Libertad Económica y Social
En Cine y Política recopila Santiago frases lúcidas, entre ellas esta con la que no estoy de acuerdo:
No se puede abrir la economía y no abrir la sociedad
Matizo: a largo plazo, la apertura económica termina por imponer la apertura social. Pero a corto no tiene por qué ser así. Tres ejemplos:
- España en los años 60. La prosperidad que crearon los tecnócratas sin duda tuvo mucho que ver con las ansias de democracia de los años 70, pero tuvo que pasar una década (y el cadáver de un dictador) para que la libertad social alcanzara a la económica.
- El Chile de Pinochet. Los Chicago Boys enderezaron una economía destrozada por el socialismo de Allende, pero lo hicieron en medio de una dictadura que no escondía su crueldad. Quince años pasaron desde que se inició el camino de la libertad económica hasta que se alcanzó la libertad social.
- La China de hoy. Hablaba hace unos meses con un chino que me decía que su vía para alcanzar el capitalismo era mucho mejor que la rusa. China ha liberado la economía, pero sigue siendo una dictadura paternalista, parecida a la franquista hasta en la mojigatería respeto a lo sexual. Alcanzar la libertad social en China llevará más tiempo, porque costará mucho más que se desarrolle una clase media suficientemente numerosa, pero antes o después será inevitable. De momento, los chinos en general siguen como los españoles de los 60, encantados de no morirse de hambre, de tener televisión en casa y de que no haya follones (algún tibetano va a la carcél de vez en cuando, como iban los de Comisiones, pero en general la gente vive sin problemas políticos).
De modo que si la historia nos enseña algo, es precisamente que debe abrirse la economía primero para que un país pueda alcanzar la apertura social sin grandes convulsiones.
Por el contrario Rusia, que pasó de la noche a la mañana de la atroz dictadura comunista a una democracia formal pero sin llegar a implantar un sistema de garantías para la actividad económica, cayó de inmediato en el capitalismo salvaje. El de verdad, ese que consiste en ganar dinero no compitiendo en el mercado, sino mediante métodos mafiosos, corrupción y favores del gobierno.
1 comentarioFalacias sobre el dialogo con ETA (III)
3. Tenemos que estar dispuestos a hacer concesiones
Fue Peces Barba el primero que lo dijo, en aquellos días en que Fernández de la Vega negaba que hubiera conversaciones con ETA/Batasuna para buscar una “solución dialogada al conflicto”. Precisamente esto, el “conflicto”, es lo que justifica las concesiones.
Si empiezas por creer que existe un conflicto, esto es “combate, lucha, pelea” entre vascos y españoles, o entre dos grupos de vascos, entonces necesariamente para terminar con ese conflicto debes realizar un proceso en el que las dos partes acerquen sus posturas, cediendo cada una en parte de sus planteamientos.
Pero sucede que el conflicto es mentira: el combate, la lucha, la pelea solo están de un lado. No hay bandas de españolistas que quemen herrikotabernas, ni grupos armados que asesinen a nacionalistas vascos. Lo que hay es una banda de individuos que niegan la democracia (son marxistas) y pretenden imponer su modelo de sociedad actuando contra la ley. Y cuando alguien comete un delito, lo único que se puede hacer con él en una sociedad democrática es aplicarle el código penal. Si nos salimos de esto, dejamos de vivir en un estado de derecho.
Los que defienden las concesiones como método para acabar con el terrorismo son los buenistas. Los curas irlandeses, los obispos vascos, los lectores ingenuos de los diarios gratuitos o del País Semanal, los que dicen que “hay que dar una oportunidad a la paz”. Todos aquellos a los que les gusta creer que sus criterios morales son superiores a otros. Los que condenan la violencia “venga de donde venga” y recuerdan que ambas partes han sufrido mucho. Los que piensan que son mejores que la viuda desgarrada que pide que el asesino del padre de sus hijos se pudra en la cárcel, porque ellos están dispuestos a perdonar. Aunque el muerto no lo pongan ellos, sino la viuda.
Hace casi un año, escribí un post comparando el tratamiento dado a los etarras y a los maltratadores. El argumento es de plena aplicación aquí: ¿porqué hay que aumentar la represión contra los maltratadores y a la vez se debe ceder ante los asesinos de ETA?
¿Por qué todos los progres se han dolido de que Pinochet muriera sin pagar por sus crímenes, cuando hacía más de una década que ya no mataba ni torturaba? ¿Por qué en Chile no hay que ser consciente de que las dos partes han sufrido mucho, pasar página y perdonar?
En el fondo, entre los buenistas subyace la idea de que hay distintos tipos de asesinos, distintos tipos de crímenes. Un antropoide que mata a su mujer por celos merece el peor castigo, pero el etarra que pega un tiro en la nuca a un concejal debe ser rehabilitado. Un sargento chileno que torturó hace treinta años debe ser perseguido y castigado, pero un etarra que encierra en un agujero a un hombre durante meses debe ser tenido en cuenta como interlocutor político.
Al final, los que se creen mejores porque están dispuestos a dar una oportunidad a la paz, no dejan de ser sepulcros blanqueados. Quedan muy bien por fuera, pero en su interior hieden.
Las falacias anteriores aquí:
1. Aznar también negoció, así que Zapatero tiene derecho a intentarlo
2. Con ETA no se puede acabar solo por la vía policial, hay que hacer algo más
Pinochet Castro Arafat
Hace tiempo escribí un obituario anticipado de Pinochet. Pretendía ser una sátira por cómo estaban tratando los medios de comunicación la muerte de Arafat, aunque hubo quien (como muestra el comentario del lector chileno) pensó que iba en serio.
Por supuesto, lo que yo pienso de Pinochet es lo que he escrito en mi post anterior, así que no abundaré en ello. Sí sería interesante anotar los defensores de la democracia y los derechos humanos que se aprestan a asestar lanzadas al Pinochet muerto, recordar qué dijeron de Arafat y estar pendientes de lo que dirán de Castro.
En fin. Releed si queréis lo que escribí acerca de la enfermedad de Castro.
[ACTUALIZACIÓN]
Mirad esta página: el Dictador del Mes. Con información sobre los dictadores en todo el mundo desde el año 1.900. Hay algunas cosas discutibles (usa entre otras fuentes la Wikipedia), pero es curioso.
11 comentariosUn tirano menos
Murió, como estaba previsto, Pinochet. Murió demasiado tarde, como todos los tiranos. Como todos los tiranos, Pinochet lo será ya para siempre. No podría el océano entero lavar la sangre de sus manos.
Otros hablan de su política económica, de que renunció al poder, de que la alternativa era peor. Que otros distingan matices en el negro. Que otros categoricen la infamia.
Murió un tirano. Toda la sangre que ha vertido está gritando contra él ante el Eterno.
9 comentariosNo es lo mismo
Bono ha intentado contar el chiste del pastor que tenía ovejas blancas y negras, pero le sale fatal:
Comments are off for this postPinochet es un dictador, y en cambio Castro… también.
Pinochet llegó al poder mediante las armas, y en cambio Castro… también.
Pinochet encarceló y torturó a los disidentes, y en cambio Castro… también.
Pinochet es un asesino, y en cambio Castro… también.
Pinochet tiene bigote, y en cambio Castro.. ¡tiene barba!. Pero no creo que esto sirva…
Pinochet dejó de ser dictador por voluntad propia y hoy Chile es una democracia, y en cambio Castro está dispuesto a seguir siendo dictador hasta después de muerto. Huy, esta tampoco sirve.¡Bueno, yo qué sé!. ¡A mí me da asco Pinochet y ya está, coño! ¡Dejarme en paz ya!
(Quién me mandaría a mí poner de ejemplo a un amigo de Zapatero…)
Elegía a Pinochet
Sí, ya sé que el que se ha muerto es Arafat. Pero como soy muy perezoso con los post y siempre llego tarde, he decidido cambiar de estrategia: voy a comentar las noticias antes de que sucedan. Así tengo tiempo de escribir con calma, y a lo mejor hasta hay un alma caritativa que me corrige los errores. Empiezo con la muerte de Pinochet, que no puede tardar muchos años.
Hoy ha muerto el General Augusto Pinochet, símbolo de la resistencia del pueblo chileno frente a la amenaza comunista. Toda la vida de Pinochet estuvo dedicada a servir a su país, primero desde la carrera militar y más tarde haciendo frente a sus responsabilidades de gobierno.
El 11 de Septiembre de 1973 Pinochet, que había servido con lealtad al presidente Allende, asume la pesada carga de dirigir los destinos de Chile. En sus años de gobierno, Pinochet trabajó incansablemente por su patria, evitando que cayera en las situaciones de división interna y guerra que tan comunes han sido en los países latinoamericanos. Al tiempo, consiguió elevar el nivel de vida de los chilenos hasta niveles que no tenían parangón en los países de su entorno.
Del nivel de popularidad de Pinochet en estos años baste citar que en el plebiscito de 1978, convocado “en apoyo al presidente en su defensa de la dignidad de Chile” consiguió más del 75% de votos favorables.
Anteponiendo siempre las necesidades de su patria a su ambición personal, supo ver en 1981 que el tiempo político había cambiado, una vez conjurada la amenaza comunista, y pilotó la evolución hacia la democracia. En 1989 cedió la presidencia al electo Patricio Aylwin, y en 1998 dejó el mando del ejército, siendole otorgado, en agradecimiento a sus servicios, el título honorífico de comandante en jefe benemérito del Ejército de Chile.
En sus últimos años, a pesar de que era ya un anciano enfermo, sus enemigos le acosaron con denuncias que, aunque no prosperaron, contribuyeron sin duda a agravar su estado, acabando tristemente con su vida en el día de hoy.
Considerado por algunos un dictador, y acusado de enriquecerse durante su estacia en el gobierno, Pinochet será siempre para muchos chilenos un símbolo de la independencia de su país y un modelo de abnegación y amor a la patria.

