El ecologismo es cosa de ricos
Curioso que entre las medidas que tomará el gobierno para paliar la crisis está “agilizar” las declaraciones de impacto medioambiental para las obras públicas. Parece que eso de comprobar si hay caquitas de gato o de lince antes de hacer una carretera está bien solo cuando no necesitamos desesperadamente construir carreteras para emplear a los que no encuentran trabajo construyendo casas.
Uno de los memes de los ecologistas es que la sociedad capitalista nos lleva a un consumismo desaforado e insostenible que causa daños irreparables en el medio ambiente. En realidad, lo que sucede es más bien lo contrario: el desarrollo económico que produce el capitalismo es lo que nos permite dedicarnos a cuidar el medio ambiente.
Primero, porque el desarrollo económico no nos “obliga” a usar más recursos, sino menos. Aunque parezca sorprendente, nuestros ancestros de Atapuerca necesitaban todos los recursos de la península ibérica para sostener a unas decenas de miles de individuos. La vida natural-natural, la de las tribus cazadoras-recolectoras, ese paraíso original en el que todos éramos felices antes de inventar el dinero, requiere dedicar enormes recursos para alimentar a unos pocos individuos.
Las tecnologías han hecho posible que millones de personas puedan vivir en el mismo espacio sin problemas. Pero además, cuando tienes recursos suficientes como para no dedicar el 100% de tu tiempo a sobrevivir, es cuando puedes dedicar parte de esos recursos a cuidar del medio ambiente.
Las ciudades limpias, con parques y jardines, las reservas naturales, el reciclado de desperdicios… son lujos que solo se dan en los países desarrollados. En el tercer mundo, y en los países que luchan por salir de la miseria, la riqueza que genera una fábrica compensa la contaminación.
1 comentarioLa inmigración y el desarrollo de las ciudades
Por motivos estrictamente profesionales, he estado leyendo un poco sobre el impacto de la inmigración en el desarrollo de Madrid, y hay algunos datos que me han hecho pensar. Por ejemplo, que en Madrid había ya hace un año más de 20.000 inmigrantes dados de alta como autónomos, de los cuales más de 14.000 eran extracomunitarios.
Todos hemos visto las tiendas de los chinos o los restaurantes “étnicos”, pero no sé si somos conscientes de las dimensiones del fenómeno. Y de sus consecuencias, la menor de las cuales no es la revitalización de zonas deprimidas del centro de Madrid.
Hace años que los distintos gobiernos de la ciudad hacen planes para la revitalización del centro, que estaba en un proceso de degeneración que parecía abocado a convertirlo en un remedo de los downtown americanos, verdaderos núcleos de marginación en los que sólo de día hay actividad de gente “normal”.
Pues resulta que el centro de Madrid lo están regenerando los homosexuales en un barrio concreto (Chueca) y los inmigrantes en el resto. Cuando un chino o un ecuatoriano abre un comercio, en principio busca atender a su comunidad, pero si el servicio es bueno, acaba atendiendo a toda la población de la zona. Y así los viejos comercios que languidecían en manos de ancianos sin capacidad de innovar, al ser adquiridos por estos emprendedores se convierten en pequeños focos de creación de riqueza, que van dando pie a que otros negocios puedan establecerse. Los inmigrantes son jóvenes, tienen niños y están repoblando barrios que iban quedando casi desiertos en pleno centro de la ciudad.
Los planes de desarrollo de la Administración, como siempre, acaban siendo inutilizados por la fuerza de la realidad. Cuánto mejor sería que en lugar de tirar el dinero en planificaciones a largo plazo, que ni siquiera eran válidas en regímenes estatalizados como los comunistas, lo dedicaran a facilitarles la vida a los emprendedores que de verdad pueden hacer crecer la economía y el bienestar de sus convecinos.
O mejor aún, que en lugar de quitarles el dinero a los inmigrantes, se lo dejen en el bolsillo para que éstos puedan dedicarlo a mejorar sus negocios.
Por cierto, el miércoles hay una jornada sobre Inmigración y Sociedad de la Información que organiza Fundetec y en la que colabora el Ayuntamiento de Madrid. Por si a alguno le interesan estos temas, la entrada es libre, basta con que os inscribáis aquí.
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