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Más ideas para gastar menos energía
Sebastián es un timorato. ¿Qué es eso de promover solo la abolición de la corbata veraniega? Debería tomar ejemplo de la empresa de Dilbert, donde han decidido permitir los pantalones cortos para ahorrar en aire acondicionado:
- La empresa usará menos aire acondicionado para ahorrar gastos.
- Para compensar, relajaremos el código de vestimenta. Los pantalones cortos estarán permitidos.
- No voy a actualizar mi vestuario de pantalones cortos hasta que sepa que esto va a durar.
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El ecologismo es cosa de ricos
Curioso que entre las medidas que tomará el gobierno para paliar la crisis está “agilizar” las declaraciones de impacto medioambiental para las obras públicas. Parece que eso de comprobar si hay caquitas de gato o de lince antes de hacer una carretera está bien solo cuando no necesitamos desesperadamente construir carreteras para emplear a los que no encuentran trabajo construyendo casas.
Uno de los memes de los ecologistas es que la sociedad capitalista nos lleva a un consumismo desaforado e insostenible que causa daños irreparables en el medio ambiente. En realidad, lo que sucede es más bien lo contrario: el desarrollo económico que produce el capitalismo es lo que nos permite dedicarnos a cuidar el medio ambiente.
Primero, porque el desarrollo económico no nos “obliga” a usar más recursos, sino menos. Aunque parezca sorprendente, nuestros ancestros de Atapuerca necesitaban todos los recursos de la península ibérica para sostener a unas decenas de miles de individuos. La vida natural-natural, la de las tribus cazadoras-recolectoras, ese paraíso original en el que todos éramos felices antes de inventar el dinero, requiere dedicar enormes recursos para alimentar a unos pocos individuos.
Las tecnologías han hecho posible que millones de personas puedan vivir en el mismo espacio sin problemas. Pero además, cuando tienes recursos suficientes como para no dedicar el 100% de tu tiempo a sobrevivir, es cuando puedes dedicar parte de esos recursos a cuidar del medio ambiente.
Las ciudades limpias, con parques y jardines, las reservas naturales, el reciclado de desperdicios… son lujos que solo se dan en los países desarrollados. En el tercer mundo, y en los países que luchan por salir de la miseria, la riqueza que genera una fábrica compensa la contaminación.
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Es un contaminante el CO2
¿Es un contaminante el CO2?
En 1.998 la administración norteamericana decidió que el CO2 era un contaminante, pero en 2003 revocó esta decisión. Sin embargo, en Junio de 2007 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha decidido que el CO2 sí es un contaminante. Para los estadounidenses, esto tiene enormes implicaciones económicas, porque la emisión de sustancias contaminantes está regulada por Ley, y obliga a modificaciones en los sistemas que los producen.
Si los jueces del Tribunal Supremo y los partidarios de considerar al CO2 un gas contaminante fueran coherentes, deberían suicidarse inmediatamente. Cada uno de esos jueces emite cada día algo menos de un Kg de CO2 a la atmósfera, simplemente por el hecho de respirar. Como son 9 los jueces, esto supone que cada año emiten tres toneladas de CO2 entre todos. Y eso siendo conservadores, porque si alguno de ellos hace deporte, acelera el intercambio de gases y produce más contaminación.
Aunque suicidarse también tiene problemas a corto plazo: tanto la descomposición de los cadáveres como su cremación emiten CO2. Y es que estamos hechos fundamentalmente de agua y Carbono (la C en el CO2).
Considerar agente contaminante a algo que emitimos simplemente por estar vivos ya es un problema, pero hay más. Resulta que el CO2 es una de las sustancias esenciales para que las plantas elaboren su alimento. Y los seres vivos que no somos capaces de utilizar el CO2 directamente para construir nuestras moléculas, nos vemos obligados a alimentarnos directa o indirectamente de los que sí tienen un metabolismo capaz de hacerlo.
Dicho de otro modo: casi todos los seres vivos (y de ellos todos los seres vivos que puedes ver) estamos hechos de CO2. Considerar contaminante a una sustancia esencial para todos los seres vivos solo es posible si eres un juez sin una mínima formación científica o un ecologista fanático.
[ACTUALIZACIÓN] He corregido el dato del número de jueces del Tribunal Supremo, gracias a Daniel. 17 son los presidentes que ha tenido (debería haber visto que en la última columna del documento que he consultado aparece la fecha en que dejaron el servicio, y el primero lo hizo en 1795).
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Es el CO2 un veneno
¿Es el CO2 un veneno?
Cualquier sustancia puede ser un veneno en la dosis adecuada. El oxígeno, por ejemplo, empieza a ser peligroso a partir de una concentración del 50% a la presión del nivel del mar. En la actualidad la concentración de oxígeno en el aire que respiramos es del 21%.
El CO2 compite con el oxígeno para asociarse a la hemoglobina, por lo que respirar concentraciones elevadas de CO2 puede provocar asfixia. Se ha dado el caso de personas que han fallecido por respirar aire con elevadas concentraciones de CO2 producido por actividad volcánica.
A partir de un 10% de concentración pueden empezar a notarse los efectos perjudiciales, que pueden producir daños físicos si esa situación se prolonga. Para vuestra tranquilidad, la concentración normal en los alvéolos pulmonares es del 6,5%, y el aire que expulsamos tiene una concentración de entre el 3% y el 4%. El aire que respiramos tiene una concentración de CO2 algo inferior al 0,04%.
Pero tan peligroso como respirar demasiado CO2 es respirar demasiado poco: si hiperventilamos, es decir, si respiramos muy rápido aumentamos la concentración de oxígeno en la sangre y disminuimos la de CO2, lo que puede producir asma.
Resumiendo: el CO2 no es un veneno en condiciones normales. Es una sustancia fundamental en nuestro metabolismo, y lo producimos de manera natural al respirar. Para que la concentración de CO2 en al atmósfera fuera directamente perjudicial para nuestra salud, tendría que aumentar en tres órdenes de magnitud.
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Al Gore y el cambio climático
La ventaja de haber escrito ya más de 500 entradas es que puedo evitar escribir de nuevo muchas cosas. Tengo la intención de escribir una serie de artículos sobre el cambio climático, o el calentamiento global. Pero antes un detalle sobre el negocio de Al Gore.
Hoy sabemos que nuestro querido gobierno está dispuesto a gastarse más de medio millón de euros para que nuestros hijos vean la película de Gore quieran o no, queramos o no. Primera cuestión: si el Nobel se lo dan a este individuo por su labor concienciadora, y tiene más que amortizados los costes de producir su “documental”, ¿por qué tenemos que pagarle tanto dinero? y otra: ¿por qué no libera su película para que todo el mundo pueda verla gratis?
Pregunta de premio para los que sepan responder a las primeras: ¿irá Al Gore a recoger el premio en un contaminante avión a reacción, acelerando así la muerte de nuestro planeta? ¿irá a recogerlo en un ecológico velero? ¿lo hará por videoconferencia para recordar que él inventó Internet y reducir su huella ecológica? Se admiten apuestas.
Vamos al negocio de Gore en España: escribí aquí sobre eso, pero reproduzco un poquito para incitaros a leerlo:
Juan Negrillo es “el único español que por ahora ha conseguido el aval para repetir las palabras de Gore con la misma presentación que se puede ver en Una verdad incómoda”. “EXPERTO EN CALENTAMIENTO GLOBAL”, proclama el antetítulo de la entrevista. Un científico comprometido e insobornable, de esos que sólo abandonan el laboratorio para alertarnos ante un peligro que ya está aquí, pensarán los lectores.
Pues no. Vean el perfil que publica el periódico al final de la entrevista:
Origen. Málaga, 1972. Ha vivido casi siempre en Valencia. Currículo. Ha organizado durante siete años la Campus Party y muchos otros eventos universitarios. Ha participado en proyectos sociales de inserción sociolaboral. Los próximos días 7 y 8 de febrero dirige la organización del primer Encuentro sobre Energía, Municipio y Calentamiento Global, que se celebrará en Ifema e inaugurará Al Gore. Más información en la página web www.emcg2007.com Aficiones. «Viajar, el cine, los idiomas…». Debilidades. «Me gusta el silencio. Un buen silencio». Virtudes y defectos. «Mi mayor virtud es también mi peor defecto, y es que me interesa todo».
Vaya. Se les ha olvidado poner la titulación, porque un experto en cambio climático seguro que tiene por lo menos un doctorado en física, pensarán los más inocentes. No. No hay doctorado en física. Ni en ninguna otra cosa. Busquen sus publicaciones sobre climatología, a ver si tienen más suerte que yo, porque no he encontrado ni un artículo en la gaceta local del barrio.
Pero, entonces, ¿cómo es que nada menos que Al Gore le ha elegido como única persona autorizada para repetir su presentación? Veamos qué cuenta el mismo Negrillo en la entrevista:
R.- Hace unos años le invitamos a dar una conferencia. Empezamos a relacionarnos, nos contó un día su presentación hace cuatro años con su portátil y al cabo de una hora estábamos temblando.
Temblar ante Al Gore podría ser todo lo que necesita una persona para tener autorización para divulgar su mensaje. Pero resulta que no es así. Y es que hay cosas que Negrillo no nos cuenta en la entrevista, así que lo haré yo.
Unas pistas: campus party, conferencia, “empezamos a relacionarnos”. En realidad, aquí falta una tercera persona: Paco Ragageles, el creador de la Campus Party valenciana. Negrillo, como apunta en su breve nota biográfica, es un empleado de Futura Interactiva, la empresa que creó Ragageles para gestionar la Campus Party. Y es en la Campus Party de 2001, en la que invitaron a Al Gore, cuando le conocieron. Pero no es exacto lo que cuenta Negrillo.
Lo cierto es que, en 2001, Gore todavía no hablaba del cambio climático. Se dedicaba a lloriquear por las elecciones “robadas”, y a presumir de haber inventado Internet. Durante un tiempo, su principal proyecto era crear una televisión participativa (dentro de poco dirá que inventó YouTube). Y en 2004 creó un fondo de inversión en empresas “sostenibles”, junto a David Blood, un conocido inversor londinense).
Aviso: no se les ocurra llamar a David Blood “especulador” ni “tiburón de las finanzas”. Y no se les ocurra relacionar los millones de dólares invertidos en negocios “ecológicos” con el interés de Gore por denunciar el cambio climático.
El caso es que Ragageles y Gore se cayeron bien, y un tiempo después Gore se asoció con Ragageles para crear una empresa de consultoría de alto nivel dedicada al desarrollo de la Sociedad de la Información. Durante un tiempo tuvieron como cliente a la Generalitat de Valencia, y estaban en negociaciones con algún ayuntamiento italiano. Ignoro si llegaron a hacer algo allí, y supongo que algún valenciano les podrá contar cómo les fue por aquí.
El caso es que, ahora, quien tiene la autorización de difundir el evangelio del cambio climático según Al Gore, no es Negrillo “el experto en cambio climático”, sino Negrillo “el empleado de Futura Interactiva”. No es un experto en cambio climático, sino un experto en montar macroeventos tecnológicos. Actividad muy respetable, pero que difícilmente le faculta para impartir doctrina sobre climatología.
Y es que lo de explicar las terribles verdades que revela Al Gore en su película es un negocio más. Gore no ha autorizado a una sola persona en España a utilizar sus medios porque sea la única persona cualificada desde el punto de vista de conocimiento, sino porque es empleado de su socio. Aquí el rigor científico importa entre poco y nada. Lo que importa es el dinero que Al Gore y Futura Networks ganen asustando a la gente.
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Terror Gore y clima
Es innegable: el terror por el cambio climático ya está aquí. Y es más terrible aún de lo anunciado. O actuamos pronto y de manera contundente, o ya no tendrá remedio.
Es decir, lo que es innegable es que la campaña para denunciar el apocalipsis está lanzada a todo gas. En El Mundo, por ejemplo, tienen prácticamente una sección diaria dedicada a alarmarnos. Desde los intentos de censura en Weather.com hasta los actos de voluntarismo ingenuo de hoy, pasando por la ponderación y mesura habitual en nuestro Presidente, no hay día sin al menos una noticia dedicada a esta terrible amenaza.
Aunque por un lado creo que entrar en estos temas es como intentar razonar con un astrólogo, es cierto que puede haber personas sin formación científica que crean lo que leen en los periódicos y ven en la televisión. Así que, vamos a intentar poner un poco de perspectiva en todo esto.
Lo primero de todo es valorar el pretendido “consenso científico”. Para muchos, es el argumento definitivo: si todos los científicos están de acuerdo, tiene que ser verdad.
Pues no es así. La ciencia, al menos desde Galileo, no funciona por consenso, sino mediante el método científico. Es decir: observar, analizar, proponer explicaciones falsables (esto es, tales que se pueden realizar pruebas que confirmen la explicación o que demuestren que es incorrecta), probar las explicaciones y confirmarlas, rechazarlas o completarlas según el resultado de la prueba.
El consenso científico, por definición, está siempre cuestionado. Se basa, en el mejor de los casos, en datos de los que se dispone en un momento dado, junto a las herramientas de las que se dispone para analizarlos. La teoría de la relatividad, por ejemplo, no pudo ser probada experimentalmente hasta muchos años después de ser propuesta por Einstein.
Hay innumerables ejemplos de consenso científico que con el tiempo se han demostrado equivocados. Por ejemplo, la teoría de la deriva continental de Wegener fue ridiculizada prácticamente por todos los científicos de la época, hasta que treinta años después, ya fallecido Wegener, se confirmó que era esencialmente correcta (es lo que se conoce ahora como Tectónica de Placas).
Es decir, el consenso de los expertos vale para los críticos de arte o los juristas, pero no puede satisfacer a ninguna persona con una mínima formación científica. El problema, desgraciadamente, es que en nuestra sociedad está prohibido ignorar quién fue Velázquez, pero se puede considerar culta a una persona que no sabe nada acerca de Francis Crick. Para evitar el esfuerzo de pensar por sí mismos, y ante la falta de conocimientos de base con respecto a los cuales situar una idea o hipótesis científica, muchos prefieren fiarse de los “expertos”.
Únase a esto la desconfianza en las empresas y la hiperlegitimidad de las ONGs. Un estudio pagado por EXXON es automáticamente descartado por la inmensa mayoría de los ciudadanos, mientras que otro pagado por Greenpeace conseguirá titulares a toda página en los medios. Esto, sin necesidad de que nadie lea uno y otro informe, analice su contenido, sus métodos de trabajo y sus conclusiones.
Por último, muchas veces los supuestos expertos que apoyan el cambio climático no son tales. Como ejemplo, no sólo Al Gore, sino su profeta en España, a quien El Mundo dedicó una entrevista a página completa el 25de Enero. Juan Negrillo es “el único español que por ahora ha conseguido el aval para repetir las palabras de Gore con la misma presentación que se puede ver en Una verdad incómoda”. “EXPERTO EN CALENTAMIENTO GLOBAL”, proclama el antetítulo de la entrevista. Un científico comprometido e insobornable, de esos que sólo abandonan el laboratorio para alertarnos ante un peligro que ya está aquí, pensarán los lectores.
Pues no. Vean el perfil que publica el periódico al final de la entrevista:
Origen. Málaga, 1972. Ha vivido casi siempre en Valencia. Currículo. Ha organizado durante siete años la Campus Party y muchos otros eventos universitarios. Ha participado en proyectos sociales de inserción sociolaboral. Los próximos días 7 y 8 de febrero dirige la organización del primer Encuentro sobre Energía, Municipio y Calentamiento Global, que se celebrará en Ifema e inaugurará Al Gore. Más información en la página web www.emcg2007.com Aficiones. «Viajar, el cine, los idiomas…». Debilidades. «Me gusta el silencio. Un buen silencio». Virtudes y defectos. «Mi mayor virtud es también mi peor defecto, y es que me interesa todo».
Vaya. Se les ha olvidado poner la titulación, porque un experto en cambio climático seguro que tiene por lo menos un doctorado en física, pensarán los más inocentes. No. No hay doctorado en física. Ni en ninguna otra cosa. Busquen sus publicaciones sobre climatología, a ver si tienen más suerte que yo, porque no he encontrado ni un artículo en la gaceta local del barrio.
Pero, entonces, ¿cómo es que nada menos que Al Gore le ha elegido como única persona autorizada para repetir su presentación? Veamos qué cuenta el mismo Negrillo en la entrevista:
R.- Hace unos años le invitamos a dar una conferencia. Empezamos a relacionarnos, nos contó un día su presentación hace cuatro años con su portátil y al cabo de una hora estábamos temblando.
Temblar ante Al Gore podría ser todo lo que necesita una persona para tener autorización para divulgar su mensaje. Pero resulta que no es así. Y es que hay cosas que Negrillo no nos cuenta en la entrevista, así que lo haré yo.
Unas pistas: campus party, conferencia, “empezamos a relacionarnos”. En realidad, aquí falta una tercera persona: Paco Ragageles, el creador de la Campus Party valenciana. Negrillo, como apunta en su breve nota biográfica, es un empleado de Futura Interactiva, la empresa que creó Ragageles para gestionar la Campus Party. Y es en la Campus Party de 2001, en la que invitaron a Al Gore, cuando le conocieron. Pero no es exacto lo que cuenta Negrillo.
Lo cierto es que, en 2001, Gore todavía no hablaba del cambio climático. Se dedicaba a lloriquear por las elecciones “robadas”, y a presumir de haber inventado Internet. Durante un tiempo, su principal proyecto era crear una televisión participativa (dentro de poco dirá que inventó YouTube). Y en 2004 creó un fondo de inversión en empresas “sostenibles”, junto a David Blood, un conocido inversor londinense).
Aviso: no se les ocurra llamar a David Blood “especulador” ni “tiburón de las finanzas”. Y no se les ocurra relacionar los millones de dólares invertidos en negocios “ecológicos” con el interés de Gore por denunciar el cambio climático.
El caso es que Ragageles y Gore se cayeron bien, y un tiempo después Gore se asoció con Ragageles para crear una empresa de consultoría de alto nivel dedicada al desarrollo de la Sociedad de la Información. Durante un tiempo tuvieron como cliente a la Generalitat de Valencia, y estaban en negociaciones con algún ayuntamiento italiano. Ignoro si llegaron a hacer algo allí, y supongo que algún valenciano les podrá contar cómo les fue por aquí.
El caso es que, ahora, quien tiene la autorización de difundir el evangelio del cambio climático según Al Gore, no es Negrillo “el experto en cambio climático”, sino Negrillo “el empleado de Futura Interactiva”. No es un experto en cambio climático, sino un experto en montar macroeventos tecnológicos. Actividad muy respetable, pero que difícilmente le faculta para impartir doctrina sobre climatología.
Y es que lo de explicar las terribles verdades que revela Al Gore en su película es un negocio más. Gore no ha autorizado a una sola persona en España a utilizar sus medios porque sea la única persona cualificada desde el punto de vista de conocimiento, sino porque es empleado de su socio. Aquí el rigor científico importa entre poco y nada. Lo que importa es el dinero que Al Gore y Futura Networks ganen asustando a la gente.
Lo cual tampoco es ilícito en sí mismo. Bela Lugosi se hizo un nombre asustando a la gente con una capa negra y un par de colmillos. Se hizo enterrar disfrazado de Drácula, y hay quien afirma que llegó a creerse su papel. Lo cual es más de lo que podemos decir de Al Gore, Negrillo, y tantos otros “expertos en cambio climático”.
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Sobre el cambio climatico en Barrapunto
A raíz del último informe de la ONU sobre el cambio climático, que afirma entre otras cosas que sus efectos perdurarán durante mil años, Yonderboy ha escrito una entrada muy recomendable en Barrapunto. Además de escribir con corrección está llena de sentido común y de enlaces interesantes.
La verdad es que Barrapunto se está haciendo otra vez más interesante desde la aparición de Menéame. Hubo un tiempo en el que era imposible visitar Barrapunto sin encontrar decenas de comentarios escritos por auténticos australopitecos. Al parecer, estos individuos han migrado a Menéame, y ahora, como en los viejos tiempos, si quieres leer noticias sobre ciencia y tecnología puedes acudir a Barrapunto sin tener que llenarte de fango para encontrar algo de valor.
Si queréis comparar, mirad los comentarios sobre la polémica de la alcaldesa demagoga de Ciempozuelos en Barrapunto y en Menéame.
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Norman Borlaug
No sé si muchos de mis lectores saben quién es Norman Borlaug. Premio Nobel de la Paz en 1970, es probablemente la persona que más vidas humanas ha salvado en toda la historia de la humanidad. Con toda probabilidad, es responsable de haber salvado la vida de más de mil millones de seres humanos.
Borlaug se crió en una granja de Iowa, y al final de la Segunda Guerra Mundial marchó a México, donde trabajó en la selección y mejora de variantes de trigo. Borlaug consiguió variantes de alto rendimiento y resistentes a las enfermedades. Como resultado, México se convirtió en exportador de trigo en 1963, y sus variantes se introdujeron en Pakistán e India, y después en otros países de Asia y África. Sus métodos fueron utilizados para mejorar otros cereales, creándose así lo que se ha llamado la “Revolución Verde“, que ha evitado que centenares de millones de personas en todo el mundo hayan muerto de hambre.
Borlaug es profesor en la universidad A&M de Texas. Ahora está luchando contra un cáncer, y hay un movimiento para concederle la medalla de oro del Congreso, el mayor reconocimiento civil en Estados Unidos.
Cito una frase de Borlaug:
“algunos de los ecologistas de las naciones occidentales son la sal de la tierra, pero muchos son elitistas. Nunca han experimentado la sensación física del hambre. Actúan desde cómodas oficinas en Washington o Bruselas. Si vivieran sólo un mes entre la miseria de los países en desarrollo, como lo he hecho yo durante cincuenta años, gritarían pidiendo tractores y fertilizantes y canales de irrigación y se indignarían con los elitistas que desde sus casas intentaran negarles estas cosas.”
En los años sesenta los ecologistas liderados por Paul Ehrlich profetizaban la muerte de millones de personas por inanición. Su respuesta era reducir la natalidad:
“Debemos tener control de natalidad en casa, esperemos que mediante un sistema de incentivos y castigos, pero también por obligación si los métodos voluntarios fallan”.
Después jugueteó con la idea de poner esterilizantes en el suministro de agua y racionar el antídoto para producir la población óptima. Descartó la idea, observando que todavía no era técnicamente posible.
Hoy, muchos ecologistas son absolutamente ignorantes de todo lo concerniente a la Biología en general y a la Ecología en particular, pero defienden creencias en virtud de las cuales todos los demás tenemos que cambiar nuestro modo de vida o seremos culpables de catástrofes indescriptibles. Mientras, científicos desconocidos para el gran público como Borlaug investigan, descubren cómo funcionan las cosas y desarrollan tecnologías que salvan cada día la vida de millones de personas en todo el mundo.
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El regreso del DDT
Una magnífica noticia:
Casi 30 años después de que se descontinuara el uso del DDT para controlar a la malaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el insecticida volverá a ser parte de su programa para erradicar la enfermedad.
Bien está reconocer los propios errores. Ahora, ¿quién les explica a estos que en realidad no ha pasado nada, y que lo pasado pasado está y pelillos a la mar?
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La felicidad
Happiness is a warm gun, cantaba John Lennon. Yeah, watever. Yo no soy quién para contradecir a Lennon. Y es que no es fácil saber en qué consiste eso de la felicidad, ni si es lo mismo para todos. Los sabios que escribieron la constitución de los Estados Unidos proclamaron el derecho a buscar la felicidad, no el derecho a la felicidad.
Por supuesto, esto no es obstáculo para que una ONG haya creado un índice de felicidad por países. Un índice en el que Estados Unidos sale muy mal parado (150 de 175) y en los primeros puestos están Vanuatu (1º), Colombia (2º) o Cuba (6º). Para calcularlo, no les basta con preguntar a la gente si es feliz, sino que utilizan, además de la expectativa de vida y un “índice de felicidad”, algo que llaman “huella ecológica”. Combinando las tres variables es como les sale su índice.
Cualquier persona sensata, ante estos resultados, diría: “nos hemos equivocado. Nuestro índice es una gran cagada. Vamos a rehacerlo.” A ver si no cómo explicas que los cubanos huyan por millares del paraíso de felicidad en el que viven y se jueguen la vida entre tiburones para llegar al infierno estadounidense.
Aunque a lo mejor el índice no es una chapuza, sino el reflejo exacto de los prejuicios de los “economistas” que lo han elaborado. Veamos qué dice Nic Marks, uno de los autores:
El objetivo del índice era demostrar que el bienestar no tiene que estar ligado a niveles altos de consumo.
Me lo temía. Partiendo de la base de que “el dinero no da la felicidad”, han hecho un índice según el cual los habitantes de países subdesarrollados son felices por definición.
Un día de estos voy a hacer un índice de desfachatez, en el que ser miembro de una ONG tendrá un plus de 50 puntos.
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Más ideas para gastar menos energía
Sebastián es un timorato. ¿Qué es eso de promover solo la abolición de la corbata veraniega? Debería tomar ejemplo de la empresa de Dilbert, donde han decidido permitir los pantalones cortos para ahorrar en aire acondicionado:
2 comentarios- La empresa usará menos aire acondicionado para ahorrar gastos.
- Para compensar, relajaremos el código de vestimenta. Los pantalones cortos estarán permitidos.
- No voy a actualizar mi vestuario de pantalones cortos hasta que sepa que esto va a durar.
El ecologismo es cosa de ricos
Curioso que entre las medidas que tomará el gobierno para paliar la crisis está “agilizar” las declaraciones de impacto medioambiental para las obras públicas. Parece que eso de comprobar si hay caquitas de gato o de lince antes de hacer una carretera está bien solo cuando no necesitamos desesperadamente construir carreteras para emplear a los que no encuentran trabajo construyendo casas.
Uno de los memes de los ecologistas es que la sociedad capitalista nos lleva a un consumismo desaforado e insostenible que causa daños irreparables en el medio ambiente. En realidad, lo que sucede es más bien lo contrario: el desarrollo económico que produce el capitalismo es lo que nos permite dedicarnos a cuidar el medio ambiente.
Primero, porque el desarrollo económico no nos “obliga” a usar más recursos, sino menos. Aunque parezca sorprendente, nuestros ancestros de Atapuerca necesitaban todos los recursos de la península ibérica para sostener a unas decenas de miles de individuos. La vida natural-natural, la de las tribus cazadoras-recolectoras, ese paraíso original en el que todos éramos felices antes de inventar el dinero, requiere dedicar enormes recursos para alimentar a unos pocos individuos.
Las tecnologías han hecho posible que millones de personas puedan vivir en el mismo espacio sin problemas. Pero además, cuando tienes recursos suficientes como para no dedicar el 100% de tu tiempo a sobrevivir, es cuando puedes dedicar parte de esos recursos a cuidar del medio ambiente.
Las ciudades limpias, con parques y jardines, las reservas naturales, el reciclado de desperdicios… son lujos que solo se dan en los países desarrollados. En el tercer mundo, y en los países que luchan por salir de la miseria, la riqueza que genera una fábrica compensa la contaminación.
1 comentarioEs un contaminante el CO2
¿Es un contaminante el CO2?
En 1.998 la administración norteamericana decidió que el CO2 era un contaminante, pero en 2003 revocó esta decisión. Sin embargo, en Junio de 2007 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha decidido que el CO2 sí es un contaminante. Para los estadounidenses, esto tiene enormes implicaciones económicas, porque la emisión de sustancias contaminantes está regulada por Ley, y obliga a modificaciones en los sistemas que los producen.
Si los jueces del Tribunal Supremo y los partidarios de considerar al CO2 un gas contaminante fueran coherentes, deberían suicidarse inmediatamente. Cada uno de esos jueces emite cada día algo menos de un Kg de CO2 a la atmósfera, simplemente por el hecho de respirar. Como son 9 los jueces, esto supone que cada año emiten tres toneladas de CO2 entre todos. Y eso siendo conservadores, porque si alguno de ellos hace deporte, acelera el intercambio de gases y produce más contaminación.
Aunque suicidarse también tiene problemas a corto plazo: tanto la descomposición de los cadáveres como su cremación emiten CO2. Y es que estamos hechos fundamentalmente de agua y Carbono (la C en el CO2).
Considerar agente contaminante a algo que emitimos simplemente por estar vivos ya es un problema, pero hay más. Resulta que el CO2 es una de las sustancias esenciales para que las plantas elaboren su alimento. Y los seres vivos que no somos capaces de utilizar el CO2 directamente para construir nuestras moléculas, nos vemos obligados a alimentarnos directa o indirectamente de los que sí tienen un metabolismo capaz de hacerlo.
Dicho de otro modo: casi todos los seres vivos (y de ellos todos los seres vivos que puedes ver) estamos hechos de CO2. Considerar contaminante a una sustancia esencial para todos los seres vivos solo es posible si eres un juez sin una mínima formación científica o un ecologista fanático.
[ACTUALIZACIÓN] He corregido el dato del número de jueces del Tribunal Supremo, gracias a Daniel. 17 son los presidentes que ha tenido (debería haber visto que en la última columna del documento que he consultado aparece la fecha en que dejaron el servicio, y el primero lo hizo en 1795).
12 comentariosEs el CO2 un veneno
¿Es el CO2 un veneno?
Cualquier sustancia puede ser un veneno en la dosis adecuada. El oxígeno, por ejemplo, empieza a ser peligroso a partir de una concentración del 50% a la presión del nivel del mar. En la actualidad la concentración de oxígeno en el aire que respiramos es del 21%.
El CO2 compite con el oxígeno para asociarse a la hemoglobina, por lo que respirar concentraciones elevadas de CO2 puede provocar asfixia. Se ha dado el caso de personas que han fallecido por respirar aire con elevadas concentraciones de CO2 producido por actividad volcánica.
A partir de un 10% de concentración pueden empezar a notarse los efectos perjudiciales, que pueden producir daños físicos si esa situación se prolonga. Para vuestra tranquilidad, la concentración normal en los alvéolos pulmonares es del 6,5%, y el aire que expulsamos tiene una concentración de entre el 3% y el 4%. El aire que respiramos tiene una concentración de CO2 algo inferior al 0,04%.
Pero tan peligroso como respirar demasiado CO2 es respirar demasiado poco: si hiperventilamos, es decir, si respiramos muy rápido aumentamos la concentración de oxígeno en la sangre y disminuimos la de CO2, lo que puede producir asma.
Resumiendo: el CO2 no es un veneno en condiciones normales. Es una sustancia fundamental en nuestro metabolismo, y lo producimos de manera natural al respirar. Para que la concentración de CO2 en al atmósfera fuera directamente perjudicial para nuestra salud, tendría que aumentar en tres órdenes de magnitud.
2 comentariosAl Gore y el cambio climático
La ventaja de haber escrito ya más de 500 entradas es que puedo evitar escribir de nuevo muchas cosas. Tengo la intención de escribir una serie de artículos sobre el cambio climático, o el calentamiento global. Pero antes un detalle sobre el negocio de Al Gore.
Hoy sabemos que nuestro querido gobierno está dispuesto a gastarse más de medio millón de euros para que nuestros hijos vean la película de Gore quieran o no, queramos o no. Primera cuestión: si el Nobel se lo dan a este individuo por su labor concienciadora, y tiene más que amortizados los costes de producir su “documental”, ¿por qué tenemos que pagarle tanto dinero? y otra: ¿por qué no libera su película para que todo el mundo pueda verla gratis?
Pregunta de premio para los que sepan responder a las primeras: ¿irá Al Gore a recoger el premio en un contaminante avión a reacción, acelerando así la muerte de nuestro planeta? ¿irá a recogerlo en un ecológico velero? ¿lo hará por videoconferencia para recordar que él inventó Internet y reducir su huella ecológica? Se admiten apuestas.
Vamos al negocio de Gore en España: escribí aquí sobre eso, pero reproduzco un poquito para incitaros a leerlo:
7 comentariosJuan Negrillo es “el único español que por ahora ha conseguido el aval para repetir las palabras de Gore con la misma presentación que se puede ver en Una verdad incómoda”. “EXPERTO EN CALENTAMIENTO GLOBAL”, proclama el antetítulo de la entrevista. Un científico comprometido e insobornable, de esos que sólo abandonan el laboratorio para alertarnos ante un peligro que ya está aquí, pensarán los lectores.
Pues no. Vean el perfil que publica el periódico al final de la entrevista:
Origen. Málaga, 1972. Ha vivido casi siempre en Valencia. Currículo. Ha organizado durante siete años la Campus Party y muchos otros eventos universitarios. Ha participado en proyectos sociales de inserción sociolaboral. Los próximos días 7 y 8 de febrero dirige la organización del primer Encuentro sobre Energía, Municipio y Calentamiento Global, que se celebrará en Ifema e inaugurará Al Gore. Más información en la página web www.emcg2007.com Aficiones. «Viajar, el cine, los idiomas…». Debilidades. «Me gusta el silencio. Un buen silencio». Virtudes y defectos. «Mi mayor virtud es también mi peor defecto, y es que me interesa todo».
Vaya. Se les ha olvidado poner la titulación, porque un experto en cambio climático seguro que tiene por lo menos un doctorado en física, pensarán los más inocentes. No. No hay doctorado en física. Ni en ninguna otra cosa. Busquen sus publicaciones sobre climatología, a ver si tienen más suerte que yo, porque no he encontrado ni un artículo en la gaceta local del barrio.
Pero, entonces, ¿cómo es que nada menos que Al Gore le ha elegido como única persona autorizada para repetir su presentación? Veamos qué cuenta el mismo Negrillo en la entrevista:
R.- Hace unos años le invitamos a dar una conferencia. Empezamos a relacionarnos, nos contó un día su presentación hace cuatro años con su portátil y al cabo de una hora estábamos temblando.
Temblar ante Al Gore podría ser todo lo que necesita una persona para tener autorización para divulgar su mensaje. Pero resulta que no es así. Y es que hay cosas que Negrillo no nos cuenta en la entrevista, así que lo haré yo.
Unas pistas: campus party, conferencia, “empezamos a relacionarnos”. En realidad, aquí falta una tercera persona: Paco Ragageles, el creador de la Campus Party valenciana. Negrillo, como apunta en su breve nota biográfica, es un empleado de Futura Interactiva, la empresa que creó Ragageles para gestionar la Campus Party. Y es en la Campus Party de 2001, en la que invitaron a Al Gore, cuando le conocieron. Pero no es exacto lo que cuenta Negrillo.
Lo cierto es que, en 2001, Gore todavía no hablaba del cambio climático. Se dedicaba a lloriquear por las elecciones “robadas”, y a presumir de haber inventado Internet. Durante un tiempo, su principal proyecto era crear una televisión participativa (dentro de poco dirá que inventó YouTube). Y en 2004 creó un fondo de inversión en empresas “sostenibles”, junto a David Blood, un conocido inversor londinense).
Aviso: no se les ocurra llamar a David Blood “especulador” ni “tiburón de las finanzas”. Y no se les ocurra relacionar los millones de dólares invertidos en negocios “ecológicos” con el interés de Gore por denunciar el cambio climático.
El caso es que Ragageles y Gore se cayeron bien, y un tiempo después Gore se asoció con Ragageles para crear una empresa de consultoría de alto nivel dedicada al desarrollo de la Sociedad de la Información. Durante un tiempo tuvieron como cliente a la Generalitat de Valencia, y estaban en negociaciones con algún ayuntamiento italiano. Ignoro si llegaron a hacer algo allí, y supongo que algún valenciano les podrá contar cómo les fue por aquí.
El caso es que, ahora, quien tiene la autorización de difundir el evangelio del cambio climático según Al Gore, no es Negrillo “el experto en cambio climático”, sino Negrillo “el empleado de Futura Interactiva”. No es un experto en cambio climático, sino un experto en montar macroeventos tecnológicos. Actividad muy respetable, pero que difícilmente le faculta para impartir doctrina sobre climatología.
Y es que lo de explicar las terribles verdades que revela Al Gore en su película es un negocio más. Gore no ha autorizado a una sola persona en España a utilizar sus medios porque sea la única persona cualificada desde el punto de vista de conocimiento, sino porque es empleado de su socio. Aquí el rigor científico importa entre poco y nada. Lo que importa es el dinero que Al Gore y Futura Networks ganen asustando a la gente.
Terror Gore y clima
Es innegable: el terror por el cambio climático ya está aquí. Y es más terrible aún de lo anunciado. O actuamos pronto y de manera contundente, o ya no tendrá remedio.
Es decir, lo que es innegable es que la campaña para denunciar el apocalipsis está lanzada a todo gas. En El Mundo, por ejemplo, tienen prácticamente una sección diaria dedicada a alarmarnos. Desde los intentos de censura en Weather.com hasta los actos de voluntarismo ingenuo de hoy, pasando por la ponderación y mesura habitual en nuestro Presidente, no hay día sin al menos una noticia dedicada a esta terrible amenaza.
Aunque por un lado creo que entrar en estos temas es como intentar razonar con un astrólogo, es cierto que puede haber personas sin formación científica que crean lo que leen en los periódicos y ven en la televisión. Así que, vamos a intentar poner un poco de perspectiva en todo esto.
Lo primero de todo es valorar el pretendido “consenso científico”. Para muchos, es el argumento definitivo: si todos los científicos están de acuerdo, tiene que ser verdad.
Pues no es así. La ciencia, al menos desde Galileo, no funciona por consenso, sino mediante el método científico. Es decir: observar, analizar, proponer explicaciones falsables (esto es, tales que se pueden realizar pruebas que confirmen la explicación o que demuestren que es incorrecta), probar las explicaciones y confirmarlas, rechazarlas o completarlas según el resultado de la prueba.
El consenso científico, por definición, está siempre cuestionado. Se basa, en el mejor de los casos, en datos de los que se dispone en un momento dado, junto a las herramientas de las que se dispone para analizarlos. La teoría de la relatividad, por ejemplo, no pudo ser probada experimentalmente hasta muchos años después de ser propuesta por Einstein.
Hay innumerables ejemplos de consenso científico que con el tiempo se han demostrado equivocados. Por ejemplo, la teoría de la deriva continental de Wegener fue ridiculizada prácticamente por todos los científicos de la época, hasta que treinta años después, ya fallecido Wegener, se confirmó que era esencialmente correcta (es lo que se conoce ahora como Tectónica de Placas).
Es decir, el consenso de los expertos vale para los críticos de arte o los juristas, pero no puede satisfacer a ninguna persona con una mínima formación científica. El problema, desgraciadamente, es que en nuestra sociedad está prohibido ignorar quién fue Velázquez, pero se puede considerar culta a una persona que no sabe nada acerca de Francis Crick. Para evitar el esfuerzo de pensar por sí mismos, y ante la falta de conocimientos de base con respecto a los cuales situar una idea o hipótesis científica, muchos prefieren fiarse de los “expertos”.
Únase a esto la desconfianza en las empresas y la hiperlegitimidad de las ONGs. Un estudio pagado por EXXON es automáticamente descartado por la inmensa mayoría de los ciudadanos, mientras que otro pagado por Greenpeace conseguirá titulares a toda página en los medios. Esto, sin necesidad de que nadie lea uno y otro informe, analice su contenido, sus métodos de trabajo y sus conclusiones.
Por último, muchas veces los supuestos expertos que apoyan el cambio climático no son tales. Como ejemplo, no sólo Al Gore, sino su profeta en España, a quien El Mundo dedicó una entrevista a página completa el 25de Enero. Juan Negrillo es “el único español que por ahora ha conseguido el aval para repetir las palabras de Gore con la misma presentación que se puede ver en Una verdad incómoda”. “EXPERTO EN CALENTAMIENTO GLOBAL”, proclama el antetítulo de la entrevista. Un científico comprometido e insobornable, de esos que sólo abandonan el laboratorio para alertarnos ante un peligro que ya está aquí, pensarán los lectores.
Pues no. Vean el perfil que publica el periódico al final de la entrevista:
Origen. Málaga, 1972. Ha vivido casi siempre en Valencia. Currículo. Ha organizado durante siete años la Campus Party y muchos otros eventos universitarios. Ha participado en proyectos sociales de inserción sociolaboral. Los próximos días 7 y 8 de febrero dirige la organización del primer Encuentro sobre Energía, Municipio y Calentamiento Global, que se celebrará en Ifema e inaugurará Al Gore. Más información en la página web www.emcg2007.com Aficiones. «Viajar, el cine, los idiomas…». Debilidades. «Me gusta el silencio. Un buen silencio». Virtudes y defectos. «Mi mayor virtud es también mi peor defecto, y es que me interesa todo».
Vaya. Se les ha olvidado poner la titulación, porque un experto en cambio climático seguro que tiene por lo menos un doctorado en física, pensarán los más inocentes. No. No hay doctorado en física. Ni en ninguna otra cosa. Busquen sus publicaciones sobre climatología, a ver si tienen más suerte que yo, porque no he encontrado ni un artículo en la gaceta local del barrio.
Pero, entonces, ¿cómo es que nada menos que Al Gore le ha elegido como única persona autorizada para repetir su presentación? Veamos qué cuenta el mismo Negrillo en la entrevista:
R.- Hace unos años le invitamos a dar una conferencia. Empezamos a relacionarnos, nos contó un día su presentación hace cuatro años con su portátil y al cabo de una hora estábamos temblando.
Temblar ante Al Gore podría ser todo lo que necesita una persona para tener autorización para divulgar su mensaje. Pero resulta que no es así. Y es que hay cosas que Negrillo no nos cuenta en la entrevista, así que lo haré yo.
Unas pistas: campus party, conferencia, “empezamos a relacionarnos”. En realidad, aquí falta una tercera persona: Paco Ragageles, el creador de la Campus Party valenciana. Negrillo, como apunta en su breve nota biográfica, es un empleado de Futura Interactiva, la empresa que creó Ragageles para gestionar la Campus Party. Y es en la Campus Party de 2001, en la que invitaron a Al Gore, cuando le conocieron. Pero no es exacto lo que cuenta Negrillo.
Lo cierto es que, en 2001, Gore todavía no hablaba del cambio climático. Se dedicaba a lloriquear por las elecciones “robadas”, y a presumir de haber inventado Internet. Durante un tiempo, su principal proyecto era crear una televisión participativa (dentro de poco dirá que inventó YouTube). Y en 2004 creó un fondo de inversión en empresas “sostenibles”, junto a David Blood, un conocido inversor londinense).
Aviso: no se les ocurra llamar a David Blood “especulador” ni “tiburón de las finanzas”. Y no se les ocurra relacionar los millones de dólares invertidos en negocios “ecológicos” con el interés de Gore por denunciar el cambio climático.
El caso es que Ragageles y Gore se cayeron bien, y un tiempo después Gore se asoció con Ragageles para crear una empresa de consultoría de alto nivel dedicada al desarrollo de la Sociedad de la Información. Durante un tiempo tuvieron como cliente a la Generalitat de Valencia, y estaban en negociaciones con algún ayuntamiento italiano. Ignoro si llegaron a hacer algo allí, y supongo que algún valenciano les podrá contar cómo les fue por aquí.
El caso es que, ahora, quien tiene la autorización de difundir el evangelio del cambio climático según Al Gore, no es Negrillo “el experto en cambio climático”, sino Negrillo “el empleado de Futura Interactiva”. No es un experto en cambio climático, sino un experto en montar macroeventos tecnológicos. Actividad muy respetable, pero que difícilmente le faculta para impartir doctrina sobre climatología.
Y es que lo de explicar las terribles verdades que revela Al Gore en su película es un negocio más. Gore no ha autorizado a una sola persona en España a utilizar sus medios porque sea la única persona cualificada desde el punto de vista de conocimiento, sino porque es empleado de su socio. Aquí el rigor científico importa entre poco y nada. Lo que importa es el dinero que Al Gore y Futura Networks ganen asustando a la gente.
Lo cual tampoco es ilícito en sí mismo. Bela Lugosi se hizo un nombre asustando a la gente con una capa negra y un par de colmillos. Se hizo enterrar disfrazado de Drácula, y hay quien afirma que llegó a creerse su papel. Lo cual es más de lo que podemos decir de Al Gore, Negrillo, y tantos otros “expertos en cambio climático”.
1 comentarioSobre el cambio climatico en Barrapunto
A raíz del último informe de la ONU sobre el cambio climático, que afirma entre otras cosas que sus efectos perdurarán durante mil años, Yonderboy ha escrito una entrada muy recomendable en Barrapunto. Además de escribir con corrección está llena de sentido común y de enlaces interesantes.
La verdad es que Barrapunto se está haciendo otra vez más interesante desde la aparición de Menéame. Hubo un tiempo en el que era imposible visitar Barrapunto sin encontrar decenas de comentarios escritos por auténticos australopitecos. Al parecer, estos individuos han migrado a Menéame, y ahora, como en los viejos tiempos, si quieres leer noticias sobre ciencia y tecnología puedes acudir a Barrapunto sin tener que llenarte de fango para encontrar algo de valor.
Si queréis comparar, mirad los comentarios sobre la polémica de la alcaldesa demagoga de Ciempozuelos en Barrapunto y en Menéame.
5 comentariosNorman Borlaug
No sé si muchos de mis lectores saben quién es Norman Borlaug. Premio Nobel de la Paz en 1970, es probablemente la persona que más vidas humanas ha salvado en toda la historia de la humanidad. Con toda probabilidad, es responsable de haber salvado la vida de más de mil millones de seres humanos.
Borlaug se crió en una granja de Iowa, y al final de la Segunda Guerra Mundial marchó a México, donde trabajó en la selección y mejora de variantes de trigo. Borlaug consiguió variantes de alto rendimiento y resistentes a las enfermedades. Como resultado, México se convirtió en exportador de trigo en 1963, y sus variantes se introdujeron en Pakistán e India, y después en otros países de Asia y África. Sus métodos fueron utilizados para mejorar otros cereales, creándose así lo que se ha llamado la “Revolución Verde“, que ha evitado que centenares de millones de personas en todo el mundo hayan muerto de hambre.
Borlaug es profesor en la universidad A&M de Texas. Ahora está luchando contra un cáncer, y hay un movimiento para concederle la medalla de oro del Congreso, el mayor reconocimiento civil en Estados Unidos.
Cito una frase de Borlaug:
“algunos de los ecologistas de las naciones occidentales son la sal de la tierra, pero muchos son elitistas. Nunca han experimentado la sensación física del hambre. Actúan desde cómodas oficinas en Washington o Bruselas. Si vivieran sólo un mes entre la miseria de los países en desarrollo, como lo he hecho yo durante cincuenta años, gritarían pidiendo tractores y fertilizantes y canales de irrigación y se indignarían con los elitistas que desde sus casas intentaran negarles estas cosas.”
En los años sesenta los ecologistas liderados por Paul Ehrlich profetizaban la muerte de millones de personas por inanición. Su respuesta era reducir la natalidad:
“Debemos tener control de natalidad en casa, esperemos que mediante un sistema de incentivos y castigos, pero también por obligación si los métodos voluntarios fallan”.
Después jugueteó con la idea de poner esterilizantes en el suministro de agua y racionar el antídoto para producir la población óptima. Descartó la idea, observando que todavía no era técnicamente posible.
Hoy, muchos ecologistas son absolutamente ignorantes de todo lo concerniente a la Biología en general y a la Ecología en particular, pero defienden creencias en virtud de las cuales todos los demás tenemos que cambiar nuestro modo de vida o seremos culpables de catástrofes indescriptibles. Mientras, científicos desconocidos para el gran público como Borlaug investigan, descubren cómo funcionan las cosas y desarrollan tecnologías que salvan cada día la vida de millones de personas en todo el mundo.
7 comentariosEl regreso del DDT
Una magnífica noticia:
Casi 30 años después de que se descontinuara el uso del DDT para controlar a la malaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el insecticida volverá a ser parte de su programa para erradicar la enfermedad.
Bien está reconocer los propios errores. Ahora, ¿quién les explica a estos que en realidad no ha pasado nada, y que lo pasado pasado está y pelillos a la mar?
5 comentariosLa felicidad
Happiness is a warm gun, cantaba John Lennon. Yeah, watever. Yo no soy quién para contradecir a Lennon. Y es que no es fácil saber en qué consiste eso de la felicidad, ni si es lo mismo para todos. Los sabios que escribieron la constitución de los Estados Unidos proclamaron el derecho a buscar la felicidad, no el derecho a la felicidad.
Por supuesto, esto no es obstáculo para que una ONG haya creado un índice de felicidad por países. Un índice en el que Estados Unidos sale muy mal parado (150 de 175) y en los primeros puestos están Vanuatu (1º), Colombia (2º) o Cuba (6º). Para calcularlo, no les basta con preguntar a la gente si es feliz, sino que utilizan, además de la expectativa de vida y un “índice de felicidad”, algo que llaman “huella ecológica”. Combinando las tres variables es como les sale su índice.
Cualquier persona sensata, ante estos resultados, diría: “nos hemos equivocado. Nuestro índice es una gran cagada. Vamos a rehacerlo.” A ver si no cómo explicas que los cubanos huyan por millares del paraíso de felicidad en el que viven y se jueguen la vida entre tiburones para llegar al infierno estadounidense.
Aunque a lo mejor el índice no es una chapuza, sino el reflejo exacto de los prejuicios de los “economistas” que lo han elaborado. Veamos qué dice Nic Marks, uno de los autores:
El objetivo del índice era demostrar que el bienestar no tiene que estar ligado a niveles altos de consumo.
Me lo temía. Partiendo de la base de que “el dinero no da la felicidad”, han hecho un índice según el cual los habitantes de países subdesarrollados son felices por definición.
Un día de estos voy a hacer un índice de desfachatez, en el que ser miembro de una ONG tendrá un plus de 50 puntos.
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