El New York Times anunciaba la crisis hace 9 años
Vía Techcrunch llego a una noticia del New York Times en la que habla de cómo Fannie Mae iba a facilitar los préstamos a minorías con problemas. Comenta Mike Arrington que cada vez que nos encontramos en una crisis podemos señalar a una estupidez del gobierno que hizo el desastre inevitable.
Y este es el caso. En el artículo del New York Times explican como la Administración Clintón presionó a finales de los 90 a instituciones como Fannie Mae, que proporcionaban el crédito a los bancos que hacían las hipotecas, para que relajaran las condiciones para acceder a una. Esto decía el NYT en septiembre de 1999:
En Julio, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (DVDU) propuso que para el año 2001, el 50% del portfolio de Fannie Mae y Freddie Mac estuviera compuesto de préstamos a personas de ingresos bajos y moderados. El último año, el 44% de los préstamos que Fannie Mae compró era de estos grupos.
El cambio de política llega al mismo tiempo que el DVDU investiga alegaciones de discriminación racial en los sistemas automatizados de aprobación que Fannie Mae y Freddie Mac usan para determinar si a un candidato se le puede conceder un crédito.
Es decir: el gobierno decide que las minorías raciales no obtienen el porcentaje de crédito que deberían tener, y decide actuar. Como suele ser habitual, utiliza todo el poder de coacción que tiene, acusando de discriminación racial, para conseguir que las empresas se plieguen a sus deseos. La semilla del desastre está sembrada.
Hasta ese momento, Fannie Mae y Freddie Mac prestaban según criterios racionales, a gente que podía devolver el préstamo. La gente que no podía acceder a uno de esos créditos vivía de alquiler, o pagaba intereses más altos a prestamistas que asumían más riesgo (y compensaban su mayor número de impagos con esos intereses elevados).
El gobierno interviene, los negros e hispanos pueden comprarse casas baratas, y todos felices. Clinton se va, gana Bush, y no se le ocurre levantar la presión sobre las entidades de crédito para volver a la racionalidad. Sería un suicidio político quitar las casas a los pobres. Lo que le faltaba es que le acusaran de racista.
Y es que las medidas demagógicas son muy fáciles de tomar, pero muy difíciles de rectificar. Es el mismo tipo de mecanismo perverso que funcionó con el PER cuando el PP gobernaba: ¿cómo iba a quitar el pan de la mesa a los pobres parados andaluces?
Así que Bush miró para otro lado, y las empresas de crédito siguieron actuando irracionalmente. Al fin y al cabo, si el gobierno las había metido en esto, el gobierno las sacaría del problema cuando llegara…
Poco a poco, todo el sistema financiero se corrompe. Se empieza a ver como seguro lo que antes era arriesgado. Entre los incentivos de todos los agentes, desde oficinistas de una sucursal de banco a altos ejecutivos, los préstamos a insolventes se convierten en un criterio más para alcanzar la parte variable de su sueldo, así que siguen alimentando la máquina. Los precios de las casas suben, empujados por la entrada masiva de minorías al mercado, así que el efecto perverso se contagia a personas de clase media que compran viviendas por mucho más dinero de lo que valían pocos años antes.
Hasta que, como era inevitable, llega un momento en el que todo se derrumba.
Y entonces se habla de fallos de mercado, de falta de control, de que el gobierno tiene que intervenir más y controlar más…
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