La Removida
Confieso que no he visto más de cinco minutos de la extinta serie de Telecinco “Los Ochenta”. Sólo ver al supuesto grupillo nuevaolero ya te dabas cuenta de que ninguno de los que ha hecho la serie tenía ni idea de lo que era la música de los ochenta. Aunque cada grupo hacía la música que quería (o sabía), los estilos eran coherentes dentro de cada grupo: siniestros, punkis, neorománticos, poperos, rockeros… no se mezclaban en un mismo grupo (aunque los componentes individuales podían cambiar radicalmente de grupo y por tanto de estilo en cuestión de meses). Y por supuesto un grupo de versiones hubiera sido impensable: lo único que tenía valor era la originalidad.
Pero aparte de este y, por lo que me han contado, otros detalles inverosímiles (un punki con barba en los 80 era más improbable que un diputado comunista con abrigo Loden), me ha hecho gracia cierto revisionismo ideológico con respecto a los protagonistas de la movida.
Si eras joven a principios de los ochenta tenías tres posibilidades: ser mayoría silenciosa, ser “moderno” o ser “progre”.
Los progres éramos de izquierdas, militábamos en partidos de izquierdas o en comunidades cristianas de base, oíamos a Silvio Rodríguez, a Aute y a Pablo Milanés (nuestros mayores a Raimon, Llach o Labordeta), llevábamos barba, vaqueros, ropa de colores discretos, y las chicas iban con vestidos largos y sin pintar y no íbamos a Rock-Ola, sino a manifestarnos contra las bases americanas.
Los modernos, los de la movida, se disfrazaban al menos los fines de semana, se pintaban la cara y el pelo, y eran fundamentalmente ácratas (como se decía entonces) o directamente fachas. Ejemplo, Fernando Márquez “El Zurdo”.
Esto no es tan raro como parece visto desde ahora: aunque gente como los Clash eran a la vez punkis y rojos, casi todos los primeros grupos punkis o nuevaoleros británicos tenían cierta vena filonazi, más que nada porque era lo que más tocaba las narices al stablishment de aquél entonces. Insisto, cuando digo que los de la movida eran de derechas, no me refiero a que estuvieran próximos al conservadurismo católico de Alianza Popular, sino directamente a grupos como Fuerza Nueva.
Por supuesto, los de la mayoría silenciosa lo mismo votaban a UCD que al PSOE, y lo mismo iban a un concierto de Serrat que a uno de los Secretos, pero no puede decirse que estos fueran la movida.
Resumiendo, que la movida era básicamente un fenómeno de niños bien, que veinte años después quieren hacernos creer que ellos han sido socialistas de toda la vida. Lo siento, chatos: no cuela.
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