Torrente, Grissom y otros afamados investigadores
Hace ya casi un mes hablábamos por aquí de lo extraño que había sido el comportamiento de los acusados por el atentado del 11-M. Por supuesto, todos esos comportamientos pueden tener una explicación, y por sí mismos no justifican que se acuse a ninguna otra persona de haber cometido el crimen o participado en él. Pero el caso es que a mí me dan que pensar.
Y también me da que pensar la actuación de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, que se han movido entre las chapuzas que avergonzarían incluso a Torrente y la eficacia prodigiosa de un superdotado como el Grissom de CSI. Digan ustedes lo que opinan de esto:
Factores Torrente:
- De los 40 implicados en el 11-M, 34 estaban controlados por cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. CNI, Guardia Civil y Policía. Y, sin embargo, no fueron capaces de detectar ni un solo indicio de preparación del 11-M.
- Una explicación para que los controlados pudieran preparar el mayor atentado de la historia de Europa mientras estaban siendo seguidos por la policía y sus teléfonos estaban intervenidos, es que “no había presupuesto para traducciones“. Es decir, se convence a un juez de que permita espiar a un ciudadano, para después no molestarse en traducir esas cintas.
- Los policías encargados de verificar que no había más bombas en los escenarios del atentado, no son capaces de detectar una bolsa que pesa más de 10 kg cargada de dinamita. Otros policías meten la bolsa-bomba en un bolsón con otros objetos personales y la llevan a Ifema, desde donde es reenviada a la comisaría de Vallecas.
- Los perros policía también se contagiaron esa mañana del espíritu Torrente y, con la nariz dentro de la furgoneta de Alcalá, no fueron capaces de detectar un explosivo.
- Los policías que “peinan” las proximidades de la estación de Alcalá se saltan un coche del que consta su denuncia por robo, que permanece allí durante meses y que por fin es identificado como uno de los usados por los terroristas para llegar a Alcalá.
- Los Tedax que recogen muestras del escenario de los crímenes las analizan en su laboratorio, no homologado, y no envían esas muestras a la policía científica, como es preceptivo. Los Tedax, dado su procedimiento de análisis, no son capaces de identificar el explosivo usado (solo pueden decir que es dinamita), pero no se molestan en intentar averiguarlo ni facilitar el que lo investiguen otros compañeros mejor preparados para esta tarea. Según el responsable de los Tedax, esto se hizo así porque la prioridad era “detener a los terroristas“.
- Los policías que establecen un cordón de seguridad en torno a un piso ocupado por peligrosos terroristas dejan escapar a uno de ellos a la carrera.
- Los GEOs que asaltan Leganés entran en el piso sitiado con precipitación y saltándose los procedimientos habituales, que incluyen rendir por cansancio al delincuente. De este modo, los islamistas suicidas pueden matar a uno de los GEOs asaltantes. En esta ocasión, y en contra de lo que es procedimiento habitual, no se graba en vídeo la acción policial.
- El responsable de los Tedax mantiene en su poder la mochila que incrimina a los implicados en el atentado. Cuando el juez se la requiere, le envía otra bolsa parecida que habían comprado “para hacer análisis comparativos”. Durante meses el juez cree que tiene en su poder la bolsa original, hasta que por fin Manzano le envía la auténtica.
- Hay diversas explicaciones de por qué no explota la bolsa de Vallecas: el teléfono estaba mal programado, falló la activación remota… Meses después se presenta una readiografía en la que queda claro el motivo: los cables no estaban soldados, por lo que se habían separado y era imposible que la mochila explotara. Algo fácil de comprobar a simple vista, pero que pasó inadvertido a los sagaces investigadores que analizaban el artefacto.
Factores Grissom:
- A partir del teléfono móvil de la mochila de Vallecas, los policías son capaces de llegar en horas a dos comercios de Madrid: el de Zougam y el bazar de unos hindúes. Una tarjeta prepago permite rastrear el rastro comercial de la misma y llegar a la conclusión de que los detenidos no se limitaron a vendérsela a los terroristas, sino que ellos mismos estaban involucrados.
Posteriormente se consideró que los hindúes, como era de esperar, en realidad no formaban parte del comando islamista. Sin embargo, otros musulmanes relacionados con la venta de tarjetas del mismo lote como el sirio Kalaji, ex-colaborador de la organización terrorista OLP y experto en explosivos, no han sido considerados sospechosos.
- Una vez identificados los principales sospechosos, se les sorprende cuando están reunidos en un piso de Leganés. Aquí el modelo no es Grissom, sino el Horatio de CSI Miami, más dado a estos alardes de oportunidad y espectacularidad. ¿Cuántas veces se reunieron todos juntos? ¿Cuál era la probabilidad de sorprenderlos justo en ese momento?
- A partir de un trozo de cartucho de dinamita, averiguan rápidamente quienes son los delincuentes que han suministrado el explosivo a los terroristas. Seguramente ayudó que estos delincuentes fueran viejos conocidos y colaboradores de la policía asturiana, pero aún así demuestra una eficacia digna de encomio.
- A partir de una oreja son capaces de identificar a uno de los terroristas. En el mejor estilo CSI, analizan restos de ADN y huellas en multitud de objetos, hasta llegar a identificar a todos los implicados.
Conclusiones
Tenemos cierta tendencia a perdonar las chapuzas. Todos cometemos errores en nuestra vida profesional, y con el tiempo nos acostumbramos a esperar lo mismo de otras personas. Así que los errores de los que hablamos podrían estar justificados, máxime cuando estos hombres trabajaban con la presión del macroatentado.
Lo cierto es que no es así. Conozco a varios profesionales sanitarios, y alguno de ellos estuvo en Atocha la mañana del 11-M. Y conozco también a otros profesionales que actuaron en la tragedia de Biescas. En todos los casos, actuaron con sangre fría, de manera profesional. Después tuvieron insomnio, pesadillas y pasaron una temporada muy afectados, pero en el momento respondieron de manera extraordinaria. Y no es gente entrenada para afrontar catastrofes como el 11-M.
¿Y debemos creer que unos policías se pusieron nerviosos en el atentado? ¿Que cometieron errores por la presión? ¿Debemos creer que los responsables de verificar que no había más bombas pasaron por alto una bolsa de 10 kg? ¿Que el responsable de los Tedax no cumplió el protocolo y no mandó a analizar los restos de explosivo “porque tenía que detener a los culpables”?. Es posible, por supuesto, pero si fuera así todos estos policías deberían ser expedientados y relavados de cualquier responsabilidad, por manifiesta incompetencia.
Los conspiranoicos inversos proclaman la inverosimilitud de que tantos policías y guardias civiles estuvieran implicados en la manipulación de pruebas del 11-M. Ciertamente, es increíble. Pero a mí me parece también increíble, pero incluso más desazonador, estar en manos de una policía incapaz de reaccionar con profesionalidad ante un atentado como el 11-M. Sinceramente, prefiero un policía malvado que uno tonto. Este último, al final, es más peligroso.
3 comentariosCuando el Estado no garantiza tus derechos
Hace poco saltó a los periódicos el caso de un hombre al que, aprovechando que dejó su casa vacía por unas obras, unos jetas se la “okuparon”. Él llamó a los mozos de escuadra, que de entrada le pidieron que demostrara que el piso es suyo y después pasaron el caso a un juez, que lo está estudiando. El hecho es que lleva mes y medio sin poder entrar en su casa porque ni la policía ni el juez han actuado para desalojar a los ocupadores.
Una situación extrema, pero mucho más frecuente de lo que nos gustaría. El Estado asume el monopolio de la violencia, para garantizar la seguridad y los derechos de todos. Y nos gusta pensar que estamos protegidos, que si tenemos un problema con un delincuente podemos contar con la policía para que le detenga y con la justicia para que le castigue.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, lo que comprobamos es que no es así. Las mujeres amenazadas no pueden contar con la protección de la policía, que en el mejor de los casos se limita a apresar al asesino después de que haya cometido su delito. Los propietarios de viviendas que sufren un asalto deben rezar para que sus agresores no sean violentos y se limiten a robarles, porque no hay ninguna esperanza de que la policía llegue a tiempo de detenerles.
Por supuesto, un ciudadano honrado no puede tomarse la justicia por su mano: es delito. Aunque la policía sea ineficaz persiguiendo a delincuentes profesionales, sí actúa con contundencia contra el ciudadano que paga sus impuestos, que tiene un domicilio fijo y que usa su carnet de identidad sin falsificar. Y es que, para el Estado, es mucho más peligroso un ciudadano armado que dispara a un ladrón que un delincuente que asesina a una víctima inocente.
Lo que sucede es que todo tiene un límite, incluso la paciencia de los ciudadanos decentes. Por ejemplo imaginad que, como le sucede al señor del que hablábamos al principio, vivís en Barcelona, donde el jefe de la policía y la tercera teniente de alcalde están a favor de despenalizar el asalto de viviendas y no actúan contra los delincuentes. Imaginad que si alguien se cuela en una vivienda de vuestra propiedad tienes que esperar cinco o diez meses, si todo va bien, hasta que consigues recuperarla. Imaginad que la policía y los jueces se aplican con todo su afán en garantizar los derechos de los asaltadores. ¿Qué puedes hacer?
Pues, como siempre, acudir al mercado y contratar a alguien que sea capaz de echar a los asaltantes. En Barcelona ya hay quien te ofrece el servicio de “reocupar” tu vivienda, poner en la calle las pertenencias de los delincuentes y dejarles claro que van a tener problemas si intentan volver a instalarse allí. Cuesta algo de dinero, pero desalojas tu casa en unas pocas semanas.
Por supuesto, los abogados lo desaconsejan, porque es delito recuperar lo que es tuyo por la fuerza y sin contar con esa policía y esos jueces que tardarán meses o años en hacerlo. Pero, con un Estado que se niega a proteger tus bienes y que defiende al delincuente, ¿qué otra alternativa te queda?
4 comentariosLos policías del 11M
En mi último post decía que de momento, los únicos implicados en el 11M son los policías que han trabajado y están trabajando para ocultar unas pruebas, manipular otras y fabricar las restantes.
Después de conocer la sentencia del caso Bono, creo que más de un policía debería replantearse su situación. Cuando lleguen las denuncias, a quien meterán en la cárcel no será a los altos cargos, sino a los policías de a pie que hayan dejado su rastro en la conspiración chapucera.
Los otros, los que les dieron las órdenes de palabra, se irán de rositas. Quedará la sospecha, pero los paganos serán los pringados que fabricaron la mochila o rellenaron la Kangoo. Y si por casualidad el problema llega a afectar a un Ministro o a un Secretario de Estado, a ellos sí les llegará un indulto, o un permiso especial para salir todos los días de la cárcel por enfermedad.
Así que, si yo fuera policía, y hubiera visto o hubiera hecho cosas raras en esas fechas, correría a denunciarlo, a ver si así me salvaba de la quema. Ya que no lo han hecho antes por sentido del deber ni por imperativo moral, al menos que lo hagan para salvarse a sí mismos.
10 comentariosA la cárcel con los violentos
Estoy oyendo ahora mismo en el programa de FJL a la señora del PP que fue detenida (o retenida) contar su versión del ataque a Bono.
Según su versión, no sólo ella no agredió a Bono, sino que uno de los escoltas de Bono le golpeó en el hombre, y que la bandera se la rompió un escolta a ella. El hecho es que después de una detención absolutamente irregular, y después de leer el atestado de la polícia, lo único que está claro es que no hubo agresión a Bono, sino empujones entre escoltas y manifestantes.
Esto es enormemente grave, y el PP debe exigir responsabilidades:
Si es cierto que hay un atestado de la policía del fin de semana que dice que no hubo agresión a Bono, y el lunes se detiene de manera irregular (sin orden judicial ni pruebas concluyentes) a dos militantes del PP que simplemente aparecían en una foto próximos a Bono, hay que denunciar a la policía por detención ilegal.
¿Por qué la cadena SER anunciaba en su página web desde la noche del domingo que dos militantes del PP eran los responsables del ataque a Bono? ¿Se trata de un caso de fuga de información desde la policía hacia un medio claramente posicionado a favor del gobierno y en contra del PP? ¿O es otro caso de información creada por la cadena de radio que los responsables de la administración deben seguir?
El PP y la AVT deben exigir una rectificación pública, o denunciar por calumnias a todos los dirigentes del PSOE, incluido Bono, que les han acusado de agredir con violencia al ministro, cuando todo lo que hubo fueron gritos más o menos afortunados.
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