La indignación de los árabes
Mark Steyn habla sobre la reacción de la “calle árabe”, como la llamaban en los medios estadounidenses, y la situación de Al-Zarqawi. Traduzco algunos párrafos, pero no perderíais el tiempo si lo leyerais entero.
Comments are off for this postEl viernes, la supuestamente explosiva “calle árabe” finalmente explotó, en la mayor manifestación contra Al-Qaeda o sus afiliados que se haya visto en Oriente Medio. “¡Zarqawi”, gritaron 200.000 jordanos, “desde Amman te decimos, eres un cobarde!”. [...]
No sé como define Atentados Suicidas Islamistas para Torpes un “objetivo blando” pero una boda jordano-palestina en la zona pública de un hotel en un país musulmán sin tropas infieles debe ser algo bastante próximo al más blando de los objetivos de todos los tiempos. Lo que es incluso es más revelador, miren a quién envió Zarqawi a reventar a sus hermanos musulmanes: ¿por qué envió a Ali Hussein Ali al-Shamari, uno de sus más fieles lugartenientes, a morir en una operación que no requería prácticamente ninguna habilidad?
Bueno, por definición es difícil encontrar terroristas suicidas con experiencia. Pero la presencia del señor Shamari sugiere al menos que la “insurgencia” está teniendo dificultades para cumplir con sus objetivos de reclutamiento. Aunque sea muy admirada en occidente, los insurgentes de salón como Michael Moore parecen no tener mucho deseo de pasar a la acción. El señor Moore comparó a la panda de Zarqawi con los “Minutemen” de la revolución americana, dispuestos a acudir al campo de batalla en un minuto. Pero, el concepto de Minutemen que se autodestruyen depende del a menudo exagerado optimismo de las paradas de autobús de Londres: habrá otro en un minuto.
Al hemano del señor Shamir, Thamir al-Rashawi, la mano derecha de Zarqawi y el “Emir de al-Anbar” (esto es, el Triángulo Suní) le mataron las tropas estadounidenses en Faluya el año pasado. Sus otros dos hermanos y su cuñado murieron en enfrentamientos con el enemigo este año. Enviar a un superviviente de tu velozmente menguante círculo de confianza a explotarse en una boda palestina no es una señal de fuerza.
No es un kamikaze, le han asesinado
A estas alturas, ya no sorprende la noticia de que la resistencia iraquí utilice a un niño para atentar contra la policía. Al fin y al cabo, ya lo hicieron con un deficiente mental. Si tienes dificultades para encontrar suicidas adultos y eres un asesino sin escrúpulos, no hay problema. Al fin y al cabo, no hay mucha diferencia entre poner el cinturón a un niño y lanzar un coche bomba contra un grupo de críos que rodean a unos soldados americanos a los que piden caramelos y regalos.
Es bueno que El Mundo, que en la noticia de Julio no usó la palabra terrorista, y sí insurgencia, haya incorporado a su vocabulario ya este término. A ver si no se les olvida quiénes son los que atentan en Iraq contra sus ciudadanos, contra su gobierno elegido democráticamente por primera vez en su historia, y contra los soldados de varios países que están trabajando para construir un país decente.
Pero también sería bueno que fuéramos más prudentes a la hora de utilizar palabras como suicida o kamikaze. Los kamikazes sabían lo que hacían cuando lanzaban sus aviones contra los barcos americanos. Y un suicida lo es si decide matarse a sí mismo.
Un niño de diez o doce años al que le ponen un cinturón y le dicen “aprieta el botón cuando estés cerca del policía”, no es ni suicida ni kamikaze. Es una víctima más de los terroristas.
Comments are off for this postYa sabemos algo de la Alianza… y es peor de lo que pensábamos
Tengo serias dudas sobre la salud mental de Mayor Zaragoza. Alguien capaz de decir esto:
calificó de “gran disparate” el decir “que no se toque la Constitución”, porque “hay muchas cosas que hay que modificar siempre al cabo de unos años”, aunque añadió que hay “artículos fundamentales” que “no se pueden tocar”.
Sólo puede ser un orate incapaz de ver sus propias contradicciones en una frase o un aspirante a dictador (“Yo digo lo que es un artículo fundamental que no se puede tocar, y cualquier otra opinión es un disparate”).
Aparte de las sarta de majaderías sólo explicables por el agradecimiento al político que le ha conseguido otro cargo en la ONU, ahora con la excusa de la Alianza de Civilizaciones, la guinda llega al final, cuando empieza a concretar los primeros frutos de esta Alianza:
se declaró a favor de tomar medidas para eliminar los estereotipos entre culturas (el embajador en misión especial para la Alianza de Civilizaciones, Máximo Cajal, citó como ejemplo la revisión de manuales escolares), pero también de otras de impacto más rápido, como facilitar a los medios de comunicación occidentales una traducción rápida de las noticias de los medios árabes, y viceversa
Pueden revisar los libros escolares que quieran, pero hoy mismo hemos podido comprobar en qué consiste la igualdad entre sexos y los derechos humanos para nuestros alianzables musulmanes. Por muchos libros de texto que censuren, cada vez tenemos más información, y cada vez más personas tenemos más claro que un requisito para entrar en la alianza de civilizaciones debe ser estar civilizado, y hoy por hoy la mayoría de los musulmanes no lo están.
En cuanto al otro tema, el de la “traducción rápida de noticias de medios árabes”, ¿es que este ignorante no conoce a MEMRI? Ya hacen eso, y lo hacen extraordinariamente bien. Claro que el resultado seguramente no es el que le gustaría a MZ, porque muestran una prensa árabe sesgada, aterradoramente militante, sumisa al poder y ferozmente antioccidental.
De modo que si MZ quiere gastarse nuestro dinero en un servicio de traducción que ya existe, o es para llevarse cacho, o es para darnos a conocer lo que a los golfos alianzadores les gustaría que fuera la prensa árabe, y no lo que en realidad es.
Por cierto, si de verdad le preocupa el asunto de la prensa árabe y quiere que podamos compartir con ellos nuestros valores de libertad, igualdad y respeto a los derechos humanos, podría pasarse de vez en cuando por la web de Arab Press Freedom Watch, donde sí se preocupan por los periodistas árabes que intentan ejercer como tales (y acaban sufriendo las consecuencias).
2 comentariosMark Steyn entiende mejor a los terroristas que Zapatero
Y lo demuestra en este artículo en el periódico The Australian. Leedlo entero, pero por si acaso no sabéis inglés o sois muy perezosos, os traduzco algunos párrafos imprescindibles.
Estaba detrás de un coche en Vermont, en los USA, el otro día; tenía una pegatina con la palabra “COEXIST”. Es uno de esos sentimientos queridos por los progres occidentales, uno diseñado principalmente para adular su sentimiento de superioridad moral. La C era la media luna islámica, la O el signo hippie de la paz, la X la estrella de David y la T la cruz cristiana. Muy bonito, difícil de discutir. Pero la realidad es que es el primero de esos símbolos el que tiene un problema con la coexistencia. Quita la media luna de la ecuación y no necesitarás esa pegatina en absoluto. Sin duda, es la coexistencia con lo que están en guerra los Islamistas; o, si prefieres, con el pluralismo, con la idea de que distintos grupos pueden rozarse junto en el mismo vecindario. Hay muchos puntos problemáticos en el mundo pero, como regla general, incluso si uno echa sólo un vistazo a las páginas de Internacional, es fácil adivinar al menos uno de los lados: musulmanes contra judíos en Palestina, musulmanes contra hindúes en Cachemira, musulmanes contra cristianos en Nigeria, musulmanes contra budistas en el sur de Tailandia, musulmanes contra (tu equipo aquí). Cualquiera que sean las opiniones sobre las culpas en cada caso, la ubicuidad de un equipo es un hecho.
La jihad se sostiene contra algunos enemigos duros: los israelíes en la Franja Occidental, los rusos en Chechenia; estos son conflictos primarios. ¿Pero qué pasa con Bali? Vale, de acuerdo, para los islamistas más radicales algunos de esos decadentes fornicadores hedonistas occidentales escandalizando por ahí pueden ser un poco ofensivos. Pero serían ofensivos fueran quienes fueran e hicieran lo que hicieran. Es la realidad de un enclave pluralista dentro de la mayor nación musulmana del Mundo lo que ofende. Es la coexistencia, estúpido.
Así que ni siquiera musulmanes contra (tu equipo aquí) lo cubre del todo. No tienes que estar en un equipo o ni siquiera ser consciente de que perteneces a un lado. Puedes ser un hippie-dippy-que-pasa-tío-amo-a-todos-no-importa-tu-bolsa-mola fumata mochilero holandés, y te volarán con el mismo entusiasmo que si fueras Dick Cheney. Un portavoz del Ejército Islámico de Arden lo dijo en 2002, explicando por qué explotaron un petrolero francés: “Hubiéramos preferido alcanzar una fragata estadounidense, pero no es problema porque todos son infieles.”
[...]
Bali hace tres años y Bali hace tres días iluminan el cielo: hacen inevitable la verdad de que el Islamismo es una “doctrina armada” clásica; existe para destruir. La realidad de la contribución de Bali a la salud económica de Indonesia es irrelevante. Los jihadistas prefieren que el país sea más pobre y más puro que próspero y pluralista. De entrada, es un sustrato más fértil para ellos.
[...]
No es difícil de entender. Todos lo que tienes que hacer es seguir sus palabras. Como dijo Bassam Tibi, un profesor musulmán de la Universidad de Gottingen en Alemania, en un interesante discurso pocos meses después del 11 de Septiembre: “Ambas partes deben reconocer sinceramente que aunque parezcan usar términos idénticos, éstos significan cosas diferentes para cada uno. La palabra paz, por ejemplo, implica para un musulmán la extensión de Dar al-Islam (o Casa del Islam) a todo el mundo. Esto es completamente diferente del concepto ilustrado de paz eterna que domina el pensamiento occidental. Sólo cuando todo el mundo sea una Dar al-Islam será una Dar a-Salam, o Casa de Paz.”
Franco Alemán se hacía eco ayer de una noticia sobre la corrección política en la galería Tate: han retirado una obra de arte en la que un corán, un talmud y una biblia habían sido cortados y montados en un cristal, para no ofender a los musulmanes. También en el Reino Unido han dado instrucciones a los funcionarios de asistencia social para que no haya representaciones de cerdos en sus oficinas (ni siquiera el inocente Piglet de Winnie the Pooh), por no ofender a los asistidos musulmanes.
¿Cuándo se darán cuenta de que lo único que pueden hacer para no ofender a los musulmanes es dejar de comer cerdo, de beber cerveza, poner un velo a sus mujeres y convertirse de una vez al Islam?
3 comentariosUn terrorista es un terrorista es un terrorista
¿La culpa de esto la tiene la guerra de Irak o el mar de injusticia?
Irak no puede ser, porque las Azores no están en Indonesia, y ya hubo otro atentado en 2002, antes de la guerra.
Entonces, el mar de injusticia y pobreza. Pero entonces, ¿cómo explicamos que los principales sospechosos de organizar el atentado sean dos malayos con títulos universitarios (uno de ellos por la universidad inglesa de Reading)? y ¿por qué actúan dañando la principal fuente de ingresos de la isla, que es el turismo? ¿así conseguirán que la pobreza desaparezca más rápidamente?
Descartadas las explicaciones Zapatero, sólo quedan una posibilidad: los terroristas son unos feroces canallas que están dispuestos a matar a la mayor cantidad de gente posible, hasta que consigan imponer su visión del mundo. Y si esto es así, o nos rendimos para evitar más muertes, aunque eso suponga decir adiós al vino, al jamón, a la minifalda y todas nuestras libertades, o les plantamos cara hasta que sean ellos los derrotados, cueste lo que cueste.
1 comentarioUn poco de sentido común
Qué envidia. Parece que por ahí fuera, hay algún gobernante con sentido común: el Gobernador de Nueva York, George Pataki, ha decidido echar al IFC del proyecto de recuperación de la zona cero:
Gov. George Pataki on Wednesday ousted a proposed freedom museum from its site at ground zero, declaring that the International Freedom Center has generated “too much opposition, too much controversy” to remain.
Para los que no estéis al tanto, resulta que el International Freedom Center había obtenido una concesión para instalar un “museo de la libertad” en la zona cero de Manhattan, que se enmarcaba en los proyectos para recuperar el entorno en el que se encontraban las torres gemelas. Resulta que el IFC, siendo un organismo “políticamente correcto” había planteado el “museo de la libertad” como una muestra de distintos momentos de la historia de la humanidad que destacaban por la lucha por la libertad.
Entre el contenido, por supuesto, estaba la historia de los pueblos indígenas de norteamérica y su opresión por los blancos, pero no se hacía ninguna referencia a la lucha contra el terror islamista.
Aparte de esto, que ya por sí mismo molestaba a bastantes familiares de víctimas del 11-S, no se había previsto un espacio específicamente dedicado a honrar la memoria de los que fallecieron ese día.
Así que los familiares montaron en cólera, y exigieron al Gobernador de Nueva York que se dejara de chorradas, que el IFC montara su museo donde le diera la gana, pero que lo que querían en la zona cero era un memorial para honrar a las víctimas.
Como en Estados Unidos hay políticos que escuchan a sus votantes, Pataki ha decidido darles la patada a los del IFC y que se haga lo que quieren los familiares de las víctimas.
Quién sabe. A lo mejor sólo hacen falta doscientos años de democracia ininterrumpida para que en España tengamos políticos capaces de hacer algo tan simple como atender antes a las víctimas del terrorismo que a una panda de progres bienpensantes. Al menos es una esperanza.
Comments are off for this postInsistir con ocasión y sin ella
A veces uno tiene la tentación de tirar la toalla y dejar por imposibles a los que, como observaba Daniel, ni siquiera ante decenas de niños asesinados pueden olvidar sus apriorismos ideológicos y ponerse de parte de los niños y en contra de su asesino.
Pero, como he vivido unos años en Zaragoza y algo se me ha pegado del carácter tozudo de los maños, yo insisto:
En fin. Cosas de Perogrullo, como veis. Qué triste que haya que decir todo esto a estas alturas…
2 comentariosEsta no es mi guerra
Eso es lo que dice alguno en los comentarios a mi post anterior, y en los de Madalenas de chocolate. Que es lo que se decía en el 11-M, eso de vuestra guerra, nuestros muertos.
Supongo que si estos hubieran sido franceses en 1942, habrían dicho que la guerra era una cosa entre ingleses y alemanes, y que Todo esto me recuerda al juego infantil de la “quema” en el que dos personas se lanzaban un balón con una multitud en el medio que esquivaba los balonazos. Los alemanes están en un lado, los ingleses en otro, y la ciudadanía (franceses, belgas, holandeses y luxemburgueses) trata de apartarse como puede…
Parece mentira que haya que repetir esto, pero me temo que no queda más remedio:
Como ejemplo de lo que es vivir en un país islámico, os copio un fragmento de una declaración de Libia ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU:
el Sr. Hafyana recuerda al Comité las diferencias culturales, religiosas y de otro tipo por las que una práctica tolerada en una sociedad pueda estar prohibida en otra cuyos valores sean diferentes. Por ejemplo, en la Jamahiriya Árabe Libia se reprime el consumo de alcohol porque está prohibido en el Corán. La pena aplicable son los azotes, pero la medida tiene esencialmente un carácter disuasivo: su objetivo es prevenir la reincidencia del interesado, por una parte, y el alcoholismo en la sociedad en general, por la otra. En caso de consumo de alcohol en público se debe aplicar la ley, pero el Sr. Hafyana aclara que la flagelación no es una pena tan cruel como parece.
Multiculturalismo a tope. Hay que respetar todas las culturas, ya sabéis, lo dice el libio. Incluso cuando defienden la flagelación como castigo por beber alcohol. ¿Algunos de vosotros nunca ha probado ni una cervecita? Y estos son los musulmanes moderados. Imaginad lo que piensan los islamistas radicales.
Son los mismos que vivían bien en la Francia ocupada por los nazis, los mismos que decían que con Franco “se vive bien si no te metes en política”, los que se acomodaron a las nuevas reglas de la Unión Soviética, los que pensaban en Argentina que lo de los montoneros y los militares no iba con ellos.
Son todos aquéllos que en su escala de valores colocan un estómago lleno por delante de su libertad. Todos aquéllos que prefieren el “díalogo” y “la alianza entre civilizaciones” a la “sangre, sudor y lágrimas”.
Estamos en guerra
Aunque algunos prefieran enterrar la cabeza en la arena, estamos en guerra. Ya pueden hablar de alianzas de civilizaciones, de religión de la paz, de terrorismo internacional y de lo que quieran.
El hecho es que el islamismo radical ha declarado la guerra a Occidente. No soportan nuestro modo de vida. No soportan que nuestras mujeres trabajen, salga cuando quieran, con quien quieran y vestidas como quieran. No soportan que bebamos vino y comamos cerdo. No soportan que cada uno pueda pensar y hacer lo que quiera mientras no moleste al vecino.
Pero sobre todo no soportan que el éxito de nuestra sociedad y el fracaso de la suya les demuestre cada día que están equivocados, que Alá no les premia por ser buenos musulmanes, que cuanto más insisten en cumplir estrictamente la literalidad del Corán más se hunden en la miseria.
Por eso quieren que nuestra sociedad desaparezca. Por eso prefieren morir, y matar a hombres, mujeres y niños que trabajar para mejorar las condiciones de vida en sus países. Su única esperanza es un mundo en el que todos vivamos en el terror, el mundo sucio y feo de los talibanes, en el que estaba prohibido hasta cantar y bailar. En ese mundo todos seríamos igual de pobres, igual de tristes, igual de fanáticos.
Sólo podemos hacer una cosa: derrotarles antes de que lo hagan ellos. Así es la guerra: cada uno usa sus armas, y el más fuerte gana. Nosotros tenemos los mejores ejércitos, pero ellos tienen bombas y otras armas más sutiles: nuestro complejo de culpa, los intelectuales que llaman insurgentes a los saudíes que asesinan a iraquíes en su país, los abogados de los derechos humanos que se escandalizan porque se dice que un guardia ha tratado con menos respeto del debido un ejemplar del Corán de un preso de Guantánamo, los partidarios de la paz a cualquier precio.
Como ocurrió con los nazis, no puedes negociar con alguien que cree que tiene una misión histórica, y que esa misión implica la muerte de sus enemigos. No podías negociar con Hitler. No puedes negociar con los islamistas. Sólo cabe derrotarlos.
Y derrotar a los islamistas supone no sólo impedir que pongan bombas, sino impedir que usen las otras armas: impedir que lo peor de nuestra sociedad colabore con ellos, justificando sus crímenes, distinguiendo entre insurgentes y terroristas, acosando a los que se juegan la vida por defendernos.
Espero que Inglaterra sepa enfrentarse al problema mejor que nosotros, y que otros países europeos sean conscientes por fin de que no puedes integrar en tu sociedad a monstruos cuyo único objetivo en la vida es destruirte.
32 comentarios
