación profesionales. Nadie se ha preocupado por esa contradicción en la propia noticia, ni se ha molestado en buscar cuál de los dos nombres es el correcto.
Así que no, no creo nada de lo que publique ningún medio, salvo que pueda contrastarlo con otras fuentes. Pero ante un caso como el de la Goma 2 ECO y el DNT, sí que hay algunos hechos objetivos, que a cualquier persona no ya con formación científica, sino con sentido común deben llevarle a conclusiones incompatibles con la Versión Oficial (sí hay una VO, la que tiene sentados en el banquillo a unos asturianos). Veamos:
Antes de Febrero de 2007, sabíamos:
- Que la Policía Científica no había analizado los restos de las explosiones porque los TEDAX no se los habían enviado. Según su responsable, porque no habían tenido tiempo al estar dedicados a detener a los culpables.
- Que en los explosivos analizados por la Policía Científica (los correspondientes a la mochila de Vallecas y a la Kangoo) no aparecía DNT, y sí una serie de componentes compatibles con Goma 2 ECO.
- Que habían sido detenidos unos asturianos dedicados al tráfico de drogas y explosivos, como responsables de sustraer Goma 2 ECO de una mina y vendérsela a los terroristas del 11-M.
La explicación más simple acorde con estos hechos es que en los trenes explotó GOma 2 ECO robada en Mina Conchita. Alguien podría pensar incluso de buena fe que hacer un análisis científico de los restos de la explosión era ser excesivamente puntilloso, ante unos datos tan claros.
Sin embargo, al realizar estos análisis científicos, los peritos encuentran DNT tanto en los restos de los trenes como en el resto de muestras, incluyendo la entregada por los TEDAX como muestra patrón de Goma 2 ECO.
Ahora caben dos posibilidades:
- Admitir que nuestra primera hipótesis estaba equivocada, y que en los trenes explotó algo que no era Goma 2 ECO, y en cuya composición entra el DNT. O, al menos, que explotó Goma 2 ECO y otra cosa.
- Partir como axioma del uso de Goma 2 ECO, y explicar por qué aparece DNT en el análisis.
Las dos alternativas son complicadas. La primera implica aceptar la negligencia, o incluso el comportamiento delictivo, de miembros de la policía. La segunda, aceptar que el primer análisis de la Policía Científica estaba equivocado (ya que no detectó el DNT) y desarrollar una explicación de cómo llegó el DNT a mezclarse con la Goma 2 ECO.
Cambiar de hipótesis es difícil, incluso para un científico cuya motivación principal es la búsqueda de la verdad y el conocimiento de la naturaleza. Durante siglos, la visión que los astrónomos tenían del Universo era la Ptolemaica, según la cual la Tierra estaba en el centro y el resto de cuerpos celestes giraban a su alrededor engarzados en esferas. Cuando las observaciones se hicieron más precisas, se comprobó que algunos planetas hacían movimientos “extraños”, con retrocesos y vueltas sin motivo aparente. La explicación que tenemos ahora, como es bien conocido, es que es el Sol el que está en el centro, y que la Tierra es uno de varios planetas que orbitan a su alrededor.
Una explicación sencilla, pero difícil de aceptar, porque implicaba abandonar la idea de la Tierra como centro del Universo. Así que, durante un tiempo, se intentó mantener la cosmovisión ptolemaica mediante una compleja explicación de esferas moviéndose dentro de otras esferas, de manera que enajasen con el caprichoso comportamiento de los planetas. Pero al final la explicación más sencilla se impuso y entre Copérnico, Kepler y Newton tuvimos un modelo del Universo que fue útil hasta que a principios del siglo pasado Einstein volvió a desarrollar una hipótesis que explicaba mejor todas las observaciones conocidas hasta la fecha.
Me temo que con la Goma 2 ECO y el DNT sucede algo parecido. Los que defienden la teoría de la contaminación están imaginando esferas celestiales para no tener que cambiar de hipótesis. Así, han defendido que TODA la Goma 2 ECO está contaminada por DNT porque la empresa que la fabrica no es escrupulosa en la limpieza de los dispositivos utilizados, y los restos de la Goma 2 EC (la versión anterior, que sí incluía como componente el DNT) siguen contaminando toda la producción. Pero también tienen que explicar que en el primer análisis de la Policía Científica no apareciera ese DNT, así que sostienen que la concentración es muy leve, por lo que en algunos análisis puede no aparecer.
Con lo que tenemos que la Policía Científica hizo unos análisis a un explosivo sin estallar, del que tenían toda la cantidad que precisaban para sus análisis (hasta 10 kg de la bolsa de Vallecas) y no encontró ni trazas de DNT. Pero meses después unos peritos hacen una prueba a un tornillo impregnado con restos de explosivo que sí estalló, tornillo lavado además con agua y acetona, y estos peritos sí encuentran DNT. Es más, estos peritos encuentran DNT también en el mismo explosivo de la bolsa de Vallecas en el que la Policía Científica no lo halló hace unos años.
Con estos nuevos datos, tenemos que para justificar que lo empleado en el atentado del 11-M fue Goma 2 ECO hay que aceptar:
- Que la empresa que fabrica la Goma 2 ECO es poco rigurosa en sus procedimientos.
- Que los peritos de la Policía Científica que elaboraron los primeros análisis cometieron un error grave.
- Que todos los análisis realizados con Goma 2 ECO están también equivocados, porque no han sido capaces de detectar el DNT.
- Que la contaminación por DNT en la Goma 2 ECO es de tal proporción que ni siquiera una limpieza doble de los restos ha sido capaz de eliminar este componente.
- Que la contaminación por DNT en la Goma 2 ECO es diferente según los casos, ya que los mismos peritos que la detectan en los restos custodiados por los TEDAX no son capaces de detectarla en los restos custodiados en la Audiencia Nacional.
La explicación alternativa es que en los trenes explotó algo que no era Goma 2 ECO, y que hay policías que, por la motivación que sea, han querido ocultarlo.
Ciertamente, es difícil de creer. Pero es una hipótesis más sencilla que la anterior y explica todos los hechos. Y después de ver fotografías del Director General de la Guardia Civil gastándose en putas y coca el dinero del Colegio de Huérfanos, y después de ver en la cárcel a un Ministro de Interior y a los altos cargos de ese Ministerio por secuestrar y asesinar inocentes y por robar el dinero destinado a la lucha antiterrorista, las apelaciones categóricas al “buen nombre y la profesionalidad” de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de la Democracia son, cuando menos, discutibles.
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Goma 2 ECO con DNT
Esbozo de guión para CSI - Las Vegas:
Despacho de Gil Grissom. Diálogo entre el Investigador Jefe Gil Grissom y la CSI Nivel 3 Catherine Willows.
Willows: “¿Qué tenemos?”
Grissom: “Han encontrado a una mujer blanca asesinada. Robins le está haciendo la autopsia. Jim ha detenido a un sospecho que portaba un rifle.”
Willows: “Voy a ver a Robins.”
Laboratorio Forense. Al Robins está practicando la autopsia a una mujer. Entra Catherine Willows.
Willows: “¿Sabemos algo?”
Al Robins: “Presenta una herida incisa que afectó a la aorta. Murió desangrada.”
Willows: “¿Alguna pista sobre el tipo de arma?”
Robins: “Fue provocada por un arma con un solo filo, de unos veinte centímetros de longitud.”
Willows: “¿Has encontrado la bala?”
Robins: “¿Bala? No, ya te he dicho que es una herida producida por un arma blanca, no una herida de bala.”
Sala de interrogatorios. Jim Brass interroga a un sospechoso. Fuera, Grissom observa la escena. Entra Catherine Willows.
Grissom: “¿Que ha dicho la autopsia?”.
Willows: “Le mataron con un arma blanca, no le dispararon.”
Grissom: “Vaya. De modo que este asesino colocó una bayoneta a su rifle. Ya le tenemos.”
Grissom: (Dirigiéndose a Brass) “Jim, la autopsia ha confirmado que el arma utilizada fue un rifle.”
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Torrente, Grissom y otros afamados investigadores
Hace ya casi un mes hablábamos por aquí de lo extraño que había sido el comportamiento de los acusados por el atentado del 11-M. Por supuesto, todos esos comportamientos pueden tener una explicación, y por sí mismos no justifican que se acuse a ninguna otra persona de haber cometido el crimen o participado en él. Pero el caso es que a mí me dan que pensar.
Y también me da que pensar la actuación de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, que se han movido entre las chapuzas que avergonzarían incluso a Torrente y la eficacia prodigiosa de un superdotado como el Grissom de CSI. Digan ustedes lo que opinan de esto:
Factores Torrente:
- De los 40 implicados en el 11-M, 34 estaban controlados por cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. CNI, Guardia Civil y Policía. Y, sin embargo, no fueron capaces de detectar ni un solo indicio de preparación del 11-M.
- Una explicación para que los controlados pudieran preparar el mayor atentado de la historia de Europa mientras estaban siendo seguidos por la policía y sus teléfonos estaban intervenidos, es que “no había presupuesto para traducciones“. Es decir, se convence a un juez de que permita espiar a un ciudadano, para después no molestarse en traducir esas cintas.
- Los policías encargados de verificar que no había más bombas en los escenarios del atentado, no son capaces de detectar una bolsa que pesa más de 10 kg cargada de dinamita. Otros policías meten la bolsa-bomba en un bolsón con otros objetos personales y la llevan a Ifema, desde donde es reenviada a la comisaría de Vallecas.
- Los perros policía también se contagiaron esa mañana del espíritu Torrente y, con la nariz dentro de la furgoneta de Alcalá, no fueron capaces de detectar un explosivo.
- Los policías que “peinan” las proximidades de la estación de Alcalá se saltan un coche del que consta su denuncia por robo, que permanece allí durante meses y que por fin es identificado como uno de los usados por los terroristas para llegar a Alcalá.
- Los Tedax que recogen muestras del escenario de los crímenes las analizan en su laboratorio, no homologado, y no envían esas muestras a la policía científica, como es preceptivo. Los Tedax, dado su procedimiento de análisis, no son capaces de identificar el explosivo usado (solo pueden decir que es dinamita), pero no se molestan en intentar averiguarlo ni facilitar el que lo investiguen otros compañeros mejor preparados para esta tarea. Según el responsable de los Tedax, esto se hizo así porque la prioridad era “detener a los terroristas“.
- Los policías que establecen un cordón de seguridad en torno a un piso ocupado por peligrosos terroristas dejan escapar a uno de ellos a la carrera.
- Los GEOs que asaltan Leganés entran en el piso sitiado con precipitación y saltándose los procedimientos habituales, que incluyen rendir por cansancio al delincuente. De este modo, los islamistas suicidas pueden matar a uno de los GEOs asaltantes. En esta ocasión, y en contra de lo que es procedimiento habitual, no se graba en vídeo la acción policial.
- El responsable de los Tedax mantiene en su poder la mochila que incrimina a los implicados en el atentado. Cuando el juez se la requiere, le envía otra bolsa parecida que habían comprado “para hacer análisis comparativos”. Durante meses el juez cree que tiene en su poder la bolsa original, hasta que por fin Manzano le envía la auténtica.
- Hay diversas explicaciones de por qué no explota la bolsa de Vallecas: el teléfono estaba mal programado, falló la activación remota… Meses después se presenta una readiografía en la que queda claro el motivo: los cables no estaban soldados, por lo que se habían separado y era imposible que la mochila explotara. Algo fácil de comprobar a simple vista, pero que pasó inadvertido a los sagaces investigadores que analizaban el artefacto.
Factores Grissom:
- A partir del teléfono móvil de la mochila de Vallecas, los policías son capaces de llegar en horas a dos comercios de Madrid: el de Zougam y el bazar de unos hindúes. Una tarjeta prepago permite rastrear el rastro comercial de la misma y llegar a la conclusión de que los detenidos no se limitaron a vendérsela a los terroristas, sino que ellos mismos estaban involucrados.
Posteriormente se consideró que los hindúes, como era de esperar, en realidad no formaban parte del comando islamista. Sin embargo, otros musulmanes relacionados con la venta de tarjetas del mismo lote como el sirio Kalaji, ex-colaborador de la organización terrorista OLP y experto en explosivos, no han sido considerados sospechosos.
- Una vez identificados los principales sospechosos, se les sorprende cuando están reunidos en un piso de Leganés. Aquí el modelo no es Grissom, sino el Horatio de CSI Miami, más dado a estos alardes de oportunidad y espectacularidad. ¿Cuántas veces se reunieron todos juntos? ¿Cuál era la probabilidad de sorprenderlos justo en ese momento?
- A partir de un trozo de cartucho de dinamita, averiguan rápidamente quienes son los delincuentes que han suministrado el explosivo a los terroristas. Seguramente ayudó que estos delincuentes fueran viejos conocidos y colaboradores de la policía asturiana, pero aún así demuestra una eficacia digna de encomio.
- A partir de una oreja son capaces de identificar a uno de los terroristas. En el mejor estilo CSI, analizan restos de ADN y huellas en multitud de objetos, hasta llegar a identificar a todos los implicados.
Conclusiones
Tenemos cierta tendencia a perdonar las chapuzas. Todos cometemos errores en nuestra vida profesional, y con el tiempo nos acostumbramos a esperar lo mismo de otras personas. Así que los errores de los que hablamos podrían estar justificados, máxime cuando estos hombres trabajaban con la presión del macroatentado.
Lo cierto es que no es así. Conozco a varios profesionales sanitarios, y alguno de ellos estuvo en Atocha la mañana del 11-M. Y conozco también a otros profesionales que actuaron en la tragedia de Biescas. En todos los casos, actuaron con sangre fría, de manera profesional. Después tuvieron insomnio, pesadillas y pasaron una temporada muy afectados, pero en el momento respondieron de manera extraordinaria. Y no es gente entrenada para afrontar catastrofes como el 11-M.
¿Y debemos creer que unos policías se pusieron nerviosos en el atentado? ¿Que cometieron errores por la presión? ¿Debemos creer que los responsables de verificar que no había más bombas pasaron por alto una bolsa de 10 kg? ¿Que el responsable de los Tedax no cumplió el protocolo y no mandó a analizar los restos de explosivo “porque tenía que detener a los culpables”?. Es posible, por supuesto, pero si fuera así todos estos policías deberían ser expedientados y relavados de cualquier responsabilidad, por manifiesta incompetencia.
Los conspiranoicos inversos proclaman la inverosimilitud de que tantos policías y guardias civiles estuvieran implicados en la manipulación de pruebas del 11-M. Ciertamente, es increíble. Pero a mí me parece también increíble, pero incluso más desazonador, estar en manos de una policía incapaz de reaccionar con profesionalidad ante un atentado como el 11-M. Sinceramente, prefiero un policía malvado que uno tonto. Este último, al final, es más peligroso.
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Terroristas con sangre fria
No es fácil matar. No, no me refiero al procedimiento, que dada nuestra fragilidad como seres vivos es casi trivial. Quiero decir que España, por ejemplo, tiene una tasa de asesinatos anual de 1 por 100.000 habitantes. Es decir, un año cualquiera sólo 400 personas mueren a manos de otras. Puede parecer mucho, pero pensad en cuánta gente se pelea, odia a alguien, es fanática… De esas decenas de miles de asesinos potenciales, muy pocos dan el paso y matan.
Muchos de ellos matan por impulso, en un momento de enajenación, sin planificar el crimen. Otros son delincuentes, normalmente traficantes de droga, que están acostumbrados a despreciar la vida humana y para los cuales un asesinato es parte de su modo de ganarse la vida. Pero decidir fríamente que vas a cometer un crimen, planificar todos los detalles y llegar a ejecutarlo es algo muy raro. Incluso entre los batasunos son excepción los etarras: de entre las decenas de miles de convencidos, ETA apenas ha sido capaz de reclutar unos cientos, y eso en sus mejores tiempos.
Por tanto, cuando alguien ha sido capaz de cometer una atrocidad como el 11-M ¿podemos analizar su conducta como la de cualquier otra persona? ¿o haber cometido el crimen implica un comportamiento tan retorcido que cualquier cosa anormal que haga puede ser creíble?
El ser humano es peculiar en cuanto que animal social por la extrema complejidad de las relaciones que se producen entre los individuos de un grupo. De hecho, hay paleoantropólogos como Arsuaga que creen que esta mayor complejidad fue lo que nos proporcionó ventaja sobre otros humanos como los neandertales. Pero vivir en sociedades complejas impone condicionantes tales como los tabús o las costumbres.
Todos los seres humanos tienen prohibiciones que no se pueden saltar sin sufrimiento interior. Hay algunas prácticamente universales, como la repugnancia ante los excrementos o el incesto, y otras son muy particulares, como las referentes a la mala suerte. Y todos tenemos costumbres, actos aprendidos que facilitan nuestro desenvolvimiento en un mundo complejo al evitarnos tomar decisiones a cada momento y de las cuales muchas veces no somos conscientes.
Uno puede ser un asesino feroz, pero eso no le libra de condicionantes en su comportamiento. Los asesinos siguen teniendo instinto de conservación, buscan satisfacer sus necesidades biológicas y procuran cumplir con las exigencias de su cultura y mantener sus costumbres.
Dicho esto, veamos cómo han actuado los acusados del 11-M antes, durante y después de los atentados, y tal vez podamos extraer alguna conclusión interesante.
Antes del 11M
Jamal Ahmidan, el principal ejecutor de la masacre, es un tipo curioso. Al parecer se convirtió al islam radical tras una estancia en la cárcel, después de la cual vino a España. ¿Y qué hizo en España?
Casarse con una española que lleva pantalones, se pinta, fuma y hace una vida equiparable a la de cualquier otra mujer de nuestra sociedad. No contento con ello se dedica al tráfico de droga y celebra el día del padre con la familia, a pesar de ser una fiesta puramente cristiana. Alguien pensará que era un gran actor, y que estaba camuflando su radicalismo. Pero lo curioso es que no hay un caso igual entre los jihadistas “durmientes” que han sido identificados. Todos viven como buenos musulmanes, y si están casados es con mujeres sumisas.
Y es que, igual que a un español le repugna comer insectos que para otras culturas son deliciosos, para un islamista radical es una humillación que su mujer no se comporte con “decencia”. Uno no elige un disfraz que le degrade cada minuto del día, durante años.
En cuanto a sus compañeros, salvo contadas excepciones, su actividad jihadista se limitaba hasta el 11-M a conocer a alguien que estaba fichado por radical. No cabe duda de que conocer y tratar con islamistas radicales puede ser un indicio, pero esa vara de medir me hubiera convertido a mí en etarra, por conocer y tratar a miembros de Jarrai. Los inmigrantes, de cualquier origen, se apoyan en redes que comparten un mismo lugar de procedencia, y que les proporcionan información, ayuda y soporte en un país extraño. Sólo con que el porcentaje de radicales sea de un 10% entre los musulmanes españoles, como sucede en otros países europeos, prácticamente todos los inmigrantes conocen y han tenido tratos con algún radical.
Como decíamos antes, estos radicales fanáticos, dispuestos a matar infieles, deben sentarse a planificar y preparar un atentado. De la charla incendiaria a la salida de la mezquita a la preparación de un crimen hay una enorme distancia, pero supongamos que los acusados la cruzaron.
Sabemos que alguno de ellos conocía a unos asturianos que podían proporcionar explosivos, pero ninguno era experto en montar bombas. ¿Qué hacen los jihadistas en todo el mundo? preparan un paquete con explosivos y detonadores, se lo ponen alrededor de la cintura, se dirigen a su objetivo y lo hacen estallar cuando están seguros de que van a causar el mayor daño posible. No es muy sofisticado, pero funciona y te garantiza 72 vírgenes en el paraíso como premio por morir luchando por Alá.
Nuestros terroristas fueron más hábiles, y decidieron preparar un atentado sin riesgo para ellos. Eso suponía hacer estallar las bombas a distancia, de modo que tenían que pensar en un mecanismo. Según el escrito de la fiscalía, aprendieron a hacer las bombas con móviles en Afganistán. Obviemos el hecho de que no se conoce que ninguno de los implicados, ni los vivos ni los muertos, haya viajado a Afganistán a recibir entrenamiento antes del atentado, cosa que sí hicieron los autores del atentado de Londres, por ejemplo.
Ciertamente, el uso de móviles como elemento de control (remoto o programado) de las bombas está creciendo rápidamente, como puede verse aquí. Pero en 2004 todavía era raro, y requería conocimientos específicos. Entre los terroristas de Bali había un ingeniero mecánico, y entre los etarras los hay especialistas en montar bombas. ¿Quién fue el experto que montó las bombas? No lo sabemos, ni sabemos cómo viajaron los conocimientos técnicos para hacerlo desde Bali, Afganistán o Arabia Saudí hasta Madrid.
Por otro lado, la práctica en Bali y Londres fue detonar las bombas con teléfonos móviles, pero asegurarse del éxito mediante el uso de suicidas. Curiosamente, en Madrid ningún jihadista creyó conveniente asegurar a la vez el éxito de la misión y su cuota de 72 vírgenes en el paraíso. Pero lo que es más curioso aún es que los islamistas hispanos, tan misteriosamente como recibieron el conocimiento, lo perdieron. En el atentado contra el AVE usaron, según la fiscal, la misma Goma-2 ECO que habían obtenido de los asturianos, pero esta vez no pretendieron detonarla con móviles, sino con una mecha como la que usaba el coyote de los dibujos animados contra el correcaminos. Parece tan coherente como las teorías de von Daniken sobre antiguas civilizaciones con tecnologías recibidas de extraterrestres.
Y es que, puestos a perder, los islamistas perdieron hasta el soldador y el estaño con el que fabricaron las bombas. Cuando se detiene a un comando logístico de ETA, siempre aparece el “taller”, con herramientas, materiales y bombas a medio montar. ¿Solo pensaba actuar el 11-M y por eso se deshicieron del material? ¿La idea del AVE vino después y por eso no tenían material sofisticado? Pero, entonces, ¿por qué no volvieron a conseguirlo en lugar de intentar una chapuza? ¿ya no tenían entre ellos al “manitas”? ¿quién era ese manitas, que la investigación judicial no ha identificado?
El atentado
También es rara su actividad el día del atentado. Obviemos el dato de los dos vehículos en los que no caben doce personas y supongamos que hubo un tercero, que la policía no ha encontrado. Según el relato, cogen cada uno una mochila, se dirigen a la estación y cada uno se sube a un vagón. Allí dejan la mochila, se bajan en una de las estaciones siguientes y se van, sin peligro, a su casa.
No aparece ADN ni huellas en ninguno de los coches. Ni en el volante, ni en las puertas, ni en los asientos. No se les cayó ni un cabello. Supongamos que llevaban guantes y gorros, también durante el viaje, porque tenían previsto abandonar los vehículos y no querían dejar huellas. Pero entonces ¿por qué dejan tantos objetos personales?
Póngase el lector en el papel de un terrorista que va a cometer una masacre. Son las seis de la madrugada, y llega al punto en el que le tiene que recoger el coche que le llevará junto a sus compañeros. Lleva el gorro y los guantes, como le han dicho… pero lleva también una mantita por si hace mucho frío. Resulta que no es así, y a mitad de camino tiene calor, y se quita *otros* guantes. O tal vez se quita los guantes que llevaba y a partir de ahí mantiene una pose de cirujano, con las manos levantadas y sin tocar nada. Otro de sus compañeros se quita una bufanda, y un tercero un jersey. En todas esas operaciones no se les cae ni un cabello en el vehículo, pero sí quedan rastros de ADN en la ropa. Lo mismo hacen sus compañeros en el otro vehículo (serán costumbres de los islamistas). Cuando salen de los vehículos, cogen las trece mochilas y dejan allí guantes, mantas, bufandas y demás.
Sí, he dicho cogen las trece mochilas, aunque ustedes son doce. Seguramente hay uno que es más fanático que los demás y quiere matar más, o tal vez alguien se ha rajado a última hora pero no quieren desperdiciar la bomba ya preparada. El caso es que se dirigen a los trenes, tal como está previsto. Los cuatro primeros terroristas se suben al primer tren, como estaba previsto. Pero hacen algo curioso: tres se suben en los vagones traseros, y uno en el primero. ¿Por qué uno de los terroristas esperaba lejos del resto? Posiblemente fuera el azar… pero no, porque el patrón se repite en el segundo tren: otros tres terroristas en los tres vagones traseros, y uno en el primero.
El tren del pozo es diferente. En principio, hay cuatro mochilas, contando la bolsa que fue detectada en Vallecas. Eso cuadraría con los trenes anteriores: cuatro terroristas, cuatro mochilas, y la de Vallecas es la que iría en el vagón 6 (en el que no explotó ninguna bomba). Pero… tenemos trece mochilas, y es que otra bomba explotó en el vagón 4 del tren siguiente (el de Santa Eugenia). Si los terroristas subían al tren con sus mochilas, y se bajaban en otras estaciones ¿quién colocó la última?
Tal vez en alguno de los trenes anteriores un terrorista subió con dos mochilas. Pero es raro: si usted tiene previsto actuar en grupo, y le sobra una mochila, no deja a un compañero para que se suba más tarde. Sube al tren con sus tres compañeros, y simplemente colocan cinco mochilas en su tren en lugar de cuatro.
Después del atentado
Cuando los terroristas acabaron de cometer los atentados, lo que hicieron fue irse a su casa tranquilamente. Al fin y al cabo, se habían preocupado de no dejar huellas en los coches, y ni siquiera dejaron huellas en las mochilas, por si acaso. Así que siguieron tranquilos cuando se supo que se había encontrado la furgoneta. Ya saben, era una forma de reivindicar el atentado: “detonadores+cinta coránica = atentado islamista”.
Lo de la bolsa de Vallecas era diferente: Jamal Zougham, el de la tienda de móviles, tenía que saber que las tarjetas de los móviles podían conducir hasta él. Pero, sabiendo desde la tarde anterior que la policía tenía una bolsa-bomba sin explotar, ¿qué hace Zougham? Acostarse tranquilamente y dormir a pierna suelta hasta que al día siguiente le saca la policía de la cama.
A partir de ese momento ya está claro que la policía les sigue los pasos, y que Zougham puede “cantar” y delatarles. ¿Qué hace el comando jihadista? Pues preparar un atentado contra el AVE. No podían esperar a que las cosas se calmaran un poco, claro. Ir a Marruecos a ver a la familia, por ejemplo, y volver en unos meses. No. Ellos tenían que actuar de nuevo y lo antes posible. La Jihad lo exigía.
Pero los mismos expertos terroristas que fueron capaces de planificar y ejecutar con éxito un atentado coordinado con 13 bombas detonadas a distancia, cuando tienen que actuar de nuevo, se convierten en unos chapuzas. Como hemos dicho antes, olvidan la tecnología que les permitía activar bombas con móviles. Ahora necesitan un cable de 136 metros, como el coyote de la Warner, pero además se les olvida poner un iniciador. Y colocan la bomba a pleno día, cuando es más fácil que sean descubiertos, y no amparados en la noche.
Cuando se descubre la bomba del AVE, ellos siguen en sus domicilios habituales. Ni siquiera entonces piensan en desaparecer una temporada. Es más, por no pensar, ni siquiera piensan en la supervivencia del grupo, y se reúnen ocho de ellos en el mismo piso de Leganés. Curioso, porque no hay documentadas reuniones tan numerosas anteriores a los atentados. Pero se ve que el matar une, porque hasta Jamal Ahmidan, que tenía en su casa a su mujer y a su hijo, decide pasar la tarde con el resto de compañeros en Leganés. Tal vez tenían que decidir qué hacían con el explosivo sobrante. ¿Otro atentado en el AVE?
Lo que tampoco sabemos, por cierto, es a quién de ellos se le ocurrió llevar el explosivo a Leganés. Habíamos quedado en que las bombas las montaron en Morata. Allí prepararon las que podían llevar el 11-M, pero quedaban más explosivos. Ellos ya se habían desecho de soldadores, estaño y todas las herramientas que utilizaron para montar las bombas, pero el problema que tenían era ¿dónde tirar los explosivos? Eran hombres ahorrativos, y decidieron que lo mejor era darles uso en otro atentado. O en dos atentados, porque no utilizaron todo para el AVE.
Habían utilizado una casa en una finca apartada para almacenar el explosivo y montar las bombas, pero unos días después del atentado a uno de ellos se le ocurrió llevar la Goma-2 al piso de Leganés que acababan de alquilar. ¿Por qué? No lo sabemos. En Leganés no había herramientas para fabricar bombas, así que allí se limitaron a almacenarlo. Pero si ya estaba a buen recaudo en Morata, ¿por qué se arriesgaron a trasladarlo a Leganés?
También es desconcertante su actitud cuando se ven sorprendidos. A primera vista, parece que hicieron lo que hacen los radicales islámicos: suicidarse. Por lo que sabemos, después de disparar un rato y de esperar a que se desalojara el edificio, llamaron a sus familias para despedirse, se colocaron unos cinturones con explosivos y esperaron a que entraran los GEOs para matarse llevándose de paso a uno de los policías. Una inmolación en la que matan gente: típico de los islamistas.
Pues no. El suicidio está tan prohibido para los musulmanes como para los católicos. Los radicales que se suicidan sólo lo hacen porque mueren cumpliendo con su obligación de Jihad, de guerra santa. Para ellos, las cosas están claras: si te pones un cinturón y revientas en un autobús lleno de judíos, tienes de premio 72 vírgenes en el paraíso; si estás deprimido y te pegas un tiro, no has tenido confianza en Alá y te quedas sin vírgenes y sin paraíso.
Ahora, imaginad la situación: estáis con seis compañeros islamistas en el piso de Leganés y de repente el colega que bajó a tirar la basura os avisa de que está la policía rodeando el edificio y que él se va a seguir con la Jihad a Afganistán o Irak, lo que pille más lejos. Por supuesto, no se os ocurre entregaros como Zougham. Y no será porque a alguien que ha pasado por una cárcel marroquí puedan asustarle las españolas.
El caso es que decidís que, ya que os han pillado, vais a luchar. Así que disparáis un rato por la ventana, sin dar a nadie. Al cabo de un rato, alguien propone: “oye, ya que tenemos por aquí estos explosivos que nos trajimos de Morata, ¿por qué no nos los ponemos de cinturón y los explotamos?”.
¿Ninguno de los seis pensó en recordar el versículo 29 de la sura 4 del Corán? Sí, ese que dice “no os matéis a vosotros mismos”. Y el siguiente, ese de “al que cometa estas transgresiones, le condenaremos al infierno”. ¿Nadie ni siquiera planteó que, aunque los otros se iban a matar, él prefería salir del piso, entregarse y pasar una temporadita en prisión? ¿Todos tomaron la decisión y la ejecutaron al vuelo, sin pensar nada más?
Si realmente hicieron eso porque creían que su muerte era un martirio y no un suicidio, debían haber buscado el máximo de víctimas infieles. Ya sabemos que habían perdido sus poderes de superterroristas, pero la chapuza de inmolación supera a la del AVE: siete islamistas muertos para conseguir una sola víctima infiel debe ser el peor resultado de la historia del terrorismo islámico.
Claro que para la causa islamista, dado el declive que mostraba el grupo, casi fue mejor. Comenzaron siendo capaces de planificar y ejecutar un atentado casi perfecto, con tecnología que a un grupo con experiencia como ETA le costó años dominar, en el que había que coordinar a doce personas, con un extraordinaria precisión en el manejo del tiempo y contra objetivos móviles, y lo hicieron sin una sola baja. Después pasaron a la chapuza del AVE, donde casi les pillan poniendo una bomba ridícula que no podía explotar. Por último deciden morir matando y sólo consiguen matar a un infiel entre todos. Lo siguiente, sólo lo hubiera podido imaginar Gila.
Conclusiones
Son curiosos estos terroristas. Organizaron el mayor atentado de la historia de España, uno de los mayores de Europa, y todo lo hicieron manteniendo su vida normal, sin que nadie de su entorno sospechara nada raro. Por no sospechar, ni siquiera sus numerosos controladores de la Policía y la Guardia Civil fueron capaces de imaginar lo que estaban planeando. Grandes actores, sin duda. Y, para ser aficionados que cometían su primer atentado, demostraron mucha más sangre fría que la mayoría de los etarras.
¿Quiere esto decir que los acusados no son los autores del atentado? ¿Que ha sido ETA, o los servicios secretos franceses, o los marroquíes, o es un complot de la CIA encargado por Bush para justificar la guerra de Irak, o es una maniobra del club Bilderberg?
Pues me temo que no puedo decir nada de esto con la información que tenemos. Sólo que, al menos, me gustaría que alguien explicara todas las excentricidades en el comportamiento de estos terroristas tan peculiares. Porque, uno a uno, seguro que todos los comportamientos extraños tienen explicación, pero todos juntos conforman una narración de los hechos cuando menos pintoresca. No es imposible que las cosas sucedieran como nos han contado, pero a mí, al menos, me falta mucha información para aceptarla como verosímil.
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11-M, filósofos y conspiranoicos
A raíz de un post que escribí en junio con cinco preguntas sobre el 11-M, intercambié un par de correos con Luis F. Areán, el creador de desiertos lejanos. Lógicamente, no voy a publicarlos, salvo una cosa: le anuncié que dedicaría algo de atención a los comportamientos de los implicados en el atentado que a mí me resultan extraños.
Lo tenía aparcado porque mi actividad bloguera se está viendo limitada por mil y un factores externos, pero después de que tanto los Padres de la Patria Progresistas como el prestigioso Colegio de Periodistas de Cataluña hayan decidido que del 11-M no se habla, me han entrado unas ganas incontenibles de escribir sobre el asunto.
Así que, sin ningún compromiso por mi parte en cuanto a fechas de entrega, me propongo escribir tres posts con mis dudas con respecto a cómo se supone que han actuado los implicados. A saber:
I.- Terroristas con sangre fría
II.- Torrente, Grissom y otros afamados investigadores
III.- Los que quieren saber
Antes de empezar, quiero hacer una reflexión con respecto a los ataques que están sufriendo los que se cuestionan la versión oficial: Conspiranoicos es lo más suave que se les está diciendo. Desde acusarles de informar buscando un beneficio económico (ojo, esto lo ha dicho el Colegio de Periodistas Catalanes, cuyos integrantes es seguro que nunca han cobrado por informar) a investigar su vida privada en busca de algún elemento inconfesable (lo contaba esta mañana Federico Jiménez Losantos).
En mi opinión, el calificativo que merecen gente como Luis del Pino, Fernando Múgica o la mayoría de los peones negros es el de filósofos. En el sentido primero de la palabra, esto es: amantes del conocimiento. De hecho, sus métodos son muchas veces idénticos a los de aquellos griegos que hace 2.500 años buscaban entender el mundo partiendo de unos pocos hechos observados y armados sólo con su razón.
Dos mil quinientos años más tarde, y con todo el conocimiento y las herramientas y métodos científicos acumulados desde entonces, algunos planteamientos de los filósofos griegos nos hacen sonreír. Pero no debemos olvidar que aquellos hombres fueron capaces de deducir la naturaleza atómica de todos los seres, de adivinar una Tierra esférica e incluso calcular su diámetro con sorprendente exactitud o de proponer unas leyes físicas que todavía hoy son útiles.
Cuando sepamos lo que ocurrió el 11-M (y lo sabremos alguna vez) revisaremos las ideas de los nuevos filósofos y sonreiremos ante lo equivocado de muchas de ellas, pero sin duda también nos admiraremos de lo que han sido capaces de construir con apenas unas migajas de información.
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Guerra en la Paz
Ese tan ignorante,
Por un cualquier camino
Figurilla cualquiera a cualquier hora,
Tú, yo, todos los otros
Sí saben, sí sabemos.
Absoluto el horror.
Cadáveres, cadáveres, cadáveres.
Jorge Guillén
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No votaré a Gallardón
En las últimas elecciones municipales, la campaña electoral sí me sirvió para cambiar el sentido de mi voto. Ya tenía decidido votar a Trini, cuando las gentes de la cultura, con Sabina de cabecilla, acusaron a Mendiluce de perjudicar al PSOE y favorecer a Aznar y me dije: “este es mi hombre”. Así que le voté. Porque tenía claro que el que no perjudicaba al PSOE ni favorecía a Aznar era Gallardón.
Hasta la fecha, no me he arrepentido. Gallardón es tan socialista como Trini. Tal vez sea más eficaz, pero eso lo hace todavía peor. Puestos a tener un gobernante socialista, yo prefiero alguien como la Trujillo, cuyas escasas dotes limitan el daño que puede hacer desde su ministerio.
¿Que lo que dijo Gallardón del 11-M es infame? Pues sí. Gallardón se ha definido con este asunto: para él es más importante qué estrategia va a dar al PP más votos que buscar la verdad sobre el mayor atentado de la histoira en la ciudad de la que él es alcalde.
Pero esto no va a cambiar el sentido de mi voto. Yo ya tenía decidido no votarle. Ahora sólo me queda saber si votaré a los de la legalización de la marihuana, a los nacionalistas castellanos partidarios de la integración de Madrid en Castilla o a los panteras grises. O a Trini. Si tenemos que aguantar a un alcalde socialista, prefiero que sea mujer y atractiva. Y, con suerte, será menos eficaz que Galladón y podremos vivir un poco más tranquilos.
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Analisis, hipotesis y teorias
Las objeciones a mi último post corresponden mayoritariamente a estos tipos:
1- No tiene sentido lo que usted plantea, porque los componentes de un explosivo se transforman en la explosión, y por tanto no son los mismo que encontramos en los trenes.
2- Usted aplica el método científico sólo a una pequeña parte de lo que sabemos de los explosivos. No tiene en cuenta los hechos A, B, C… G.
3- Su argumento es falaz.
No puedo hacer nada con la objeción 3 si el que la plantea no explica por qué es falaz. O qué entiende él por falaz, porque a lo mejor cree que falaz es “brillante, incontrovertible, genial”. Lo dejaremos de momento.
La objeción 1 es, por decirlo de alguna manera, pobre. Primero, porque en una explosión quedan restos de explosivo que no han reaccionado, y que pueden ser detectados. Segundo, porque la explosión es una reacción química que transforma algunas sustancias, pero podemos conocer el producto de esa reacción y en función de él conocer algo sobre la sustancia reactiva.
Yo, hasta hace un año, lo desconocía casi todo sobre los explosivos, su composición y su comportamiento. Pero mi inteligencia alcanza para comprender que si en los laboratorios de las policías científicas se realizan análisis de determinación de explosivos, es porque es posible determinarlos. Por tanto, no puedo aceptar la objeción 1.
Queda la objeción 2. La lista de hechos de Usi en el post anterior, o las referencias de Areán a las estrellas y la teoría heliocéntrica. Me temo que voy a volver a hacer algo de didáctica antes de responder.
El mundo es complejo. Es muy complejo. Miren cualquier cosa que tengan alrededor y será compleja. Miren su mano derecha, por ejemplo. A simple vista, podrán ver una superficie que contiene irregularidades, estructuras capilares (vulgo pelos) o queratinosas (uñas), Dentro, hay huesos, músculos, venas, arterias, tendones, nervios.. Si la miramos con un microscopio, podremos ver que en la piel hay glándulas sudoríparas, o podemos ver que los venas y arterias están conectadas por una red de capilares. A mayor aumento, podemos distinguir que cada tejido está compuesto por células distintas: óseas, musculares, neuronas, epiteliales… Con un microscopio electrónico, distinguiríamos orgánulos dentro de estas células. Orgánulos que a su vez están compuesto por moléculas, que están compuestas por átomos, que están compuestos por partículas subatómicas, que tal vez sean cuerdas vibrando en 11 dimensiones.
Al físico que estudia la estructura de las partículas subatómicas, sólo le interesan las propiedades de éstas. No verá una mano, sino que verá cuerdas vibrando, protones, quarks, o muones. Un fisiólogo querrá conocer todo acerca de cómo los músculos mueven con tanta precisión los dedos. Y no le preocupará lo más mínimo la física cuántica.
¿Son reduccionistas? ¿Son poco rigurosos? Nada de eso. Lo que sucede es que, dada la complejidad del mundo que nos rodea, es imprescindible a la hora de abordar un problema algo llamado análisis. Esto es, reducir algo complejo a elementos más simples, de manera que puedan ser estudiados por separado.
Evidentemente, al hacer esto perdemos información. En los sistemas complejos suelen aparecer lo que se llama “propiedades emergentes”. Es decir, propiedades que no aparecen cuando los componentes del sistema se encuentran disgregados. Nosotros somos, a cierto nivel, un montón de átomos de oxígeno, hidrógeno, carbono, nitrógeno y algunos otros elementos. Pero si ponemos en un matraz esos elementos, incluso en las proporciones exactas, no obtenemos un ser humano.
¿Es inútil entonces estudiar la biología a nivel molecular? Todo lo contrario. El estudio de la biología molecular es lo que ha permitido los grandes avances de la medicina en el último cuarto de siglo.
Cuanto menos sepamos de un problema y más complejo sea, más necesario es ir por partes, e ir comprendiendo aspectos muy puntuales del mismo, para luego ir combinándolos en una especie de puzzle. Cuando tenemos varias hipótesis verificadas experimentalmente y compatibles entre sí, podemos elaborar una teoría.
Por este motivo es por lo que yo proponía centrar el asunto en algo que puede determinarse en un laboratorio: si lo que explotó en los trenes es Goma 2 ECO. Esa es una prueba que se puede hacer, y que puede ser concluyente.
¿Y qué hacemos con la lista de hechos de Usi? Un problema de esa lista es que no es completa. Otros comentaristas aportaron otros hechos, y Usi aceptó alguno que encajaba en su idea de lo sucedido. Es decir, el primer problema es seleccionar qué elementos forman parte del fenómeno a analizar. Si nos quedamos cortos, perderemos información. Si nos pasamos, no llegaremos a obtener ninguna conclusión.
Pero hay un problema más de fondo. Yo puedo plantear un experimento que sirva para determinar qué explotó en los trenes, pero no puedo plantear un experimento que sirva para saber qué pasó en el 11-M. Lo único que puedo hacer es ir obteniendo pedacitos de verdad, y esperar que sean suficientes como para tener una visión completa.
De aquí venía el planteamiento de mi post anterior: sepamos simplemente si explotó Goma 2 ECO en los trenes. Y el resultado, innegable, es que no explotó Goma 2 ECO. Usi lo reconoce, por ejemplo, cuando dice: “explotó la Goma 2 ECO de Trashorras”. Dicho de otra manera: “no explotó la Goma 2 ECO de UEE”.
Ahora, una vez aclarado esto, podemos dar un paso más allá y averiguar qué explotó. Pudo haber explotado la “Goma 2 ECO de Trashorras”, pero este explosivo tiene la extraña propiedad de ser cambiante en su composición. En un principio, la propia fiscal del caso afirmó, harta ya de sospechas conspiranoicas, “¡En los trenes estalló Goma 2 ECO, y ya vale!”.
Durante un tiempo se dijo que la Goma 2 ECO, así en general, estaba contaminada con DNT porque salía así de fábrica. Se nos habló de tolvas mal lavadas, incluso. Lo cual es increíblemente absurdo, como podemos comprobar con unos sencillos cálculos.
Supongamos que en UEE se fabrican 100 kg de dinamita cada vez. Y supongamos que solo se fabrica una partida cada mes. Supongamos que el resto que quedaba en la tolva, después de sacar la última partida de Goma 2 EC, era diez kg. Y supongamos, para facilitar los cálculos, que todo ello era DNT.
Si esto es así, la primera partida de Goma 2 ECO tendría nada menos que un 10% de DNT. Bien. ¿Y la del segundo mes? Si quedan 10 Kg de la primera, la concentración de DNT pasa a ser de un 1%. El tercer mes, ya es de un 0,1%. ¿sabéis cual sería la concentración de DNT al cabo de un año? Una parte entre un billón, es decir, un 0,0000000001%. Es decir, incluso si los de la UEE incumplieran sus procedimientos de calidad (certificados por AENOR) en apenas diez o doce ciclos de producción no quedaría rastro de DNT en la Goma 2 ECO. No es posible la contaminación por DNT en la fábrica unos meses después de parar la producción de Goma 2 EC.
Una vez aceptada la imposibilidad de la contaminación en fábrica, ahora resulta que la “Goma 2 ECO de Trashorras” está compuesta en realidad por Goma 2 ECO y Goma 2 EC mezcladas. Los terroristas, nos dicen, eran descuidados, cogieron lo que encontraron tirado por Mina Conchita y para hacer las bombas amasaron los explosivos mezclando al azar las dos dinamitas. Por eso la contaminación se detecta en unas muestras sí y en otras no.
Aceptémoslo como hipótesis. Ahora bien, me gustaría que los partidarios de esta hipótesis me respondieran a un par de preguntas:
- ¿Por qué no aparecen cartuchos de Goma 2 EC en Leganés?
- ¿Por qué aparecen cartuchos de Goma 2 ECO nuevecitos (llegados a Mina Conchita a principios de 2004) en Leganés?
Por lo que hemos podido aprender de la dinamita, esta se degrada con el tiempo. EN la ficha de fabricación pone que su tiempo de uso óptimo es de un año. Y la degradación es evidente, con exudaciones y pérdida de material. Vamos, que hasta un terrorista lerdo puede distinguir un cartucho nuevecito de uno degradado.
Los cartuchos de Goma 2 EC tenían al menos cuatro años en 2004, así que debían estar hechos una pena. Y sin embargo, los terroristas eligen estos cartuchos degradados para fabricar sus bombas, y dejan en Morata los cartuchos nuevecitos (después los trasladan a Leganés).
No parece una estrategia muy inteligente. Si vas a cometer el mayor atentado de la historia de España, y además es tu primer atentado, y además tienes cartuchos de sobra, lo lógico es asegurarte de que va a salir bien y usar los mejores cartuchos. Parafraseando el chiste, una cosa es ser un fanático terrorista, y otra cosa es ser idiota.
En serio, estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de la mezcla EC+ECO. Pero solo si alguien me da una explicación convincente para este comportamiento tan estúpido. Ah, y solo si no aparecen nuevos componentes que no están en ninguna de las dos dinamitas y se explican también como “contaminación” adicional.
134 comentariosDel metodo cientifico y su aplicacion a los explosivos
Estoy abrumado por la cantidad de comentarios de mi último post sobre el 11-M. Y orgulloso, a la vez, por el nivel del debate. Salvo algún exabrupto aislado, en general la tónica ha sido aportar argumentos o datos, y no insultos.
Ya me gustaría tener tiempo para contestar a todos y seguir el debate, pero me es imposible. Entre otras cosas, porque en los comentarios se mezclan muchos asuntos. Así que lo que voy a hacer es responder en forma de posts sobre asuntos concretos. Por intentar ordenar el debate y hacerlo más productivo (si es que tal cosa es posible), os agradecería que si alguien está interesado en comentar algo, se ciña al tema que propongo. Por supuesto, sois libres de hacer lo que queráis, porque sólo borro los comentarios que contienen insultos.
Areán me decía en un comentario:
Por vida mía que no puedo entender tu apego por los Peones Negros, viniendo de una persona con formación científica. ¿Tú lees lo que escribes?
Confesaré que leo poco lo que escribo (eso es parte de las ventajas de escribir en un blog y no en un periódico. Se supone que los bloggers escribimos rápido, y siempre podemos corregir en un post posterior). Pero me interesa eso del apego por los Peones Negros y la formación científica, así que vamos con ello:
Veamos cómo funciona el método científico, de manera sencilla:
1. Una persona hace una observación o se plantea una pregunta. Por ejemplo: puede ver que sale humo blanco de la cacerola cuando cuece unos macarrones, y se pregunta ¿De dónde sale este humo?
2. Se formula una hipótesis. Ejemplo: el humo lo produce el agua al aumentar de temperatura, y no los macarrones.
3. Diseña un experimento con un resultado que debe cumplirse si su hipótesis es cierta. Ejemplo: cuece agua sola, y comprueba si sale humo. Si es así, el humo es un producto del agua, y no de los macarrones.
4. Si el resultado valida la hipótesis, esta queda confirmada (de momento). A partir de esa hipótesis, el método se puede volver a aplicar: ¿Por qué sale humo blanco al calentar agua? ¿Forma parte del agua ese humo o es una sustancia disuelta en el agua que al calentarse se separa? Diseñaríamos experimentos para probar estas hipótesis, y junto a otras hipoótesis contrastadas llegaríamos a formular una teoría. En ciencia, contrariamente al lenguaje popular, una teoría no es algo que se le ocurre a cualquiera, sino una proposición respaldada por numerosas pruebas.
Como veis, es algo muy sencillo y muy potente a la vez. Pero requiere dos condiciones: repetibilidad y falsabilidad.
Repetibilidad quiere decir que los experimentos deben ser realizables por cualquier persona, en cualquier lugar, y si se hacen en las mismas condiciones deben dar los mismos resultados. Por esto la parapsicología, o la ufología, no son ciencia. Porque no es posible diseñar experimentos repetibles con los que analizar la naturaleza de un fantasma o un OVNI.
Falsabilidad quiere decir que es posible diseñar un experimento que demuestre que la hipótesis es falsa. Una hipótesis que explica todo en realidad no sirve para nada. Ejemplo: somos el experimento de una raza superior de extraterrestres, y todo lo que nos pasa es un elemento de su experimento.
Apliquemos, pues, el método científico al asunto de los explosivos:
1. Observación: han estallado unas bombas en unos vagones de tren y han matado y herido a centenares de personas. Pregunta: ¿cuál es el explosivo utilizado?
2. Hipótesis: es Goma 2 ECO. Tengo razones para pensarlo, ya que he encontrado una bolsa de deporte cargada con 10 Kg. de este explosivo. Y he encontrado a unos traficantes de droga que también vendían esta dinamita, y que conocían a algún marroquí que estaba siendo controlado por ser sospechoso de terrorismo islámico.
3. Experimento: dado que conozco los componentes de la Goma 2 ECO, puedo hacer pruebas que determinen qué componentes tienen los explosivos utilizados en los trenes. Si los componentes de los explosivos de los trenes coinciden con los de la Goma 2 ECO, se confirma que en los trenes estalló este explosivo.
4. Resultado del experimento: la composición de los explosivos no coincide con la de la Goma2 ECO. Conclusión: en los trenes no estalló Goma 2 ECO.
Ahora tenemos una observación más que se añade a las existentes, y hay que buscar una nueva hipótesis que explique todas las observaciones. Y estas son las alternativas:
A- Estalló Goma 2 ECO contaminada con otras sustancias.
B- Estalló otro explosivo, y hay que identificar qué explosivo coincide en su composición con todos los componentes especificados.
El problema de la hipótesis B es ¿qué hacemos con la bolsa de deportes y los traficantes asturianos? Mi respuesta, al menos, es: “ese es otro problema”. Puede que la bolsa no sea igual que las bombas que explotaron. En cualquier caso, habría que determinar qué explosivo coincide con los componentes encontrados en las explosiones (llamémoslo T), y después elaborar una hipótesis que explique el explosivo T, la bolsa con Goma 2 ECO y los traficantes asturianos.
¿Complicado? Sí, pero posible. Y científicamente correcto.
El problema de la hipótesis A es que incumple una de las dos condiciones de las hipótesis científicas, y es la falsabilidad. “Explosivo X contaminado con otras sustancias” explica cualquier resultado del experimento de determinación de componentes, porque cualquier cosa que encontremos y que no coincida con la composición del Explosivo X se explica por esa “contaminación”.
De modo que yo, precisamente por mi formación científica, sólo puedo aceptar la hipótesis B, esperar a tener los resultados de los análisis periciales, comprobar si los componentes encontrados coinciden con algún explosivo, y buscar después una explicación para el hecho de que apareciera una bolsa con Goma 2 ECO que llevó a la detención de unos marroquíes y unos asturianos que traficaban con droga y dinamita.
203 comentariosLos que quieren saber
Hace ya mucho tiempo escribí un post sobre el 11-M, en el que prometía tratar el comportamiento de los implicados en los atentados en tres entregas:
I.- Terroristas con sangre fría
II.- Torrente, Grissom y otros afamados investigadores
III.- Los que quieren saber
Escribí los dos primeros, y hoy por fin dedicaré un poco de atención a los que quieren saber. Que no son los mismos que querían saber. Porque los que tenían tanto afán de conocimiento que se lanzaron a las calles en plena jornada de reflexión, ya saben todo lo que querían. Capitaneados por Zapatero, que en la Comisión de Investigación declaró que sobre el 11-M ya estaba todo claro, ninguno de ellos quiere saber, por ejemplo, quién puso las bombas en los trenes.
Algo tan simple como eso: quién puso qué bomba en qué tren. En el juicio, ha habido tres testigos que han reconocido a Zougham… en tres trenes distintos. ¿Puso Zougham tres bombas? ¿Puso tres bombas cada uno de los terroristas? Eso implicaría cinco terroristas (hubo trece bombas, nos dicen) ¿pero no eran los siete muertos de Leganés los autores materiales junto a Zougham y algún otro? ¿Hubo tres que no pusieron bombas? ¿Zougham era más fuerte y cargaba con más bombas? ¿Por qué nadie ha reconocido a ningún otro terrorista en ningún otro vagón? Ni siquiera en los vagones cuyas bombas no explotaron, donde decenas de personas tuvieron que ver a alguien que dejó una mochila.
No hay respuestas para estas preguntas. No ya para las que plantean del Pino, Múgica o García Abadillo, que pueden ser más abstrusas. Por ejemplo, ¿qué relación tuvo el sirio ex-terrorista de la OLP, experto en explosivos y ex-policía Kalaji con la venta de tarjetas? ¿fue casualidad que estuviera por ahí? O, ¿porqué los terroristas dejaron huellas en todos los objetos movibles que nos dicen que se han encontrado en escenarios como Leganés, la Kangoo o el Skoda y ni una en las bombas?
Los que querían saber ya no quieren saber nada más. Fueron los islamistas como venganza por la guerra de Irak. Vuestra guerra, nuestros muertos. Aznar asesino. Sólo necesitan consignas, no hechos.
Pero hay más gente que no quiere saber. Por ejemplo, muchos periodistas. Gente que debería ser de natural curiosa, y que debería plantearse al menos alguna duda cuando lee, por ejemplo, que la furgoneta Kangoo estuvo perdida una hora desde que salió de Alcalá y hasta que se recepcionó oficialmente en Canillas. Pero no. Esos periodistas no se preguntan qué pasó conla furgoneta. En este caso, como sucedió cuando en El Mundo investigaban el GAL o los latrocinios del PSOE en pleno, lo que hacen es una o más de estas cosas:
- Insultar al que investiga. Ayer eran el “Sindicato del Crimen”. Hoy son los “Conspiranoicos”. La última es que Múgica colaboró al inicio de su carrera con el “ufólogo” Benítez. Por supuesto, es irrelevante lo que sean los investigadores. Podrían ser hasta caníbales asesinos de niños, y eso no alteraría en nada la verdad sobre los hechos investigados.
- Utilizar argumentos del tipo “cada vez que alguien acusa a un policía muere un hada”. Apelar al honor y la profesionalidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en un país que tiene a toda una cúpula del Ministerio del Interior condenada en sentencia firme por secuestro, tortura y asesinato y por organizar una banda armada que cometía actos terroristas, es un argumento cuando menos endeble.
- Afirmar que las tesis contrarias son inverosímiles. “Es imposible que decenas de policías estuvieran confabulados para manipular pruebas y colaborar en los atentados”, dicen. Lo cual es falso, porque ni tuvieron que estar confabulados decenas de policías, ni es imposible que lo estuvieran. Ante esto, solo puedo decir lo mismo que Conan Doyle: “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”. Y lo que sí es imposible, por ejemplo, es que la Goma 2 ECO contenga nitroglicerina y DNT.
El hecho, con unos argumentos o con otros, es que muchos periodistas tampoco quieren saber.
Tampoco han querido saber los que deberían haber averiguado todo. Ni el juez que se conformó con lo que le decía la policía, por inverosímil o contradictorio que fuera. Ni la fiscal que ni siquiera se molestó en ordenar que se determinara el explosivo empleado en cada una de las bombas. Ni los policías que han testificado en el juicio, y que una y otra vez responden “no me acuerdo” a preguntas simples sobre la principal investigación que han llevado a cabo en su vida profesional, o que dicen sin inmutarse “eso lo determinaron mis subordinados, yo me limitaba a firmar”. Unos policías que se enfrentan al mayor reto profesional de sus vidas no tenían la más mínima curiosidad por nada, no querían saber.
Menos quieren saber los conspiranoicos inversos. Los Areán, Gozalbo, de Diego, Usi… que están empeñados en demostrar que el dedo que señala está sucio, y no en mirar a donde señala el dedo. Una vez asumida una versión de los hechos, cualquier nuevo dato es interpretado por estos “antiinvestigadores” de manera que encaje en esa versión. ¿Que aparece DNT en los trenes? Se confirma que es Goma 2 ECO, contaminada en la fábrica. ¿Que se demuestra que la contaminación en fábrica es imposible? No hay problema, los cartuchos de Goma 2, si se los deja a solas, son muy promiscuos y se pasan DNT entre ellos. ¿Que aparece nitroglicerina (que es soluble en acetona) en el único resto no lavado con acetona? Bueno, eso no prueba nada, es otra contaminación. Y todo así. Para ellos, lo importante es su cruzada contra los que quieren ganar dinero informando sobre el 11-M (y yo que pensaba que eso lo hacen todos los periodistas). O contra la conspiración de unos líderes mediáticos que en comandita con ciertos sectores del PP quieren utilizar el 11-M para sus fines perversos. Menos mal que están ellos para desmontar las conspiraciones de los conspiranoicos.
En fin, que son legión los que, por una cosa o por otra, no quieren saber. Pero sí hay quien quiere saber.
Entre los que quieren saber, por supuesto, están las víctimas. Muchos, lógicamente, han creído lo que les han contado acerca de los islamistas. Hay entre ellos quien tiene a los medios de PRISA por imparciales y objetivos, incluso. Y no se fían de lo que diga el facha Losantos o el amarillista Pedrojota. No seré yo quien les acuse de nada. Pero los que leen El Mundo o Libertad Digital y han accedido a otra información tienen derecho a que se les responda a sus dudas.
Quieren saber también los peones negros. Que no son un grupo de peligrosos ultraderechistas, sino gente de pelaje diverso que ha aprovechado Internet para compartir información, coordinarse y crear algo que hace apenas cinco años hubiera sido imposible. Entre los peones negros hay químicos, ingenieros, abogados, policías, informáticos, estudiantes, jubilados y gente de toda condición que aporta sus conocimientos en un ámbito específico para alcanzar una capacidad de análisis de los datos del 11-M sorprendente. ¿Que hay un cierto número de pirados entre ellos? Seguro ¿Que alguno demuestra manía persecutoria, trastornos obsesivos o algunas otras alteraciones mentales? Basta leer el blog para verlo. ¿Que hay quien tiene intereses que van más allá de la pura investigación de los atentados? No lo dudo. Pero el hecho es que hay decenas o centenares de personas que han dedicado y dedican muchas horas, de buena fe, a aportar su granito de arena para esclarecer lo que ocurrió hace tres años. Y que de ese trabajo han surgido datos que después han resultado relevantes.
Quieren saber, también, los lectores de El Mundo y Libertad Digital y los oyentes de la COPE. En mi caso, no porque tenga ninguna tesis que quiera ver confirmada, sino porque quiero creer en la profesionalidad de la policía y la justicia. Quiero creer que si un día soy víctima de un crimen, se hará todo lo posible por encontrar y procesar al culpable. Quiero creer también que la policía no acusará en falso a un inocente para colgarse una medalla o para ocultar un error. Quiero creer que si un terrorista mata para conseguir objetivos políticos, el Estado le va a perseguir hasta derrotarle, y que nadie va a ser capaz de bloquear ninguna investigación.
Hay quien comenta que, de someter al mismo escrutinio cualquier investigación policial, ninguna resistiría un marcaje como El Mundo, LD o los peones negros hacen al sumario del 11-M. Para mí eso no es un argumento para descalificar la actividad de los peones negros, o de los investigadores “periodistas”. Más bien al contrario. Probablemente, a partir de ahora, cuando un asunto sea lo suficientemente importante para un número significativo de personas, aparecerán ciberactivistas que fiscalicen y controlen a los poderes públicos, y se coordinarán de manera cada vez más eficaz con los periodistas que tienen acceso a los medios de comunicación y pueden trasladar el mensaje de manera masiva.
Y cualquier cosa que limite el poder del Estado es buena.
133 comentariosEl 11M y las esferas celestiales
Hace algún tiempo Luis F. Areán, el creador de Desiertos Lejanos, me preguntaba “¿cómo puedes tú, que tienes formación en ciencia, creer lo que se publica en El Mundo y Libertad Digital?”.
Vamos a explicarlo. Lo primero que habría que decir es que yo no “creo” nada de lo que se publica. Cada vez que he tenido ocasión de conocer de primera mano una información que luego ha sido publicada en prensa, he comprobado la “fiabilidad” de los medios. Como ejemplo, podéis buscar en las noticias sobre la Madripedia en cuántas el Alfredo Romeo del que hablan al principio se convierte en “Rafael Romeo” al final. Un simple despiste del redactor de Europa Press que elaboró la nota en la que se han basado los demás medios. Pero que dice mucho de los “rigurosos procedimientos editoriales” de los medios de comunicación profesionales. Nadie se ha preocupado por esa contradicción en la propia noticia, ni se ha molestado en buscar cuál de los dos nombres es el correcto.
Así que no, no creo nada de lo que publique ningún medio, salvo que pueda contrastarlo con otras fuentes. Pero ante un caso como el de la Goma 2 ECO y el DNT, sí que hay algunos hechos objetivos, que a cualquier persona no ya con formación científica, sino con sentido común deben llevarle a conclusiones incompatibles con la Versión Oficial (sí hay una VO, la que tiene sentados en el banquillo a unos asturianos). Veamos:
Antes de Febrero de 2007, sabíamos:
- Que la Policía Científica no había analizado los restos de las explosiones porque los TEDAX no se los habían enviado. Según su responsable, porque no habían tenido tiempo al estar dedicados a detener a los culpables.
- Que en los explosivos analizados por la Policía Científica (los correspondientes a la mochila de Vallecas y a la Kangoo) no aparecía DNT, y sí una serie de componentes compatibles con Goma 2 ECO.
- Que habían sido detenidos unos asturianos dedicados al tráfico de drogas y explosivos, como responsables de sustraer Goma 2 ECO de una mina y vendérsela a los terroristas del 11-M.
La explicación más simple acorde con estos hechos es que en los trenes explotó GOma 2 ECO robada en Mina Conchita. Alguien podría pensar incluso de buena fe que hacer un análisis científico de los restos de la explosión era ser excesivamente puntilloso, ante unos datos tan claros.
Sin embargo, al realizar estos análisis científicos, los peritos encuentran DNT tanto en los restos de los trenes como en el resto de muestras, incluyendo la entregada por los TEDAX como muestra patrón de Goma 2 ECO.
Ahora caben dos posibilidades:
- Admitir que nuestra primera hipótesis estaba equivocada, y que en los trenes explotó algo que no era Goma 2 ECO, y en cuya composición entra el DNT. O, al menos, que explotó Goma 2 ECO y otra cosa.
- Partir como axioma del uso de Goma 2 ECO, y explicar por qué aparece DNT en el análisis.
Las dos alternativas son complicadas. La primera implica aceptar la negligencia, o incluso el comportamiento delictivo, de miembros de la policía. La segunda, aceptar que el primer análisis de la Policía Científica estaba equivocado (ya que no detectó el DNT) y desarrollar una explicación de cómo llegó el DNT a mezclarse con la Goma 2 ECO.
Cambiar de hipótesis es difícil, incluso para un científico cuya motivación principal es la búsqueda de la verdad y el conocimiento de la naturaleza. Durante siglos, la visión que los astrónomos tenían del Universo era la Ptolemaica, según la cual la Tierra estaba en el centro y el resto de cuerpos celestes giraban a su alrededor engarzados en esferas. Cuando las observaciones se hicieron más precisas, se comprobó que algunos planetas hacían movimientos “extraños”, con retrocesos y vueltas sin motivo aparente. La explicación que tenemos ahora, como es bien conocido, es que es el Sol el que está en el centro, y que la Tierra es uno de varios planetas que orbitan a su alrededor.
Una explicación sencilla, pero difícil de aceptar, porque implicaba abandonar la idea de la Tierra como centro del Universo. Así que, durante un tiempo, se intentó mantener la cosmovisión ptolemaica mediante una compleja explicación de esferas moviéndose dentro de otras esferas, de manera que enajasen con el caprichoso comportamiento de los planetas. Pero al final la explicación más sencilla se impuso y entre Copérnico, Kepler y Newton tuvimos un modelo del Universo que fue útil hasta que a principios del siglo pasado Einstein volvió a desarrollar una hipótesis que explicaba mejor todas las observaciones conocidas hasta la fecha.
Me temo que con la Goma 2 ECO y el DNT sucede algo parecido. Los que defienden la teoría de la contaminación están imaginando esferas celestiales para no tener que cambiar de hipótesis. Así, han defendido que TODA la Goma 2 ECO está contaminada por DNT porque la empresa que la fabrica no es escrupulosa en la limpieza de los dispositivos utilizados, y los restos de la Goma 2 EC (la versión anterior, que sí incluía como componente el DNT) siguen contaminando toda la producción. Pero también tienen que explicar que en el primer análisis de la Policía Científica no apareciera ese DNT, así que sostienen que la concentración es muy leve, por lo que en algunos análisis puede no aparecer.
Con lo que tenemos que la Policía Científica hizo unos análisis a un explosivo sin estallar, del que tenían toda la cantidad que precisaban para sus análisis (hasta 10 kg de la bolsa de Vallecas) y no encontró ni trazas de DNT. Pero meses después unos peritos hacen una prueba a un tornillo impregnado con restos de explosivo que sí estalló, tornillo lavado además con agua y acetona, y estos peritos sí encuentran DNT. Es más, estos peritos encuentran DNT también en el mismo explosivo de la bolsa de Vallecas en el que la Policía Científica no lo halló hace unos años.
Con estos nuevos datos, tenemos que para justificar que lo empleado en el atentado del 11-M fue Goma 2 ECO hay que aceptar:
- Que la empresa que fabrica la Goma 2 ECO es poco rigurosa en sus procedimientos.
- Que los peritos de la Policía Científica que elaboraron los primeros análisis cometieron un error grave.
- Que todos los análisis realizados con Goma 2 ECO están también equivocados, porque no han sido capaces de detectar el DNT.
- Que la contaminación por DNT en la Goma 2 ECO es de tal proporción que ni siquiera una limpieza doble de los restos ha sido capaz de eliminar este componente.
- Que la contaminación por DNT en la Goma 2 ECO es diferente según los casos, ya que los mismos peritos que la detectan en los restos custodiados por los TEDAX no son capaces de detectarla en los restos custodiados en la Audiencia Nacional.
La explicación alternativa es que en los trenes explotó algo que no era Goma 2 ECO, y que hay policías que, por la motivación que sea, han querido ocultarlo.
Ciertamente, es difícil de creer. Pero es una hipótesis más sencilla que la anterior y explica todos los hechos. Y después de ver fotografías del Director General de la Guardia Civil gastándose en putas y coca el dinero del Colegio de Huérfanos, y después de ver en la cárcel a un Ministro de Interior y a los altos cargos de ese Ministerio por secuestrar y asesinar inocentes y por robar el dinero destinado a la lucha antiterrorista, las apelaciones categóricas al “buen nombre y la profesionalidad” de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de la Democracia son, cuando menos, discutibles.
105 comentariosGoma 2 ECO con DNT
Esbozo de guión para CSI - Las Vegas:
Despacho de Gil Grissom. Diálogo entre el Investigador Jefe Gil Grissom y la CSI Nivel 3 Catherine Willows.
Willows: “¿Qué tenemos?”
Grissom: “Han encontrado a una mujer blanca asesinada. Robins le está haciendo la autopsia. Jim ha detenido a un sospecho que portaba un rifle.”
Willows: “Voy a ver a Robins.”
Laboratorio Forense. Al Robins está practicando la autopsia a una mujer. Entra Catherine Willows.
Willows: “¿Sabemos algo?”
Al Robins: “Presenta una herida incisa que afectó a la aorta. Murió desangrada.”
Willows: “¿Alguna pista sobre el tipo de arma?”
Robins: “Fue provocada por un arma con un solo filo, de unos veinte centímetros de longitud.”
Willows: “¿Has encontrado la bala?”
Robins: “¿Bala? No, ya te he dicho que es una herida producida por un arma blanca, no una herida de bala.”
Sala de interrogatorios. Jim Brass interroga a un sospechoso. Fuera, Grissom observa la escena. Entra Catherine Willows.
Grissom: “¿Que ha dicho la autopsia?”.
Willows: “Le mataron con un arma blanca, no le dispararon.”
Grissom: “Vaya. De modo que este asesino colocó una bayoneta a su rifle. Ya le tenemos.”
Grissom: (Dirigiéndose a Brass) “Jim, la autopsia ha confirmado que el arma utilizada fue un rifle.”
Torrente, Grissom y otros afamados investigadores
Hace ya casi un mes hablábamos por aquí de lo extraño que había sido el comportamiento de los acusados por el atentado del 11-M. Por supuesto, todos esos comportamientos pueden tener una explicación, y por sí mismos no justifican que se acuse a ninguna otra persona de haber cometido el crimen o participado en él. Pero el caso es que a mí me dan que pensar.
Y también me da que pensar la actuación de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, que se han movido entre las chapuzas que avergonzarían incluso a Torrente y la eficacia prodigiosa de un superdotado como el Grissom de CSI. Digan ustedes lo que opinan de esto:
Factores Torrente:
- De los 40 implicados en el 11-M, 34 estaban controlados por cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. CNI, Guardia Civil y Policía. Y, sin embargo, no fueron capaces de detectar ni un solo indicio de preparación del 11-M.
- Una explicación para que los controlados pudieran preparar el mayor atentado de la historia de Europa mientras estaban siendo seguidos por la policía y sus teléfonos estaban intervenidos, es que “no había presupuesto para traducciones“. Es decir, se convence a un juez de que permita espiar a un ciudadano, para después no molestarse en traducir esas cintas.
- Los policías encargados de verificar que no había más bombas en los escenarios del atentado, no son capaces de detectar una bolsa que pesa más de 10 kg cargada de dinamita. Otros policías meten la bolsa-bomba en un bolsón con otros objetos personales y la llevan a Ifema, desde donde es reenviada a la comisaría de Vallecas.
- Los perros policía también se contagiaron esa mañana del espíritu Torrente y, con la nariz dentro de la furgoneta de Alcalá, no fueron capaces de detectar un explosivo.
- Los policías que “peinan” las proximidades de la estación de Alcalá se saltan un coche del que consta su denuncia por robo, que permanece allí durante meses y que por fin es identificado como uno de los usados por los terroristas para llegar a Alcalá.
- Los Tedax que recogen muestras del escenario de los crímenes las analizan en su laboratorio, no homologado, y no envían esas muestras a la policía científica, como es preceptivo. Los Tedax, dado su procedimiento de análisis, no son capaces de identificar el explosivo usado (solo pueden decir que es dinamita), pero no se molestan en intentar averiguarlo ni facilitar el que lo investiguen otros compañeros mejor preparados para esta tarea. Según el responsable de los Tedax, esto se hizo así porque la prioridad era “detener a los terroristas“.
- Los policías que establecen un cordón de seguridad en torno a un piso ocupado por peligrosos terroristas dejan escapar a uno de ellos a la carrera.
- Los GEOs que asaltan Leganés entran en el piso sitiado con precipitación y saltándose los procedimientos habituales, que incluyen rendir por cansancio al delincuente. De este modo, los islamistas suicidas pueden matar a uno de los GEOs asaltantes. En esta ocasión, y en contra de lo que es procedimiento habitual, no se graba en vídeo la acción policial.
- El responsable de los Tedax mantiene en su poder la mochila que incrimina a los implicados en el atentado. Cuando el juez se la requiere, le envía otra bolsa parecida que habían comprado “para hacer análisis comparativos”. Durante meses el juez cree que tiene en su poder la bolsa original, hasta que por fin Manzano le envía la auténtica.
- Hay diversas explicaciones de por qué no explota la bolsa de Vallecas: el teléfono estaba mal programado, falló la activación remota… Meses después se presenta una readiografía en la que queda claro el motivo: los cables no estaban soldados, por lo que se habían separado y era imposible que la mochila explotara. Algo fácil de comprobar a simple vista, pero que pasó inadvertido a los sagaces investigadores que analizaban el artefacto.
Factores Grissom:
- A partir del teléfono móvil de la mochila de Vallecas, los policías son capaces de llegar en horas a dos comercios de Madrid: el de Zougam y el bazar de unos hindúes. Una tarjeta prepago permite rastrear el rastro comercial de la misma y llegar a la conclusión de que los detenidos no se limitaron a vendérsela a los terroristas, sino que ellos mismos estaban involucrados.
Posteriormente se consideró que los hindúes, como era de esperar, en realidad no formaban parte del comando islamista. Sin embargo, otros musulmanes relacionados con la venta de tarjetas del mismo lote como el sirio Kalaji, ex-colaborador de la organización terrorista OLP y experto en explosivos, no han sido considerados sospechosos.
- Una vez identificados los principales sospechosos, se les sorprende cuando están reunidos en un piso de Leganés. Aquí el modelo no es Grissom, sino el Horatio de CSI Miami, más dado a estos alardes de oportunidad y espectacularidad. ¿Cuántas veces se reunieron todos juntos? ¿Cuál era la probabilidad de sorprenderlos justo en ese momento?
- A partir de un trozo de cartucho de dinamita, averiguan rápidamente quienes son los delincuentes que han suministrado el explosivo a los terroristas. Seguramente ayudó que estos delincuentes fueran viejos conocidos y colaboradores de la policía asturiana, pero aún así demuestra una eficacia digna de encomio.
- A partir de una oreja son capaces de identificar a uno de los terroristas. En el mejor estilo CSI, analizan restos de ADN y huellas en multitud de objetos, hasta llegar a identificar a todos los implicados.
Conclusiones
Tenemos cierta tendencia a perdonar las chapuzas. Todos cometemos errores en nuestra vida profesional, y con el tiempo nos acostumbramos a esperar lo mismo de otras personas. Así que los errores de los que hablamos podrían estar justificados, máxime cuando estos hombres trabajaban con la presión del macroatentado.
Lo cierto es que no es así. Conozco a varios profesionales sanitarios, y alguno de ellos estuvo en Atocha la mañana del 11-M. Y conozco también a otros profesionales que actuaron en la tragedia de Biescas. En todos los casos, actuaron con sangre fría, de manera profesional. Después tuvieron insomnio, pesadillas y pasaron una temporada muy afectados, pero en el momento respondieron de manera extraordinaria. Y no es gente entrenada para afrontar catastrofes como el 11-M.
¿Y debemos creer que unos policías se pusieron nerviosos en el atentado? ¿Que cometieron errores por la presión? ¿Debemos creer que los responsables de verificar que no había más bombas pasaron por alto una bolsa de 10 kg? ¿Que el responsable de los Tedax no cumplió el protocolo y no mandó a analizar los restos de explosivo “porque tenía que detener a los culpables”?. Es posible, por supuesto, pero si fuera así todos estos policías deberían ser expedientados y relavados de cualquier responsabilidad, por manifiesta incompetencia.
Los conspiranoicos inversos proclaman la inverosimilitud de que tantos policías y guardias civiles estuvieran implicados en la manipulación de pruebas del 11-M. Ciertamente, es increíble. Pero a mí me parece también increíble, pero incluso más desazonador, estar en manos de una policía incapaz de reaccionar con profesionalidad ante un atentado como el 11-M. Sinceramente, prefiero un policía malvado que uno tonto. Este último, al final, es más peligroso.
3 comentariosTerroristas con sangre fria
No es fácil matar. No, no me refiero al procedimiento, que dada nuestra fragilidad como seres vivos es casi trivial. Quiero decir que España, por ejemplo, tiene una tasa de asesinatos anual de 1 por 100.000 habitantes. Es decir, un año cualquiera sólo 400 personas mueren a manos de otras. Puede parecer mucho, pero pensad en cuánta gente se pelea, odia a alguien, es fanática… De esas decenas de miles de asesinos potenciales, muy pocos dan el paso y matan.
Muchos de ellos matan por impulso, en un momento de enajenación, sin planificar el crimen. Otros son delincuentes, normalmente traficantes de droga, que están acostumbrados a despreciar la vida humana y para los cuales un asesinato es parte de su modo de ganarse la vida. Pero decidir fríamente que vas a cometer un crimen, planificar todos los detalles y llegar a ejecutarlo es algo muy raro. Incluso entre los batasunos son excepción los etarras: de entre las decenas de miles de convencidos, ETA apenas ha sido capaz de reclutar unos cientos, y eso en sus mejores tiempos.
Por tanto, cuando alguien ha sido capaz de cometer una atrocidad como el 11-M ¿podemos analizar su conducta como la de cualquier otra persona? ¿o haber cometido el crimen implica un comportamiento tan retorcido que cualquier cosa anormal que haga puede ser creíble?
El ser humano es peculiar en cuanto que animal social por la extrema complejidad de las relaciones que se producen entre los individuos de un grupo. De hecho, hay paleoantropólogos como Arsuaga que creen que esta mayor complejidad fue lo que nos proporcionó ventaja sobre otros humanos como los neandertales. Pero vivir en sociedades complejas impone condicionantes tales como los tabús o las costumbres.
Todos los seres humanos tienen prohibiciones que no se pueden saltar sin sufrimiento interior. Hay algunas prácticamente universales, como la repugnancia ante los excrementos o el incesto, y otras son muy particulares, como las referentes a la mala suerte. Y todos tenemos costumbres, actos aprendidos que facilitan nuestro desenvolvimiento en un mundo complejo al evitarnos tomar decisiones a cada momento y de las cuales muchas veces no somos conscientes.
Uno puede ser un asesino feroz, pero eso no le libra de condicionantes en su comportamiento. Los asesinos siguen teniendo instinto de conservación, buscan satisfacer sus necesidades biológicas y procuran cumplir con las exigencias de su cultura y mantener sus costumbres.
Dicho esto, veamos cómo han actuado los acusados del 11-M antes, durante y después de los atentados, y tal vez podamos extraer alguna conclusión interesante.
Antes del 11M
Jamal Ahmidan, el principal ejecutor de la masacre, es un tipo curioso. Al parecer se convirtió al islam radical tras una estancia en la cárcel, después de la cual vino a España. ¿Y qué hizo en España?
Casarse con una española que lleva pantalones, se pinta, fuma y hace una vida equiparable a la de cualquier otra mujer de nuestra sociedad. No contento con ello se dedica al tráfico de droga y celebra el día del padre con la familia, a pesar de ser una fiesta puramente cristiana. Alguien pensará que era un gran actor, y que estaba camuflando su radicalismo. Pero lo curioso es que no hay un caso igual entre los jihadistas “durmientes” que han sido identificados. Todos viven como buenos musulmanes, y si están casados es con mujeres sumisas.
Y es que, igual que a un español le repugna comer insectos que para otras culturas son deliciosos, para un islamista radical es una humillación que su mujer no se comporte con “decencia”. Uno no elige un disfraz que le degrade cada minuto del día, durante años.
En cuanto a sus compañeros, salvo contadas excepciones, su actividad jihadista se limitaba hasta el 11-M a conocer a alguien que estaba fichado por radical. No cabe duda de que conocer y tratar con islamistas radicales puede ser un indicio, pero esa vara de medir me hubiera convertido a mí en etarra, por conocer y tratar a miembros de Jarrai. Los inmigrantes, de cualquier origen, se apoyan en redes que comparten un mismo lugar de procedencia, y que les proporcionan información, ayuda y soporte en un país extraño. Sólo con que el porcentaje de radicales sea de un 10% entre los musulmanes españoles, como sucede en otros países europeos, prácticamente todos los inmigrantes conocen y han tenido tratos con algún radical.
Como decíamos antes, estos radicales fanáticos, dispuestos a matar infieles, deben sentarse a planificar y preparar un atentado. De la charla incendiaria a la salida de la mezquita a la preparación de un crimen hay una enorme distancia, pero supongamos que los acusados la cruzaron.
Sabemos que alguno de ellos conocía a unos asturianos que podían proporcionar explosivos, pero ninguno era experto en montar bombas. ¿Qué hacen los jihadistas en todo el mundo? preparan un paquete con explosivos y detonadores, se lo ponen alrededor de la cintura, se dirigen a su objetivo y lo hacen estallar cuando están seguros de que van a causar el mayor daño posible. No es muy sofisticado, pero funciona y te garantiza 72 vírgenes en el paraíso como premio por morir luchando por Alá.
Nuestros terroristas fueron más hábiles, y decidieron preparar un atentado sin riesgo para ellos. Eso suponía hacer estallar las bombas a distancia, de modo que tenían que pensar en un mecanismo. Según el escrito de la fiscalía, aprendieron a hacer las bombas con móviles en Afganistán. Obviemos el hecho de que no se conoce que ninguno de los implicados, ni los vivos ni los muertos, haya viajado a Afganistán a recibir entrenamiento antes del atentado, cosa que sí hicieron los autores del atentado de Londres, por ejemplo.
Ciertamente, el uso de móviles como elemento de control (remoto o programado) de las bombas está creciendo rápidamente, como puede verse aquí. Pero en 2004 todavía era raro, y requería conocimientos específicos. Entre los terroristas de Bali había un ingeniero mecánico, y entre los etarras los hay especialistas en montar bombas. ¿Quién fue el experto que montó las bombas? No lo sabemos, ni sabemos cómo viajaron los conocimientos técnicos para hacerlo desde Bali, Afganistán o Arabia Saudí hasta Madrid.
Por otro lado, la práctica en Bali y Londres fue detonar las bombas con teléfonos móviles, pero asegurarse del éxito mediante el uso de suicidas. Curiosamente, en Madrid ningún jihadista creyó conveniente asegurar a la vez el éxito de la misión y su cuota de 72 vírgenes en el paraíso. Pero lo que es más curioso aún es que los islamistas hispanos, tan misteriosamente como recibieron el conocimiento, lo perdieron. En el atentado contra el AVE usaron, según la fiscal, la misma Goma-2 ECO que habían obtenido de los asturianos, pero esta vez no pretendieron detonarla con móviles, sino con una mecha como la que usaba el coyote de los dibujos animados contra el correcaminos. Parece tan coherente como las teorías de von Daniken sobre antiguas civilizaciones con tecnologías recibidas de extraterrestres.
Y es que, puestos a perder, los islamistas perdieron hasta el soldador y el estaño con el que fabricaron las bombas. Cuando se detiene a un comando logístico de ETA, siempre aparece el “taller”, con herramientas, materiales y bombas a medio montar. ¿Solo pensaba actuar el 11-M y por eso se deshicieron del material? ¿La idea del AVE vino después y por eso no tenían material sofisticado? Pero, entonces, ¿por qué no volvieron a conseguirlo en lugar de intentar una chapuza? ¿ya no tenían entre ellos al “manitas”? ¿quién era ese manitas, que la investigación judicial no ha identificado?
El atentado
También es rara su actividad el día del atentado. Obviemos el dato de los dos vehículos en los que no caben doce personas y supongamos que hubo un tercero, que la policía no ha encontrado. Según el relato, cogen cada uno una mochila, se dirigen a la estación y cada uno se sube a un vagón. Allí dejan la mochila, se bajan en una de las estaciones siguientes y se van, sin peligro, a su casa.
No aparece ADN ni huellas en ninguno de los coches. Ni en el volante, ni en las puertas, ni en los asientos. No se les cayó ni un cabello. Supongamos que llevaban guantes y gorros, también durante el viaje, porque tenían previsto abandonar los vehículos y no querían dejar huellas. Pero entonces ¿por qué dejan tantos objetos personales?
Póngase el lector en el papel de un terrorista que va a cometer una masacre. Son las seis de la madrugada, y llega al punto en el que le tiene que recoger el coche que le llevará junto a sus compañeros. Lleva el gorro y los guantes, como le han dicho… pero lleva también una mantita por si hace mucho frío. Resulta que no es así, y a mitad de camino tiene calor, y se quita *otros* guantes. O tal vez se quita los guantes que llevaba y a partir de ahí mantiene una pose de cirujano, con las manos levantadas y sin tocar nada. Otro de sus compañeros se quita una bufanda, y un tercero un jersey. En todas esas operaciones no se les cae ni un cabello en el vehículo, pero sí quedan rastros de ADN en la ropa. Lo mismo hacen sus compañeros en el otro vehículo (serán costumbres de los islamistas). Cuando salen de los vehículos, cogen las trece mochilas y dejan allí guantes, mantas, bufandas y demás.
Sí, he dicho cogen las trece mochilas, aunque ustedes son doce. Seguramente hay uno que es más fanático que los demás y quiere matar más, o tal vez alguien se ha rajado a última hora pero no quieren desperdiciar la bomba ya preparada. El caso es que se dirigen a los trenes, tal como está previsto. Los cuatro primeros terroristas se suben al primer tren, como estaba previsto. Pero hacen algo curioso: tres se suben en los vagones traseros, y uno en el primero. ¿Por qué uno de los terroristas esperaba lejos del resto? Posiblemente fuera el azar… pero no, porque el patrón se repite en el segundo tren: otros tres terroristas en los tres vagones traseros, y uno en el primero.
El tren del pozo es diferente. En principio, hay cuatro mochilas, contando la bolsa que fue detectada en Vallecas. Eso cuadraría con los trenes anteriores: cuatro terroristas, cuatro mochilas, y la de Vallecas es la que iría en el vagón 6 (en el que no explotó ninguna bomba). Pero… tenemos trece mochilas, y es que otra bomba explotó en el vagón 4 del tren siguiente (el de Santa Eugenia). Si los terroristas subían al tren con sus mochilas, y se bajaban en otras estaciones ¿quién colocó la última?
Tal vez en alguno de los trenes anteriores un terrorista subió con dos mochilas. Pero es raro: si usted tiene previsto actuar en grupo, y le sobra una mochila, no deja a un compañero para que se suba más tarde. Sube al tren con sus tres compañeros, y simplemente colocan cinco mochilas en su tren en lugar de cuatro.
Después del atentado
Cuando los terroristas acabaron de cometer los atentados, lo que hicieron fue irse a su casa tranquilamente. Al fin y al cabo, se habían preocupado de no dejar huellas en los coches, y ni siquiera dejaron huellas en las mochilas, por si acaso. Así que siguieron tranquilos cuando se supo que se había encontrado la furgoneta. Ya saben, era una forma de reivindicar el atentado: “detonadores+cinta coránica = atentado islamista”.
Lo de la bolsa de Vallecas era diferente: Jamal Zougham, el de la tienda de móviles, tenía que saber que las tarjetas de los móviles podían conducir hasta él. Pero, sabiendo desde la tarde anterior que la policía tenía una bolsa-bomba sin explotar, ¿qué hace Zougham? Acostarse tranquilamente y dormir a pierna suelta hasta que al día siguiente le saca la policía de la cama.
A partir de ese momento ya está claro que la policía les sigue los pasos, y que Zougham puede “cantar” y delatarles. ¿Qué hace el comando jihadista? Pues preparar un atentado contra el AVE. No podían esperar a que las cosas se calmaran un poco, claro. Ir a Marruecos a ver a la familia, por ejemplo, y volver en unos meses. No. Ellos tenían que actuar de nuevo y lo antes posible. La Jihad lo exigía.
Pero los mismos expertos terroristas que fueron capaces de planificar y ejecutar con éxito un atentado coordinado con 13 bombas detonadas a distancia, cuando tienen que actuar de nuevo, se convierten en unos chapuzas. Como hemos dicho antes, olvidan la tecnología que les permitía activar bombas con móviles. Ahora necesitan un cable de 136 metros, como el coyote de la Warner, pero además se les olvida poner un iniciador. Y colocan la bomba a pleno día, cuando es más fácil que sean descubiertos, y no amparados en la noche.
Cuando se descubre la bomba del AVE, ellos siguen en sus domicilios habituales. Ni siquiera entonces piensan en desaparecer una temporada. Es más, por no pensar, ni siquiera piensan en la supervivencia del grupo, y se reúnen ocho de ellos en el mismo piso de Leganés. Curioso, porque no hay documentadas reuniones tan numerosas anteriores a los atentados. Pero se ve que el matar une, porque hasta Jamal Ahmidan, que tenía en su casa a su mujer y a su hijo, decide pasar la tarde con el resto de compañeros en Leganés. Tal vez tenían que decidir qué hacían con el explosivo sobrante. ¿Otro atentado en el AVE?
Lo que tampoco sabemos, por cierto, es a quién de ellos se le ocurrió llevar el explosivo a Leganés. Habíamos quedado en que las bombas las montaron en Morata. Allí prepararon las que podían llevar el 11-M, pero quedaban más explosivos. Ellos ya se habían desecho de soldadores, estaño y todas las herramientas que utilizaron para montar las bombas, pero el problema que tenían era ¿dónde tirar los explosivos? Eran hombres ahorrativos, y decidieron que lo mejor era darles uso en otro atentado. O en dos atentados, porque no utilizaron todo para el AVE.
Habían utilizado una casa en una finca apartada para almacenar el explosivo y montar las bombas, pero unos días después del atentado a uno de ellos se le ocurrió llevar la Goma-2 al piso de Leganés que acababan de alquilar. ¿Por qué? No lo sabemos. En Leganés no había herramientas para fabricar bombas, así que allí se limitaron a almacenarlo. Pero si ya estaba a buen recaudo en Morata, ¿por qué se arriesgaron a trasladarlo a Leganés?
También es desconcertante su actitud cuando se ven sorprendidos. A primera vista, parece que hicieron lo que hacen los radicales islámicos: suicidarse. Por lo que sabemos, después de disparar un rato y de esperar a que se desalojara el edificio, llamaron a sus familias para despedirse, se colocaron unos cinturones con explosivos y esperaron a que entraran los GEOs para matarse llevándose de paso a uno de los policías. Una inmolación en la que matan gente: típico de los islamistas.
Pues no. El suicidio está tan prohibido para los musulmanes como para los católicos. Los radicales que se suicidan sólo lo hacen porque mueren cumpliendo con su obligación de Jihad, de guerra santa. Para ellos, las cosas están claras: si te pones un cinturón y revientas en un autobús lleno de judíos, tienes de premio 72 vírgenes en el paraíso; si estás deprimido y te pegas un tiro, no has tenido confianza en Alá y te quedas sin vírgenes y sin paraíso.
Ahora, imaginad la situación: estáis con seis compañeros islamistas en el piso de Leganés y de repente el colega que bajó a tirar la basura os avisa de que está la policía rodeando el edificio y que él se va a seguir con la Jihad a Afganistán o Irak, lo que pille más lejos. Por supuesto, no se os ocurre entregaros como Zougham. Y no será porque a alguien que ha pasado por una cárcel marroquí puedan asustarle las españolas.
El caso es que decidís que, ya que os han pillado, vais a luchar. Así que disparáis un rato por la ventana, sin dar a nadie. Al cabo de un rato, alguien propone: “oye, ya que tenemos por aquí estos explosivos que nos trajimos de Morata, ¿por qué no nos los ponemos de cinturón y los explotamos?”.
¿Ninguno de los seis pensó en recordar el versículo 29 de la sura 4 del Corán? Sí, ese que dice “no os matéis a vosotros mismos”. Y el siguiente, ese de “al que cometa estas transgresiones, le condenaremos al infierno”. ¿Nadie ni siquiera planteó que, aunque los otros se iban a matar, él prefería salir del piso, entregarse y pasar una temporadita en prisión? ¿Todos tomaron la decisión y la ejecutaron al vuelo, sin pensar nada más?
Si realmente hicieron eso porque creían que su muerte era un martirio y no un suicidio, debían haber buscado el máximo de víctimas infieles. Ya sabemos que habían perdido sus poderes de superterroristas, pero la chapuza de inmolación supera a la del AVE: siete islamistas muertos para conseguir una sola víctima infiel debe ser el peor resultado de la historia del terrorismo islámico.
Claro que para la causa islamista, dado el declive que mostraba el grupo, casi fue mejor. Comenzaron siendo capaces de planificar y ejecutar un atentado casi perfecto, con tecnología que a un grupo con experiencia como ETA le costó años dominar, en el que había que coordinar a doce personas, con un extraordinaria precisión en el manejo del tiempo y contra objetivos móviles, y lo hicieron sin una sola baja. Después pasaron a la chapuza del AVE, donde casi les pillan poniendo una bomba ridícula que no podía explotar. Por último deciden morir matando y sólo consiguen matar a un infiel entre todos. Lo siguiente, sólo lo hubiera podido imaginar Gila.
Conclusiones
Son curiosos estos terroristas. Organizaron el mayor atentado de la historia de España, uno de los mayores de Europa, y todo lo hicieron manteniendo su vida normal, sin que nadie de su entorno sospechara nada raro. Por no sospechar, ni siquiera sus numerosos controladores de la Policía y la Guardia Civil fueron capaces de imaginar lo que estaban planeando. Grandes actores, sin duda. Y, para ser aficionados que cometían su primer atentado, demostraron mucha más sangre fría que la mayoría de los etarras.
¿Quiere esto decir que los acusados no son los autores del atentado? ¿Que ha sido ETA, o los servicios secretos franceses, o los marroquíes, o es un complot de la CIA encargado por Bush para justificar la guerra de Irak, o es una maniobra del club Bilderberg?
Pues me temo que no puedo decir nada de esto con la información que tenemos. Sólo que, al menos, me gustaría que alguien explicara todas las excentricidades en el comportamiento de estos terroristas tan peculiares. Porque, uno a uno, seguro que todos los comportamientos extraños tienen explicación, pero todos juntos conforman una narración de los hechos cuando menos pintoresca. No es imposible que las cosas sucedieran como nos han contado, pero a mí, al menos, me falta mucha información para aceptarla como verosímil.
2 comentarios11-M, filósofos y conspiranoicos
A raíz de un post que escribí en junio con cinco preguntas sobre el 11-M, intercambié un par de correos con Luis F. Areán, el creador de desiertos lejanos. Lógicamente, no voy a publicarlos, salvo una cosa: le anuncié que dedicaría algo de atención a los comportamientos de los implicados en el atentado que a mí me resultan extraños.
Lo tenía aparcado porque mi actividad bloguera se está viendo limitada por mil y un factores externos, pero después de que tanto los Padres de la Patria Progresistas como el prestigioso Colegio de Periodistas de Cataluña hayan decidido que del 11-M no se habla, me han entrado unas ganas incontenibles de escribir sobre el asunto.
Así que, sin ningún compromiso por mi parte en cuanto a fechas de entrega, me propongo escribir tres posts con mis dudas con respecto a cómo se supone que han actuado los implicados. A saber:
I.- Terroristas con sangre fría II.- Torrente, Grissom y otros afamados investigadores III.- Los que quieren saber
Antes de empezar, quiero hacer una reflexión con respecto a los ataques que están sufriendo los que se cuestionan la versión oficial: Conspiranoicos es lo más suave que se les está diciendo. Desde acusarles de informar buscando un beneficio económico (ojo, esto lo ha dicho el Colegio de Periodistas Catalanes, cuyos integrantes es seguro que nunca han cobrado por informar) a investigar su vida privada en busca de algún elemento inconfesable (lo contaba esta mañana Federico Jiménez Losantos).
En mi opinión, el calificativo que merecen gente como Luis del Pino, Fernando Múgica o la mayoría de los peones negros es el de filósofos. En el sentido primero de la palabra, esto es: amantes del conocimiento. De hecho, sus métodos son muchas veces idénticos a los de aquellos griegos que hace 2.500 años buscaban entender el mundo partiendo de unos pocos hechos observados y armados sólo con su razón.
Dos mil quinientos años más tarde, y con todo el conocimiento y las herramientas y métodos científicos acumulados desde entonces, algunos planteamientos de los filósofos griegos nos hacen sonreír. Pero no debemos olvidar que aquellos hombres fueron capaces de deducir la naturaleza atómica de todos los seres, de adivinar una Tierra esférica e incluso calcular su diámetro con sorprendente exactitud o de proponer unas leyes físicas que todavía hoy son útiles.
Cuando sepamos lo que ocurrió el 11-M (y lo sabremos alguna vez) revisaremos las ideas de los nuevos filósofos y sonreiremos ante lo equivocado de muchas de ellas, pero sin duda también nos admiraremos de lo que han sido capaces de construir con apenas unas migajas de información.
18 comentariosGuerra en la Paz
Ese tan ignorante,
Por un cualquier camino
Figurilla cualquiera a cualquier hora,
Tú, yo, todos los otros
Sí saben, sí sabemos.
Absoluto el horror.
Cadáveres, cadáveres, cadáveres.
Jorge Guillén
Comments are off for this postNo votaré a Gallardón
En las últimas elecciones municipales, la campaña electoral sí me sirvió para cambiar el sentido de mi voto. Ya tenía decidido votar a Trini, cuando las gentes de la cultura, con Sabina de cabecilla, acusaron a Mendiluce de perjudicar al PSOE y favorecer a Aznar y me dije: “este es mi hombre”. Así que le voté. Porque tenía claro que el que no perjudicaba al PSOE ni favorecía a Aznar era Gallardón.
Hasta la fecha, no me he arrepentido. Gallardón es tan socialista como Trini. Tal vez sea más eficaz, pero eso lo hace todavía peor. Puestos a tener un gobernante socialista, yo prefiero alguien como la Trujillo, cuyas escasas dotes limitan el daño que puede hacer desde su ministerio.
¿Que lo que dijo Gallardón del 11-M es infame? Pues sí. Gallardón se ha definido con este asunto: para él es más importante qué estrategia va a dar al PP más votos que buscar la verdad sobre el mayor atentado de la histoira en la ciudad de la que él es alcalde.
Pero esto no va a cambiar el sentido de mi voto. Yo ya tenía decidido no votarle. Ahora sólo me queda saber si votaré a los de la legalización de la marihuana, a los nacionalistas castellanos partidarios de la integración de Madrid en Castilla o a los panteras grises. O a Trini. Si tenemos que aguantar a un alcalde socialista, prefiero que sea mujer y atractiva. Y, con suerte, será menos eficaz que Galladón y podremos vivir un poco más tranquilos.
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