La hipocresía del funcionario liberal
Por alusiones.
Albert Esplugas plantea en su blog la siguiente pregunta:
¿Qué diferencia hay entre un comunista rico y un funcionario liberal?
Ésta es la pregunta de la semana y las posibles respuestas:
- Ninguna
- El comunista rico es más hipócrita
- El funcionario liberal es más hipócrita
Yo, que soy funcionario y liberal, respondo. Primero, decir que además de ser funcionario, vivo en una casa de protección oficial. Y aprovecho las subvenciones para libros de texto a las que tengo derecho. Y cualquier otra cosa del “estado de bienestar” que me beneficie.
Y no tengo ningún remordimiento de conciencia. ¿Por qué? Porque no puedo hacer otra cosa. No puedo elegir si pago o no impuestos, ni puedo evitar que una gran parte de ellos no vaya destinada a corregir supuestos fallos de mercado o ayudar a los más desfavorecidos, sino que se dediquen al juego de “a ver quién pilla más”.
A ese juego, al que me obligan a jugar, no quiero perder. Otros están encantados de pagar impuestos y vivir en un “estado de bienestar”. A esos, pues, no les importará pagar mi sueldo. El día que una mayoría decida que ya está bien y que vamos a reducir el tamaño del monstruo estatal, estaré encantado de dejar de jugar al juego (aunque sea uno de los ganadores).
Porque si a eso vamos, al juego de beneficiarnos del Estado jugamos todos ¿Es menos hipócrita el liberal que acude a ser atendido por la sanidad pública? ¿el que lleva a sus hijos a un colegio público, o estudia en una universidad pública? ¿el que cobra el subsidio de desempleo? La única diferencia entre el liberal funcionario y el liberal que usa los servicios proporcionados por el Estado es de grado. Pero insisto: si me obligan a jugar, no tengo por qué perder a propósito, cuando puedo ganar.
¿Cuál es la diferencia con el comunista rico? Que a él nadie le obliga a acumular riqueza. Puede repartirla con los parias de la tierra sin que nadie le afee la conducta, le multe o le meta en la cárcel, como me sucedería a mi si dejo de pagar impuestos o decido que no voy a cumplir las normas que atentan contra mi libertad como la obligatoriedad de ponerme el cinturón de seguridad cuando voy en el coche.
El comunista rico podría dejar de serlo y mejorar la vida de unos cuantos de sus semejantes, que tanto le preocupan, pero prefiere esperar a que llegue la revolución del proletariado para que todos estén obligados a hacer lo que él cree que es correcto.
Yo, como funcionario liberal, no quiero imponer a nadie nada. Me parece estupendo que haya mucha gente que crea en el estado de bienestar y quiera aportar casi el 50% de sus ingresos para recibir los beneficios que el estado aporta. No quiero obligarles a que hagan otra cosa. Me bastaría con que me dejaran “desapuntarme” a mí: que pudiera no ser funcionario, no tener vivienda de protección oficial, ni subvenciones, ni sanidad pública ni nada.
41 comentariosSer liberal
Se va uno a la pérfida Albión unos días y a la vuelta se encuentra con que un niñato pedante ha conseguido avanzar en su propósito de que RedLiberal gire en torno a su ombligo. Yo, que ni quiero ni puedo escribir muy a menudo, me voy a tomar la libertad de fusilar lo que ha escrito el comentarista brunelli en el blog de Federico:
Ser liberal, o sea, de derechas es:
Anteponer individuo a grupo
Defender lo bien gestionado frente a lo mal gestionado, esto es, lo privado ante lo público.
Reconocer que la riqueza se crea, no se reparte.
Que hay que ganarse la vida, no vivir a costa de la de otros.
Y que quien crea riqueza no es un apestado al que hay que desvalijar, sino el motor de nuestro mundo.
Que el libre mercado, con garantías y seguridad jurídica, es la única forma de relación entre individuos que no desemboca en esclavitud.
Que la mejor forma de distribuir la riqueza es dejar actuar al mercado libre.
Que los ciudadanos son capaces de tomar sus decisiones, y afrontar ellos mismos las consecuencias tanto cuando aciertan como cuando se equivocan.
Es negar que la sociedad sea la culpable de los desmanes que cometen sus individuos.
Es asumir que el dinero donde mejor está es en el bolsillo del que lo ha ganado que es su DUEÑO. Y que nadie mejor que él sabe como y en que gastarlo. Si lo hace bien, mejor para él, y si no, es SU problema.
Es no poner un impuesto a la hormiga para mantener a la cigarra.
Es NO preferir libros usados gratis en los colegios, a asumir el gasto como padre.
Es NO preferir un mal dentista gratis para los niños, a pagarlo de mi bolsillo como padre.
Es NO preferir ir a un médico gratuito cuyo criterio para prescribir un fármaco o una prueba diagnóstica sea el de los políticos que le pagan.
Es saber que médico, colegio, libros y dentista públicos NO son gratuitos, sino muy muy caros. No que los paga otro por mí, sino que los pago yo OBLIGADO.
Es dejar que tus RESPONSABILIDADES como padre las asuma otro, tanto en los pagos como en la formación de tus hijos.
Es tener claro que no hay nada gratis.
Es preferir la voluntariedad a la obligación.
Es libertad de elección frente a imposición.
Es responsabilidad frente a subsidiariedad.
Es esfuerzo-recompensa, no esfuerzo-castigo.
Es valor-premio, no necesidad-premio.
Es tener principios frente a ser relativista.
Es querer un estado limitado que deje vivir a los ciudadanos.
Es no discriminar a la gente en función de la pertenencia a un grupo.
Es pensar que una mujer es igual, en derechos y obligaciones, a un hombre.
Es estar en contra de la discriminación positiva.
Es que el mérito para obtener un trabajo sea tu esfuerzo y tu formación, y no la renta de tu familia o tu posición social.
Es premiar la capacidad frente a la necesidad o la indolencia.
Y ahora ya, el que quiera que siga discutiendo con el plasta ese sobre la taxonomía de los liberales. Pero advierto: Iracundo pasará, como han pasado otros ¿alguien se acuerda de una hamburguesa que también repartía carnets de liberal desde sus ideas socialdemócratas?
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