Dia de la patria
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Patriotismo inverso, patriotismo por necesidad. La patria decadente, menguante, pero último refugio frente a los totalitarios. La bandera rojigualda, tantos años desprecida y vergonzante, como arma. Aciertan Blanco y De la Vega: quiero utilizar la bandera contra otros.
Quiero utilizar la bandera de mi patria contra los que usan otras banderas para arrebatarnos nuestra libertad. Quiero usar la bandera, y la patria, contra los que llevan cien años usando banderas rojas para vivir de aquellos a los que dicen defender. Usar una bandera roja y gualda contra los que usan la bandera de su tribu para expulsar al diferente. Usar la bandera que hace treinta años utilizamos para inventar un país de todos contra lo que esgrimen banderas tricolores para resucitar unos muertos y una guerra.
La patria es instrumento. Hoy y aquí es lo que garantiza la poca o mucha libertad que tengo. Pero no es eterna: se puede joder un país. Se jodió Perú, se jodió Argentina, se jodió Alemania, se jode Venezuela. La libertad no se gana para siempre. Para siempre solo es la lucha por la libertad, porque siempre habrá totalitarios.
No es la patria paella, flamenco, toros y olé. Es una patria de locos que fueron al fin del mundo y crearon un imperio en un continente que no existía. La patria de locos que se enfrentaron con palos, piedras y guadañas al ejército de Napoleón. La patria de locos que creyeron que derrotado el francés podían crear un país libre. La patria de miles de locos que prefirieron el martirio antes que la apostasía.
No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimiento de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza.
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la manera,
señores de la labranza.
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada. a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habréis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Defendamos la bandera. Defendamos la patria. Defendamos la libertad.
3 comentariosLibertad para quemar la bandera
El Congreso estadounidense ha aprobado una enmienda constitucional que permitiría a los legisladores prohibir la quema de banderas. Scott Adams dice algo bastante sensato con respecto a esto:
Amo a mi bandera. Pero los símbolos son cosas personales, y cualquiera es libre de interpretarlos como considere adecuado. Para mí, una bandera que NO se me permite quemar es un símbolo de que el gobierno es demasiado intrusivo en mi vida. Y es un insulto para cualquiera que haya muerto defendiendo la libertad. [...]
Me parece que lo extraordinario de la bandera es que simboliza algo inherentemente indestructible: el concepto de libertad. Puedes quemar la bandera tantas veces como quieras y el concepto de libertad no solo sigue ahí; es más fuerte. Me gusta eso de mi bandera. Incluso diría que es lo mejor de mi bandera.
Mañana, en Estados Unidos, habrá decenas de miles de banderas ondeando por todo el país. En casas, en comercios, en organismos oficiales, en todas partes. Es el Día de la Independencia, y los americanos, en su inmensa mayoría, están orgullosos de ser lo que son y de su historia. Así que unos pirados quemando la bandera no hacen más que reforzar la pertenencia del resto a un grupo de ciudadanos que hace 230 años consiguieron ser libres.
Pero aquí es diferente. Aquí creemos que la bandera es franquista, aunque tenga más de doscientos años. Aquí no es un pirado el que quema la bandera, sino decenas de alcaldes los que se niegan a colgarla en el Ayuntamiento. Aquí tenemos un partido en el Gobierno que protestó porque en una de las plazas de la capital se colocara una bandera de gran tamaño y se le rindiera un homenaje periódico.
Una bandera es un símbolo, y como otros símbolos muchas veces se usa para manipular a las masas. Pero si queremos evitar que la usen los extremistas, los estatistas y los manipuladores, más vale que empecemos a defenderla los que aspiramos a que la patria, como en Estados Unidos, sea nada más y nada menos que la garante de las libertades individuales.
[ACTUALIZACIÓN]Qwerty apunta esto:
- El Congreso no ha aprobado nada. En EEUU, el Congreso es el conjunto de ambas cámaras (el Senado y la Cámara de Representantes). De momento esta enmienda sólo la ha conseguido aprobar la Cámara (varias veces, de hecho) pero siempre ha fallado al conseguir la mayoría de dos tercios en el Senado.
- La noticia es de junio del 2005
Y tiene razón. Lo que ha motivado el post de Scott Adams, (y el mío) es que el debate se debe reavivar cada vez que se acerca el 4 de Julio.
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