Diarios de las Estrellas

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Economía y sentido común

Acabo de terminar Freakonomics, el libro de Steven Levitt y Stephen Dubner, que trata sobre economía desde un punto de vista peculiar. Es muy fácil de leer, interesante, sorprendente y hace pensar. Si no sabéis que llevaros de vacaciones, esto es más entretenido que cualquier best-seller con fecha de caducidad.

Entre las cosas que cuenta, me ha llamado la atención una historia, que dejo aquí:

Consideremos la historia de dos chicos, uno blanco y otro negro.

El chico blanco se cría en un barrio residencial de las afueras de Chicago con unos padres que leen mucho y se involucran en la reforma de la escuela. Su padre, que tiene un buen empleo en la industria manufacturera, a menudo lleva al chico de excursión. Su madre es un ama de casa que finalmente regresará a la universidad y obtendrá una licenciatura en Pedagogía. El chico es feliz y obtiene muy buenos resultados en la escuela. Sus profesores piensan que puede tratarse de un auténtico genio de las matemáticas. Sus padres lo alientan y se sienten enormemente orgullosos cuando pasa de curso. Tienen un hermano menor adorable que también es muy brillante. La familia incluso organiza reuniones de carácter literario en su casa.

El chico negro nace en Daytona Beach, Florida, y su madre lo abandona a los dos años de edad. Su padre tiene un buen trabajo como vendedor, pero bebe en exceso. A menudo golpea al niño con el extremo metálico de la manguera del jardín. Una noche, cuando el chico tiene once años, está adornando un pequeño árbol de Navidad - el primero que ha tenido nunca - cuando su padre comienza a golpear a una amiga en la cocina. La golpea tan duramente que algunos dientes salen volando y aterrizan en la base del árbol de Navidad del niño, pero éste sabe que debe permanecer callado. En la escuela, el niño no se esfuerza en absoluto. En poco tiempo está vendiendo drogas, atracando a los de los barrios residenciales y llevando un arma. Se asegura de estar dormido para cuando su padre regresa a casa borracho y de salir antes de que éste se despierte. Al final, el padre va a la cárcel por violación. A los doce años, el chico se las arregla, en esencia, solo.

Mañana, sobre esta hora, podréis leer lo que sucedió con los dos chicos cuando fueron adultos.

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La superioridad moral de la izquierda

Vía instapundit, llego a este post de Michelle Malkin, una columnista americana. En él adjunta algunos de los correos que le envían los progres, ya sabéis, esos que son muy superiores moralmente a nosotros, los lamentables fascistas agitadores enredados.
En general, coinciden en llamarle puta filipina (a pesar de haber nacido en Estados Unidos), asociando de paso la prostitución con todas las mujeres filipinas (alguno recuerda con agrado el tratamiento que los soldados japoneses dieron a las filipinas en la II Guerra mundial). Incluso hay alguno que le desea una muerte por cáncer, lo que en mi estado me ha resultado especialmente gracioso y ocurrente.
Pero ya sabéis, en USA los racistas son los republicanos, no los demócratas. Bueno, es verdad que el único senador del KKK ha sido demócrata, pero eso no quiere decir nada. Vale, en la guerra civil los demócratas gobernaban en todos los estados sureños partidarios de la esclavitud, y los republicanos eran abolicionistas, pero eso tampoco quiere decir nada.
Al fin y al cabo, ya hemos decidido que el racista es Bush, y con eso basta.

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