Diarios de las Estrellas

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Google y el CO2

¡Google es culpable del calentamiento global! ¡Dos búsquedas en Google producen tanto CO2 como calentar una tetera! El domingo Internet bullía con el reportaje que publicaba el Times acerca del consumo de energía (y la producción de CO2) que suponen webs como Google, Second Life o Twitter.

Ahora resulta que el reportaje era en realidad un publirreportaje. Google ha desmentido que los cálculos que se hacían se aproximaran siquiera a la realidad. Y el físico entrevistado, un tal Wissner-Gross, dice que él nunca habló de teteras, y que en realidad se refería al consumo conjunto entre los servidores de Google y nuestro ordenador, que el Times citó mal sus declaraciones y que pidió una corrección. Lo cual no le ha impedido aparecer en numerosos medios de comunicación explicando eso del consumo energético en el uso de Internet.

¿Por qué digo que es un publirreportaje? Porque el Times meciona que Wissner-Gross “has also set up a website www.CO2stats.com”. Lo que sugiere que es un sitio para informar del problema, una herramienta para concienciar. Pero no. CO2stats es una empresa, creada por el propio Wissner-Gross, cuyo modelo de negocioconsiste en ofrecer a empresas comprar energía renovable para neutralizar su impacto ambiental y conseguir unos sellos “Green Certified” para su web.

Es decir, que todo el escándalo tenía motivos económicos, y el Times ha facilitado la publicidad y el subsiguiente negocio de este avispado emprendedor con su “periodismo de calidad”. Si es que tienen razón los que dicen que el capitalismo tiene la culpa del problema del CO2. Solo que es al revés de lo que ellos creen, claro. Son los capitalistas como Wissner-Gross o Al Gore los que han creado un problema inexistente para lucrarse a nuestra costa.

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Que es el efecto invernadero

¿Qué es el efecto invernadero?

Fácil: es el que se produce en los invernaderos, o en sistemas similares.

Es decir: en un sistema sin aire ni otros filtros en el que incide una radiación, parte de los rayos que llegan a la superficie la calientan, pero otra parte “rebota” y escapa al exterior. En un invernadero los cristales no son totalmente transparentes a la energía, por lo que reflejan parte de los rayos solares (que no llegan al interior). De la energía que llega al interior del invernadero, una parte “rebota”, pero es reflejada por los cristales hacia el interior, por lo que vuelve a calentar la superficie, en lugar de escapar. Por esto, en los invernaderos (y en los coches aparcados al sol) hay más temperatura que en el exterior.

Algunos gases tienen un efecto similar al de un invernadero: “reflejan” parte de la energía del Sol, pero “capturan” parte de la que refleja la Tierra. Aunque con otro fundamento físico, porque las moléculas de gas no actúan sobre la radiación como las moléculas de un cristal o un vidrio, el efecto es similar: el planeta que tiene una atmósfera con gases de efecto invernadero se calienta.

Lo cual en principio es estupendo: si no tuviéramos una atmósfera que nos hiciera de “invernadero” nuestro planeta sería muy parecido a Marte: tan frío que sería muy difícil o imposible encontrar agua líquida. Claro que el otro extremo también es malo: Venus tiene una atmósfera más densa, con más gases de efecto invernadero, y allí las temperaturas alcanzan los 500ºC.

A los seres vivos del planeta Tierra, que dependemos del agua líquida, nos encanta vivir en un planeta que la tiene en abundancia y que tiene además unas temperaturas tan adecuadas para que la química orgánica funcione de maravilla.

El problema que se plantea, por tanto, no es si el efecto invernadero es malo (que no lo es) sino si la emisión artificial de gases de efecto invernadero puede hacer aumentar las temperaturas hasta el punto de hacerlas inadecuadas para toda la vida, o al menos para la vida de los seres humanos, o siquiera para la vida de los seres humanos tal como la disfrutamos en occidente.

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El calentamiento global produciria desertizacion

¿El calentamiento global produciría desertización?

Si hacemos caso a Greenpeace, está claro que sí. En El Mundo son más radicales, y directamente pintan a un planeta entero achicharrado.

En realidad, nadie puede asegurar que sabe cómo se comportarán los ecosistemas en el caso de un aumento de las temperaturas. Predecir el futuro de un sistema complejo alejado del equilibrio no es ciencia, sino adivinación. No se puede hacer de manera fiable, por muchos ordenadores y muchos modelos que se tengan.

Lo que sí podemos saber es qué sucedió en el pasado, cuando los niveles de CO2 eran muy superiores a los de ahora. Podemos saberlo porque hay registros fósiles de plantas y animales, y la paleontología puede ayudarnos a conocer en qué medio vivían aquellos seres.

Y lo que sabemos es que las épocas de gran concentración de CO2 y más temperatura no coinciden con climas desérticos, sino con el desarrollo de una vegetación exuberante. Y es que el desierto no tiene nada que ver con el calor, sino con la falta de agua. A las plantas el calor y el CO2 les sientan fenomenal. Por eso se han inventado los invernaderos.

Por tanto, lo único que podemos decir (que tenga alguna base científica) con respecto al calentamiento global y la desertización es que, si nos basamos en la experiencia, un aumento del CO2 y la temperatura no produciría desertización, sino todo lo contrario.

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Que cantidad de CO2 emitimos los seres humanos

¿Qué cantidad de CO2 emitimos los humanos?

No es fácil saberlo. Es cierto que hay un aumento de CO2 al menos desde los años 60, pero no es trivial determianr qué parte de ese aumento es responsabilidad de los seres humanos, porque las emisiones de CO2 tienen distintos orígenes.

Las contribución por la respiración de los seres humanos es fácilmente calculable: cada persona emite al año 0,37 toneladas. Como somos alrededor de 6.000 millones, emitimos 2,4 miles de millones de toneladas de CO2.

Se da como cierta la cifra de 27 miles de millones de toneladas al año debidas a la humanidad, incluyendo la quema de combustibles, la deforestación y la producción de cemento. El problema es que de alguna de estas actividades sí hay un cierto control, y podemos por tanto conocer su magnitud, pero de otras no tanto.

En las naciones desarrolladas, que obtienen su energía del carbón, el petróleo y el gas, podemos saber el CO2 que se produce. Pero la deforestación y la quema de madera y otros materiales que se realiza en el tercer mundo es muy difícil de determinar. La deforestación puede apreciarse mediante imágenes por satélite, pero es difícil trasladar una imagen de una zona quemada o talada a toneladas de carbono.

En cualquier caso, dando como cierta la cifra de 27 gigatoneladas, casi el 10% lo producimos respirando.

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Hay mas CO2 que nunca

¿Hay más CO2 ahora que nunca?

No. Esta es la gráfica de los niveles de CO2 desde que en la Tierra hay vida:

paleocarbon.gif

Como veis, en el Cámbrico, hace 500 millones de años, la concentración de CO2 llegó a alcanzar las 4.000 partes por millón (p.p.m.). Un orden de magnitud más que ahora. Y en ese ambiente cargado de CO2 prosperaron grandes insectos, evolucionaron los anfibios y se desarrollaron las plantas con tallo.

Probablemente estas plantas fueron las responsables de que los niveles de CO2 se redujeran en la Era Primaria hasta niveles inferiores a las 500 p.p.m. (muy similares a los actuales). Pero muchas de esas plantas quedaron enterradas, se convirtieron en carbón, y dejaron de “secuestrar” el CO2 que emiten los volcanes. Así que los niveles volvieron a subir y en el triásico superaron otra vez las 1.000 p.p.m.

Si a un dinosaurio climatólogo le hubieran preguntado qué niveles de CO2 son alarmantes, probablemente hubiera explicado que niveles de CO2 por debajo de 1000 p.p.m. son incompatibles con la vida tal y como se conoce en la Era Secundaria y supondrían la muerte del planeta por congelación.

Los cambios en la concentración de CO2 han sido constantes en la historia de la Tierra, y lo cierto es que los niveles actuales son anormalmente bajos.

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Es un contaminante el CO2

¿Es un contaminante el CO2?

En 1.998 la administración norteamericana decidió que el CO2 era un contaminante, pero en 2003 revocó esta decisión. Sin embargo, en Junio de 2007 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha decidido que el CO2 sí es un contaminante. Para los estadounidenses, esto tiene enormes implicaciones económicas, porque la emisión de sustancias contaminantes está regulada por Ley, y obliga a modificaciones en los sistemas que los producen.

Si los jueces del Tribunal Supremo y los partidarios de considerar al CO2 un gas contaminante fueran coherentes, deberían suicidarse inmediatamente. Cada uno de esos jueces emite cada día algo menos de un Kg de CO2 a la atmósfera, simplemente por el hecho de respirar. Como son 9 los jueces, esto supone que cada año emiten tres toneladas de CO2 entre todos. Y eso siendo conservadores, porque si alguno de ellos hace deporte, acelera el intercambio de gases y produce más contaminación.

Aunque suicidarse también tiene problemas a corto plazo: tanto la descomposición de los cadáveres como su cremación emiten CO2. Y es que estamos hechos fundamentalmente de agua y Carbono (la C en el CO2).

Considerar agente contaminante a algo que emitimos simplemente por estar vivos ya es un problema, pero hay más. Resulta que el CO2 es una de las sustancias esenciales para que las plantas elaboren su alimento. Y los seres vivos que no somos capaces de utilizar el CO2 directamente para construir nuestras moléculas, nos vemos obligados a alimentarnos directa o indirectamente de los que sí tienen un metabolismo capaz de hacerlo.

Dicho de otro modo: casi todos los seres vivos (y de ellos todos los seres vivos que puedes ver) estamos hechos de CO2. Considerar contaminante a una sustancia esencial para todos los seres vivos solo es posible si eres un juez sin una mínima formación científica o un ecologista fanático.

[ACTUALIZACIÓN] He corregido el dato del número de jueces del Tribunal Supremo, gracias a Daniel. 17 son los presidentes que ha tenido (debería haber visto que en la última columna del documento que he consultado aparece la fecha en que dejaron el servicio, y el primero lo hizo en 1795).

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Es el CO2 un veneno

¿Es el CO2 un veneno?

Cualquier sustancia puede ser un veneno en la dosis adecuada. El oxígeno, por ejemplo, empieza a ser peligroso a partir de una concentración del 50% a la presión del nivel del mar. En la actualidad la concentración de oxígeno en el aire que respiramos es del 21%.

El CO2 compite con el oxígeno para asociarse a la hemoglobina, por lo que respirar concentraciones elevadas de CO2 puede provocar asfixia. Se ha dado el caso de personas que han fallecido por respirar aire con elevadas concentraciones de CO2 producido por actividad volcánica.

A partir de un 10% de concentración pueden empezar a notarse los efectos perjudiciales, que pueden producir daños físicos si esa situación se prolonga. Para vuestra tranquilidad, la concentración normal en los alvéolos pulmonares es del 6,5%, y el aire que expulsamos tiene una concentración de entre el 3% y el 4%. El aire que respiramos tiene una concentración de CO2 algo inferior al 0,04%.

Pero tan peligroso como respirar demasiado CO2 es respirar demasiado poco: si hiperventilamos, es decir, si respiramos muy rápido aumentamos la concentración de oxígeno en la sangre y disminuimos la de CO2, lo que puede producir asma.

Resumiendo: el CO2 no es un veneno en condiciones normales. Es una sustancia fundamental en nuestro metabolismo, y lo producimos de manera natural al respirar. Para que la concentración de CO2 en al atmósfera fuera directamente perjudicial para nuestra salud, tendría que aumentar en tres órdenes de magnitud.

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Tontadas

No debería haberlo hecho, pero no he podido evitarlo. He visto el post de JCR y me he lanzado a seguir el enlace. La web es peor que el anuncio. Ahora ya no hay dos posturas, el apocalíptico y el integrado. Ahora resulta que el apocalíptico ha decidido lavarse un poco, sonreír y hacer una web moderna y amigable. Con un buen diseño, pero un mensaje para tontos.

Sólo dos ejemplos.

La amenaza más grave para nuestro planeta sigue siendo el efecto invernadero, provocado por las más de 1.000 toneladas de gases contaminantes que llegan a la atmósfera por segundo.

Entonces ¿qué hacemos?
Utilizar biocombustibles.

Yo tengo otra idea: estudiar química. Al menos al nivel de ESO. Así el espabilado que ha escrito eso aprendería que la combustión del biocombustible genera CO2 y H2O, igual que sucede con los combustibles derivados del petróleo. Y con todos los combustibles basados en compuestos de Carbono e Hidrógeno, que son la mayoría.

El sol, el viento, el agua, son fuentes inagotables de energía que contaminan tan poco que el impacto medioambiental que provocan es mínimo.

Vamos a ver, ¿este tío no se da cuenta de que contaminación e impacto medioambiental no son lo mismo? ¿Es que nunca ha visto un parque eólico? ¿O tal vez no ha oído hablar de la presa de las Tres Gargantas?

Me da pereza entrar a discutir otra vez la consideración del CO2 como “gas contaminante”, (o del H2O, que seguro que al que ha escrito esto le dices que los tubos de escape de los coches emiten mucho H2O y lo prohíbe) explicar que no hay ninguna evidencia científica del calentamiento global, ni mucho menos de que sea producido por el hombre o de que tenga algo que ver con la generación de CO2, o explicar las ventajas de la energía nuclear como “no contaminante y de bajo impacto medioambiental”. Si alguna vez tengo ganas y tiempo, volveré a sostenibilidad. com, porque es una mina que daría juego para un montón de posts.

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Otra de la respetable y rigurosa prensa escrita

Titular de La Razón:

España es el país industrializado que más contamina

En la primera frase del artículo:

España es el país industrializado en el que más han aumentado las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1990, año de referencia para el Protocolo

Vamos a ver ¿tan difícil es entender la diferencia entre “el que más contamina” y “en el que más ha crecido la contaminación”? ¿O es que pretenden que creamos que España emite más CO2 que todo Estados Unidos?

No se fíen de los blogs, que no son rigurosos ni tienen procedmientos de revisión editorial, dicen. Je.

Y eso sin entrar en el fondo del artículo. Porque ¿acaso se le ha ocurrido al tal F. Martínez que las dos cifras que aparecen en la esquina superior derecha de este cuadro tienen algo que ver? ¿El que una economía crezca el doble que otra no tiene nada que ver con el aumento del consumo de energía?

Y por otro lado, lo de que el CO2 es contaminante es cuestión de opiniones. A las plantas les encanta el CO2. Cuanto más, mejor. Para las plantas, para todas las plantas, el CO2 no es un contaminante: es comida. Ya sé que hay quien dice que el CO2 produce efecto invernadero, pero es que el H2O también (y más que el CO2). Y calificar al H2O de contaminante es un pelín exagerado, hasta para los ecologistas más radicales.

No sé en qué momento hemos pasado de considerar gases contaminantes a los verdaderamente perjudiciales, como los derivados del azufre o el CO (monóxido de carbono), a considerar agente contaminante a algo que nuestro cuerpo produce continuamente, en cantidades que superan los 650 litros diarios, y que es imprescindible para que las plantas puedan vivir.

En fin, si queréis entreteneros un rato, o echaros a llorar, dad una vuelta por Junk Science. Ahí, en la portada, podéis ver lo que desde Febrero de 2005 nos ha costado Kioto, lo que hemos conseguido invirtiendo esa enorme cantidad de dinero, lo que nos cuesta que la malaria siga actuando gracias a la prohibición del DDT, y las personas que han muerto porque a los ecologistas les importa más la posibilidad remota de que un huevo de águila tenga la cáscara más delgada que la certeza de la muerte de millones de personas concretas y reales.

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Del calentamiento global

Vía Desde el Exilio, llego a un post del MSV sobre el calentamiento global. Parece una broma, pero en realidad tiene exactamente la misma base científica que el protocolo de Kioto.

Recordemos el meme que ahora está más extendido: la humanidad, al generar CO2, que es un gas que produce un efecto invernadero, está provocando un cambio en el clima a nivel mundial, que produce todos los fenómenos anormales que observamos en los últimos tiempos (aumento de la temperatura, sequías, huracanes, incluso tsunamis para los más ignorantes). Si no le ponemos remedio controlando la emisión de CO2, el aumento será irreversible y la humanidad vivirá un infierno catastrófico. Sólo los propagandistas a sueldo de las multinacionales se oponen a esto.

Vayamos por partes, que diría Jack el Destripador:

  • El CO2 es un gas que produce efecto invernadero.
    Cierto. Pero también el vapor de agua produce efecto invernadero, y en mucha mayor medida que el CO2. De hecho, esta es una experiencia que todos tendréis: en invierno, los días sin nubes son más fríos que los nublados, porque las nubes, al reflejar de vuelta a la tierra la luz del sol provocan un aumento de la temperatura en la superficie. También el metano, que se libera a la atmósfera en gran cantidad debido a los procesos intestinales de los grandes herbívoros, produce efecto invernadero. De modo que no sabemos si sería más eficaz matar a todas las vacas que cerrar las fábricas para reducir el efecto invernadero.

    Por otro lado, el efecto invernadero es el que permite que en la Tierra haya agua líquida, y por tanto vida. En Marte casi no hay efecto invernadero, porque no hay apenas atmósfera, y cuando no le da el sol directamente hace un frío que pela. Cierto que en Venus el efecto invernadero produce unas temperaturas poco recomendables, pero en general en la Tierra nos ha venido muy bien en los últimos 3.000 millones de años.

    Y por si alguien lo ignora, el CO2 es menos venenoso que el oxígeno. Usted, querido lector, está liberando ahora mismo CO2 simplemente por el hecho de respirar. Y este CO2 le viene muy bien a esa plantita que tiene en el alféizar de la ventana, que lo utiliza para sintetizar alimentos, liberando de paso el oxígeno que usted respira.

  • El incremento de CO2 está produciendo un cambio en el clima a nivel mundial.Primero habría que demostrar que el clima está cambiando. Y no vale decir “cuando yo era niño nevaba un montón, y este verano ha hecho un calor insoportable”. Hay que utilizar datos objetivos, y a poder ser series que incluyan datos anteriores a la revolución industrial, para poder comparar. El problema es que estas series no existen.

    De hecho, en esta página de la NASA en la que se explican las medidas de temperaturas estratosféricas y troposféricas obtenidas a través de satélites (que son más fiables que los observatorios locales, que entre otras cosas sólo miden la temperatura local) se explica que por los registros que tienen desde 1979 hasta la fecha, no se puede decir que exista calentamiento global. Es más, el aumento más significativo se produce en 1998, debido al efecto de la corriente de El Niño.

    Pero supongamos que sea cierto que se ha producido un aumento de las temperaturas en el siglo XX. Aún así, habría que demostrar que se debe al incremento de CO2, y no a la muerte de Stalin. Y aquí tampoco vale la intuición. El que dos fenómenos estén correlacionados no implica que uno sea causa del otro. También podríamos decir que el incremento en las temperaturas está produciendo una mayor concentración de CO2 en la atmósfera. Si no hay una explicación científica para la causa, la simple correlación no sirve.

  • El cambio climático produce fenómenos anormales: huracanes, sequías, tsunamis…Aquí ya sí que tenemos que hacer un auténtico acto de fe. Si es complicado medir el incremento de la temperatura de manera fiable, ¿cómo podemos saber que los huracanes son ahora más frecuentes o más violentos? No sirve el número de víctimas o los destrozos, porque cualquier área por la que pase un huracán ha aumentado espectacularmente de población en los últimos cien años. Se podría medir la velocidad, o algún otro parámetro intrínseco al huracán, pero el problema es las mediciones de hace cien años o no existen o no son fiables.

    De modo que cualquier referencia a estos fenómenos hay que ponerla en cuarentena, al menos hasta que tengamos evidencias sólidas en que fundamentar nuestras hipótesis.

  • Si no rectificamos y limitamos las emisiones de CO2, el cambio será irreversible y catastrófico
  • Aquí nos adentramos ya en la adivinación del futuro, que es uno de mis temas favoritos. Resulta que no sabemos qué parte del efecto invernadero se debe al CO2. Resulta que no sabemos hasta qué punto los sumideros de CO2 pueden absorber el exceso de CO2 producido. Resulta que no tenemos un modelo capaz de predecir con precisión la temperatura media dentro de un año.

    Pero hay científicos capaces de pronosticar la temperatura media en el 2100. Claro que no a todos les sale lo mismo. Unos dicen que el calentamiento será de 3-4º, y otros que de 11º.
    Teniendo en cuenta que la temperatura media de la Tierra es de 17º, esto significa una variación de entre un 17% y un 64% con respecto a la temperatura actual. Lo que traducido a un lenguaje normal significa: “esto se va a calentar mogollón, pero no tenemos ni idea de cuánto exactamente”.

    Y es que predecir el futuro tiene sus ventajas, porque dentro de cien años ninguno de nosotros podremos recordarles a estos científicos que sus predicciones no se han cumplido. Al menos, algo han aprendido desde 1970, cuando predecían un descenso de 11 grados para el año 2000 que llevaría directamente a una glaciación. Ahora las predicciones las hacen a 95 años, y así nadie les podrá llevar la contraria hasta después de muertos.

  • Sólo los que están a sueldo de las multinacionales se oponen a la teoría del cambio climático.Esto es, si les llevas la contraria es porque tienes intereses ocultos. Ahora bien, ¿quién es el promotor de Kioto? El IPCC. Según Wikipedia:

    El IPCC, que se fundó para evaluar los riesgos de los cambios climáticos inducidos por los seres humanos, atribuye la mayor parte del calentamiento reciente a las actividades humanas

    Es decir, un organismo cuyos miembros perderían su trabajo si encontraran que no hay relación entre la actividad humana y el cambio climático, encuentra que la mayor parte del cambio climático se debe a la actividad humana. Pero éstos seguro que son objetivos, y que si hubieran encontrado que la actividad humana no tiene nada que ver, se hubieran ido a casa tranquilamente.

    En resumen: estoy tan dispuesto a creer que la muerte de Stalin es la causa del calentamiento global como que se debe a la contaminación por CO2, porque tengo la misma evidencia científica para las dos hipótesis: ninguna.

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