Diarios de las Estrellas

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.

So long, and thanks for all the fish

Después de un tiempo en el que mis posts han sido poco o nada frecuentes, creo que ha llegado el momento de cerrar el blog. Por varios motivos:

  • Otras prioridades. Podría decir que es falta de tiempo, pero la falta de tiempo siempre se produce porque hay otras cosas más importantes o más atractivas.
  • La sensación de que he escrito ya sobre casi todo. Creo que es bueno que pase un tiempo para que vuelva a despertarse el gusanillo de querer dar mi opinión sobre algo.
  • Una cierto hartazgo con la política. O cambia mucho este país, empezando por la ley electoral, o será inevitable que, como sucede ahora, los partidos políticos estén dirigidos por apparatchiks tipo Aído, Soraya, Rajoy o Zapatero. Gente sin ideología, sin principios y sin escrúpulos. Y cada vez me interesa menos seguir y comentar lo que hacen unos y otros.

Seguiré escribiendo en Libertad Digital mientras pueda, y seguiré escribiendo Desencadenado, porque creo que la única manera de seguir cambiando la sociedad es que cada vez haya más emprendedores que tomen las riendas de su vida y no se resignen a vivir como inválidos dependientes del Estado. Y por el mismo motivo seguiré colaborando con Kiva y apoyando a emprendedores del tercer mundo, porque es la única manera de que esos países puedan salir de la pobreza.

P.D. Si estáis aburridos, podéis buscar en qué libro aparece la frase que da título a este post y leerlo. Ese y los otros cuatro que componen la trilogía.

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Maleni, quemada

Aunque de primeras apetece meterse un poco con la Trujillo, prefiero comentar esta noticia que publican en Libertad Digital. Parece que las actuaciones de Maleni frenando todas las inversiones ya comprometidas en las comunidades autónomas no afines, y desviándolas a Andalucía y Cataluña están generando un sentimiento de rechazo que puede afectar a los resultados del PSOE en las próximas elecciones autonómicas.

Hace unos días hablaba con unos compañeros de trabajo sobre las declaraciones de Esperanza Aguirre denunciando al gobierno central por maltratar a Madrid en beneficio de Cataluña. Uno de ellos decía que esto era demagogia, y que con esas críticas destructivas no se va a ninguna parte.

Yo creo todo lo contrario. Se demostró en la campaña anti-cava, y los demuestran día a día los nacionalistas. Si quieres gobernar, y para ello necesitas ser elegido por los votos de la mayoría, tienes que conocer qué quieren los votantes. Y lamentablemente, los votantes se mueven más fácilmente por el corazón o el estómago que por la cabeza.

Ya me gustaría a mí que en unas elecciones autonómicas el tema clave fuera la financiación, el destino de las inversiones, el gasto público o la política de ayudas sociales. Desgraciadamente, es mucho más rentable gritar que “este cabrón nos quita lo nuestro”. El PP ha optado muchas veces por ser elegante, por elevar el nivel, por hacer pedagogía explicando qué es el déficit público y por qué es malo que exista…

Todo esto está muy bien, y no debe dejar de hacerse, porque a algunos sí nos interesan estas cosas. Pero si quieres votos, hay que hacer lo que hacen los nacionalistas vascos y catalanes: denunciar al opresor que impide que progresemos. Tiene además la ventaja añadida de que todos los males se pueden achacar entonces al explotador. Si las comunidades más prósperas han dejado de serlo, la culpa no es de los dirigentes que dedican sus esfuerzos a complicar la vida a las empresas que podrían instalarse en ellas, sino de los explotadores centralistas que sangran sus recursos.

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